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sábado, 29 de julio de 2023

No es lo mismo estar dormido que durmiendo

 



Me disculpará por el título de este nuevo artículo, si no le gusta, pero tiene su fundamento, ya verá.


Lo tiene por lo mucho que arde la calle. No sólo por el calor asfixiante, sino por la sensación de desgobierno que se respira en la ciudadanía después del desastroso resultado electoral del PSOE en las últimas elecciones municipales y autonómicas. Muchos son los problemas que se van acumulando sin remedio y vienen de antes de esas elecciones. La carestía de la cesta de la compra; la falta de criterio en el reparto territorial del agua; la inseguridad ciudadana; la falta de seguridad jurídica con la vivienda y la complacencia con los okupas; el paro juvenil, la caída de credibilidad de Pedro Sánchez en el PSOE generando no pocos problemas en la gobernabilidad del país, el más aún preocupante descrédito a nivel internacional; … No quiero ser alarmista. Algo se habrá hecho bien, pero cuesta encontrarlo.


Y lo tiene ahora que Pedro Sánchez ha puesto de vacaciones a los diputados al adelantar las elecciones generales después del batacazo del PSOE en las últimas elecciones citadas. Claro que luego habrá que constituir la composición del nuevo Congreso y Senado, y los sacará de la playa para volver al escaño. Que injusticia... Aunque más lo es para todos a los que las elecciones del 23 de julio les interrumpen sus vacaciones ya programas para volver a tiempo a su colegio electoral y votar como es debido. ¿A quien se le ocurre poner las elecciones en fecha tan descabellada? Ya lo sabe, al actual presidente del gobierno.


La frase del título no es mía, permita que le cuente su origen. La recordará. La dijo Camilo José Cela en el Senado. Fue designado como senador por el Rey Juan Carlos en los inicios de la llamada Transición española. La anécdota completa se la recuerdo en breve. Pero lo que no sabe es su verdadero origen. Enseguida le desvelo el misterio.




Ahora que los parlamentarios están de vacaciones forzosas se me antoja echar la mirada hacia atrás y recordar algunas anécdotas del parlamentarismo en España.


Hay escritores que dedicaron muchos ríos de tinta para narrar crónicas parlamentarias jugosas, como Benito Pérez Galdós, Azorín o Fernández Florez. Más reciente recordará a Luís Carandell. Todos ellos lo contaron a su manera y dejaron por escrito sus sensaciones.


A ver cómo lo hago, hay mucho que contar. Azorín, escritor alicantino del que este año se conmemora el 150 aniversario de su nacimiento, decía que Maura era el mejor orador del Congreso de los Diputados. “En Maura todo es sincrónico y armónico: la voz, la locución y el ademán, más hay en su oratoria dos características supremas, fundamentales, que son las que le hacen ser un orador insuperable. Maura domina el énfasis y el silencio, ósea las pequeñas pausas en el curso de la oración que es preciso ir distribuyendo cautamente, bien para dar solaz al ánimo del oyente, o bien, a la inversa, para encenderlo”.  Astuto si era Maura, por muchas cosas, no sólo por su oratoria.


En la actualidad ha habido grandes oradores desde la tribuna de las Cortes. Ya no están en la política activa, ambos por errores de manual, como Albert Rivera o Pablo Casado. Los dos fueron buenos oradores, destacando que la mayoría de sus discursos los hacían sin leer, de memoria, con una improvisación preparada que transmitía y llegaba al ciudadano.


Permita aquí un apunte histórico. La anécdota parlamentaria viene de antiguo. Mire. En su “Vida de Cicerón”, Plutarco (nada menos) cuenta diversas anécdotas de este gran orador. Para Plutarco, el uso de frases picantes por parte de Cicerón contra sus adversarios forma parte del uso de la oratoria.


Luego el uso de este recurso depende de cada uno. Mire sino cuando María Adelaida Pedrosa, senadora del PP, le preguntó a Irene Montero, ministra de Igualdad, si no sentía vergüenza por compartir su vida y ser sumisa a un presunto machista refiriéndose a Pablo Iglesias entonces en investigación judicial (19.10.2020). Fue llamada al orden por la presidenta de la Cámara, Pilar Llop, y replicada por la ministra diciendo que “yo me acuesto en la cama con quien me da la gana”. Vaya con las dos.




Voy con la anécdota de Camilo José Cela, que no se me pase, que me pongo a contar y no paro. En una sesión de debate sobre la redacción de la que sería la Constitución española de 1978 Antonio Fontán, presidente del Senado, dijo “Cela, está dormido” (1977). A lo que este le contestó “no estoy dormido sino durmiendo”, y Fontán le replicó “¿y no es lo mismo? Y Cela le dijo – ni corto ni perezoso – “pues no, como no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”. Cela, que era persona leída, se inspiró en otra anécdota parlamentaria, pero adaptándola a su manera. Aquella la protagonizó Antonio Ríos Rosas, ministro con el General O´Donnell, además de jurista y gran orador. Aún así, en una sesión tórrida, le pillaron supuestamente durmiendo en su escaño. Le dijeron “Don Antonio, estaba usted dormido” y Ríos contestó “no, estaba durmiendo”. Ante la cara de sorpresa de su interlocutor, Ríos Rosas le manifestó “como tampoco es igual estar bebido que estar bebiendo”. Vaya con Cela. Genio y figura.


A veces se han comparado los largos discursos de Pedro Sánchez en el parlamento con los de Fidel Castro. Es una exageración, está claro. Por cierto, me han recomendado la lectura del libro “La vida oculta de Fidel Castro”, escrito por Juan Reinaldo Sánchez, que desvela los secretos más íntimos de este líder cubano contado por uno de sus ex guardaespaldas. Tiene pinta de descubrir cosas muy llamativas en un líder comunista.


Este artículo fue publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico esdiario el 29 de junio de 2023.

martes, 8 de diciembre de 2020

Guaidó acusa a Zapatero de ser cómplice de la violación de derechos humanos en Venezuela


El hasta ahora Presidente Interino de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, ha criticado duramente el respaldo de Jose Luís Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno español por el PSOE, al fraude electoral de Maduro en las últimas elecciones a la Asamblea Nacional. Y añadió que “Zapatero se ha convertido en cómplice de la violación de derechos humanos en Venezuela”.


Una vez más Jose Luís Rodríguez Zapatero se erige como salvador del supuesto proceso democrático en Venezuela invitado por el dictador Nicolás Maduro como observador internacional de esas elecciones que se celebraron el pasado 6 de diciembre. No fue representando al actual Gobierno español, sino a sí mismo y así lo ha expresado la Ministra de Asuntos Exteriores española Arancha González Laya en una entrevista hoy en la Cadena Ser. Es sólo la opinión de Zapatero, magnificada por su condición de haber sido un alto mandatario de la política española.


Zapatero – entre otras cosas –dijo en unas declaraciones en Caracas sobre esas elecciones que “este es el principio de un camino para que las cosas mejoren en Venezuela. Hoy se dará un paso importante. Hoy empezamos a tener un proceso distinto. Y los venezolanos necesitan una nueva mirada de simpatía, un tono de respeto y de no injerencia”.


Da vergüenza ajena escuchar las manifestaciones de Zapatero - presunto mentecato, como ya lo califican en redes sociales - apoyando la dictadura de Nicolás Maduro con la desfachatez con que lo hace, con la excusa de defender esas elecciones. Estas han sido declaradas fraudulentas por la oposición al régimen de Maduro, por la Unión Europea y por EEUU, además de diversas organizaciones que fueron a supervisarlas como observadores internacionales.


A su vez, Leopoldo López, líder venezolano en la oposición a Maduro, manifestó en una entrevista en Tele 5 realizada por Ana Rosa Quintana el pasado 7 de diciembre, que “Zapatero ha ido a blanquear las elecciones. Él sabe muy bien las condiciones que estamos denunciando. Él sabe lo que dice la ONU y conoce las violaciones de los derechos humanos que se viven allí”. Manifestó, además, que son irresponsables y que desconocía si el expresidente español estaba a sueldo de Maduro. Dijo también que las elecciones venezolanas sólo han contado con el 30 % de participación, con un 70 % de abstención y que son un gran fraude, reclama una ayuda internacional objetiva y manifiesta que “Guaidó representa la legitimidad. Es el líder con mayor apoyo popular que hay en Venezuela”.


En España hay diversas voces que se manifiestan en contra de las declaraciones de Zapatero y en denunciar el fraude electoral de esas elecciones venezolanas con las que Maduro quiere tener el control total de la Asamblea Nacional, entre ellas la de Felipe González (PSOE), Pablo Casado (PP), Inés Arrimadas (Cs), …. A estas se une el total rechazo de la Unión Europea con esas elecciones.


¿Y qué hace el Gobierno de España?. Salvo la Ministra de Exteriores que dice que Zapatero no representa al Gobierno sino a sí mismo, nadie dice nada. Sospechoso, en cualquier caso. Una vez más, la facción de Iglesias en ese Gobierno de coalición enmudece a los demás ministros, incluso al Presidente del Gobierno. A nadie se le escapan las relaciones del vicepresidente con Maduro con anterioridad a formar parte del Gobierno de coalición. 


Nuestros "hermanos" de Venezuela necesitan de un apoyo más contundente por parte del Gobierno de España que abogue por unas elecciones libres e iniciar un nuevo proceso con todas las garantías democráticas. Que así sea.


viernes, 6 de noviembre de 2020

El traje de Iglesias

 


Una vez más nos ha sorprendido su puesta en escena. Pablo Iglesias no deja de sorprendernos, tiene que dar la nota, da que hablar. Ya sabemos que es un as de la comunicación …. Más cuando estaba en la oposición que ahora que está en el gobierno de coalición de España, quizá porque piense que no le hace falta tanto como antes. No sé lo que pretende, porque su intención de voto y su puntuación como líder sigue cayendo en todas las encuestas. Pero ahí lo tienen, dominando la escena, o eso cree él.


Lo ha vuelto a hacer con la presentación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE). Iglesias ha destacado por sí mismo, por su indumentaria, más que por los PGE, incluso ha eclipsado a Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno. ¿Y cómo es eso?.


La puesta en escena estaba calculada. Entraron los dos casi al mismo tiempo al salón del Palacio de la Moncloa desde donde se iba a hacer la comparecencia. Sánchez un poco más adelantado, que para algo es el Presidente. Como si fueran un par de amigos, ¿lo son?, camino de una tertulia. Desenfadados, tranquilos, dispuestos a mandar un mensaje de unidad del Gobierno, ¿realmente la tienen?, después de unas duras negociaciones entre el PSOE y UP para que este presupuesto previsiblemente sea el más social de todos los tiempos, ¿de verdad?, una vez se apruebe en el Parlamento.


Iglesias se presentó con traje. Dejó impresionados a los periodistas y a todos los que lo vimos después en las noticias. Seguro que tuvo que buscar en su fondo de armario un traje y corbata oscuros, propio para la ocasión. ¿Quizá el del día de su boda?. Que Sánchez llevara traje y corbata era lo normal. En esto Sánchez es más respetuoso que Iglesias con las formas, en la indumentaria y en las más mínimas normas de educación. En esta ocasión, Iglesias dominó la escena por un hecho normal que para él no lo es. Ya ven. Con un gesto tan sencillo, se hizo amo de la imagen, esa que seguro fue tan medida pero que – sorprendentemente - eclipsó la figura de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno de España.


A muchos nos gustaría saber quién es su asesor de imagen, o sus asesores que presuntamente debe de tener muchos cobrando del erario público. Así aprenderemos de su puesta en escena.


No se pone el traje cuando va a visitar al Rey en un acto oficial, ni en su primera comparecencia como vicepresidente gubernamental en las sesiones parlamentarias de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. En cambio, se lo pone para presentar el proyecto de los PGE que es cuando daba igual la indumentaria que llevara. Conociéndolo, cualquiera hubiera venido bien. Pero lo hizo así para llamar la atención.


Iglesias es una caja de sorpresas, lo suyo es dominar la escena. Recuerden cuando fue a la entrega de unos Premios Goya vestido de esmoquin. No le pegaba, parecía que iba a un baile de disfraces. Que me perdonen los cinéfilos, pero iba disfrazado. Y volvió a llamar la atención, que es lo suyo. Aunque sus actitudes no sumen en su intención de voto porque cada vez sus mensajes y actos políticos son cada vez menos creíbles, están cada vez más están fuera de contexto, ni siquiera suma en su supuesto electorado. ¿Se está aburguesando y en su disimulo viene la confusión?. Le dejo que responda usted mismo a esta cuestión.


viernes, 24 de julio de 2020

La calle de las Setas


Muchas veces damos nombre a las calles por el uso o la costumbre más que por su propio nombre. Eso le pasa a la protagonista de este artículo.


Fue una calle estrecha, en una zona deprimida en pleno centro de la ciudad, transitada por tráfico rodado. con pocas aceras por donde el peatón solo podía ir en fila de a uno.


Desde el Ayuntamiento de Alicante se comprometieron a darle solución y se la encontró en 2013 una corporación municipal liderada por la Alcaldesa Sonia Castedo.


Una vez peatonalizada la calle, se decidió tematizarla con un contenido simpático que invitara a su tránsito. Se pusieron unas setas gigantes verticales y horizontales, estas últimas en forma de casetas, el suelo se pintó con los colores amarillo y verde y se dibujaron rayuelas. Encima de las setas verticales se pusieron unos insectos gigantes. Estas figuras fueron ideadas por el artista de hogueras Jose María Escrivá. La primera impresión de una parte de la opinión pública fue muy crítica por su coste de 60.000.- eu y por no creer en el buen impacto que tendría entre la ciudadanía y los turistas.


Actualmente todo se cuenta en las redes sociales y la renovación de esta calle tuvo un gran eco, sobre todo en Instagram, por alicantinos adolescentes y adultos, así como de otras personas de otras latitudes y nacionalidades. Estas setas es uno de los mobiliario urbano más fotografiado de la ciudad.


Se ha demostrado con el tiempo que la calle de las Setas es una de las más concurridas de la ciudad. Consecuencia de este cambio es la apertura de nuevos negocios junto con los existentes y ahora hay tiendas de ropa, bares, una papelería, una comisaría de la Policía Local, … Fue valiente esta transformación de la calle y buena ha sido la respuesta del peatón que tiene otro espacio por donde caminar por la ciudad, sin automóviles ni otros medios mecánicos. Un éxito del que disfrutan personas de todas las edades.



Les invito a que la conozcan y la pateen de punta a punta, es la calle San Francisco (este es su verdadero nombre) que recorre en línea recta el tránsito entre la plaza de El Portal de Elche y la plaza Calvo Sotelo en Alicante.  Y quédense con su propia opinión, que no se lo cuenten. Pues eso.

Váyase, Sr Iglesias


Sr. Iglesias, ¿se acuerda del váyase Sr. González, que tanto dijo Aznar a su oponente político cuando González era Presidente del Gobierno?. Fue un mensaje cansino y constante hasta que Aznar consiguió ganar con el PP las elecciones generales al PSOE. Se preguntará que tiene esto que ver con usted y yo le digo que mucho porque ahora soy yo, un ciudadano de a pie sin ninguna afiliación política, que le digo “váyase Sr. Iglesias”, dimita y deje gobernar. Y se lo digo a usted con todo mi respeto como representante del pueblo español elegido democráticamente en unas elecciones generales. Váyase, Sr. Iglesias.

 

Viendo su trayectoria política en los últimos años y en los recientes meses, permita que le diga ese dicho tan popular de una escena bíblica que dice que “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Con esto no quiero justificar algo que sea ilegal, por supuesto que no. Pero piénselo y ejerza como estime oportuno.

 

Quien le ha visto y quién le ve ahora. Permita que esté confuso con su evolución política. Ha pasado de ser asambleario callejero a vicepresidente del Gobierno con coche oficial y escolta, del piso de Vallecas a un casoplón de millonario, de comprar el periódico y el pan en el barrio para relacionarse con sus vecinos a hacerlo en una urbanización de lujo rodeado de un ejército de guardias civiles para que le protejan del pueblo, … Qué paradojas de un político comunista como usted con un discurso político de entonces que creo está muy alejado de sus actuales convicciones.

 

Se ha transformado usted de un hábil parlamentario a un mal gobernante. Se lo digo con respeto. Y en un nefasto comunicador y me sorprende porque usted siempre alardeaba de manejar, y manejaba, muy bien su mensaje en las redes sociales, pero desde que está en el gobierno algo pasa que todo se le viene en contra. Curioso. Qué no estará haciendo bien, ¿se lo pregunta?.

 

Y a mí, mire por dónde, se me antoja pedirle que dimita, Sr. Iglesias, deje gobernar a quienes saben hacerlo, permita que sus socios de Gobierno puedan tomar sus decisiones sin su presión permanente ni sus amenazas de provocar una crisis de gobierno. El Gobierno de España tiene que estar por encima de sus ambiciones. El Gobierno de España está en la difícil situación de gobernar en un escenario que nunca antes se había dado, que no hay experiencia anterior ni en España ni en el mundo para gestionar esta situación y que tiene que gobernar conforme va avanzando la pandemia del coronavirus. No estoy satisfecho de cómo el Gobierno de Sánchez ha llevado esta crisis, pero mucho menos de cómo la ha gestionado usted y su responsabilidad con las residencias de ancianos.

 

Le hemos visto dar ruedas de prensa desde Moncloa para despotricar contra el Rey, contra el Jefe del Estado como usted lo llama, el actual y el anterior. Me parece de una irresponsabilidad tremenda. Manifestar esas críticas desde la sede del Gobierno de España es aberrante. Se le olvida que es vicepresidente de un Gobierno de España y por tanto de todos los españoles, no sólo de los votantes de su partido. Si lo hace desde la sede de UP, o cuando lo hacía desde la oposición, no me gustará pero está en su derecho, en España todavía hay libertad de expresión. Permita que le diga por qué, además, me parece tan mal. Porque creo que presuntamente daña la imagen de España. Ahora que España está en una situación económica tan complicada por las consecuencias del confinamiento por el covid-19, usted está incendiando la política española con sus manifestaciones precisamente ahora que se están negociando los fondos europeos para la reconstrucción, ¿sinceramente cree que desde Bruselas se va a dar sin condiciones un sólo euro si España es un polvorín político?. Endurecerán las condiciones, ya lo verá. Pero hay más. Sin haber una acusación judicial contra el Rey Juan Carlos, da por buenas las informaciones de la prensa sensacionalista de este país sobre un presunto delito fiscal, olvidándose de un derecho fundamental que tenemos todos los españoles: la presunción de inocencia.

 

Pide un referéndum sobre Monarquía ó República, cuestionando el papel del Rey en la democracia española. Deliberadamente se olvida que la Monarquía se votó favorablemente en reiteradas ocasiones en las Cortes por los representantes del pueblo español y directamente en referéndum por el pueblo español, lo sabe usted bien, negarlo es engañar a esa ciudadanía que usted dice respetar tanto. Olvida, a su vez, los grandes esfuerzos del rey Juan Carlos para traer la democracia a España y cómo Felipe VI consolida nuestros ideales democráticos desde la unidad de España. Me viene ahora a la memoria aquello que dijo Felipe González en una entrevista sobre su admirado Hugo Chávez al afirmar que “yo he sido siempre reformista, pero me parece que todos los liquidacionistas son ahistóricos, que van en contra de la historia”. ¿Le suena?.

 

Y todo esta actitud suya, ¿por qué?, ¿es solo pura ambición?, ¿hay algo más?. Tiro de hemeroteca para buscar una explicación. Y la encuentro. Todos dejamos huella de nuestro pasado digital. Su presunta preocupación, lógica, de sus asuntos judiciales, sus ataques a la prensa y su empeño en desprestigiar a las instituciones del Estado llenan las portadas de los periódicos, se comenta en las tertulias de las radios y ocupa buena parte de los telediarios. Desvía el interés informativo a otro lado que no sea el suyo. Intenta presuntamente desestabilizar a las instituciones del Estado que mejor representan al pueblo español. Para que la VicePresidenta primera y dos Ministras (Exteriores y Defensa) del actual gobierno se desmarquen públicamente de usted en sus críticas a los medios de comunicación es consecuencia de su intransigencia, lo que hace en reafirmarme en mi petición que dimita y deje gobernar.

 

El PSOE es un partido de Estado que ha gobernado España en otras ocasiones y que puede hacerlo ahora hasta las próximas elecciones generales sin políticos como usted que no generan confianza y, en cambio, provocan muchas incertidumbres en un  momento en el que España tiene que dar una imagen de unidad con un mensaje claro de que todos juntos somos capaces de sacar adelante a este gran país liderado por una persona - sin adscripción política - como es el Rey Felipe VI que se ha dejado y se está dejando la piel durante el confinamiento y en la actualidad con una sola intención: estar al servicio de todos los españoles dando confianza, animando y motivando a tomar decisiones entre todos que hagan superar esta crisis.

 Este artículo fue publicado con anterioridad en mi columna de opinión de Tu Tribuna online el 11 de julio de 2020.

domingo, 31 de mayo de 2020

Pedro Sánchez no es Charles De Gaulle



Desde hace poco más de un mes, Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno español, manifiesta en sus discursos que la lucha contra el coronavirus es una batalla sin cuartel que venceremos juntos. Usa términos belicistas para reafirmar su mensaje.  No es original, ni tampoco el primero en afirmarse de esta manera. Fue Emmanuel Macron, Presidente de Francia, en manifestarse así por primera vez y, desde entonces, Pedro Sánchez lo emula y lo exagera desde la proclamación del estado de alarma en España. Su propuesta - y la de todos - es “combatir” el covid-19. Pero va más lejos imitando gestos y actitudes, incluso frases enteras, de líderes extranjeros. Ya sabemos que eso de plagiar - presuntamente, claro - se le da muy bien. Pero, además, todo tiene un por qué, no es por casualidad.

 

Frases como “Todos y cada uno de los actores de la sociedad tenemos una misión específica en esta batalla”, “El enemigo no está a las puertas, penetró ya hace tiempo en la ciudad”, “Viviremos momentos muy duros en la lucha contra la pandemia”, “Contamos con la voluntad de la mayoría de los ciudadanos para vencer en esta batalla”, “La amenaza del coronavirus nos está poniendo a prueba” .“Debemos combatir simultáneamente en el frente sanitario y en el económico y social”, “Nos adentramos en una fase crucial en la lucha contra el coronavirus”. Ya ven, frases para todos los gustos.

 

Pedro Sánchez busca en sus discursos un efecto positivo, una frase llamativa que despierte simpatía en nuestras conciencias, con cierto contenido emocional. Como la que dijo en la prórroga del estado de alarma el pasado 6 de abril al manifestar que “debemos pasar del qué pueden hacer los demás por mí al qué puedo hacer yo por los demás”. Buena frase, pero ¿les suena, quien la dijo antes?. Efectivamente, la dijo - muy parecida - nada menos que John F. Kennedy el día de su investidura como Presidente de los EEUU el 20 de enero de 1961 cuando manifestó que “no te preocupe qué puede hacer tu país por tí, pregúntate que puedes hacer tu por tu país”. Igualitas, no hay duda.

 

Pedro Sánchez también emula a Churchill en muchas de sus frases y cuando manifiesta que “unidos resistiremos a los golpes de la pandemia y jamás nos rendiremos. Y venceremos” (17 marzo 2020). Recuerda mucho aquella arenga que hizo ese líder inglés después de la evacuación de su ejército en Dunkerque huyendo de las tropas alemanas en la II Guerra Mundial: “Defenderemos nuestra isla a cualquier precio, batallaremos en las playas, guerrearemos en los aeródromos, lucharemos en los campos y en las calles, nos batiremos en las colinas. Y nunca nos rendiremos” (4 junio 1940).

 

Alguno me dirá entonces qué ocurrencia la mía, cómo comparo a Pedro Sánchez con el General De Gaulle primero porque el primero es civil y el segundo fue militar. Pero no soy yo el que le busca similitudes, sino que lo hace el equipo de comunicación del entorno más directo del actual Presidente del Gobierno de España, con Iván Redondo a la cabeza. Sin decirlo, pero buscando evidencias entre uno y otro líder. Ya verán, ahora se lo cuento.

 

El General De Gaulle se erigió como portavoz del pueblo francés cuando Francia se rindió a los alemanes en la II Guerra Mundial. De Gaulle se presentó en Londres frente a Churchill y los aliados como la persona en la que confiar para liderar a los franceses en la lucha contra Hitler y su ejército. Y para ello, De Gaulle eligió la radio de la BBC para comunicarse “con su pueblo” (18 y 22 de junio de 1940) y anunciar la próxima liberación de Francia de los nazis. Fueron mensajes motivadores en los que no había dudas, ese día - aunque no sabía cuándo sería - estaba cerca para liberar Francia y devolver la libertad a los franceses. De Gaulle se convirtió en la voz de la resistencia, aunque ya existente antes de sus mensajes, y de la conciencia y la esperanza de muchos franceses. Con sus mensajes estaba más cerca el final de la tiranía nazi en Francia.

 

Los mensajes de Pedro Sánchez desde la Moncloa pretender ser la voz del pueblo contra la tiranía del coronavirus. Todo muy medido. Aunque son discursos largos, muchas veces mitineros, la mayoría de las ocasiones sin contenido y sin novedades destacables. Me recuerdan los largos discursos de Fidel Castro, dictador comunista cubano. ¿Se acuerdan?.

 

Pedro Sánchez no transmite emoción en sus palabras, no despierta un sentimiento de unidad, de ir juntos donde haga falta para luchar con ese enemigo invisible y tan dañino como es el coromavirus. Pedro Sánchez no genera en los españoles ese sentimiento motivador y esperanzador que produjo De Gaulle en los franceses ó Churchill en los ingleses. Al contrario, provoca incertidumbre porque no genera confianza y mucho de lo que dice en esos discursos es corregido después por sus ministros, por la redacción de las Órdenes Ministeriales ó los Decreto Ley.

 

Sorprende porque es lo que a los españoles nos hubiera gustado escuchar, sean de la ideología que sean. Un mensaje de un líder que sume para ir todos unidos contra el covid-19. Y no, Pedro Sánchez no transmite ese sentimiento, que va.

 

Este artículo se publicó con anterioridad en mi columna de opinión en Tu Tribuna on line el 5 de mayo de 2020.  

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