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domingo, 10 de agosto de 2025

Arion, el canto eterno del mar



Hay nombres que contienen leyendas. Palabras antiguas que, al pronunciarlas, traen consigo ecos de historias que cruzan siglos y continentes. Arion es uno de esos nombres.


En la mitología griega, Arion fue un poeta y músico de Lesbos reconocido por su extraordinario talento como cantante y virtuoso de la lira, cuya voz encantaba a todos, incluso a las criaturas del mar.




Cuentan que, tras ganar un concurso de canto, cuando Arion quiso regresar a Corintio fue traicionado por marineros que quisieron robarle su premio. Cuando se propusieron arrojarlo al mar, Arion les solicitó un último deseo: cantar una canción con su lira en la popa del barco donde estaba embarcado dedicada al dios Apolo (uno de los dioses más importantes de la mitología griega, conocido como el dios de la luz, la música, la poesía, la medicina y la profecía). Después lo lanzaron al mar. Pero Arion no se hundió. Su canto había sido tan hermoso, tan puro, que un delfín lo rescató, llevándolo a salvo hasta la costa del Peloponeso. El mar, que tantas veces es testigo de despedidas, se convirtió entonces en refugio y salvación.


Arion es, por tanto, símbolo del arte que trasciende, del alma que no se ahoga, de la belleza que conmueve incluso al océano.









Arion también es el nombre de un velero al recoger en una palabra las dos principales aficiones de su armador: el bel canto y la música clásica; y navegar (a vela) por el mar. Un velero de verdad. El de un amigo que partió para su eterna travesía. Un hombre que vivía el mar como lo hacía el poeta: con pasión, con entrega, con respeto. Su velero, Arion, fue testigo de travesías, regatas, preciosos atardeceres, amistades forjadas en cubierta, silencios compartidos con el horizonte.






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sábado, 4 de enero de 2014

navegando por la bahía de Alicante el día de los Santos Inocentes


Navegando por la bahía de Alicante el día de los Santos Inocentes, el 28 de diciembre de 2013.
                 
La tradición católica y el Evangelio de San Mateo (2, 16) cuenta que cuando reinaba Herodes en Judea se enteró que unos magos de Oriente, los Reyes Magos, se dirigieron a Belén a adorar al Mesías guiados por una estrella muy luminosa. Herodes, por el temor de perder su trono y al desconocer quién era Jesús mandó asesinar a todos los niños menores de dos años, sin conseguir matar a Jesús. Todos aquellos niños inocentes de la tiranía de Herodes son recordados todos los años el 28 de diciembre, son los Santos Inocentes.

También tiene un origen pagano porque en la Edad Media se celebraba la “fiesta de los locos”. Era una jornada de desenfreno donde todo estaba permitido. La iglesia Católica aprovechó, como en otras ocasiones, una festividad pagana haciéndola coincidir con una religiosa y poco a poco prevalecer esta sobre la primera.

Hoy tiene un sentido religioso y un contenido festivo con el objetivo de demostrar el buen humor si recibes bromas de los demás y de buena imaginación si eres el que las hace. También este día se aprovecha para tener un perfil solidario a través de la Fundación Inocente Inocente, una Fundación privada de carácter asistencial constituida el 7 de marzo de 1995 y que tiene como objetivo fundamental realizar actividades en beneficio de la infancia en España. Cada año esta Fundación promueve la Gala Inocente Inocente para recaudar fondos para apoyar diversas iniciativas solidarias.

Pensando en esto desde la cubierta de este velero uno piensa que el viento nos ha gastado una inocentada porque es escaso. Y si es una inocentada nos lo tenemos que tomar con buen humor por ser el día que es. Aunque en esta embarcación nunca falta la conversación. 

Y buscando el viento vemos cómo el mar se riza a lo lejos. Ponemos rumbo a ese viento que dibuja en el mar pequeñas ondulaciones. Hasta que el viento no llena las velas y escora el velero, las ganas de recibirlo por la amura de estribor primero, por la de babor después de virar, se hace interminable.

Y llega, y cómo llega. El Génova, la mayor y la mesana, hinchadas, tensas, empujando el casco por encima de las olas. Rachas fuertes de viento escoran el velero entrando el mar por la borda … Emocionante, muy emocionante, como el viento nos empuja mar a dentro y nos devuelve hacia tierra firme. La ilusión nos llena la cara con una sonrisa de oreja a oreja por esta sensación de placer y bienestar de navegar a vela.

Indudablemente esta es una manera diferente de pasar el día de los Santos Inocentes navegando por la bahía de Alicante, con amigos. 


lunes, 23 de diciembre de 2013

Navegando el primer día de invierno del 2013


El invierno se caracteriza porque los días son más fríos, más cortos y las noches más largas. Y fría ha sido esta mañana (por la del 21 de diciembre de 2013) en la bahía de Alicante con el cielo plomizo y, a ratos, lloviendo pequeñas gotas de agua nieve.

Pero antes de comentaros esta travesía, te cuento unos apuntes sobre el invierno. Es una de las cuatro estaciones del clima templado. Comienza con el solsticio de invierno alrededor del 21 de diciembre en el hemisferio norte y del 21 de junio en el hemisferio sur. Termina con el equinoccio de primavera alrededor del 21 de marzo en el hemisferio norte y el 21 de septiembre en el hemisferio sur. Como la órbita de la tierra es elíptica produce que haya una duración menor del invierno en el hemisferio norte y mayor en relación con este en el sur, ya que en julio se produce el afelio, durante el invierno austral, y el perihelio en enero durante el boreal. Por esto, en el hemisferio austral el invierno dura unos cuatro días más que en el boreal.

Desde que salimos del puerto de Alicante el cielo está nublado, amenaza lluvia y hace mucho frío. Un día propio de invierno, estación que estrenamos hoy (21 dic 2013). Vamos preparados con trajes de agua y muy abrigados. La lluvia hace acto de presencia pero esta vez dura poco. Lo que sí persisten son las olas. Hay mucho mar, por los fuertes vientos del noreste durante toda la noche pasada, con olas de más de un metro fuera de cabos. Y poco viento. Un poniente racheado y escaso que no superan los diez nudos.

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Como es costumbre en la cubierta de este velero, la tertulia es dispar, interesante y de la que siempre se aprenden cosas. Esta mañana hemos recorrido buena parte del Mediterráneo y de sus otros mares locales. Unos con el recuerdo de haberlos navegado, otros con el deseo de navegarlos.

Esos mares que hemos ensoñado tantas veces. Mares, costas e islas cuna de nuestra civilización. Otros mares, otras costas y otras islas más desconocidas.
La costa de Montenegro, en el mar Adriático; Bodrum, península y puerto de la costa turca, donde se juntan el Egeo y el Mediterráneo; las islas griegas de Thásos y Rhodas en el Egeo; …

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Hablando de las óperas de Wagner nos cruzamos con el Allegro Vivace, velero del armador Antonio S. que se dirige a su puerto base en Santa Pola. Y entre conversación y conversación, con todo el trapo arriba, iniciamos el almuerzo en cubierta, otro momento donde nos relajamos, si el mar lo permite, e intercambiamos no sólo las palabras sino también la comida caliente de ese día. Un momento reparador para el estómago ante un día atmosférico tan desapacible aunque siempre tan entrañable por la compañía a bordo. Y el sol ausente toda la mañana consigue romper la barrera de nubes produciendo un efecto luminoso curioso e interesante. En este primer día de invierno del 2013.

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domingo, 13 de octubre de 2013

Un día de la Fiesta Nacional, diferente


El viento nos empuja rumbo a Sicilia. Un viento de levante fresco, con 20 nudos de aparente, con el velero ligeramente escorado y nuestra ilusión de querer pasar un gran día de navegación. Hoy en el Arión almorzamos y comemos a abordo ya que el Armador nos regala con una travesía más larga.


Mientras la costa empequeñece cuando nos alejamos de tierra, es más una ilusión pensar que vamos a Sicilia que una realidad. Pero si continuáramos este rumbo durante varias jornadas Sicilia aparecería en el horizonte. Esa isla de las tres puntas como ya la definieron los griegos de la antigua Grecia. Estos la llamaron “Thrinakia, isla de los tres promontorios”. Como muchos lugares, Sicilia tiene su propia historia sobre su nacimiento místico. El símbolo de Sicilia es la Triscele. Este símbolo es una figura mitológica nacida de tres ninfas, con la cabeza de medusa, cuyos cabellos son serpientes entrelazadas a las espigas de cereal y tres piernas flexionadas que salen de su cuello y que la envuelven. La leyenda cuenta que estas tres criaturas vagaban por el mundo cogiendo lo que más les gustaba. Se encontraron con un lugar donde el cielo era especialmente limpio y el mar inmensamente azul. Bailaron contentas por su descubrimiento y lanzaron a ese mar las cosas bellas que habían recogido de otros lugares. Emergió del mar esta isla, proporcionado tres puntas a su tierra. Así nació Sicilia, la isla de las tres puntas.






Sentados cerca de la caña la tertulia recorre diversos temas, pero también hay tiempo para la reflexión, mientras el velero navega veloz mar a dentro. Por la amura de estribor quedó la isla de Tabarca, como un barco varado, como un gran submarino ó como lo que es, una isla pequeña muy cerca de la Península. 





Las olas han aumentado de tamaño al alejarnos de tierra. Observándolas desde la popa del velero veo con sorpresa que un enorme pez saca su cabeza de una de ellas y la surfea. Me sobresalto. No viene sólo. El mar burbujea. En manada, en familia, otros le acompañan. Cuando veo su aleta, exclamo llamando la atención del resto de la tripulación. ¡Son calderones!, una ballenas pequeñas. 

El calderón común ó ballena piloto de aleta larga (globicephala melas) es una especie de cetáceo odontoceto de la familia de los delfines. Es uno de los delfínidos más grandes del Mediterráneo. Tienen la cabeza globosa, con forma de caldero, de ahí su denominación. Son de color negro ó gris oscuro. Los machos suelen ser más grandes y robustos que las hembras pudiendo llegar a los 6 metros de longitud y a las dos toneladas y medio de peso frente a los 4 metros y una tonelada de las hembras.  Suelen ser vistos más a menudo en las aguas del Estrecho de Gibraltar, Andalucía y la Región de Murcia. Estos no se acercan mucho a nuestro velero, ni juguetean por la proa como hubieran hecho los delfines. Siguen su rumbo, sin descuidar su tiempo y su energía. Los hay de diversos tamaños. Consigo hacer una foto de una aleta cuando un@ de estos individuos emerge de las profundidades.


A más de 25 millas de tierra decidimos virar. Nuestro sueño de navegar rumbo a Sicilia se desvanece. Regresamos, aunque para esto tardaremos varias horas antes de llegar a puerto porque el viento ha caído. En nuestro horizonte, por popa, un mercante de contenedores rumbo al norte. Un pajarillo sigue nuestra eslora. Por pequeño que sea vuela y planea sobre las olas. Ha surgido de repente en medio de la inmensidad del mar, sin tierra a la vista. Nos da la vuelta entera, aterrizando poco después cerca de la rueda del timón. Parece extenuado. Nos acompañará hasta puerto, para después emprender el vuelo hacia tierra firme. Nadie de la tripulación sabemos que pájaro es este. Tiene el tamaño de un gorrión, pero no lo es. Desde casa consulto con un experto, Elías Gómis, y me dice que es una alondra común, una especie propia de Europa pero poco vista en Alicante, siendo más frecuente en zonas esteparias del interior. En invierno llegan a la Península Ibérica ejemplares migratorios como este.



Y a la Península volvemos nosotros con el Arión en una travesía ya inolvidable. Por lo contado aquí, por lo vivido a bordo con la camaradería propia de los hombres de la mar, por las buenas sensaciones de la navegación a vela dejándonos empujar por el viento, en silencio interrumpido con el rumor del mar y nuestras palabras. 



Llegamos al puerto de Alicante con una buena sensación, reparadora de los problemas cotidianos. Llegamos en este día de nuestra Fiesta Nacional del 12 de octubre. Esta fiesta de todos los españoles que nos recuerda lo tanto que nos une y lo nada que nos separa, esta fiesta de la concordia y la aspiración de seguir sumando juntos grandes cosas en nuestro presente y en nuestro futuro.



domingo, 20 de enero de 2013

cuando el viento es el que despierta la pasión por la mar


Cuando es el viento el que despierta la pasión por la mar, la ambición por soltar todo el trapo y cabalgar veloz sobre su manto; cuando es quien moldea las olas para que sean traviesas, también amenazantes; cuando es el motivo por el que se riza el mar;  cuando es el que provoca el entusiasmo por estar en la cubierta de un velero.

Con el génova tres y la mesana desplegada salimos de un puerto de Alicante con olas en su dársena interior. El día promete. Cierta inquietud por querer que sea este el día esperado de fuertes vientos, porque el parte marca fuerza 6 para el mediodía.  


Sólo salir del puerto el velero se escora e iniciamos la travesía con una velocidad creciente. Alcanzamos los 40 nudos de viento aparente con una sensación entusiasta de satisfacción. 


Las olas rompen por la proa, incluso algunas barren la cubierta. Revoltosas, traviesas, moldeando el mar con su fuerza, con pinceladas de espuma a cada instante. No nos importa que nos laven la cara de forma involuntaria, ni que nos empapen de vez en cuando, mientras el velero navegue veloz. 


Un sentimiento de alegría, de agradecimiento al armador por poder vivir este momento. Una sensación de libertad donde sólo el viento, las olas, y nuestras palabras, son los únicos sonidos que nos acompaña. 


Y es el propio mar un espectáculo extraordinario, revuelto, inquieto, dejándose arrastrar por un viento que ha tenido rachas de 90 km/hora entre las 12 y las 13 h de este día, sábado 19 de enero. Y nosotros en medio, disfrutando, bajo un cielo cada vez más oscuro.


Entramos a puerto con las primeras gotas de lluvia y con la satisfacción de haber compartido esta experiencia marina con una tripulación tan extraordinaria. Los más expertos por los que no lo somos tanto, todas las maniobras han parecido fáciles, como si el viento no soplara con tanta intensidad. Un día inolvidable. 

Fotografías de Pascual Rosser Limiñana.

lunes, 14 de mayo de 2012

un bel di vedremo/un bello día veremos ...

 

Una mañana dominical salimos a navegar. No es un día cualquiera, es un día especial, todos lo son. Porque salir a navegar es disfrutar del mar, es compartir buenos momentos con el resto de la tripulación, es vivir con intensidad  las sensaciones que tenemos sobre la cubierta de un velero. Es una sensación de libertad, dejarnos llevar por el viento como la gaviota que nos acompaña por popa desde que hemos salido de puerto.

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Tengo buenos amigos. Me siento más vivo desde que navego en los veleros de los Armadores del Peggy, del Arion, del Allegro Vivace, del Bolero, … Les estoy enormemente agradecido. Las semanas parecen más cortas, los problemas cotidianos empequeñecen solos, los días los vivo más intensamente con la mente limpia y clara, la semana corre deprisa mientras pienso con quien podré salir a navegar el fin de semana. A cubierta la sensación es tan buena, tan placentera, …

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Navegamos. Por estribor y por babor otras embarcaciones colorean el mar con el reflejo de sus velas, de sus cascos. Nos encontramos con otras embarcaciones que se acercan a la nuestra ó nosotros a las de ellos. Saludamos con las manos, a viva voz y seguimos nuestra travesía.

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Me dejan llevar la caña. El mar, el viento, las mareas, las olas, empujan al barco. Siento su fuerza, la presión sobre el timón, sobre las velas, sobre el casco. De alguna manera me siento parte del velero cuando escuchamos el rugido del barco mientras se escora.  Aferrado a la rueda del timón mantengo el rumbo. Es emocionante.

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De través, el velero se deja arrastrar por el viento de lebeche, con la panza del barco ligeramente escorado. Cada uno con sus sentimientos, compartiendo la palabra y los gestos cuando navegamos por la bahía de Alicante. Mateo empieza a tararear una canción. Rafael la reconoce en seguida. Es un aria de Madama Butterfly, de Puccini. Una de las arias de ópera más bellas. Muchas veces la he escuchado con mis padres en su casa, muchas me ha acompañado en mis viajes largos por carretera, ahora desde la cubierta del Arion.

Un bel dì, vedremo

Levarsi un fil di fumo
Sull'estremo confin del mare
E poi la nave appare
E poi la nave è bianca.
Entra nel porto, romba il suo saluto.
Vedi? È venuto!
…..

Un bello día veremos
levantarse un hilo de humo
en el extremo confín del mar.
Y después aparece la nave.
Y después la nave es blanca.
Entra en el puerto, truena su saludo.
¿Ves? ¡Ha venido!
…..

Un bel di, vedremo: http://www.youtube.com/watch?v=KVRhuQWS4tc cantado por María Callas.

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lunes, 2 de abril de 2012

un Domingo de Ramos diferente: travesía en el Arion

 

A primera hora de la mañana el “burrito”, como popularmente se llama a la imagen de Jesús subido a un burro que le llevará a su entrada triunfal por las calles de Jerusalén y hoy por muchas calles de pueblos y ciudades de España y del mundo, se encuentra preparado para la procesión del medio día. Cientos de palmeras, de ramas de olivo, en manos de personas de toda condición, le jalearán, le rezarán, le cantarán.

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Pero esta mañana he cambiado mi indumentaria dominical habitual en esta fecha y me he vestido con otra más sencilla para navegar en el Arión. Porque no es sólo surcar los mares, son muchas otras cosas. Es el recuerdo permanente de mi infancia en un barco con este mismo nombre. Son los recuerdos familiares relacionados con el mar, el puerto y la bahía de Alicante. Es el compañerismo con nuevos amigos. Son las enseñanzas, sin querer, de personas como Rafael que llevan muchas años de experiencia marinera cargada en su memoria y que nos cuenta como si fueran de ayer. Es esa sensación de libertad, de placer, de sosiego, cuando el velero navega de través. Es la emoción cuando el barco se escora empujado por el viento.

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De pie, en la cubierta del Arion, antes de partir, ha sido la Pasión según San Mateo de Bach la que ha ocupado nuestra conversación, comentando antes una interpretación reciente en un auditorio de la ciudad. Por muchas veces que la haya escuchado, siempre en estas fechas (como lo hacía mi padre, como lo hace Rafael), no me canso de volverlo a hacer. La música es dramática y expresiva, aunque son los coros y la narración las que tienen mucha fuerza, con tanta brillantez que no te dejan indiferente.  Emocionado, siempre me dejo arrastrar por esta manifestación musical y vocal, por esos caminos que guarda la mente para momentos como este. En la intimidad de mi asiento, atento, disfrutando de esta partitura y agradeciendo que mis mayores me enseñaran desde niño a respetar esta música, a emocionarme con sus acordes.

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Salimos del puerto. Por nuestra popa, la inconfundible silueta del Victoria intentando darnos caza. Buscamos el viento con todas las velas desplegadas. Y la espera no se ha hecho esperar. Un viento del sureste que ha llegado a alcanzar cerca de los 20 nudos de viento aparente. Es tan placentero este navegar que no nos hemos aproado para almorzar. Porque los almuerzos en el Arion son cosa importante. Hoy ha sido Mateo quien ha traído un pisto de receta murciana, cuna esta de su mujer y de él. Y con el pisto unos huevos fritos de calidad cero, la mejor, pan de Muchamiel y rioja Marqués de Cáceres. El velero escorado por babor, mar a dentro, superados los cabos del faro de Santa Pola y de la Huerta. Sin más sonido que nuestras palabras, el mar y el viento.

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Y estas palabras han traído anécdotas familiares que nos ha contado Paco y hemos ampliado los demás, pero también experiencias marineras de otros marinos de ayer y de hoy. Nelson, Collingwood, Blas de Lezo, Gravina, Churruca, Cisneros, … De barcos como el Santísima Trinidad, el navío de guerra más grande y de más potencia de fuego del s. XVIII. Y de las narraciones de sus hazañas en autores como Patrick O´Brian ó Pérez Reverte. Manuel ha comentado que la narración de la experiencia de Reverte en el Golfo de León contada en su último libro “Los barcos se pierden en tierra” (que he leído y te recomiendo amig@ lector) le recordó la suya en el Arión, una de las travesías más inquietantes de las que el recuerda con olas de siete metros y un viento impresionante que jugaba con el barco. Como nos ha dicho Evaristo, del barco no sabe si sabemos mucho, pero de cultura general …

Viramos. Ponemos rumbo al puerto de Alicante. Lo bueno se acaba. Aunque aún tenemos tiempo de disfrutar de este navegar, empujados por un viento que se ha ido apagando mientras nos acercábamos a la bocana del puerto.

lunes, 19 de marzo de 2012

día de regata en la bahía de Alicante. Trofeo Aldebarán (18 mz 2012).

 

En una mañana dominical y soleada de marzo como esta, hay mucha actividad en el Real Club de Regatas de Alicante y en sus pantalanes. Hoy (por ayer, 18 de marzo) las velas de decenas de veleros competirán en la bahía de Alicante por el Premio Aldebarán. Nosotros, desde el Arión, seremos espectadores de esta regata costera. (1)

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El Arion se está convirtiendo en un bálsamo a mis inquietudes y preocupaciones cotidianas. Por la amistad que compartimos a bordo. Por lo mucho que aprendo del mar, de los veleros, de la navegación a vela. Por esta navegación silenciosa, tan placentera. En nuestras conversaciones de hoy, la única referencia a la situación económica han sido unos comentarios con Alfonso R-B quien, desde la cubierta del Victoria, su velero, nos ha recomendado un libro de cabecera: “Nada es gratis” en el que se resumen las propuestas de reformas que sus autores entienden necesarias para que la economía española vuelva a crecer a índices razonables. (2).

Desde la bocana del puerto el viento de tierra apunta maneras, promete. Los veleros de la regata se agrupan para la salida. Escorados, navegan hacia la escollera del puerto para virar hacia el cabo de Las Huertas. Nosotros no competimos, navegamos por la bahía disfrutando del viento, de la compañía y del espectáculo. Multitud de velas se recortan sobre el mar mientras la panza de los cascos de los veleros se inclinan en atrevidas escoradas.

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Es en el momento del almuerzo cuando el viento afloja. Hoy Trini nos ha preparado pisto con atún. El vino, un caldo que ya hemos degustado en este camarote: Ferratus, de Ribera del Duero, solidario con Rotary Internacional. Después, la conversación en la bañera ha sido de lo más interesante. Entre otras cosas he comentado algunas historias del libro que estoy leyendo: “Un paseo por el mundo”, escrito por Cocúa, un hombre que nació marino, una persona con estrella por la suerte que ha tenido en muchas de sus singladuras y por dedicar su vida a lo que más le gusta: recorrer los mares del mundo con su velero.

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Entre las muchas cosas que cuenta entre sus líneas narra la regata de 200 millas a Dos de Altea de febrero de 1989, en la que participó . “Con más de cuarenta inscritos, transcurrida la mitad de la regata, sólo dos continuamos en competición, el Swan de 52 pies ARIÓN y el CAJA DEL MEDITERRÁNEO. … El viento de Poniente  cada vez subía con más intensidad, … Los planeos eran impresionantes, nunca jamás había tenido ni tendría una sensación de tanta velocidad”. Pero el velero de Cocúa sufrió la embestida de una ola de seis metros de altura, golpeando su barco y dándole un vuelco de  360º, dejándolo inservible para la navegación a vela, sin mástil, sin botavara y medio hundido. “… construimos un aparejo de fortuna con lo que aún quedaba sobre cubierta. Con un tangón y usando los restos de una vela empezamos a navegar poco a poco hacia donde pensábamos que se encontraba la isla de Ibiza”.  Pelayo, su compañero de regata, y él pudieron contarlo llegando a la bahía de San Antonio “con mucha suerte y sin asistencia”. Aunque hoy Rafael no estaba a bordo, ha estado presente por sus tantas cosas que nos cuenta mientras navegamos, por su experiencia en el mar, por sus anécdotas marineras. También por aquella regata de  1989 de las 200 millas de a Dos en Altea. Porque, como cuenta Cocúa en su libro, “después de pedir ayuda, sin ser escuchado, a la radio costera de Castellón, el Swan ARIÓN de Rafael B. y Juan R. consiguió, dos días después, no sin penalidades y averías, arribar al puerto de Altea, siendo el primero y único barco en concluir la regata. Un gran ejemplo de empeño y afición por la vela”. (3).

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Es un privilegio para los amantes del mar y la navegación navegar en este velero ARIÓN que tantas travesías ha realizado y en tantas aventuras marineras ha participado. Porque la experiencia es un grado y la marinera, uno al cuadrado.

(1) Trofeo Aldebarán 18 de marzo de 2012. Visita la web del RCRA en http://www.rcra.es/noticias.php?tipo=vela_crucero

(2) “Nada es gratis”. Para más información visita http://www.elblogsalmon.com/criticas-y-recomendaciones/nada-es-gratis-el-libro , http://www.planetadelibros.com/nada-es-gratis-libro-53425.html

(3) “Un paseo por el mundo”, de Cocúa Ripoll (págs 35-37). Visita http://www.cocuaexpediciones.es/descargadeunpaseoporelmundo.html ,

(4) web del Club Náutico de Altea: http://www.cnaltea.com/

El Desafío Real Liga Naval convierte la Bahía de Alicante en punto de encuentro de la vela y la vida social

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