domingo, 12 de julio de 2026

El Círculo Monárquico de Alicante descubre la esencia de Biar


El pasado viernes 10 de julio, una representación del Círculo Monárquico de Alicante visitó la Villa Real de Biar, disfrutando de una jornada cultural que puso en valor la historia, el patrimonio y las tradiciones de este municipio emblemático del interior de Alicante.


La ruta comenzó en el paseo del Plátano, donde se alza uno de los árboles monumentales más antiguos de la Comunidad Valenciana. Desde allí, el grupo recorrió la plaza de España y las calles del casco histórico para contemplar la exposición Art al Balcó, que convierte los balcones de las casas señoriales en una galería de arte al aire libre.





La visita continuó en el castillo de Biar, fortaleza del siglo XIII y escenario histórico donde el rey Jaime I definió la frontera entre los reinos de Castilla y Aragón. “abro y cierro el reino”. Tras este recorrido, la comitiva visitó el museo etnográfico, un espacio extraordinario que conserva herramientas de antiguos oficios, piezas de las fiestas locales y objetos que narran la vida cotidiana de generaciones biarenses.







En el Ayuntamiento, la alcaldesa Magdalena Martínez y el primer teniente de alcalde José Luis Valdés recibieron al grupo. Posteriormente el archivero municipal, José Maestre, quien mostró el archivo histórico de la Villa, uno de los pocos que se mantiene intacto con documentos desde el siglo XII.







La jornada concluyó con la visita a la iglesia gótico-renacentista y a su extraordinaria capilla gótica para terminar con una comida en uno de el masets de la comparsa de cristianos Blavets, donde reinó la convivencia y la hospitalidad.




El valor social del Círculo Monárquico de Alicante


La presencia del Círculo Monárquico de Alicante en Biar reafirma su compromiso con la divulgación cultural, la preservación del patrimonio y el fortalecimiento del tejido social de la provincia. Su labor contribuye a acercar la historia a la ciudadanía, fomentar el respeto institucional y promover actividades que enriquecen la vida comunitaria.

¿Por qué el año rotario empieza el 1 de julio?

 


Cada 1 de julio, el mundo rotario vive una de sus tradiciones más singulares: el inicio oficial del año rotario, el momento en que miles de presidentes de clubes, gobernadores de distrito y el presidente de Rotary International comienzan simultáneamente un nuevo ciclo de servicio. Esta sincronía es una pieza clave de la identidad organizativa de Rotary, la rueda rotaria gira cada año, y una de las razones por las que la institución funciona con una precisión admirable.


En el Rotary Club Alicante Costa Blanca D2203 para el año rotario 2026 2027 lidera Pascual Rosser Limiñana como presidente sustituyendo a Joe Ott. Después del cambio efectivo de collares y de presidencia, Pascual Rosser Limiñana nombró a sus colaboradores más directos – Ramón Sancho De Valle, Tesorero y Joe Ott, secretario - y comentó las líneas a seguir de su programa basado en los super niños, ayudando a los familiares de los adolescentes de oncología infantil del hospital general de Alicante que luchan contra el cáncer con el fin de vencerlo, además de otros proyectos como Guitarras en la escuela, integración social a través de la música; y becas deportivas para adolescentes para poder ingresar en el Básquet Lucentum de la ciudad.



Pascual Rosser Limiñana con Juan José Frías, Gobernador del Distrito 2203 2026 2027


Un calendario que nació para ordenar un movimiento en expansión


El año rotario no siempre comenzó el 1 de julio. En los primeros años, Rotary carecía de un calendario administrativo fijo. El ejercicio fiscal empezaba justo después de la Convención Anual de la entonces International Association of Rotary Clubs, que solía celebrarse en agosto. Esto provocaba que cada año comenzara en una fecha distinta:


  • El primer año fiscal arrancó el 18 de agosto de 1910, tras la convención de Chicago.
  • El siguiente comenzó el 21 de agosto de 1911, durante la convención de Portland.


Mientras Rotary era pequeño, este sistema funcionaba. Pero la organización estaba creciendo mucho y rápido.


1912: El momento que cambió todo

La fundación del Club Rotario de Winnipeg, el primero fuera de Estados Unidos, marcó un antes y un después. Rotary se convirtió oficialmente en una organización internacional, y con ello surgió una necesidad urgente:


Un calendario administrativo estable, uniforme y capaz de coordinar a clubes en distintos países.


El Comité Ejecutivo tomó una decisión histórica:


  • El ejercicio fiscal terminaría el 30 de junio.
  • El nuevo año rotario comenzaría el 1 de julio.


Una solución simple, pero profundamente estratégica.


¿Por qué esta decisión fue tan importante?


Porque permitió ordenar y profesionalizar la gestión de Rotary en un momento crítico de expansión. Con el nuevo calendario, la organización logró:


  • Preparar estados financieros auditados con tiempo y rigor.
  • Calcular con precisión la representación de los clubes en la Convención Internacional.
  • Sincronizar el inicio de funciones de todos los líderes rotarios del mundo.
  • Establecer un calendario uniforme para una organización que ya no era local, sino global.


El calendario rotario nació, por tanto, como una respuesta inteligente a un desafío de gobernanza, no como consecuencia de una crisis.


1916–1917: Ajustes finales para un sistema perfecto

Aunque el año rotario ya comenzaba el 1 de julio desde 1913, las convenciones seguían celebrándose en julio o agosto. En la Convención de Cincinnati de 1916, los delegados aprobaron trasladarlas a junio, debido a razones tan prácticas como:


  • Los largos viajes en tren.
  • El calor del verano.
  • Los trajes formales de lana que todos debían usar.


La Convención de Atlanta de 1917 consolidó definitivamente el calendario que Rotary mantiene hasta hoy.






Una decisión administrativa que fortaleció la misión rotaria


La grandeza de este cambio radica en su enfoque: No buscaba transformar la esencia de Rotary, sino protegerla. El objetivo era dotar a la organización de una estructura capaz de acompañar su crecimiento sin perder la continuidad de su misión y sus valores.


Más de un siglo después, el modelo sigue funcionando con una eficacia admirable. Cada 1 de julio, decenas de miles de clubes renuevan simultáneamente a sus dirigentes, gestionan sus recursos bajo un mismo calendario y mantienen una operación coordinada a escala global.


En resumen


El 1 de julio no es solo una fecha administrativa. Es un símbolo de unidad, continuidad y visión organizativa. Es la prueba de que Rotary, desde sus primeros años, entendió que para servir mejor al mundo necesitaba orden, coherencia y una estructura capaz de sostener su crecimiento internacional.

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