domingo, 5 de agosto de 2018
Alicante es una ciudad para disfrutarla
martes, 5 de septiembre de 2017
la playa de Poniente de Benidorm
domingo, 7 de mayo de 2017
"Azul, verde, turquesa", también en papel
lunes, 20 de marzo de 2017
Azul, verde, turquesa / Castillos / Viaje por España
Pocas veces utilizo en este blog la primera persona para referirme a cosas que me han pasado, pocas hablo de mí mismo, incluso pocas soy yo el protagonista. Porque, aunque el significado de la expresión inglesa #blog sea #diario, no me gusta hablar de mí, porque creo que esto lo tienen que contar otros. Prefiero contar situaciones en las que vivo, en las que soy testigo, en las que participo. Sin embargo, hoy SÍ, hoy merece que hable de algo propio que me agrada compartir contigo, amigo lector.
Editada y publicada en Amazon, comparto hechos hasta donde mi imaginación ha querido contar. En primera y tercera persona.
Te invito a leerlos en los siguientes enlaces:
También te invito a que me des tu opinión, si te han gustado, como si no, y por qué, en la siguiente dirección de correo electrónico: paskky@gmail.com
domingo, 20 de abril de 2014
recuerdo desde un lugar del Mediterráneo
domingo, 11 de marzo de 2012
un cisne en Altea
Embelesados, mirando al mar. Un mar con algunos borreguillos por un ligero viento de Levante. De diversas tonalidades verdes y azules y turquesa.
En la playa Cap Negret, con arena y cantos rodados bajo nuestros pies. Con el Peñón de Ifach por el norte y la sierra Helada por el sur. En la desembocadura del río Algar. Patos, garzas, gaviotas y ¡un cisne!.
En este bello rincón de Altea, por donde corretean nuestros hijos dejando correr su imaginación y sus inquietudes, no podíamos imaginar encontrarnos con un cisne que, además, es la atracción de la comarca. Que por serlo hay un peregrinar constante de curiosos. Y por haberlos, cruzamos el río y pasamos a la otra ribera, por donde una senda de tierra hace las veces de sendero que pasa por debajo de uno de los ojos del puente de la carretera general.
Después de ir y de venir, de correr unos y de observar otros, de hablar de nuestras cosas, cantando incluso los más jóvenes, no podemos irnos de Altea sin recorrer sus calles del casco antiguo.
Calles que suben y que bajan, con escalones algunas, peatonales la mayoría, limpias, de casas blancas y tejas árabes, con la iglesia con cúpula y torre donde estuvo el castillo, con una panorámica espectacular sobre el puerto deportivo y la playa del Albir.
Un paseo urbano recomendable, imprescindible, necesario para alimentar nuestro espíritu maltrecho en estos tiempos difíciles pero no imposibles de solucionar. Y con esto nos quedamos, con que todo tiene remedio. O casi todo.
domingo, 19 de febrero de 2012
travesía por la bahía de Alicante, en una mañana dominical de febrero
Salimos del puerto de Alicante. Desde su bocana, un mar de recuerdos se amontonan en mi memoria. Cuando de niño navegaba con Rafael en su velero. Muchas veces fuimos en familia a la isla de Tabarca, muchas las que nos bañamos en la playa de la isla ó a los pies del faro del cabo de Santa Pola. Muchas las que navegamos por la bahía de Alicante, Benidorm, Altea, … Algunas con el casco escorado entre risas y despreocupaciones, con la inocencia de la infancia. Muchas veces fueron aquellas que la memoria se alarga y recorre recuerdos de antaño que estaban en reserva, casi olvidados. Escenas de una infancia cómoda y amable que se dejaba llevar por cuántas oportunidades me pusieran delante. Y una de ellas era navegar en el Arion, alimentando una afición marinera que dura desde entonces. Y en esta mirada hacia atrás encuentro a mi padre, quien partió en noviembre del año pasado a su eterna travesía, protagonizando este recuerdo. Miradas, sonrisas, anécdotas, retratadas en mi memoria y que hoy afloran emocionadas en este mar levantino.
En un día soleado y frío de febrero, con un escaso viento racheado. Pero hoy no importa. Si no es el viento, hoy han sido las palabras las protagonistas. En tertulia, sentados en la bañera, cuando los quehaceres marineros lo han permitido, las palabras han brincado traviesas desde nuestras gargantas, han jugado con el viento, han hinchado las velas con nuestras voces. Mientras la roda del velero se abría paso entre las olas, mientras el casco acariciaba la superficie marina. Ciñiendo, de través ó de empopada. Navegando.
El spinnaker, inflado como un globo por el viento, adorna de azul el cielo azulado. Sentado en la proa, las piernas colgando, miro el fondo cristalino de arena y de algas. Cerca de la isla de Tabarca los recuerdos se multiplican y se aceleran, cuando viramos.
La tranquilidad es inmensa, como lo es también la ilusión de volver a navegar con el Patrón de este velero. Nos dejamos llevar por el viento, casi acariciando el mar. El velero se desliza con suavidad porque suave es la brisa.
Cerca del puerto la actividad se acelera. Recoger las velas es tarea de todos. El génova, la mayor, la mesana. Preparar las defensas para el amarre. Un trabajo en equipo donde cada uno tiene una función, donde el Patrón es el líder que da las órdenes. Y el líder de esta travesía. Gracias Rafael.
lunes, 30 de enero de 2012
Regata Iniciación 28-29 de enero de 2012 organizado por el Real Club de Regatas de Alicante (RCRA).
Mis primeras ceñidas en un velero las disfruté en el “Pailar” de mi tío Manolo ó en el “Arion” de Rafael. Aquellos recuerdos de mi infancia/adolescencia me han marcado durante años. La roda del barco pinchando las olas en días de Levante. El casco del velero acariciando el mar con viento del Norte en la bahía de Alicante. Jugueteando con el Lebeche. Una gozada que casi se había convertido en un sueño. Porque desde entonces he vuelto a navegar, pero a motor. Hoy me he reencontrado con un velero, con su cubierta de madera, con su alto mástil, con su rueda del timón, con mucho trapo de la mayor, del génova, del spinnaker, para soltar al viento. Claro que es un encuentro que supera todo pronóstico, porque este velero es singular, un centurión de 61 pies.
Hoy ha sido, además del reencuentro navegando con un velero, mi bautismo en una regata. Ha sido una buena elección. Un día soleado, aunque frío, que el fuerte viento y la emoción han calentado pronto. Desde las primeras ceñidas de esta mañana (por ayer domingo 29 de enero), cerca de la boya de la piscifactoría de Campello. Con el velero totalmente escorado por estribor y la emoción alterada hasta el extremo. El velero jugueteando con las olas, cogiendo velocidad. La flota de la regata navega por nuestra popa. Sólo el Tarhun toma la iniciativa y se escapa veloz.
Navegando de través, con viento desigual, son la mayor y el génova las velas que se hinchan orgullosas con el viento. Por un momento el velero se escora por babor. Las aguas cristalinas nos enseñan el fondo marino de la playa de San Juan a unos diez metros más abajo desde la obra viva del casco. Pasamos cerca del faro del Cabo de la Huerta. Hay un momento de sosiego para el almuerzo, mientras el velero navega ligero. Sin descuidar nuestra persecución al Tarhun. Me recuerda la regata entre dos goletas de aquella extraordinaria película titulada “Capitanes Intrépidos”. (1)
Nos acercamos a la boya del Butano. Hemos dado alcance al Tarhun. Vira delante de nosotros. Disputamos su liderazgo. Es nuestro génova quien caza rápido el viento, con la destreza de la tripulación del Peggy. Las velas se tensan y el barco se escora por estribor. Casi puedo tocar el mar desde mi posición mientras hago las fotos.
El casco azulado del Tarhun cada vez está más cerca. Tanto que lo sobrepasamos y nos ponemos por delante. Se defienden, lo que hace más emocionante este duelo deportivo. Hasta que llegamos los primeros a puerto no se relaja la tensión. Hemos ganado, pero lo que hemos ganado de verdad son buenas amistades entre la tripulación del Peggy. Han demostrado ser un verdadero equipo, coordinados por su patrón que, desde la rueda del timón, da sus órdenes precisas para poder llegar a puerto con el entusiasmo y la ilusión de la victoria.
(1) también escrito en este blog:
http://sosegaos.blogspot.com/2009/08/goleta-were-here.html
noticia de la Regata en la web del Real Club de Regatas de Alicante (RCRA): http://www.rcra.es/noticias.php?tipo=vela_crucero¬=392
miércoles, 7 de diciembre de 2011
navegamos recordando a mi padre
Recordando a mi padre hoy (por ayer martes) hemos salido a navegar. En uno de esos días que le gustaban tanto ver desde su ventana. El cielo azul, el mar tranquilo, con veleros navegando en el horizonte aquí cerca y allá lejos. Con la mirada lejana observando el paisaje de la bahía de Campello, Villajoyosa, ... Con el Peñón de Ifach, la isla de Benidorm y la Sierra Helada recortándose sobre el intenso azul marino.
“El mar
sonríe a lo lejos.
Dientes de espuma,
labios de cielo”.
Fragmento de “La balada del agua del mar”, de Federico García Lorca
Con el burbujear del mar por un ligero viento desde tierra. Fresco por ser diciembre, libre porque no tiene ataduras. Como libre son las gaviotas que vuelan por encima de nuestras cabezas. Como libres son los delfines que juguetean cerca del barco. Como libres son nuestros pensamientos con su recuerdo.
“Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar”.
Fragmento de “Canción del pirata”, de José de Espronceda
En la cubierta del barco recordamos anécdotas que nos contó mi padre de sus salidas a la mar, de sus calderos a bordo, de sus visitas con mi madre a Mallorca, Tabarca, Mikonos ó Santorini, de los atardeceres, del dorado de la tierra de Alicante cuando se pone el sol, del azul cobalto en días claros y limpios como hoy. Necesitaba el mar, su color, su sabor, su olor. Necesitaba empaparse de la historia de sus pueblos ribereños. Necesitaba soñar con sus rumores.
“Necesito del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música ó conciencia:
no sé si es ola sola ó ser profundo
ó sólo ronca voz ó deslumbrante
suposición de peces y navíos.
El hecho es que hasta que estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje”.
Fragmento de “El mar”, de Pablo Neruda
Necesitaba escuchar, leer, observar las historias inocentes de los jóvenes grumetes, las aventuras de los atrevidos adolescentes, las exageradas de los viejos marineros. Necesitaba contar las suyas con su experiencia y su verbo fácil, Necesitaba que lo escucháramos atentos porque no queríamos perdernos detalle.
“Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!”
de “Marinero en Tierra”, de Rafael Albarti
Hoy es el mar quien nos acoge, quien nos da la bienvenida. Pero también hoy es cuando le decimos a mi padre hasta siempre con lágrimas en los ojos, con la emoción de las despedidas, con el calor del sol y de la familia, con el abrazo del viento y su recuerdo.
“Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde … El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.
Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.
Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,
para mi amarga vida fatigada …
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar y no pensar en nada! …”
“Ocaso”, de Manuel Machado
… desde su ventana
lunes, 8 de agosto de 2011
Cuando salgo a navegar quisiera …
Cuando salgo a navegar quisiera que la brisa marina se llevara para siempre todos los problemas, a todos los especuladores, a los sin razón, egoístas y vengativos. Pero como por desgracia esto no puede ser, al menos volveremos con la mente más clara. Porque el mar tanto nos dio y tanto nos da. Disfrutándolo hoy como tripulantes invitados del Cuscanelles, gracias a la hospitalidad de su Capitán.
Si desde tierra muchos rincones de la costa son bellos parajes, desde el mar aún lo son más. El tiempo y las inclemencias climatológicas los han ido moldeando, dibujándole calas y bellos rincones donde disfrutar de un baño relajante lejos de las aglomeraciones de las playas.
Desde cubierta nuestros hijos, nosotros mismos, nos dejamos zambullir en las aguas cristalinas. Pequeños pececillos de colores se deslizan entre las algas del fondo. Con gafas de buceo todo parece más cerca, al alcance de nuestras manos. Y sin embargo, esos pececillos, tan diminutos, nadan tan deprisa que son inalcanzables por los niños y por nosotros. No todo es lo que parece.
Sobre nuestras cabezas vuelan unas gaviotas que parecen más traviesas que hambrientas. Juegan con el viento, giran, revolotean y gritan. Finalmente, se dejan caer en picado sobre las olas. Poco después las vemos salir del mar con su presa en el pico. Certeras, con un asombrosa puntería. A lo lejos la luna, señorea el cielo azul con su presencia.
De regreso, las olas parece que acunan el casco del barco. Tumbados en la proa mi mujer y yo, acurrucados, adormilados, vemos a lo lejos las primeras lucecitas de las casas de la ciudad. El día declina. La costa se ha ido dorando con la puesta de sol.
miércoles, 8 de junio de 2011
en la Cala La Barraca (Jávea)
La costa del norte de la provincia de Alicante se ha moldeado durante siglos por mareas, corrientes y el azote del mar. Con ellos la costa se ha quebrado en bellas calas y pequeñas playas de cantos rodados. Por más que crea que conozco bien esta costa, aún puedo encontrarme con sorpresas. Como esta Cala La Barraca. Bella, tranquila, acogedora. En un sábado soleado, con un despejado cielo azul y un tranquilo mar. Con nuestras familias, un buen amigo de Jávea nos ha enseñado este rincón mediterráneo.
Mientras los niños corren, mientras los adultos dejamos libres muchas palabras que se escapan de nuestras bocas, mientras algunas gaviotas vuelan cerca por encima de nuestras cabezas, mientras unos pescadores echan al mar sus anzuelos desde unas rocas cercanas, mientras los minutos parece que se detienen y las horas se alargan hacia el horizonte, es el aroma de nuestros manjares los que nos llaman para agruparnos. Productos del mar y de nuestra tierra nos despiertan el apetito, donde no falta el pan casero bañado por un aceite de oliva extraordinario, unos tomates raf con huevas de atún y un arroz caldoso del señoret en el que el pescado y las gambas están ya peladas, de ahí su nombre, y nos lo comemos sin esfuerzo y mucho gusto. Un día inolvidable que disfrutamos de la buena mesa y de la mejor compañía.
Escuchando el rumor de las olas cuando acarician la orilla, cuando vienen y van, cuando refrescan el aire con las gotas de su espuma. Y mientras el tiempo corre, vivimos un nuevo atardecer con el naranja, el amarillo, el malva, que tapizan el cielo y lo van apagando poco a poco hasta despertar pequeñas lucecitas de faroles y bombillas que adornan con puntitos luminosos la oscuridad de la noche.
viernes, 5 de marzo de 2010
¡y qué azul!
Por fin, el cielo azul. Por fin la luz clara, limpia y brillante, característica de la provincia de Alicante (España). Por fin se recortan sobre el cielo azul las palmeras, las cúpulas y los campanarios de las iglesias, las chimeneas, las tejas de los tejados. Por fin los azulejos y las paredes blancas brillan a la luz. Por fin unos días sin nubes grises.
Aunque es bueno que llueva en esta tierra sedienta, con tantas largas sequías, unos días de sosiego climatológico son de agradecer. Porque ¡ menudo invierno !. No hay tregua. Si no es la nieve en las montañas, es la lluvia, si no el viento, si no una tempestad en el mar. Y cuando el cielo se limpia de nubes, salvo algunas despistadas que pastan por el aire, al sol le sonríe la cara. Y aunque el poeta cantó que el cielo ni es cielo ni es azul. Para mí ahí está. Sí es cielo y sí es azul. ¡Y que cielo y qué azul!.
Cielo y Azul que se confunden con el mar. Cielo y Azul que vuelven a ser inspiración de tantos cantos, de tantos cuadros, escritos, poesías. Cielo y Azul que esculpen tantas miradas, que visten tantas pasiones. Cielo y Azul que nos acompañan en estas mañanas en las que la vista se alza al son de las campanas que adornan el aire por encima de azoteas y tejados.
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