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martes, 13 de agosto de 2019

plaza de San Gregorio, en Guadalest



Guadalest es uno de los pueblos más visitados de España. Por su encanto; por tratarse de una población construida intramuros entre peñascos; por su ubicación a medio camino del valle, río y embalse de su mismo nombre.









Dos son los núcleos urbanos de Guadalest, totalmente diferenciados (o tres, si en el tercero incluimos los edificios modernos que lo enfrentan). Extramuros, fuera del recinto amurallado, compuesto por un lavadero antiguo - donde antaño se lavaba la ropa - y de un laberinto de casas con tejado a dos aguas, planta baja y piso, donde antes vivían los poco más de doscientos habitantes de esta población y que ahora se han transformado, la mayoría de ellas, en bares y tiendas de productos de la tierra, artesanía, y recuerdos de la visita a este singular pueblo.







Intramuros, se entra por el portal y arco de San José, un pasadizo excavado en la roca. En la fachada de esta entrada vemos el "escudo del Castell de Guadalest: en campo de azur, un castillo de oro, mazonado y aclarado de sable, acostado de dos llaves de plata puestas en palo; el castillo emerge de una montaña que descansa sobre olas de plata y azur; al timbre, una corona real abierta". Sobre el arco hay un balcón donde se encontraba el cuerpo de guardia de la tropa que guardaba esta fortaleza hasta la marcha de la guarnición militar en 1848.









En el interior del conjunto amurallado las casas son humildes, como las que le han precedido, pero bien cuidadas. Sólo algunas destacan sobre las demás, de noble fábrica, como la casa-museo de Orduña, por donde se accede al castillo, calvario y cementerio, desde donde hay unas bellas vistas de Guadalest, del valle, del embalse y del circo de montañas que lo rodean. En la calle principal hay una casa típica del siglo XVIII - que llaman museo etnológico - en el que se muestra cómo se vivía en estas casas, así como el uso de aperos de labranza y cómo se elaboraba el pan, el vino y el aceite.




Guadalest es el pueblo con más museos por habitante de España. Tiene 9 museos por 225 habitantes. Son museos diferentes que buscan la curiosidad del visitante. Además de los mencionados, encontramos el museo de las micro-miniaturas y el museo micro-gigante en donde el escultor Manuel Ussá ha ido recopilando sus creaciones a lo largo del tiempo en función de su tamaño y originalidad; museo del artista Ribera Girona en el jardín mágico; museo de belenes y casitas de muñecas del artista Antonio Marco; museo de saleros y pimenteros con más de 20.000 piezas; museo medieval de instrumentos de tortura; museo de vehículos antiguos (en la carretera a Callosa de Ensarriá).

Camino de un amplio mirador sobre el embalse de Guadalest frente a la sierra de Serrella, un estatua preside la plaza de su nombre, donde antes hubo un frondoso nogal: San Gregorio, patrón de Guadalest, que lo celebra el fin de semana más cercano al 9 de mayo. Comparte patrón con la Virgen de la Asunción del 15 de agosto. La festividad de San Gregorio se llama "Fiestas de la Juventud" porque son los jóvenes quienes se encargan de la organización de los festejos.


San Gregorio (540-604) fue el primer monje que llegó a Papa. Fue el sexagésimo cuarto Papa de la iglesia católica. Se le considera uno de los padres de la iglesia latina, junto a Jerónimo de Estridón Agustín de Hipona y Ambrosio de Milán.  San Gregorio fue muy místico, con él la iglesia católica adquirió un gran prestigio en todo Occidente Se denominaba así mismo como "siervo de los siervos de Dios".


Detrás de la estatua de San Gregorio está la casa consistorial y detrás  de esta la salida de la bajada del calvario, junto a bares y tiendas de todo tipo.


Desde el mirador destaca el color esmeralda de las aguas del embalse de Guadalet. Tiene una capacidad de 13 hm3 y una superficie de lámina de agua de 86 hectáreas. Recibe agua del rió Guadalest y de los diferentes manantiales de las fuentes de la sierra Aitana que bajan veloces por riachuelos y acequias a su encuentro.















Guadalet bien vale una visita para apreciar lo mucho que enseñan sus rincones, su caserío, su castillo y recinto amurallado y su entorno  paisajístico.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Murallas en Barcelona

Junto a las Atarazanas Reales en Barcelona, donde se construían las Galeras Reales para surcar el Mediterráneo en busca de otros pueblos y territorios para el comercio, la guerra y la paz. Donde guardan una reproducción a tamaño natural de la nave capitana de D. Juan de Austria en la batalla de Lepanto. 

Muy cerca de la estatua de Cristóbal Colón, seña de identidad de esta ciudad de Barcelona, quien desde su alta columna señala la conquista de América y la apertura de nuevos destinos comerciales allende los mares. 

Próximas al mar y al puerto desde donde partieron embarcaciones a vela legendarias como la réplica de la carabela Santa María ó la reconstrucción del pailebote Santa Eulalia, similar al Pascual Flores con puerto base en Torrevieja (Alicante), ó los veleros de vela clásica en su famosa regata estival, ó los grandes veleros de regatas ó los gigantescos trasatlánticos, verdaderas ciudades flotantes. 

Con sus piedras milenarias labradas por el tiempo, las murallas de Barcelona y sus muros, sus torres, sus altas puertas, parecen hoy inexpugnables a invasores y a enemigos que ansiaran hacer suyas estas tierras, a esta ciudad que fue Condal y puerto de mar de la Corona española. 

Con la lluvia de la noche, sus piedras brillan y muestran con más claridad el paso de los años, las arrugas de las inclemencias del tiempo. El color dorado y azulado de los focos le dan un tono misterioso. La luna por encima de las almenas las visten de magia, esa magia que hace grande a lo admirable.

lunes, 7 de marzo de 2016

Carcassonne, una ciudad medieval en el siglo XXI.

Una ciudad medieval en el siglo XXI, bien podría ser esta la definición de Carcassone. Al sur de Francia, en la orilla derecha del Aude, a unos 75 kms al este de Toulouse, a medio camino entre el Mediterráneo y el Atlántico, cerca del Canal del Mediodía. Desde lejos sus altas y robustas murallas, con sus torres coronadas con tejados puntiagudos a dos aguas, altas puertas, puentes levadizos y fosos a los pies de las murallas. Todo situado sobre una colina que hace más imponente a esta ciudad amurallada. Carcassone empezó a tener importancia estratégica desde que los romanos fortificaron esta colina y la hicieron centro administrativo de Julia Carcaso, llamada después Carcassum.

Los francos la desearon. Los visigodos y los musulmanes la conquistaron. El rey Pipino expulsó a los musulmanes en el 759, cediéndolo a Bellón, primer Conde de Carcassone, descendiente de la nobleza visigoda. Otros reyes descendientes de Pipino la mantuvieron en sus dominios. Y con ellos un largo historial de deseos y de ambiciones, de nobleza y de tiranías para tener su dominio. Pero lo que hoy más me interesa de esta reseña es contar lo que vemos. Porque estas murallas casi las derriban por su estado de ruina en muchos de sus lienzos. También por los diferentes usos de esta ciudad fortificada y sus dependencias desde que dejaron de tener la importancia estratégica y militar para la que se construyeron. El paso del tiempo fue inexorable porque el cuidado de estos muros no se hicieron de forma constante.


En 1849 poco faltó para que fuesen derribadas las murallas que estaban deterioradas. Pero hubo un movimiento social que lo impidió encabezado por el historiador Jean Pierre Cross-Mayrevielle y el escritor Prosper Merinée quienes promovieron una campaña para conservar las murallas y el castillo como monumento histórico. Consecuencia de esta reacción popular se  encargó de la reconstrucción de la ciudad alta al arquitecto Eugene Viollet-le-Duc.

Castillo Condal ó Cité, Basílica, Catedral y multitud de viviendas de planta baja y piso la mayoría de ellas. Hoy, desde que accedes a la ciudad por alguna de sus puertas de las murallas hasta que llegas al castillo, en la ciudad alta, un laberinto de casas que si antes fueron vviendas hoy son comercios, bares, restaurantes y establecimientos hoteleros. Todas las calles confluyen en pequeñas plazas con escaso arbolado, punto de encuentro de tanta callejuela.

Como otras ciudades amuralladas, e igual que aquellas, cuando se hace de noche la ciudad se vacía y sólo quedan dentro de las murallas sus pocos habitantes y quienes nos alojamos en hoteles ó albergues. Es ahora cuando uno se da más cuenta de la soledad de una calle medieval, casi oscura, silenciosa, silencio sólo roto por pasos y conversaciones cuando los hay. Es en estas calles donde la historia y la novela han hecho testigo de grandes ambiciones, asesinatos y muchas traiciones. Hoy esos son ecos de un ayer lejano. Hoy forman parte de un pasatiempo cultural y turístico.



La ciudad amurallada de Carcasone fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997, tiene la categoría de Grand Site National, y su castillo y sus murallas Monumento Nacional por el Estado francés. Es uno de las ciudades turísticas más visitadas de Francia.

jueves, 14 de abril de 2011

visitamos la Puerta Ferrisa con Pablo Rosser Limiñana


Por su importancia, por ser parte de las murallas de la ciudad musulmana, por ser la entrada y salida de lo que se denominó la Villa Vieja, es nombrada por Cronistas e Historiadores. Estaba situada estratégicamente a unos 10 metros sobre el nivel del mar y se llegaba a ella por una cuesta empinada, todavía visible al final de la calle Mayor. Por esto y por otras muchas cosas, tuvo tanta importancia militar que perduró hasta finales del siglo XVIII.

Viravens la menciona en su “Crónica de Alicante” (1876). La describió así: “Cuando en el año 1248 vino este Príncipe (se refiere a D. Alfonso, el que sería Alfonso X el Sabio, hijo de Fernando III,” III de Castilla I de Alicante”, en expresión de Viravens) a cumplir el mandamiento de su augusto padre, los moros tenían estendida la población en los puntos más altos de la Ciudad hacia la Villa-vieja, se dilataba por el Sur hasta los alrededores de la playa del “Postiguet”, corriéndose por el Este hasta el “Arrabal-Roix”. El muro del pueblo árabe está muy cerca de la puerta de Ferrisa; edificio notable que todos hemos conocido, pues se derribó en el año 1862". Y añade el siguiente pie de página: “D. Nicasio Camilo Jover, en su “Reseña Histórica” de esta Ciudad, ofrece a nuestra consideración una lámina en la cual está dibujada con mucha exactitud la vista de aquella obra; y al llamarnos la atención en el texto de su libro sobre las particularidades artísticas de la Puerta de Ferrisa se expresa así: “El arco que miraba a la calle Mayor era un medio punto esencialmente árabe, como lo probaba, a más de su forma y del corte y colocación de los sillares, una inscripción del Koran, cuyos caracteres, casi borrados por el tiempo, se distinguían hace pocos años en torno de su clave: la fachada que miraba hacia la Villa-vieja se elevaba sobre un arco ojivo, así como la portada lateral, que servía de ingreso al patio que había delante del edificio, era de fecha muy posterior, pues se construyó en 1541 cuando fue adjudicado aquél palacio al Duque de Maqueda, marqués de Elche, por los servicios que prestó al Emperador Carlos V contra las Comunidades de Castilla”.

Así nos cuentan Viravens, y Jover sobre la Puerta Ferrisa y su ubicación para que nadie dudase de su localización ni de su importancia. Por tanto, es una puerta reestructurada en la primera mitad del siglo XVI, hecho muy frecuente por la necesidad de ir adecuando los elementos defensivos a cada momento. Pero permíteme amigo/a lector que sea uno de los que más saben de esta Puerta, de cómo se salvó de la piqueta, de su historia, quien nos ilustre con sus conocimientos: me refiero a Pablo Rosser Limiñana, Arqueólogo Municipal de Alicante.

Pregunta: ¿Qué es la Puerta Ferrisa y cuál fue su importancia?.
Respuesta: “Se trata de la antigua puerta de entrada a la madina Laqant, por lo tanto, su importancia es enorme, como quiera que marca topográficamente el espacio de la ocupación urbana en época musulmana, siendo de los pocos restos arquitectónicos que conservamos de aquella época”.

P: Descríbela.
R: “Sólo se conserva parte de un torreón construido en sillares. Su composición original era una puerta de acceso directo, flanqueada por dos torreones de planta cuadrangular que la protegían”.

P: Al parecer era esta la entrada de la ciudad medieval. ¿Había otra puerta además de esta?.
R: “La madina musulmana tenía al menos dos puertas, la de Ferrisa y el Portal Vell, en la parte contraria a la primera, saliendo hacia el actual Raval Roig, antiguo camino hacia la huerta de la goteta. Luego estaba el camino de acceso a la alcazaba (conocido después como “camí de la vila”), que quedó prácticamente destruido tras la explosión de la mina de finales del s. XVIII”.

P: Dentro de las murallas, ¿qué edificios emblemáticos pervivieron a la conquista cristiana?.
R: “Es muy probable que todos: mezquita, alhama, baños, alhóndiga, etc. Sólo tras la revuelta mudéjar de mediados del siglo XIII se empezó a ocupar y transformar la madina. Fuera de las murallas pervivieron, también, varias almunias ó fincas de recreo (en el actual barrio de San Nicolás), como lo demuestra la existencia del “Palau”, edificio musulmán situado en el carrer Mayor y en donde se alojaron varias veces los reyes (Alfonso X, Jaime II) en sus venidas a Alicante/Alacant. Este interesantísimo edificio fue eliminado, ó reaprovechado, en parte cuando se construyó el convento de los capuchinos, solar donde luego se hizo el edificio Amérigo y actual hotel con el mismo nombre. Puede que queden restos del Palau en los edificios colindantes”.

P: Después de la conquista, ¿convivieron las dos culturas: la musulmana y la cristiana?, ¿es posible que la musulmana viviera intramuros y la cristiana extramuros de este recinto amurallado en el arrabal de San Nicolás?.
R: “En un principio la población cristiana era muy reducida, principalmente militares. Como ya he dicho, fue a partir de la revuelta mudéjar que se expulsa a los musulmanes cuando se hace una ocupación efectiva de la madina. El arrabal de San Nicolás no era un arrabal propiamente dicho. No estaba construido y consolidado como núcleo urbano hasta bien entrado el s. XV. Hasta ese momento se trataba de construcciones aisladas con sus huertos, establos, etc.”

P: ¿Es cierto que la Puerta Ferrisa tuvo una gran importancia militar y defensiva y por eso duró hasta el siglo XVIII?.
R: “La Puerta Ferrisa y las murallas islámicas que se unían y partían de ella, efectivamente, fueron considerados hasta al menos el s. XVI como un último reducto defensivo a donde acudir en el caso que se invadiera la villa/ciudad. La Puerta propiamente dicha pasó a manos privadas (su vuelo) prácticamente desde la ocupación cristiana, construyendo junto a ella un Palacio. La familia de los Cárdenas fueron sus más importantes poseedores”.

P. En ese periodo de tiempo ¿sufrió muchas transformaciones según las modas defensivas y por los moradores que defendía?.
R: “Las dos cosas. En realidad los restos que hoy conservamos del torreón ni siquiera son todos ellos islámicos. Hay que tener en cuenta que en la Guerra de los dos Pedros la incipiente Villa de Alacant fue prácticamente destruida y abandonada. La Puerta debió sufrir severas consecuencias por los ataques de castellanos y catalano-aragoneses, siendo reconstruida posteriormente. Después siguió sufriendo reformas y transformaciones”.

P: ¿Cómo fueron los trabajos arqueológicos para encontrar la Puerta Ferrisa?. Según las opiniones de los diferentes Cronistas de la ciudad ¿fue difícil encontrarla?.
R: “La torre aparecía no sólo en grabados de Cronistas alicantinos, sino en la cartografía histórica existente sobre nuestra ciudad, por lo que se sabía perfectamente donde había estado. El arquitecto municipal Jaume Giner y yo mismo, tuvimos que informar la licencia de derribo que se pidió por los que entonces eran sus propietarios, y ya entonces se condicionó el derribo que se pretendía hacer. Los restos del torreón estaban reaprovechados en la caja de la escalera. Es así como quedó el  torreón al descubierto. Años después, siendo yo concejal, una mañana paseando por la zona, me sorprendió ver cómo un obrero estaba en el coronamiento del torreón tirando sillares al solar y, en una palabra, derribando el torreón. Me arrogué funciones que no tenía - yo era concejal de la oposición - y paré literalmente la obra con una bronca espectacular. Luego llamé al entonces concejal de urbanismo y le “comuniqué” que había parado la obra para salvar el torreón, aunque evidentemente no podía hacerlo. Y se salvó”.

P: ¿Como es que al derribarlo para ensanchar la ciudad, se conservase uno de sus lienzos?.
R: “Se conservó parte de uno de los torreones, como he dicho, reaprovechado, para aguantar la caja de la escalera del edificio que se construyó en el s.XIX. La ley del mínimo esfuerzo y la inexistencia de maquinaria tan potente como la actual, permitió su conservación casi milagrosa”.
  
P: ¿Fue una buena decisión restaurarla y conservar el lienzo que queda a la vista en la oficina de la Agencia de Desarrollo Local del Ayuntamiento de Alicante?. ¿De quién dependió?.
R: “No sólo se ha conservado este resto de la Puerta Ferrisa, sino también el espectacular frente de muralla bajomedieval cristiano, de más de 11 metros de altura que existía en la medianera con los edificios colindantes. Desde el Departamento de Patrimonio Cultural siempre abogamos por su conservación y así lo pedimos al Departamento Técnico de Edificación Pública al frente del cual estaba el Arquitecto Jaume Giner que, con la misma sensibilidad, redactó el proyecto de nuevo edificio de oficinas que hoy existe. La consideración de Bien de Interés Cultural (BIC) era una garantía de conservación. Aunque se barajaron varios proyectos posibles, incluso el Museo de la Ciudad, al final fue la concejala de Hacienda, María Teresa Revenga, la que impulsó la redacción del Proyecto, su financiación y la puesta en marcha de las obras. Posteriormente, cogieron el testigo otros concejales como Juan Zaragoza y Juan Seva”.

Después de estas palabras de Pablo Rosser Limiñana, demostrando su emoción por la defensa y conservación del patrimonio histórico-artístico de Alicante, y la historia de la Puerta Ferrisa, puedo afirmar que podemos disfrutar, casi de milagro, de lo que queda de ella. Lo que no pudieron ni las batallas, ni los musulmanes ni los cristianos conquistadores, casi lo consigue la piqueta. Es una suerte poder disfrutar de estas piedras que tanta historia guardan entre sus poros, que tanto seguirán guardando ahora que está restaurada y protegida, que dará cobijo a la inquietud por conocer de ella a nuestros hijos, visitantes y a nosotros mismos. De la que disfrutamos por el recuerdo de lo que fue y de lo que ahora queda, vestigios de un ayer que forman parte de la historia de esta ciudad.

Obra consultada:
“Crónica de Alicante”, de R. Viravens y Pastor, “Medida Laqant ó la Villa Vella. La muralla islámica”, de Marius Beviá , “Origen y evolución de las murallas de Alicante”, de Pablo Rosser Limiñana, “El Patrimonio Cultural de Alicante: Avance de un Catálogo. El Patrimonio Inmueble”. LQNT Monográfico 3. Alicante 2007.

viernes, 7 de enero de 2011

castillo de San Jorge en Lisboa (Portugal)



Con el medio de transporte más característico y peculiar de Lisboa, el tranvía, nos disponemos a subir a los alrededores del castillo de San Jorge. En uno de ellos, casi centenario, recorremos calles empedradas con cuestas y bajadas, con rectas y con curvas. En su puerta nos recibe una azafata vestida con un traje típico lisboeta, amplia sonrisa y una copa de Oporto. Aunque el tranvía parezca que circula a duras penas por sus raíles, escala de la planicie a la atalaya por la Rúa de Conceiçao hasta los aledaños de las murallas.



 El castillo de San Jorge (castelo de Sao Jorge) está construido sobre los cimientos del castillete que levantaron los romanos y que, posteriormente, habitaron otros pueblos. Domina la ciudad y el estuario del Tajo, recortándose sobre azoteas y tejados. A sus pies, los barrios populares de Castelo y La Alfama.

Conquistado a los árabes por Alfonso I de Portugal después de tres meses de asedio (1147) , ayudado por los Cruzados normandos, flamencos, alemanes e ingleses. Cuenta la leyenda que fue Martín Moniz quien, al ver una de las puertas del castillo entreabierta, sacrificó su vida impidiendo que los moros la cerrasen interponiendo su propio cuerpo en el vado y permitiendo el acceso de sus compañeros, favoreciendo la conquista del castillo por las fuerzas cristianas. A partir del s. XIII, cuando Lisboa es la Capital del Reino (1255), el castillo se convierte en Palacio Real. Sus salones fueron testigos de muchos acontecimientos históricos como el recibimiento por el rey y su corte de Vasco de Gama tras descubrir la ruta oceánica a la India al final del S.XV. Sufrió ataques de potencias europeas y los daños de diversos terremotos. En 1511, el rey Manuel I trasladó el Palacio Real a la zona ribereña del Tajo, en la actual Plaza del Comercio. El castillo se convirtió en cuartel, deteriorándose sus instalaciones. Es a partir del Decreto de 16 de junio de 1910, que lo declara Monumento Nacional, cuando se realizan diversas rehabilitaciones.



Hoy amplias murallas, con sus once torres, se divisan desde lo lejos como signo de identidad de Lisboa y de su historia. Es recomendable llegar a su patio de armas por la Rúa do Chao da Feira a través del Portal de Sao Jorge. Bajo altos pinos, desde las murallas, se divisa todo Lisboa y el Tajo.



Por la noche, desde sus almenas, vemos lucecitas de la Lisboa cosmopolita, de una ciudad viva que se resiste a los embates de las duras circunstancias económicas, de las presiones bursátiles, de los chantajes de los mercados financieros que quieren aprisionarla. Desde estas murallas, orgullosos guerreros antaño defendieron su personalidad, su cultura y su historia, como hoy lo hacen otros guerreros desde despachos ministeriales. Junto con antiguos cañones que defendieron la ciudad, nos fotografiamos con el convencimiento que ahora no se dejarán doblegar por las circunstancias, que resistirán como lo hicieron entonces, porque hoy el fuego de la pólvora es el fuego de la pasión de un pueblo libre que defiende sus intereses con ahínco.





Bajo arcos de medio punto, donde antes estuvo parte de la Residencia Real, se ubica hoy el Restaurante Casa do Leao, donde disfrutamos de platos típicos de la gastronomía de Portugal. Degustamos los sabores de esas viandas, del caldo de sus vinos, del dulce de sus postres, con el recuerdo de los años de gloria de estos muros que reivindican volver a tenerlos con el protagonismo de los portugueses.





Para más datos, visita la guía LISBOA Y SU CASTILLO

LAS FOTOS Y EL TEXTO SON DEL AUTOR DE ESTE BLOG.

viernes, 23 de enero de 2009

el pilón de los burros junto a la Puerta de Madrid en Cartagena

A finales del siglo XIX Cartagena (Murcia, España) aún estaba totalmente amurallada. Sus altas y robustas murallas, junto con sus baluartes, eran las propias de un fuerte defensivo que miraban al mar y al interior. En estas murallas hubo tres puertas: la del Muelle, la de San José y la de Madrid, de bella fábrica. Ordenadas construir, junto con aquellas, por Carlos III. A partir de esta última estaban los terrenos baldíos, los surcos de la huerta, los caminos de tierra.

La misión principal de este frente era la defensa de las Puertas de Madrid, acceso para la comunicación con la España del interior. En la foto superior también se puede contemplar la panorámica de la ciudad de Cartagena en el año 1.872.

Junto a la Puerta de Madrid estuvo el, popularmente llamado, Pilón de los Burros. Fuente y pequeña balsa donde las caballerías bebían y se recuperaban de los calores, del esfuerzo por el arrastre de los carruajes, por llevar sobre su lomo a jinete ó amazona.

Y de esta fuente, de este abrevadero de las caballerías, construido en el último tercio del siglo XVIII, no sólo queda su recuerdo (como tantas otras cosas no conservadas) sino que aún podemos verla. A petición popular se trasladó en el 1892 a su actual ubicación, en uno de los laterales de la actual plaza de España. Y no sólo perdura, sino que hubo una corporación municipal, con su alcalde a la cabeza, quienes ordenaron su restauración como fuente ornamental. Fue en agosto de 1990, a través de la Concejalía de Ornato, Parques y Jardines, siendo Antonio Vallejo Alberola Alcalde de la ciudad por el Partido Cantonalista (PCAN).

equinos bebiendo de este abrevadero

fuente ornamental y abrevadero




Queda el abrevadero y la fuente, pero nada de la Puerta de Madrid, de la que era compañera. Nada de las otras dos puertas, salvo los documentos gráficos que hicieron con ellas. Bien podía haber quedado algún recuerdo de estas porque fueron derribadas en época reciente a principios del S. XX. Esto debido a la presión urbanística, a la insistencia de muchos en ampliar la ciudad, por la falta de criterio y toma de decisiones de los gobernantes de entonces.

Puerta del Muelle

Puerta de Madrid

Las "Puertas de Madrid", año 1898, situada en la actual Plaza de España. Llamadas así porque en ellas se iniciaba el camino que conducía hasta la capital de España.


Puerta de San José

Las "Puerta de San José", año 1898, en la actual Plaza Bastarreche. Por el arco de la izquierda se ve la torre de la iglesia de San Diego.

Víctimas de la piqueta fueron primero parte de las murallas. Empezaron a derribarse el 29 de junio de 1891. Aún están en pie las que dan a la fachada marítima. Posteriormente, le tocó el dramático turno del derribo a las puertas. Primero fueron las del Muelle, en 1900. Siendo la última demolida la de San José en 1916.
web consultadas:


Rotary Mariners fondean en la isla de Tabarca

  Desperté antes de que sonara el despertador. No sé si fue la emoción o ese presentimiento que uno tiene cuando sabe que el día va a ser es...

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