sábado, 29 de julio de 2023

No es lo mismo estar dormido que durmiendo

 



Me disculpará por el título de este nuevo artículo, si no le gusta, pero tiene su fundamento, ya verá.


Lo tiene por lo mucho que arde la calle. No sólo por el calor asfixiante, sino por la sensación de desgobierno que se respira en la ciudadanía después del desastroso resultado electoral del PSOE en las últimas elecciones municipales y autonómicas. Muchos son los problemas que se van acumulando sin remedio y vienen de antes de esas elecciones. La carestía de la cesta de la compra; la falta de criterio en el reparto territorial del agua; la inseguridad ciudadana; la falta de seguridad jurídica con la vivienda y la complacencia con los okupas; el paro juvenil, la caída de credibilidad de Pedro Sánchez en el PSOE generando no pocos problemas en la gobernabilidad del país, el más aún preocupante descrédito a nivel internacional; … No quiero ser alarmista. Algo se habrá hecho bien, pero cuesta encontrarlo.


Y lo tiene ahora que Pedro Sánchez ha puesto de vacaciones a los diputados al adelantar las elecciones generales después del batacazo del PSOE en las últimas elecciones citadas. Claro que luego habrá que constituir la composición del nuevo Congreso y Senado, y los sacará de la playa para volver al escaño. Que injusticia... Aunque más lo es para todos a los que las elecciones del 23 de julio les interrumpen sus vacaciones ya programas para volver a tiempo a su colegio electoral y votar como es debido. ¿A quien se le ocurre poner las elecciones en fecha tan descabellada? Ya lo sabe, al actual presidente del gobierno.


La frase del título no es mía, permita que le cuente su origen. La recordará. La dijo Camilo José Cela en el Senado. Fue designado como senador por el Rey Juan Carlos en los inicios de la llamada Transición española. La anécdota completa se la recuerdo en breve. Pero lo que no sabe es su verdadero origen. Enseguida le desvelo el misterio.




Ahora que los parlamentarios están de vacaciones forzosas se me antoja echar la mirada hacia atrás y recordar algunas anécdotas del parlamentarismo en España.


Hay escritores que dedicaron muchos ríos de tinta para narrar crónicas parlamentarias jugosas, como Benito Pérez Galdós, Azorín o Fernández Florez. Más reciente recordará a Luís Carandell. Todos ellos lo contaron a su manera y dejaron por escrito sus sensaciones.


A ver cómo lo hago, hay mucho que contar. Azorín, escritor alicantino del que este año se conmemora el 150 aniversario de su nacimiento, decía que Maura era el mejor orador del Congreso de los Diputados. “En Maura todo es sincrónico y armónico: la voz, la locución y el ademán, más hay en su oratoria dos características supremas, fundamentales, que son las que le hacen ser un orador insuperable. Maura domina el énfasis y el silencio, ósea las pequeñas pausas en el curso de la oración que es preciso ir distribuyendo cautamente, bien para dar solaz al ánimo del oyente, o bien, a la inversa, para encenderlo”.  Astuto si era Maura, por muchas cosas, no sólo por su oratoria.


En la actualidad ha habido grandes oradores desde la tribuna de las Cortes. Ya no están en la política activa, ambos por errores de manual, como Albert Rivera o Pablo Casado. Los dos fueron buenos oradores, destacando que la mayoría de sus discursos los hacían sin leer, de memoria, con una improvisación preparada que transmitía y llegaba al ciudadano.


Permita aquí un apunte histórico. La anécdota parlamentaria viene de antiguo. Mire. En su “Vida de Cicerón”, Plutarco (nada menos) cuenta diversas anécdotas de este gran orador. Para Plutarco, el uso de frases picantes por parte de Cicerón contra sus adversarios forma parte del uso de la oratoria.


Luego el uso de este recurso depende de cada uno. Mire sino cuando María Adelaida Pedrosa, senadora del PP, le preguntó a Irene Montero, ministra de Igualdad, si no sentía vergüenza por compartir su vida y ser sumisa a un presunto machista refiriéndose a Pablo Iglesias entonces en investigación judicial (19.10.2020). Fue llamada al orden por la presidenta de la Cámara, Pilar Llop, y replicada por la ministra diciendo que “yo me acuesto en la cama con quien me da la gana”. Vaya con las dos.




Voy con la anécdota de Camilo José Cela, que no se me pase, que me pongo a contar y no paro. En una sesión de debate sobre la redacción de la que sería la Constitución española de 1978 Antonio Fontán, presidente del Senado, dijo “Cela, está dormido” (1977). A lo que este le contestó “no estoy dormido sino durmiendo”, y Fontán le replicó “¿y no es lo mismo? Y Cela le dijo – ni corto ni perezoso – “pues no, como no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”. Cela, que era persona leída, se inspiró en otra anécdota parlamentaria, pero adaptándola a su manera. Aquella la protagonizó Antonio Ríos Rosas, ministro con el General O´Donnell, además de jurista y gran orador. Aún así, en una sesión tórrida, le pillaron supuestamente durmiendo en su escaño. Le dijeron “Don Antonio, estaba usted dormido” y Ríos contestó “no, estaba durmiendo”. Ante la cara de sorpresa de su interlocutor, Ríos Rosas le manifestó “como tampoco es igual estar bebido que estar bebiendo”. Vaya con Cela. Genio y figura.


A veces se han comparado los largos discursos de Pedro Sánchez en el parlamento con los de Fidel Castro. Es una exageración, está claro. Por cierto, me han recomendado la lectura del libro “La vida oculta de Fidel Castro”, escrito por Juan Reinaldo Sánchez, que desvela los secretos más íntimos de este líder cubano contado por uno de sus ex guardaespaldas. Tiene pinta de descubrir cosas muy llamativas en un líder comunista.


Este artículo fue publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico esdiario el 29 de junio de 2023.

¿Que hacemos con los jarrones chinos?

 



¿Qué hacemos con los jarrones chinos? Quizá le sorprenda este título en un análisis de la actualidad política en España. Esta expresión es una metáfora al comparar a altos cargos del Estado cuando dejan su cargo con esos grandes jarrones de artesanía china que no sabes dónde colocar en casa y que – vaya paradoja – se rompan al caer al suelo cuando un niño tropieza con ellos.


Lo dijo Felipe González por primera vez cuando iba a cesar a sus ministros y sustituirlos por otros. Sobre todo, cuando se refería a los más señalados, aquellos que quizá se consideraban imprescindibles. Y ya ve lo que les demostró la realidad, que no lo eran. Después pasarían por ese proceso de duelo que recorre todo alto cargo cesado que pasa de tener mucho poder en su ámbito a no tener ninguno, de disfrutar de ciertos privilegios sociales a pasar a un segundo plano y perderlos todos. Paulatinamente, no es de la noche a la mañana, pero la caída es lenta e inevitable. ¿A qué se dedicarán después del cese, el partido les tendrá preparado otro destino especial, volverán a su antiguo trabajo? …  También se menciona esta célebre frase del título de este artículo para citar a los ex presidentes del gobierno y su porvenir inmediato después de dejar su cargo.


Lo mismo le pasó al propio Felipe González cuando el pueblo español lo sacó de la Moncloa al perder las elecciones generales. En su escaño del Congreso de los Diputados parecía perdido. Igual que Jose María Aznar. El sentimiento de ambos fue mutuo. Después de haber liderado la política de este país, de tener la agenda llena de acontecimientos y eventos, a reducirse esta drásticamente. De rodearles los periodistas al entrar en el hemiciclo esperando una noticia que contar, a pasar inadvertidos. Tiene que ser muy duro, no lo niego. Pero esto forma parte del juego político de la democracia.


Hace un par de semanas escuché en la tertulia de Àngels Barceló en la Ser la frase que titula este artículo. Escucho la radio en el coche cuando viajo por trabajo. Hago muchos kilómetros y me permite escuchar tanto las tertulias de la Ser como las de Onda Cero, hay que escucharlos a todos. Le invito a que haga lo mismo, no se cuenta la realidad de la misma manera.


Uno de los tertulianos de esa tertulia de la Ser mencionó a uno de esos supuestos jarrones chinos refiriéndose a Pablo Iglesias. Supongo porque Iglesias aún no ha encontrado su sitio fuera de la primera línea de la política. Este había acusado en una entrevista el día anterior del veto que supuestamente habían puesto Compromís y Más País a Unidas Podemos para evitar que entraran en la coalición Sumar. Cuando todos los que estaban en esa negociación pidieron a los diferentes interlocutores que guardaran discreción y no filtraran nada a los medios de comunicación, Iglesias no cumplió esa regla. Los acusados negaron la mayor. Pero sí vetaron a Irene Montero, líder de UP, al excluirla como candidata a una nueva elección. Curioso que un nuevo proyecto político empiece restando en vez de sumar.


Curioso también que Yolanda Díaz e Irene Montero fueran de la mano en sus reivindicaciones de UP dentro del Gobierno de Pedro Sánchez y ante una nueva contienda electoral la primera niegue el protagonismo a la segunda. ¿Qué ha pasado? Al parecer, que Montero ya no aporta valor y que con una de sus leyes estrella ha fracasado estrepitosamente consiguiendo el efecto contrario al deseado y produciendo una gran alarma social.


A Pedro Sánchez le está pasando ya lo de Montero. Muchos barones del PSOE no quieren salir en la misma foto que el líder de su partido porque les resta valor en vez de sumárselo.


El desastre de las últimas elecciones municipales y autonómicas fue tan grande para la izquierda que Sánchez no vio otra salida que convocar elecciones generales anticipadas evitando tener que dar explicaciones a los suyos y que estos cuestionaran su liderazgo. Pero lo está. No sólo lo digo yo, se lo he leído recientemente a Alfonso Guerra en su artículo “El embrollo electoral” publicado en The Objetive. No es el único líder socialista que pone el grito en el cielo con lo que está pasando. Algo se mueve en el PSOE para organizar el post sanchismo.


Las encuestan ya vaticinan un cambio de ciclo, un gobierno del PP después de esas elecciones generales en España. Si fuera así, ¿Pedro Sánchez sería otro de esos jarrones chinos? Pronto lo sabremos.


Este artículo fue publicado con anterioridad en mi columna de opinión de esdiario el 22 de junio de 2023

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