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viernes, 25 de julio de 2025

Elcano y Loaysa: 500 años de otra gesta española

 


Hoy, día de Santiago Apóstol patrón de España, se cumplen cinco siglos de una de esas historias que merecen ser contadas una y otra vez: el inicio de la expedición Loaysa-Elcano, la segunda circunvalación al mundo. Sí, Elcano, el mismo marino vasco que en 1522 se convirtió en el primer ser humano al mando de su tripulación en dar la vuelta al mundo a bordo de la nao Victoria. Años después, en 1525, embarcó de nuevo, esta vez en la expedición comandada por García Jofre de Loaysa, rumbo a las codiciadas Islas Molucas, el paraíso de las especias.


Esta empresa, auspiciada por el rey Carlos I, no fue solo una aventura marítima, fue una apuesta estratégica del Imperio español frente a la hegemonía portuguesa en el comercio con Oriente. El objetivo era claro: consolidar una ruta española hacia las Molucas navegando hacia el oeste. Loaysa lideraba la expedición, y Elcano, ya con la gloria en sus espaldas, asumía de nuevo el reto con coraje.


El viaje, largo y lleno de dificultades, se cobró la vida de muchos, incluido el propio Elcano en pleno océano Pacífico. Pero el espíritu de aquella expedición sigue vivo, como un recordatorio de hasta dónde fue capaz de llegar España en la era de los grandes descubrimientos.


En agradecimiento a su gesta anterior, aquella en la que dio la vuelta al mundo, Carlos I concedió a Elcano un escudo con un globo terráqueo y las palabras Primus circumdedisti me ("Fuiste el primero que me dio la vuelta"). Una frase que hoy sigue emocionando a quienes valoran lo que significa cruzar mares y océanos inexplorados por primera vez.




Y como las grandes gestas merecen ser celebradas, la Armada Española ha puesto en marcha diversos actos conmemorativos en este V Centenario. Entre ellos, un viaje muy simbólico: una fragata española, la Méndez Núñez, ha visitado las propias Islas Molucas como tributo a aquella expedición. Es una manera de cerrar el círculo, de rendir homenaje a aquellos marinos que, con más valor que medios, escribieron una de las páginas más asombrosas de nuestra historia naval.




Cinco siglos después, conviene recordar que fuimos los primeros en dar la vuelta al mundo. Que lo hicimos con inteligencia, coraje y visión. Que Elcano no solo regresó con la nao Victoria en la primera circunvalación de la tierra, sino que dejó un legado que hoy inspira a marinos, historiadores y a todos los que aún creemos que los sueños, con esfuerzo, se pueden conquistar y hacer realidad.


Enlaces de interés. Otros de mis artículos relacionados con este: 

Juan Sebastián Elcano y la expedición Loaysa: cinco siglos después de una nueva gesta en la Era de los Descubrimientos

Los españoles fuimos los primeros en dar la Vuelta al Mundo

De cómo (y por donde) Elcano dio la vuelta al mundo.

promesa, legado y exvoto de Juan Sebastián Elcano en el Monasterio de la Santa Faz en Alicante

Y este, de El Consistorio Digital, artículo que menciona la singladura de la fragata Méndez Núñez en aquellas aguas del Pacífico: ¿Qué hace la fragata Méndez Núñez en el archipiélago de las Molucas tan lejos de casa?

miércoles, 16 de octubre de 2019

De cómo (y por donde) Elcano dio la vuelta al mundo.



La historia de la humanidad está llena de hechos en los que cuando el líder desaparece, desaparece con él toda su obra. Esto es sólo evitado por la audacia y el empeño de un nuevo líder que hace que su legado no se pierda para siempre. Esta es la historia de Magallanes y Elcano. Magallanes tenía dos propósitos por lo que consiguió persuadir a quienes tenían que poner los medios para llevarlos a cabo. Alcanzó uno y se quedó en la puerta de conseguir el segundo. Por su parte, si Elcano no hubiera continuado con el objetivo de Magallanes, este solo hubiese sido un mero aventurero. De no volver Elcano para contarlo en la Corte española, esta gesta no hubiera sido más que un suceso de las muchas que se realizaron en aquella época de los descubrimientos. Pero hay más.

Acompáñenme a esta emocionante aventura de miles de millas náuticas, ambiciones y el compromiso con su rey de alcanzar con éxito una nueva ruta entre océanos contribuyendo a realizar la mayor hazaña de todos los tiempos.


El océano Pacífico fue descubierto desde tierra por Vasco Núñez de Balboa, conquistador español, el 25 septiembre 1513 desde el istmo panameño. Magallanes estaba convencido que había un paso del océano Atlántico al Pacífico en el sur de América. Con este convencimiento y con el que opinaba que las Molucas quedaban dentro de la demarcación española en el reparto del mundo entre la Corona portuguesa y la Corona española a través del Tratado de Tordesillas (1494), avalada por el Papa, convenció al rey Carlos I de España para que patrocinara esta aventura.






Magallanes partió de Sanlúcar de Barrameda con un objetivo claro y expreso, llegar por el oeste a las Molucas para abrir una nueva ruta a la especiería desde España por el Pacífico.

Magallanes descubrió dicho estrecho que unía ambos océanos, no sin muchos avatares, que hoy lleva su nombre. Adentrados posteriormente en el Pacífico recorrieron sus aguas a lo desconocido y se llevaron otra sorpresa: era mucho más extenso de lo que suponían. Encontraron diversas islas hasta llegar a Cebú el 7 de abril de 1521. Metido Magallanes en tareas ajenas a su objetivo en un conflicto que no era el suyo, murió en la isla de Mactán el 27 de abril de ese año en una batalla con indígenas enemigos de un rey local.


De nuevo en travesía, desorientados y desmoralizados, los españoles navegaron por aquellas aguas sin rumbo, sin saber lo que hacer, al mando de Lopès Carvalho quien demostró ser un pésimo líder. Este, además de jefe de la expedición, mandaba la nao Trinidad y Gómez de Espinosa estaba al mando de la nao Victoria, con Elcano de maestre. A comienzos de agosto de 1521 la nao Trinidad encalla en un arrecife obligando a la tripulación a buscar tierra después de liberarse de esos escollos al subir la marea. También encalló la nao Victoria al ir a socorrer a la Trinidad lo que le produjo una vía de agua. Llevaron las naos a una isla con una amplia bahía donde carenaron sus fondos y costados durante 37 días. En esa isla hubo una reunión de capitanes y maestres y se destituyó a Carvalho por incompetente. Se nombró a Gonzalo Martín Méndez, como oficial real; Gonzalo Gómez de Espinosa, como capitán de la Trinidad; y a Juan Sebastián de Elcano como capitán de la nao Victoria.





Elcano se impuso sobre los demás por su mayor experiencia y por sus dotes de mando. Destacó cuál era su misión y el por qué estaban allí. Tenían el encargo del rey Carlos I de descubrir las Molucas y abrir una nueva vía a la especiería por el oeste desde España, distinta de la ruta la portuguesa. Portugal era la otra potencia naval de aquella época junto con España. Fueron pioneros en costear África descubriendo costa a costa y sorteando peligros y tempestades hasta llegar al cabo de las Tormentas, luego llamado de Buena Esperanza. Es un cabo de difícil navegación. El primero que lo hizo desde una embarcación de alto bordo fue el portugués Bartolomeu Dias (1487). Por ahí pasó Vasco de Gama (1498) para abrir la ruta de la especiería para la Corona portuguesa llegando a Calicut, en la India. Volvería en 1502 con veinte barcos de guerra para asegurar el dominio de Portugal en aquella zona geográfica. Llegaron hasta Malaca (Malasia), rica en especias. Aquellos dominios portugueses no eran un imperio territorial sino pequeñas colonias y fortalezas que garantizaban el tráfico marítimo y colonial.


Hasta que alcanzaron su objetivo, Elcano no paró en el empeño. Descubrieron las Molucas con las indicaciones de los indígenas de cada isla que visitaban. El 8 de noviembre de 1521 arribaron en Tidore, la mayor productora de clavo del mundo. Se aliaron con su rey, Almansur (los españoles le llamaban Almanzor) y este les ayudó a llenar la bodega de clavo de las nao Victoria y Trinidad. El clavo era una especie de alto valor económico en Europa. Realizada esta tarea, decidieron volver a España. Ya sabían que los portugueses conocían de su travesía y que irían a su encuentro para apresarlos, Había dos opciones: volver por donde habían venido, por el Pacífico, o por la ruta portuguesa bordeando el cabo de Buena Esperanza. La nao Trinidad tuvo que quedarse en Tidore porque tenía una vía de agua, una vez arreglada volvería por el Pacífico rumbo a Panamá. Nunca lo conseguiría, fue apresada por los portugueses nada más iniciar su travesía de regreso por el Pacífico. La nao Victoria, que capitaneaba Elcano, eligió volver por la ruta portuguesa con la condición de no tocar tierra. Era arriesgado, muy arriesgado, pero de conseguirlo habrían dado por primera vez la vuelta al mundo y demostrado que la tierra es redonda, objetivos estos que nunca lo fueron de Magallanes.



El 18 de diciembre de 1521 la nao Victoria zarpa de Tidore con 47 tripulantes. Es alucinante el periplo que realizará Elcano y su tripulación camino de España. Elcano deseaba dirigirse al sur todo lo que pudieran para alejarse de las rutas más usadas por los portugueses, la Carreira da India. Una navegación en solitario y sin escalas por el Índico sur y, posteriormente, frente a las costas africanas sin tocar tierra.

Elcano era un marino experimentado con muchas millas recorridas. Para sorpresa de todos tomó una ruta poco transitada, nunca navegada antes, por un gran océano que no conocía, para evitar sobresaltos o encontrarse con los portugueses que les estaban buscando para apresarlos al entender que estaban en dominios de Portugal. Elcano eligió a un buen piloto entre su tripulación: Francisco Albo quien, con los medios rudimentarios de entonces, calculaba con el sol y las estrellas dónde se encontraban en ese mar desconocido. A su vez, iban bien pertrechados de víveres, de vino y de agua, la travesía prometía larga y llena de incertidumbres.




En esta travesía descubrieron muchas islas Molucas desconocidas por los portugueses: islas de Mare, Tatomoetoe y Talapao, al sur de Tidore;… “En este camino descubrimos muchas islas riquísimas, entre las cuales Bandam, donde se encuentra el jengibre y la nuez moscada; y Zalba, donde se cría la pimienta”, escribiría Elcano al rey Carlos I en el informe que le mandó sólo llegar a España. En la navegación se toparon con Timor, una isla muy grande a la que aún no habían llegado los portugueses. Estuvieron en esta isla hasta el 8 de febrero de 1522 que zarparon rumbo a España.


Pasaron por las islas de Savu y Toti, “y de aquí - escribe Francisco Albo - tomamos nuestra derrota para el Cabo de Buena Esperanza”. Por poco no descubren Australia. Pasaron a unas 150 millas de la isla Barrow y del cabo North West, donde ahora está Exmounth. A finales de febrero estaban a 26º sur a 2.000 millas de Australia, en las inmensidades del Índico. Encontraron vientos fuertes, aunque contrarios, y los que posteriormente se llamaron “Roaring Forties” ó Cuarenta Rugientes” por el holandés Hendrick Brouwer (1610), franja que alcanza el mundo oceánico a partir de los 40º sur. No cabe duda que el descubridor de estos vientos fue Juan Sebastián de Elcano. El 18 de marzo ven tierra, una isla muy alta, que Van Diemen, marino holandés del s.XVI le puso el nombre de Amsterdam, sin conocer que su descubridor también fue Elcano que no la reivindicó ni tomaron tierra en ella porque tenían otros objetivos más urgentes. A su alrededor vieron ballenas, focas y albatros. En recuerdo de este marino español la punta suroeste de esta isla se llama Pointe del Cano.
 En reunión de pilotos y maestres decidieron no ir a Madagascar, el riesgo de encontrarse con la flota portuguesa era muy alto.

No se imaginaban que les iba a costar tanto doblar el cabo de Buena Esperanza, “el más grande y peligroso cabo conocido de la Tierra”, escribió Pigafetta, quien comprobó desde la nao Victoria la bravura al encontrarse dos océanos, el Índico con el Atlántico. Doblar este cabo es una odisea. Al juntarse los dos océanos, se producen enormes olas y corrientes contrarias que les impedía doblar dicho cabo. En abril navegaban al sur del cabo. El 8 de mayo estaban frente al río Infante (Great Fish River). En medio de una tempestad, se les rompió el mastelero de proa. El 22 de mayo Francisco Albo cree haber superado el cabo de Buena Esperanza. Estaban en el Atlántico rumbo al norte, costeando África sin ver la costa.


Superado el Cabo de Buena Esperanza “apenas teníamos para mantenernos más que arroz, ni para beber más que agua”, escribe Elcano. Navegaban muy rápidos con viento de popa ayudados con la corriente de Benguela. El 31 de mayo están cerca de cruzar el ecuador. El 19 de junio ven la ansiada tierra pero era un manglar.

Necesitaban tomar tierra y cargar nuevos víveres, agua y vino. Lo que les quedaba estaba en mal estado. Entre todos decidieron arribar a la isla de Santiago del archipiélago de Cabo Verde. Y lo hicieron a pesar del tremendo riesgo que los apresaran los portugueses. Bajaron a tierra en un esquife varios miembros de la tripulación y se aprovisionan con lo que necesitaban. Como les pareció fácil, bajaron a tierra en varias ocasiones, pero los que lo hicieron en la última ocasión, no volvieron. Al acercarse con la nao a tierra, desde su fondeadero en la bahía, para saber qué había pasado salieron unas embarcaciones para apresarlos. 


Elcano tuvo que huir dejando en tierra a algunos de sus marineros y poner millas por medio. Esquivó a cuatro embarcaciones que salieron en su busca. Se dirigió hacia el sur pensando que en esa dirección los portugueses no iban a buscarles, como así fue. El 17 de julio se dirige de nuevo hacia el norte. Decidieron no parar en las Canarias y seguir ruta. Su travesía se dirigió por una ruta más larga pero menos peligrosas, por la llamada ”Vuelta de Poniente” Sobrepasaron las Azores para posteriormente dirigirse a las costas españolas, buscarían vientos dominantes del oeste y los “nortes” de verano frente a la costa portuguesa. Los portugueses no podían sospechar de ellos porque era la ruta que empleaban los buques españoles que volvían de América.


“Resolvimos de común acuerdo - escribió Elcano al rey Carlos I - morir antes que caer en manos de los portugueses, y así, con grandísimo trabajo de la bomba, bajo la sentina, que día y noche no hacíamos otra cosa que echar fuera el agua, estábamos tan extenuados como ningún hombre lo ha estado antes”. A bordo quedaban sólo 21 hombres agotados.










El 18 de agosto están a la altura de Finisterre a dos mil kilómetros de la costa. Elcano quería llegar a un puerto andaluz y esa dirección es la que toman. El 4 de septiembre ven el cabo San Vicente, en Portugal. Viraron a Levante y siguieron la costa portuguesa desde lejos. El 6 de septiembre de 1522 entraban 18 héroes a Sanlúcar de Barrameda a bordo de la nao Victoria, culminando así una de las rutas de navegación más importantes de la historia de la humanidad.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Los españoles fuimos los primeros en dar la Vuelta al Mundo


Los españoles fuimos los primeros en dar la Vuelta al Mundo no es una expresión baladí, como seguidamente les demostraré en las siguientes líneas. Sorprende las dudas de algunos que manifiestan otra cosa sin argumentos, sean estas interesadas ó analfabetas.

Les invito a que me acompañen en el relato del desarrollo de la mayor aventura nunca antes realizada en aquellos años del siglo XVI en la que los reinos de la península ibérica y del resto de Europa se iban conformando y reafirmando con sus aspiraciones territoriales.

Un marino portugués experimentado acudió a Manuel I, rey de Portugal, para que le diera amparo, apoyo y financiación para buscar una ruta marina que enlazara el oceáno Atlántico con el Pacífico a través de un paso por América y acortar la ruta de las especies. Los portugueses dominaban otra ruta bordeando la costa africana, girando por el cabo de Buena Esperanza y recorriendo el Índico, estableciendo puertos y desarrollando colonias de apoyo y abastecimiento en esos territorios. El rey de Portugal rechazó la oferta, expulsó a Magallanes de su Corte y le autorizó a renunciar a la nacionalidad portuguesa por lo que pudo acudir a España para probar suerte con el rey Carlos I de España.



Según el Tratado de Tordesillas (1494) en las que España y Portugal se repartían el mundo conocido con sanción papal, las islas Molucas - pendientes de colonizar - eran españolas. Con este argumento y con la ambición de encontrar otra ruta de las especias que no dependiera del dominio portugués, Magallanes convenció a Carlos I y su corte de emprender esa travesía cuyos dominios vendrían a aumentar el poder del Imperio español. El 22 de marzo de 1518 se firman las llamadas “Capitulaciones de Valladolid” entre Magallanes y el rey Carlos I por el que nombra al primero como Gobernador y Adelantado de todas las tierras que descubriese.

Una flota de cinco embarcaciones: Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria y Santiagofinanciadas por la Coronacon 239 tripulantes a bordo, partieron en busca de ese paso de un océano a otro. Iniciaron esta travesía desde Sevilla el 15 de agosto de 1519 descendiendo por el Guadalquivir. El 20 de septiembre de 1519 partieron de Sanlúcar de Barrameda a la mayor aventura jamás hecha y contada después del descubrimiento de América.


Después de muchas peripecias, el 21 de noviembre de 1519 encontraron lo que llamaron el Estrecho de los Patagones - como describe Antonio Pigafetta en su Crónica de esta expedición - que después se llamó Estrecho de Magallanes. Lo describe manifestando que “cada media legua se encuentra un puerto seguro con agua excelente, madera de cedro, sardinas y abundantísimos mariscos”. Por el océano Pacífico iniciaron la travesía hacia las islas Marianas, continuando por Borneo y las Molucas. En el comercio y nuevas relaciones comerciales con las poblaciones indígenas, Magallanes se involucra en una guerra de tribus y en la batalla de Mactán fallece víctima de diversas heridas producidas durante esa contienda. Después de esto, es Juan Sebastián Elcano el que coge las riendas de la expedición y toma una decisión trascendental que es lo que nos permite afirmar - sin ninguna duda - que fuimos los españoles los primeros en dar la vuelta al mundo. Elcano decide continuar por la ruta portuguesa en vez de volver por donde habían llegado. Elcano atraviesa esa ruta, para él de regreso, sin tocar tierra hasta Cabo Verde para no ser apresado por los portugueses que ya sabían de su periplo y querían evitar que llegaran a España. Pasando hambre y debilidad llegaron a Cabo Verde donde algunos miembros de la tripulación bajaron a tierra para comprar víveres y agua. Pagaron con especies por lo que despertaron el recelo de las autoridades portuguesas. Como consecuencia de esto, tuvieron que dejar en tierra a algunos de sus tripulantes para evitar ser todos apresados y partir deprisa hacia España.


Llegaron a puerto español, a Sanlúcar de Barrameda, el 6 de septiembre de 1522, y a Sevilla dos días después. Recorrieron 80.000 kilómetros durante tres años. Desembarcaron tan solo 19 tripulantes de la nao Victoria, única superviviente de la expedición. 19 héroes que hicieron más grande el imperio español de lo que ya era, demostrando - también sin ninguna duda - que la tierra es redonda, que había otra ruta diferente de la portuguesa para llegar a las islas de las especias, tan importantes en aquella época, además de descubrir nuevas tierras que colonizar, compartir nuestra lengua y enseñar una nueva religión.

A poco de estar de vuelta, el rey Carlos I recibió a Elcano, quería que le contara sus peripecias de esta gran aventura. Le recibió en Valladolid. Elcano le contó la travesía, los peligros a los que se expuso con su tripulación, la carga de especias que se había vendido en Sevilla, la vialidad del periplo con estos ingresos que sufragaron todos los gastos, por lo que pidió un montón de concesiones y prebendas a las que el rey sólo accedió a algunas, entre ellas una renta de 500 escudos de oro y un escudo de armas en el que hay un globo terráqueo y la leyenda “Primus circumdedisti me” que significa “el primero que me circunnavegaste”.


Destacar que sin Elcano, y sin terminar la expedición, Magallanes no hubiera sido más que un aventurero de los muchos que quisieron hacer fortuna allende los mares. Resaltar que la decisión de Elcano de continuar por la ruta portuguesa hacia España en vez de volver por el Pacífico es determinante para afirmar que, efectivamente, los españoles fuimos los primeros en dar la vuelta al mundo.

sábado, 6 de abril de 2019

Al suelo, que vienen los nuestros




Hay una cosa que un servidor público, un político, no puede olvidar nunca: el contacto con la realidad, con el sentir del pueblo, con las necesidades de los votantes que lo han puesto en su escaño para representar y resolver sus inquietudes. Sea a nivel local, autonómico, nacional ó europeo.

Un claro caso de esta desconexión con la realidad ha sido la controversia suscitada por la visita del Juan Carlos I a Getxo. Los nacionalistas y la izquierda radical pusieron el grito en el cielo por la llegada a su puerto de este buque, sin saber - vaya ironía - que del cielo iban las maniobras con la defensa del espacio aéreo español por las que estaba en esas aguas el buque insignia de la Armada española. En efecto, el Juan Carlos I ha participado en el Sirio 19, organizado por el Ejército del Aire español, en aguas del Cantábrico y norte de España.

El pueblo vasco ha dado una lección a sus políticos de Getxo más radicales, tal fue el interés en visitar y conocer este buque por personas de diferentes partes de Euskadi. Colas kilométricas y más de 14.000 personas lo visitaron el pasado fin de semana en Getxo. Un record de visitas a este buque del que la Armada española está muy satisfecha.

Da rabia ver cuanta es la ceguera de unos y la cobardía de otros. Ceguera por no querer tener a este buque en su puerto porque los nacionalistas e izquierda radical están en contra de la guerra. También lo están los ejércitos españoles. Su máxima preparación hace que nuestras costas, nuestro espacio aéreo, nuestras fronteras, estén mejor protegidas de injerencias externas. Cobardía de parte del PSE que no se atrevió a apoyar una decisión del Ministerio de Defensa del Gobierno de Pedro Sánchez y demostrar que el PSOE, de quien depende, es un partido serio, que siempre ha estado junto a las instituciones del Estado por responsabilidad y coherencia política.

El Juan Carlos I es un buque multipropósito que puede realizar cuatro misiones: es anfibio; es un buque de proyección de fuerza de cualquier ejército; es portaeronaves; puede realizar operaciones no bélicas de apoyo humanitario, evacuación en zonas de crisis y buque hospital. Es un buque moderno construido por Navantia en El Ferrol. Navantia está construyendo dos buques similares para la Armada de Australia. Ya ven que aquí se cumple para una minoría ese dicho popular que dice que uno no es profeta en su tierra.

Además, negar los méritos de la Armada española es negar a los héroes vascos que tantas hazañas han dado a la historia de España. Como Juan de la Cosa y su mapa de América, que navegó con Cristóbal Colón en varias de sus travesías al Nuevo Mundo. Juan Sebastián Elcano y su primera vuelta al mundo a vela. El invicto Blas de Lezo, que derrotó a una numerosa flota británica en Cartagena de Indias, además de otras victorias. Churruca y su heroísmo en la batalla de Trafalgar desde el San Juan Nepomuceno. Y tantos otros. Su recuerdo hacen grande sus hazañas.

La frase que titula este artículo es originaria del poeta Luís Rosales. En realidad él dijo “al suelo, que vienen los míos”. Posteriormente, el político español Pío Cabanillas la hizo suya modificándola un poco al decir “al suelo, que vienen los nuestros”.

Qué fácil es echar tierra sobre tu propio tejado e intentar desprestigiar sin motivo - en este caso - a la Armada española y a este buque. Esto es fruto de ese populismo barato que inunda cada vez más nuestra sociedad. Claro que, en este caso, les ha salido el tiro por la culata, según el argot popular.


Este artículo ha sido publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press

domingo, 10 de febrero de 2019

Spanish Royal Navy




Quizá les sorprenda que titule hoy mi columna de opinión con una frase en inglés. Tiene su porqué, ya verán. No es una frase hecha, ni un anglicismo de los que estoy en contra porque nos cargamos nuestra lengua castellana como no se ponga remedio. 

Los españoles descubrimos medio mundo por mar y para esto necesitábamos tener una importante flota mercante y una poderosa Armada para proteger nuestros intereses costeros y allende los mares. Las tuvimos para envidia de algunos y regocijo de muchos.

La Armada española es heredera de las marinas de la Corona de Aragón del rey Jaime I el conquistador y la de la Corona de Castilla del rey Fernando III el Santo (s. XIII), y por serlo la Armada española es una de las más antiguas del mundo.

Sin querer hacer un recuento pormenorizado, muchas son las hazañas de la Armada española - no sólo bélicas - como el descubrimiento de América (1492), con los Reyes Católicos; la circunnavegación de la tierra por Magallanes y Elcano (1519-21), por encargo del rey Carlos I; la batalla de Lepanto (1571) contra el Imperio Turco, reinando Felipe II; la defensa de Cartagena de Indias (1741) por Blas de Lezo que derrotó a una poderosa Real Armada inglesa liderada por el Almirante Vermón, en el reinado de Felipe V; la medición de la tierra por el alicantino Jorge Juan en una expedición hispano-francesa a América del Sur (1734) y la modernización de la Armada española (1752), durante los reinados de Felipe V y Fernando VI; la Real Expedición Filantrópica de la vacuna de la viruela (1803-1814) liderada por el médico alicantino Dr. Balmis y patrocinada por el rey Carlos IV; ...

Hasta nuestros días, con una Armada moderna cuya construcción naval por Navantia es de vanguardia. Buenos ejemplos lo son los BAM (buque de acción marítima), el submarino S20, que pronto cursará los mares, ó el buque anfibio LHD Juan Carlos I. Y por citar al rey emérito, es justo recordar la gran afición de la Familia Real española por el mar y la navegación a vela. Con esta afición el actual rey Felipe VI participó como Príncipe de Asturias en el empleo de guardamarinas en la travesía por el mundo en el buque escuela Juan Sebastián de Elcano, como la que recientemente ha iniciado este navío en su 91 crucero de instrucción.

Como España es un Reino, muchas de sus instituciones tienen el nombre de Real, como la Real Academia Española, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Real Casa de la Moneda; también muchos de los equipos de fútbol lo tienen como el Real Club Celta de Vigo ó el Real Madrid, por citar dos de los muchos con esta denominación. Incluso clubes náuticos, como el Real Club de Regatas de Alicante. Entonces, ¿a qué esperamos para que la Armada sea la Real Armada española. En textos en inglés de otras Armadas y otros Gobiernos distintos del nuestro citan a la Armada Española como Spanish Royal Navy. Y con la Armada, propongo se denominen también con Real al Ejército de Tierra y al del Aire, así como a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Spanish Royal Navy. ¿No me digan que no suena bien?. Parece que sea más importante. Y es lo mismo, aunque reconociendo a la Armada Española su origen Real y al Reino de España una Real Armada que por serlo aglutina toda su historia, sus victorias, incluso sus derrotas que enseñan que hay que hacer para que no vuelvan a producirse. Y será, también, un justo reconocimiento de su pasado, de su presente y de su futuro, por lo mucho que hacen al servicio de todos los españoles en nuestras costas y en sus misiones internacionales.


Este artículo lo publiqué con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press

sábado, 19 de enero de 2019

un 2019 apasionante




Cuando iba a hacer esta crónica pensando en el 2019 acababa de terminar de leer una biografía sobre Lorenzo de Medici, llamado el Magnífico porque lo fue, entre otras cosas, como mecenas de grandes artistas como Botticelli o Miguel Angel. Sin su apoyo muchas de las obras que pintaron o esculpieron, no hubieran visto la luz por la intransigencia de algunos. Siempre los hay.

Sentado en un sillón orejero en mi salón de casa disfrutando de la maravilla de algunas de las obras del Renacimiento italiano de esos artistas y quizá con una sensación de euforia ante tanto arte, estaba convencido que el 2019 iba a ser apasionante. Claro que no había leído aún el discurso de fin de año de Torra que presuntamente llama a la sublevación de los suyos contra el Estado español. Vaya por Dios, que me amargó la tarde, bueno un poquito de la tarde, que no hay que exagerar, los poderes del Estado lo pondrán en su sitio si se desvía demasiado.

2019 está lleno de grandes efemérides y no pocos acontecimientos. Será un año electoral con elecciones municipales, autonómicas y europeas. Menos de las que muchos desearíamos:  faltan unas elecciones generales anticipadas que clarifiquen si es válido ó no el apoyo que tiene el Gobierno de España del PSOE con los partidos nacionalistas e independentistas sin los que no podría aprobar leyes en el Parlamento español porque hoy es insuficiente la sola representación parlamentaria de los socialistas para ese fin. Según una encuesta de NC Report para La Razón de principios de este mes de enero, el 70 % reclaman unas elecciones generales.

Algunas efemérides propias y ajenas llenarán la agenda cultural de España. Entre las propias, el 500 aniversario del inicio de la primera vuelta al mundo circunnavegando la tierra por Magallanes y Elcano amparado y promovido por el rey Carlos I de España y V de Alemania, que otro rey, Felipe VI, ha puesto su empeño en celebrarlo por todo lo alto como se merece. Hay que sentirse orgullosos de lo que fuimos y de lo que somos. Otra efemérides nuestra, el 200 aniversario del Museo del Prado inaugurado por el rey Fernando VII, aconsejado por su esposa la reina María Isabel de Braganza, para compartir con el pueblo las Colecciones Reales. Fue el inicio de lo que hoy es el Museo del Prado, una de las pinacotecas más importantes del mundo. Y de las efemérides ajenas, por citar una, el 500 aniversario del fallecimiento de Leonardo Da Vinci que Madrid celebrará con varias exposiciones y conferencias sobre su obra.

2019 será también el año del Brexit, la salida del Reino Unido de la Comunidad Europea con o sin acuerdo y, quien sabe, si con un nuevo referendum en el horizonte para volver a la Unión Europea cabizbajos y mirando para otro lado como si la cosa no fuera con ellos. Los jóvenes de aquellas tierras ven con recelo las muchas puertas que se les cierra en su futuro laboral por este Brexit no deseado y quieren votar de nuevo. Con su salida de la CEE, Gibraltar estará en el candelero. Europa no se puede permitir una colonia en su territorio. ¿Veremos pronto un Gibraltar español?. Que así sea, si es. Pero por favor, que Pedro Sánchez no sea el que negocie, no volvamos a hacer el ridículo.

Con un año electoral las encuestan vuelan por doquier, hay cierta inquietud con los resultados, a favor y en contra, con un ascenso de los partidos de derechas y de centro en deprimento de la izquierda y los antisistema de Podemos. En la nueva encuesta del CIS bajan PSOE y Podemos y suben PP, Ciudadanos y VOX, con sorpresas en los partidos nacionalistas con la casi desaparición del PDCat en el Parlamento español. No sorprende que el PSOE baje en la intención de voto de la encuesta citada, aunque podría ser el partido más votado. En política la ambiguedad se paga, devalúa el mensaje. En otra encuesta, de las muchas que se publican estos días, ningún ministro aprueba. Los mejor valorados son Duque y Borrel, aunque también por debajo del cinco. Algo tendrá que hacer el PSOE y sus barones - que algunos ya empiezan a inquietarse - si no quieren que el resultado de las Autonómicas en Andalucía se contagie en el resto de España en las elecciones de primavera.

Y por no tener que ver con la política, me he dejado para el final el comentario de otro cumpleaños, el quinto de Felipe VI como rey de España. En junio. Nunca hubiera podido imaginar que sus primeros años de reinado iban a ser como han sido, con un golpe de estado civil por un gobierno autonómico que es la representación del Estado en esa Comunidad Autónoma: Cataluña. Claro que gracias a esto, toda España conoce mejor al rey Felipe VI, cómo ha mostrado su cara menos amable contra los golpistas que se han saltado la ley a su antojo y cómo ha enseñado su cara más simpática a los constitucionalistas y al pueblo español que apoyó su enérgico discurso y su llamada a la concordia el 3 de octubre de 2017. Algunos de estos infortunios han mostrado a un rey más cercano, en el que se puede confiar, que ha pasado de ser considerarlo por muchos como tímido, a un rey que reina pero no gobierna, que modera y que se ha convertido en el primer defensor de la Constitución española y de sus valores. 



Este artículo se ha publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press.

domingo, 6 de marzo de 2016

nostalgia del Juan Sebastián Elcano

Desde que casó con su novia de toda la vida, desde que tuvo a su primer hijo y vinieron todos los demás, desde que dio la vuelta al mundo por primera vez con el Juan Sebastián Elcano, pensó que nada le haría más feliz que su primogénito y su primer nieto siguieran su singladura.
En este Cádiz natal, donde se huele a mar en cada rincón de la ciudad, es más fácil tener esta afición por la mar que tierra adentro. Desde este Cádiz, cuna de grandes marinos y escenario de batallas navales a lo largo de su historia, se sienten más las señas de identidad de tu Nación y su relación con la mar. En cubierta de ese emblemático velero, el Juan Sebastián Elcano, que parte desde Cádiz ya hacia aguas lejanas, es fácil emocionarse cuando ondea la bandera de España, libre y orgullosa, desde su popa.
Con los avatares de su vida, su mujer y él consiguieron criar y dar un porvenir a sus once hijos. Y no sólo el primero sino todos se alistaron en la Armada Española. Los hombres y las mujeres, que en su casa todos tienen las mismas oportunidades. Hoy que zarpa el primero de sus nietos, es el hombre más feliz del mundo. Abrazado a su mujer, llora emocionado mientras el Juan Sebastián Elcano inicia su singladura. Mariscal, que así se llama este abuelo emocionado, se deja consolar por su mujer que seca sus lágrimas que antes recorrieron las arrugas de su cara y las cicatrices de sus aventuras marinas.

sábado, 31 de diciembre de 2011

¡ te deseo un Feliz y Próspero 2012 !

 

P1020646 B.E. Juan Sebastián El Cano

Desde la cubierta de un velero, siguiendo la travesía del Juan Sebastián El Cano, mirando el horizonte azul de este cielo y de este mar Mediterráneo que tanto nos trae y tanto nos lleva con sus mareas, sus corrientes y sus vientos, te deseo un feliz y próspero 2012.

lunes, 9 de noviembre de 2009

promesa, legado y exvoto de Juan Sebastián Elcano en el Monasterio de la Santa Faz en Alicante

 

Juan Sebastián Elcano (Guetaria, Guipúzcoa, España, 1476 - Océano Pacífico 4 de agosto de 1526), insigne marinero español, participó en la expedición del Cardenal Cisneros a Argel, en las Campañas de Italia del Gran Capitán y dio la primera vuelta al mundo en una travesía organizada por Magallanes.

Magallanes  elcano

      Magallanes                         Juan Sebastián Elcano

Salió de Sevilla el 10 de agosto de 1519 y de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) unos días después, el 20 de septiembre, en una travesía en la que participaron cinco naves redondas. Su destino era encontrar el paso marítimo hacia los territorios de las Islas Orientales y buscar la ruta que llegase a las Islas de las Especias. Tras la muerte de Magallanes en Filipinas en 1521, quien capitaneaba la expedición, Elcano tomó el mando y consiguió volver a España bordeando África, llegando a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522 en la nao Victoria, junto con otros 17 tripulantes. Habían conseguido la circunnavegación de la tierra.

elcano_vuelta_mundo

Óleo sobre lienzo pintado en 1919 por Elías Salaverría representa  el momento en que Elcano y la tripulación del Victoria desembarcan en SevillaÓleo pintado por Elías Salaverría, representa el momento en que Elcano y la tripulación del Victoria desembarcan en Sevilla después de circunnavegar la tierra

Elcano volvió a la mar en otras ocasiones. En la última, la expedición de García Jofre de Loaisa a las Islas Molucas, falleció el 4 de agosto de 1526. En su honor, el buque escuela de la Armada Española lleva su nombre.

P1120570  P1120576 P1130152 P1130195

reproducción de la nao Victoria, en el puerto de Alicante

Dejó dicho a sus allegados y entre la marinería que lo escuchó, que quería hacer una acción de gracias en un monasterio situado junto a un pequeño caserío muy cerca del puerto y ciudad de Alicante. En las largas noches de tormenta cuando la niebla se cerraba tanto que la visibilidad era nula. En las largas travesías cuando pasaban tanta hambre y tantas penalidades, pensó muchas veces en los sufrimientos de Jesús en la cruz. Elcano se recuperaba pensando que los suyos eran insignificantes ante aquellos. En esos momentos de reflexión, la cara de Cristo se le aparecía en sueños. La cara que imaginaba que pudo tener. Ante esos momentos de aflicción quería ofrecer su gratitud de vivir, de poder tener sus éxitos al servicio de la Corona de España, y ofrecerlos a su Dios en ese Monasterio de la Santa Faz.

JUAN SEBASTIAN EL CANO Juan Sebastián El Cano

En este monasterio se guarda un lienzo de lino con manchas de sangre que marca la cara de Jesús poco antes de ser crucificado. Lienzo con la Santa Faz, que tiene gran veneración en Alicante y en España desde que lo trajo Mosén Pedro Mena a esta población en el siglo XV.

P1240125 torre defensiva y monasterio de la Santa Faz

Elcano no pudo llevar a cabo su intención de hacer una acción de gracias en Santa Faz porque falleció antes. Pero dejó escrito en su testamento, antes de su última expedición, sus intenciones y una promesa. Cuatro siglos después de esta por parte de Juan Sebastián Elcano, que hizo desde la cubierta de la nao Victoria antes de partir para su última expedición,  miembros de la Armada Española quisieron llevarla a cabo. Fue el 20 de abril de 1944. El todo Alicante de entonces, autoridades, y una alta representación de la Armada Española marcharon desde las calles de Alicante en peregrinación. El Almirante Basterreche, Capitán General del Departamento Marítimo de Cartagena y el Comandante de Marina de Alicante, José Garat, Capitán de Fragata, también quisieron estar presentes e hicieron entrega a Las Clarisas del Monasterio del contenido del testamento de Elcano: “se entregue bajo recibo, en el convento de la Santa Verónica de Alicante, venticuatro ducados de promesa”. También se hizo entrega de un exvoto con la nao Victoria, que actualmente está junto a uno de los lados de la nave principal de la iglesia.

P1220226 Monasterio de la Santa Faz

100_8195ABC, 18 abril 1944. El cumplimiento de la Promesa de Juan Sebastián Elcano

100_8194 ABC, 21 abril 1944. Con gran solemnidad se cumple, en el Real Monasterio de la Santa Verónica, el Legado de Juan Sebastián Elcano

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 P1220122 ex voto

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P1220127

Hoy muchos marineros y otros hombres de mar se acercan a este rincón de esta iglesia para dar gracias a Dios por su suerte, por su porvenir, después de haber visitado el camarín (del que os hablaré otro día) donde se guarda el paño con rastros de sangre de la cara de Jesús.

 

http://cvc.cervantes.es/actcult/museo_naval/sala8/personajes/personaje_13.htm : El regreso de Juan Sebastián de Elcano a Sevilla (8 de septiembre de 1522), después de la primera circunnavegación del Mundo

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