Hay días en que una noticia se siente, te abre una herida en el corazón difícil de olvidar. Y la
noticia del robo del Tesoro de Villena del 27 de agosto de 2026 es uno de esos
días.
Siento rabia. Una rabia
profunda, de esas que nacen cuando alguien ataca a algo nuestro, que no tiene
dueño porque es de todos.
Nos han robado el Tesoro de
Villena. No son sólo unas piezas de oro. Ni unos objetos que todos juntos
tienen un valor de cerca de dos millones de euros. Nos han robado parte de
nuestra historia.
El Tesoro de Villena,
descubierto en 1963 por el arqueólogo Jose María Soler, es uno de los conjuntos
de orfebrería más extraordinarios de la Edad del Bronce en Europa, como se han
hecho eco todos los medios de comunicación que han dado la noticia del robo. Sus
piezas sobrevivieron a guerras, cambios de civilización y al paso de generaciones durante siglos. Permanecieron enterradas durante miles de años hasta que fueron
descubiertas. Y pasaron a formar parte del patrimonio de Villena y de todos
nosotros.
Y ahora, en tan sólo unos
minutos, nos las han quitado. Cuesta asimilarlo. Cuando me enteré por la
noticia que publicó el periódico El Consistorio Digital, no daba crédito a lo acontecido. Me salían
lágrimas en los ojos por la rabia. Quise pensar que habían robado su copia y no
el original. Ojalá.
Cuesta entender que estas piezas
que sobrevivieron más de tres mil años no han podido ser protegidas
adecuadamente en nuestro tiempo.
La investigación policial determinará
que ha ocurrido exactamente, cómo se produjo el asalto y si las medidas de
seguridad eran las suficientes. Tenemos derecho a preguntarnos si un patrimonio
tan importante estaba suficientemente protegido.
Porque una cosa es que unos
delincuentes profesionales consigan burlar las medidas de seguridad en una
acción rápida y planificada, y otra es descubrir que no se hizo todo lo
necesario para proteger algo que se sabía que era excepcional.
Y aquí está la verdadera
dimensión de esta tragedia. El Tesoro de Villena no es propiedad sólo de la
vitrina de un museo. Es propiedad de la memoria. Es parte de la identidad de
Villena. De Alicante. Y en definitiva del patrimonio histórico de España, y de
Europa.
Además, es doloroso pensar que
quienes han robado este Tesoro sólo vean oro, que se pueden vender y sacar un gran
beneficio. Cuando es mucho más. Nosotros vemos historia, unas piezas que no tienen
precio. Porque ¿Cuánto vale un brazalete de oro que tiene más de 3.000 años de historia,
cuánto valen esas piezas que nos permiten mirar hacia atrás y reconocernos como
parte de una historia más antigua que la nuestra?
Este Tesoro no se puede
contabilizar en dinero. No es sólo oro. Vale lo que pesa nuestra historia.
Tiene un valor incalculable, sea este económico o sentimental.
Ahora es necesario esclarecer
todo lo ocurrido y valorar si hubo fallos evitables, y si los hubo que se
asuman las responsabilidades pertinentes.
Ahora es imprescindible
recuperar este Tesoro gracias a la labor de policía y guardia civil, y de todos
los profesionales que les puedan ayudar a localizarlas, y devolverlas al MUVI,
su museo, para que todos podamos admirarlo.
Ojalá dentro de poco podamos
escribir que el Tesoro ha vuelto a casa, que aquellas piezas que durante más de
3.000 años permanecieron unidas, que hallan vuelto juntas. Que regresen a
Villena porque este es su sitio. Porque hay objetos que tiene patria y este
Tesoro tiene una: Villena.
Deseo que el Tesoro de
Villena vuelva donde pertenece. Y que cuando volvamos a contemplarlo recordemos
algo que no debemos olvidar nunca: que custodiar nuestro patrimonio no sólo es
guardar cosas antiguas, es custodiar nuestra memoria. Es proteger nuestra identidad.
Es impedir que aquellos que sólo ven oro, puedan quitarnos lo que para nosotros
no tiene precio.
Notas de interés relacionado con este artículo:
Visité el MUVI en enero de este año con AAPET y lo conté en este blog en este enlace
La noticia que menciono de El Consistorio Digital la puedes leer en este enlace
Este artículo, muy parecido, se publica mañana en mi columna de opinión de El Consistorio Digital












































