Hay encuentros que empiezan como una cena‑coloquio y terminan convirtiéndose en un viaje inesperado por la historia. Eso fue exactamente lo que ocurrió en la última reunión del Club de Opinión del Círculo Monárquico de Alicante, donde el invitado, José Luis Menéndez Fueyo, técnico de exposiciones del MARQ, logró algo muy difícil: mantener a todo el mundo escuchando, sonriendo y sorprendiéndose durante más de una hora.
Su forma de
contar las cosas —cercana, apasionada, llena de anécdotas reales— hizo que la
velada se transformara en una experiencia que muchos asistentes describieron
como “inolvidable”.
Menéndez Fueyo abrió una puerta que pocas veces se abre: la del trabajo interno del MARQ, uno de los museos arqueológicos más reconocidos de Europa. Y lo hizo sin tecnicismos, sin frialdad, sin distancia. Lo hizo como quien comparte recuerdos con amigos.
Habló de
exposiciones que marcaron época:
- El Discóbolo y la emoción de recibir una pieza tan icónica.
- Los Etruscos y los retos de mostrar una cultura tan compleja.
- Los Guerreros de Xi’an y las historias detrás del montaje de una exposición que atrajo a
miles de visitantes.
Cada anécdota
tenía ese toque humano que solo puede contar quien ha vivido cada exposición
desde dentro.
Y, por
supuesto, dejó caer un adelanto que despertó murmullos de expectación: la
inminente exposición “El Oro y el Universo. Saberes Indígenas de Colombia”,
que promete ser uno de los grandes acontecimientos culturales del año en
Alicante.
Otro de los
momentos más intensos de la charla llegó cuando habló de las excavaciones
arqueológicas que impulsa la Diputación. Muchos asistentes no imaginaban la
magnitud del trabajo que se realiza en la provincia.
Aparecieron
nombres que todos conocemos, pero que esconden historias que casi nadie sabe:
- Lucentum, la
antigua ciudad romana que sigue revelando secretos.
- Calpe, donde
cada campaña aporta nuevas piezas del pasado.
- El Campello, un punto clave para entender la vida en la costa alicantina.
Menéndez Fueyo
transmitió algo muy claro: Alicante es un territorio arqueológico vivo,
y aún queda muchísimo por descubrir.
Si hubo un
momento que dejó a todos en silencio, fue este. Menéndez Fueyo explicó que Alicante
tiene la denominación de origen más antigua del mundo. Sí, del mundo.
Un dato que
casi nadie conoce y que él ha podido documentar gracias a los manuscritos
del vino conservados en el Archivo Municipal de Alicante. Documentos que
hablan de normas, controles y prácticas que se remontan siglos atrás.
Para quienes
aman la historia local, fue un auténtico descubrimiento. Para quienes aman el
vino, una revelación.
La noche
terminó con una sensación compartida: habíamos aprendido algo importante
sobre nuestra ciudad.
Y eso es
mérito doble:
- De José Luis Menéndez Fueyo, por su
capacidad para emocionar y enseñar al mismo tiempo.
- Y del Club de Opinión del Círculo
Monárquico de Alicante, que sigue consolidándose como un espacio donde
la ciudadanía puede descubrir temas apasionantes, conocer a expertos y
acercarse a la historia de una forma cercana, humana y accesible.
En tiempos donde la información pasa rápido, encuentros así recuerdan que la cultura también se vive alrededor de una mesa, escuchando a quienes tienen algo valioso que contar.



























