Mostrando entradas con la etiqueta esdiario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta esdiario. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de noviembre de 2023

Si mis mayores levantaran la cabeza ...

 


Hace unos días comentaba con mi mujer que, si mis mayores levantaran la cabeza, se volverían a morir del susto. Ellos que lucharon por la libertad, que se jugaron el tipo por traer la democracia a España, que pusieron su patrimonio al servicio del interés general, no al revés, que celebraron con orgullo la aprobación de la Constitución española del 1978 por el pueblo español, no entenderían el desprecio a las instituciones del Estado por miembros del actual Gobierno en funciones de España, que son quienes tendrían que defenderlas.


Me imagino que sabe que me refiero a Belarra y a personas como ella en el gobierno que no tienen respeto a nada que no tenga que ver con sus intereses particulares. Decir que va a dedicar su vida política a evitar que la Princesa Leonor sea reina de España en el futuro dice muy poco de su personalidad. La sociedad española tiene problemas muy serios que resolver como el paro, la violencia de género, la carestía de la cesta de la compra, por poner unos ejemplos, para que su ejercicio político se centre sólo en una cuestión ideológica. Cuando la Monarquía Parlamentaria ha demostrado ser nuestro mejor modelo de Estado, además de aprobarse por el pueblo español al votar a favor de la Constitución española mencionada. Pero tranquilos, a Belarra – y lo digo con todo respeto - le queda un telediario en política, a la Princesa Leonor toda una vida dedicada al servicio de España.


En todo Gobierno hay un líder, un presidente, que tendría que poner orden entre su propio equipo, pero su debilidad y su soberbia no hacen nada para poner remedio. Muchos de los ministros de Podemos han dado motivos suficientes para que el presidente los cesara en su momento y nunca fue así. Seguro que tiene alguno de estos acontecimientos en su memoria.


Esa Constitución, que ha sido un modelo de convivencia entre los españoles, contiene los principios que regulan nuestro devenir cotidiano, y está siendo atacada constantemente por los antisistema de la extrema izquierda y por los golpistas de los partidos independentistas. Por su parte, desde el Gobierno no sólo no se les pone freno, sino que a veces parece que se les aliente a provocar una ruptura. Si mis mayores levantaran la cabeza … Me da rabia y decepción ver cómo se deteriora esa convivencia tan labrada por todos por la sola ambición personal de unos pocos.


A nadie deja indiferente que el actual presidente del Gobierno haya rescatado del olvido a un prófugo de la justicia – como le llaman en algunos telediarios para no pronunciar su nombre -, que ya no se acordaban de él ni en su partido salvo para días institucionales, y que tenga la llave de su investidura a cambio de prebendas y concesiones que hasta ahora negaban desde el Psoe por inconstitucionales. Y ¿ahora si vale?,


Cuando se mencionan posibles acuerdos como la clave para apoyos parlamentarios sobre materias que son de dudosa constitucionalidad y se escuchan afirmaciones de políticos de la oposición y de jueces sobre la posible ilegalidad de esas decisiones, uno piensa si quien las va a tomar incurriría o no en prevaricación, ya sabe a qué me refiero, tomar decisiones arbitrarias cuando uno sabe que son injustas y contrarias a la ley. Ahí lo dejo, es materia para la reflexión de las diferentes fuerzas políticas. Y para que quien tiene que tomar decisiones tan trascendentales lo tenga en cuenta, lo haga con coherencia y deje a un lado su ambición personal.


“Si mis abuelos levantaran la cabeza, se volverían a morir”, es uno de los refranes populares que hay en España, dichos por tradición oral de generación en generación. Este se utiliza para manifestar sorpresa, asombro o incredulidad ante una situación que contradice las creencias o costumbres de generaciones pasadas. También puede indicar que nuestros antepasados no aprobarían o estaría en desacuerdo con algo que sucede en la actualidad. Pues eso.


Este artículo fue publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico esdiario el 9 de novoembre de 2023.

sábado, 29 de julio de 2023

No es lo mismo estar dormido que durmiendo

 



Me disculpará por el título de este nuevo artículo, si no le gusta, pero tiene su fundamento, ya verá.


Lo tiene por lo mucho que arde la calle. No sólo por el calor asfixiante, sino por la sensación de desgobierno que se respira en la ciudadanía después del desastroso resultado electoral del PSOE en las últimas elecciones municipales y autonómicas. Muchos son los problemas que se van acumulando sin remedio y vienen de antes de esas elecciones. La carestía de la cesta de la compra; la falta de criterio en el reparto territorial del agua; la inseguridad ciudadana; la falta de seguridad jurídica con la vivienda y la complacencia con los okupas; el paro juvenil, la caída de credibilidad de Pedro Sánchez en el PSOE generando no pocos problemas en la gobernabilidad del país, el más aún preocupante descrédito a nivel internacional; … No quiero ser alarmista. Algo se habrá hecho bien, pero cuesta encontrarlo.


Y lo tiene ahora que Pedro Sánchez ha puesto de vacaciones a los diputados al adelantar las elecciones generales después del batacazo del PSOE en las últimas elecciones citadas. Claro que luego habrá que constituir la composición del nuevo Congreso y Senado, y los sacará de la playa para volver al escaño. Que injusticia... Aunque más lo es para todos a los que las elecciones del 23 de julio les interrumpen sus vacaciones ya programas para volver a tiempo a su colegio electoral y votar como es debido. ¿A quien se le ocurre poner las elecciones en fecha tan descabellada? Ya lo sabe, al actual presidente del gobierno.


La frase del título no es mía, permita que le cuente su origen. La recordará. La dijo Camilo José Cela en el Senado. Fue designado como senador por el Rey Juan Carlos en los inicios de la llamada Transición española. La anécdota completa se la recuerdo en breve. Pero lo que no sabe es su verdadero origen. Enseguida le desvelo el misterio.




Ahora que los parlamentarios están de vacaciones forzosas se me antoja echar la mirada hacia atrás y recordar algunas anécdotas del parlamentarismo en España.


Hay escritores que dedicaron muchos ríos de tinta para narrar crónicas parlamentarias jugosas, como Benito Pérez Galdós, Azorín o Fernández Florez. Más reciente recordará a Luís Carandell. Todos ellos lo contaron a su manera y dejaron por escrito sus sensaciones.


A ver cómo lo hago, hay mucho que contar. Azorín, escritor alicantino del que este año se conmemora el 150 aniversario de su nacimiento, decía que Maura era el mejor orador del Congreso de los Diputados. “En Maura todo es sincrónico y armónico: la voz, la locución y el ademán, más hay en su oratoria dos características supremas, fundamentales, que son las que le hacen ser un orador insuperable. Maura domina el énfasis y el silencio, ósea las pequeñas pausas en el curso de la oración que es preciso ir distribuyendo cautamente, bien para dar solaz al ánimo del oyente, o bien, a la inversa, para encenderlo”.  Astuto si era Maura, por muchas cosas, no sólo por su oratoria.


En la actualidad ha habido grandes oradores desde la tribuna de las Cortes. Ya no están en la política activa, ambos por errores de manual, como Albert Rivera o Pablo Casado. Los dos fueron buenos oradores, destacando que la mayoría de sus discursos los hacían sin leer, de memoria, con una improvisación preparada que transmitía y llegaba al ciudadano.


Permita aquí un apunte histórico. La anécdota parlamentaria viene de antiguo. Mire. En su “Vida de Cicerón”, Plutarco (nada menos) cuenta diversas anécdotas de este gran orador. Para Plutarco, el uso de frases picantes por parte de Cicerón contra sus adversarios forma parte del uso de la oratoria.


Luego el uso de este recurso depende de cada uno. Mire sino cuando María Adelaida Pedrosa, senadora del PP, le preguntó a Irene Montero, ministra de Igualdad, si no sentía vergüenza por compartir su vida y ser sumisa a un presunto machista refiriéndose a Pablo Iglesias entonces en investigación judicial (19.10.2020). Fue llamada al orden por la presidenta de la Cámara, Pilar Llop, y replicada por la ministra diciendo que “yo me acuesto en la cama con quien me da la gana”. Vaya con las dos.




Voy con la anécdota de Camilo José Cela, que no se me pase, que me pongo a contar y no paro. En una sesión de debate sobre la redacción de la que sería la Constitución española de 1978 Antonio Fontán, presidente del Senado, dijo “Cela, está dormido” (1977). A lo que este le contestó “no estoy dormido sino durmiendo”, y Fontán le replicó “¿y no es lo mismo? Y Cela le dijo – ni corto ni perezoso – “pues no, como no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo”. Cela, que era persona leída, se inspiró en otra anécdota parlamentaria, pero adaptándola a su manera. Aquella la protagonizó Antonio Ríos Rosas, ministro con el General O´Donnell, además de jurista y gran orador. Aún así, en una sesión tórrida, le pillaron supuestamente durmiendo en su escaño. Le dijeron “Don Antonio, estaba usted dormido” y Ríos contestó “no, estaba durmiendo”. Ante la cara de sorpresa de su interlocutor, Ríos Rosas le manifestó “como tampoco es igual estar bebido que estar bebiendo”. Vaya con Cela. Genio y figura.


A veces se han comparado los largos discursos de Pedro Sánchez en el parlamento con los de Fidel Castro. Es una exageración, está claro. Por cierto, me han recomendado la lectura del libro “La vida oculta de Fidel Castro”, escrito por Juan Reinaldo Sánchez, que desvela los secretos más íntimos de este líder cubano contado por uno de sus ex guardaespaldas. Tiene pinta de descubrir cosas muy llamativas en un líder comunista.


Este artículo fue publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico esdiario el 29 de junio de 2023.

No han robado oro, han robado memoria. Que vuelva a casa el Tesoro de Villena

  Hay días en que una noticia se siente, te abre una herida en el corazón difícil de olvidar. Y la noticia del robo del Tesoro de Villena de...

entradas populares