domingo, 16 de agosto de 2020

El Rey Juan Carlos I, Candidato al Premio Nobel de la Paz.

 


La vida de Don Juan Carlos de Borbón es una vida de sacrificios, así lo afirma Paul Preston en su libro “Juan Carlos. El Rey de un pueblo”. A los 10 años, el 8 de noviembre de 1948, por decisión de Franco y de Don Juan, Conde de Barcelona, “Juanito” (como le llamaban en su casa) salió - sólo - desde Lisboa en tren camino de España para formarse en el país del que algún día será su Rey. El restablecimiento de la Monarquía en España merecía cualquier sacrificio. Su padre le manifestaba en reiteradas ocasiones que “servir a España es lo único que importa, esa es la función de la Monarquía”. Don Juan Carlos se formó lejos de los suyos en un ambiente desconocido y, a veces, hostil por lo que representaba o por lo que podía representar en el futuro.


Como Príncipe de España, y después ya proclamado como Rey, quiso serlo “de todos los españoles”, aspiración que tanto había oído decir a Don Juan. Y desde el principio fue su compromiso. Para esto era imprescindible la concordia entre españoles, cerrar para siempre la fractura entre las dos Españas después de la Guerra Civil española. El Rey quiso la reconciliación nacional entre españoles y se empeñó en conseguirlo.


En su discurso de Proclamación como Rey de España en las Cortes Generales – 22 de noviembre de 1975 – Don Juan Carlos manifestó entre otras cosas que, “… comienza una nueva etapa en la historia de España. Esta etapa, que hemos de recorrer juntos”. Animó a todos los españoles a unirse para iniciar su reinado. Siguió afirmando que “La Institución que personalizo integra a todos los españoles, y hoy, en esta hora tan trascendental, os convoca porque a todos nos incumbe por igual el deber de servir a España. Que todos entiendan con generosidad y altura de miras que nuestro futuro se basará en un efectivo consenso de concordia nacional”. Ya ven que la concordia nacional fue su objetivo desde el primer día como Rey de España. “El Rey quiere serlo de todos a un tiempo, y de cada uno en su cultura, en su historia, en su tradición”. “La Corona entiende como deber fundamental el reconocimiento de los derechos sociales y económicos, cuyo fin es asegurar a todos los españoles las condiciones de carácter material que les permitan el efectivo ejercicio de todas sus libertades”. “Si todos permanecemos unidos, habremos ganado el futuro”.


El Rey Juan Carlos inició su reinado como Rey absoluto, poder del que pronto renunciaría voluntariamente – excepto los propios como Jefe del Estado - para cedérselo al pueblo español representado en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, al mejor estilo de una democracia moderna. Pero antes ejerció de ese poder para proclamar un “Indulto General con motivo de la proclamación de Su Majestad D. Juan Carlos de Borbón como Rey de España”. Se decidió en Consejo de Ministros del 25 de noviembre de 1975 mediante un Decreto de Presidencia del Gobierno firmado por el Rey Juan Carlos y se publicó en el BOE al día siguiente. En dicho Decreto el Rey manifestó que “deseo y espero que los españoles a quienes hago beneficiarios de esta decisión real se incorporen, con el mejor espíritu de servicio a la Patria, a esta convocatoria a la concordia nacional para consolidar el principal objetivo de la Monarquía: el bien irrenunciable de la paz”. El alcance de este Indulto fue para la totalidad de las penas y correctivos de privación de libertad y de privación del permiso de conducción, hasta tres años (salvo las penas impuestas por los delitos de terrorismo y conexos). Las penas de muerte por delitos cometidos antes del 22 de noviembre de 1975 se computarían o se sustituirían por la inferior del grado correspondiente.


Don Juan Carlos fue capaz de ir generando su propia personalidad con el convencimiento que en su ideario político y en su puesta en acción no podían faltar la libertad, la democracia plena, la legalización de todos los partidos políticos (incluido el comunista), el respeto a los derechos humanos, …


Se hizo rodear de personas en los que confío su proyecto que luego demostraron ser grandes líderes de lo suyo para ponerlo en práctica. Torcuato Fernández-Miranda y Adolfo Suárez le acompañaron en la dura travesía de la dictadura a la democracia sin derramamiento de sangre. La Ley para la Reforma Política (4 enero 1977), las primeras elecciones generales y libres (15 junio 1977) después de cuarenta años, la Constitución monárquica (6 diciembre 1978) aprobada en referéndum por el pueblo español, …


En sus viajes al extranjero quiso mostrar su proyecto democratizador para España con el fin de abrirla al mundo, crear certidumbre en las Naciones que visitaba y evitar los recelos que muchos líderes internacionales tenían de España durante la dictadura franquista. El primer viaje de los Reyes de España. D Juan Carlos y Doña Sofía, fue a los EEUU los días del 2 al 6 de junio de 1976, haciendo escala previa en Santo Domingo en la República Dominicana del 30 de mayo al 1 de junio de ese año.


Estos viajes son muy importantes, pero hay otros que además tienen una simbología especial como el que hicieron los Reyes a México en 1978 con el propósito de “abrazar” a los exiliados de la Guerra Civil e invitarles a incorporarse en España al proyecto común de la nueva democracia. Y entre ellos, visitaron a Dolores Rivas Cherif, viuda de Manuel Azaña, el último Presidente de la II República española, el 20 de noviembre de 1978. Fue un conmovedor encuentro de Doña Lola emocionada con el Rey Juan Carlos. Vean si no parte de su conversación:

                  Don Juan Carlos saluda a Doña Lola, viuda de Manuel Azaña, en México


-      “Cuánto le hubiera gustado a D. Manuel Azaña vivir este día – dijo Doña Lola -, porque él quería la reconciliación de todos los españoles”

-      “Lo sé, Señora – dijo D. Juan Carlos emocionado -, lo sé, he leído sus obras, y lo sé”.

 

El ABC lo contó al día siguiente en su periódico indicando que “miles de españoles acudieron a abrazar a los soberanos en la ciudad de México”.


Muchos son los que dicen que la Transición se cerró con la entrada de España em el Mercado Común Europeo el 1 de enero de 1986 gobernando el PSOE (con alma republicana en sus estatutos) en una Monarquía Parlamentaria.


La Transición es admirada como modelo a seguir por países en tesituras similares. “La Transición española ha sido analizada por multitud de trabajos monográficos, conferencias, tesis doctorales en universidades de más de medio mundo, por libros e incluso por obras corales como la publicada por Diario 16 en los años 1983-84 en cincuenta cuadernillos escritos por más de un centenar de escritores. En menos de 20 años de la andadura española del cambio de régimen se ha convertido en una destaca lección dentro de la asignatura que enseña las posibilidades de los pueblos para caminar hacia las libertades”. Así se expresa el periodista Joaquín Bardavío en su libro “Las Claves del rey. El laberinto de la transición” (1995). Sí lo fue, un verdadero laberinto, pero los españoles tuvimos la suerte de estar liderados por el Rey Juan Carlos.


A finales de los años 70 hubo un movimiento social internacional, que se hizo eco y se apoyó a nivel nacional, de proponer al Rey Juan Carlos como candidato al Premio Nobel de la Paz por su protagonismo en el pase de la dictadura a la democracia sin derramamiento de sangre y por su empeño en la reconciliación entre españoles con su doble objetivo de ser el Rey de todos los españoles. El periódico británico The Ecomomist lo había propuesto manifestando que el Rey Juan Carlos era “el principal protagonista de la nueva era política española”. A su vez, el periódico holandés De Volkskrant apoyó esta iniciativa alabando a Don Juan Carlos en sus acciones en España y en el mundo. A finales de enero de 1980 el Parlamento Noruego proponía al Rey Don Juan Carlos I de España como candidato para el Premio Nobel de la Paz. Se hizo eco la emisora nacional noruega NRK y Aitenpostten, periódico de mayor difusión de Oslo. En 1980 no pudo ser y fue propuesto de nuevo en 1981 después de evitar el Golpe de Estado en España de ese año. Tampoco lo consiguió. Lo importante es que lo propusieran, ya de por sí es un importante reconocimiento. Hubo otros premios a nivel internacional también de gran importancia, pero eso es otro artículo.

El Gran Café de Papillon

 


Hay en Caracas un sitio que es lugar de culto para los que les gusta el buen café. Y con él, los amantes de las largas tertulias, del tiempo compartido, del encuentro. Es el Gran Café. Hay una interesante historia relacionado con este lugar.


Su dueño fue Henri Charriére, apodado Papillon, luego les diré por qué. Permitan que antes les cuente la historia de este personaje porque es curiosa. Nadie, ni él mismo, pudo nunca imaginar su coraje y su empeño para tener una buena vida en Venezuela.


Nació en Ardéche el 16 de noviembre de 1906. A los 17 años se alistó en la Armada francesa. Se licenció a los dos años. A falta de un trabajo estable se estableció en los barrios marginales como proxeneta. Fue acusado de asesinar a otro proxeneta por un delito que no había cometido. No fue escuchado y lo condenaron a 10 años de trabajos forzados en la cárcel de la Isla del Diablo frente a la Guayana Francesa.


Su nombre ya indica lo peligroso de su costa. Imaginen, en el Océano Atlántico, a 40 metros sobre el nivel del mar, con un clima sofocante con mucho calor y mucha humedad, manglares de cocodrilos, vegetación espesa de insectos y reptiles venenosos, …. Esta cárcel fue creada en 1851 por Napoleón III para personas con delitos de sangre, financieros corruptos y presos políticos. Ochenta mil reclusos pasaron por sus celdas hasta su cierre en 1938, la mitad de ellos morían durante el primer año de estancia en la prisión por sus duras condiciones de vida. Nadie nunca se había podido escapar de esta cárcel, sin embargo Papillon lo tuvo en su mente desde el primer día que pisó la isla.


Después de varios intentos de fuga y de haber recibido castigo, seguía con el propósito de escapar. Se dio cuenta del vaivén de las olas en un recodo de uno de los acantilados, observando que después de seis olas flojas la séptima era más fuerte y que al chocar contra las rocas un cuerpo flotante podría ser expulsado a mar abierto. Hizo varias pruebas con cocos y decidió probarlo haciendo una balsa con un gran saco de cocos. Consiguió escapar de la isla flotando en esa balsa arrastrado por las corrientes y llegando a tierra firme en la Guayana Británica lejos de sus captores. Después se fue a Venezuela donde no había acuerdo de extradición con Francia. Consigue el perdón de las autoridades francesas el 18 de octubre de 1945.


En Caracas encuentra trabajo y se casa con Rita Alcover. Después de varios avatares, compró bares, restaurantes y clubes nocturnos. En Caracas compró la Quinta Cristal en la calle Real de Sabana Grande y puso su Le Gran Café (1958). En una de sus mesas escribió sus memorias. Se publicaron en París en mayo de 1969, vendiendo un millón de libros. Fue traducido a 23 idiomas.


Hoy la isla del Diablo, junto con las otras tres de la Guayana francesa: La Salvación, Royale y Saint-Joseph, son un centro espacial. Desde allí lanza sus cohetes Ariane la Agencia Estatal Europea. Y la cárcel de la isla del Diablo es un lugar turístico donde acuden los turistas para imaginarse las calamidades que sufrían los presos en este establecimiento penitenciario.


La aventura de Henri fue llevada al cine en 1973 con el título Papillon. ¿Por qué Papillon?. Tenía una gran mariposa tatuada en su pecho. Papillon en francés significa mariposa.  La película termina con su fuga de la isla del Diablo en esa balsa de cocos. Su empeño y su originalidad le abrió un nuevo horizonte en su vida. La película fue dirigida por Franklin J. Schaffner, escrita por Dalton Trumbo y Lorenzo Semple Jr, y protagonizada por Steve McQueen (hizo el papel de Papillon) y Dustin Hofman (hizo el papel del financiero Louis Dega).


En una de estas noches de verano vimos esta película en casa, en una cadena de televisión, y nos recordó que un amigo venezolano, alicantino de adopción, nos habló con nostalgia de Papillon y de su Gran Café como sitio de culto para degustar el mejor café de Latinoamérica por lo más granado de la sociedad caraqueña. También fue lugar de “peregrinación” de artistas, políticos, periodistas, poetas, …. Lo fue. Si antes era un sito agradable donde dejar pasar el tiempo, ahora te expones a ser víctima de un robo o de un secuestro por la gran inestabilidad política y social que hay en la zona coincidiendo con la dictadura de Nicolás Maduro.


Es un deseo de los caraqueños que el Gran café vuelva a ser lo que fue, un lugar de culto donde la libertad de expresión y de reunión no sea un problema sino una necesidad para compartir los momentos cotidianos de la vida. Como lo hicieron en El Gran Café personajes ilustres como Juan Domingo Perón, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Miguel Otero Silva, Augusto Roa Bastos,….. ¿Le apetece un negrito, con leche o marrón?.

martes, 4 de agosto de 2020

El Rey Juan Carlos no se exilia



El Rey Juan Carlos ha hecho un nuevo y enorme sacrificio al servicio de España y de la Corona ausentándose de territorio nacional en beneficio de la Monarquía Parlamentaria liderada actualmente por Felipe VI. Comunicó ayer a su hijo su “meditada decisión de trasladarme, en estos momentos, fuera de España”. Ayer a media tarde, Casa Real comunicó que el Rey Juan Carlos había mandado una carta al Rey Felipe VI en el que le transmitía su cambio de residencia fuera de España.

 

Don Juan Carlos ha sido muy expresivo en su comunicado. Ha tomado esta decisión a favor de su legado y su dignidad. De su legado, el mayor periodo de paz y prosperidad en democracia de toda la historia de España. Cansado de los ataques a la Monarquía española por la extrema izquierda y los independentistas, sin una defensa contundente del Gobierno, supongo que cree que con este sacrificio personal, esos ataques cesarán. Y no parece que así haya ocurrido desde que se conoció su decisión. Al mismo tiempo, un sentimiento monárquico ha despertado a muchos que hasta ahora estaban callados. Y por dignidad. Don Juan Carlos no está ni acusado ni procesado por nadie dentro o fuera de España y, sin embargo, ha sufrido un juicio paralelo y ha recibido un increíble acoso sobre todo por periódicos sensacionalistas y políticos antisistema que quieren romper España en beneficio propio. Decepcionado por esas acusaciones, porque se haya dado tanta importancia a sucesos de su vida privada (tema tabú en la clase política hasta ahora), cansado de tantos insultos y tantas mentiras, ha decidido tomar un nuevo rumbo en su vida. Según el periódico ABC, partió el pasado domingo vía Sanxenxo, Pontevedra - Oporto (Portugal) - Santo Domingo (República Dominicana) invitado por su amigo José Fanjul.

 

Desapareciendo de la escena política española e institucional desde hace años, los que han asesorado y apoyado al Rey Juan Carlos I creen que esta decisión favorece a la institución monárquica y a Felipe VI.

 

Su marcha es un cambio de domicilio, aunque esta vez en el extranjero. No es un exilio, ni es una huida, ni será un cambio de residencia definitivo. No es un exilio, no tiene motivos para serlo, ni es perseguido por ninguna institución del Estado español para tener que buscarlo. No es una huida, Casa Real y el Gobierno de España conocen su paradero. Y por supuesto, estará en contacto con la Justicia a través de su abogado quien, además, hará comunicados cuando lo estime adecuado ya que el Rey Juan Carlos no puede defenderse a título personal.

 

España se enfrenta hoy a grandes desafíos por el covid-19 como el sanitario, el económico, el social, además del territorial, como para sumar otro sobre la institución monárquica. Según dice el periodista Javier Cercas, no es momento de cuestionar ahora Monarquía o República sino de consolidar la democracia.

 

Por muy pactada que haya sido la decisión del Rey Juan Carlos entre Casa Real y el Gobierno de Pedro Sánchez, no deja de ser un gran sacrificio personal residir en el extranjero para preservar la Monarquía Parlamentaria y no estar cuestionada a costa de Don Juan Carlos y sus asuntos relacionados con su vida privada. Un sacrificio arriesgado que quizá no sea entendido así por muchos españoles.

 

Muchos ciudadanos consideran - considero - que su defensa la podía hacer mejor desde España que desde el extranjero. Hay un deseo generalizado para que se aclaren tantas acusaciones y que estas sean - como parece - infundadas.

 

Desde niño, pasando por los difíciles años como Príncipe y, sobre todo, en los primeros años de la democracia española, el Rey Juan Carlos no cedió en su empeño de ser el Rey de todos los españoles. Cosechó una admiración enorme dentro y fuera de nuestras fronteras por su saber hacer al servicio de España.

 

En el ánimo de la mayoría de los españoles queda y quedará siempre en su memoria que el Rey Juan Carlos es el padre de la actual democracia española y que fue el líder imprescindible para pasar de la dictadura a la democracia sin derramamiento de sangre.

 

Estoy convencido que Don Juan Carlos volverá a España, antes ó después. En su cuenta de twitter, Alfonso Usía ha compartido el siguiente mensaje: Envío un mensaje al Rey Don Juan Carlos. Me responde con esperanza. “Mil gracias, esto es un paréntesis, no unas vacaciones. Abrazos a todos”. Es un alivio conocer el buen ánimo del Rey Juan Carlos en estos momentos tan difíciles. Hasta pronto.

 

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