sábado, 30 de abril de 2022

La ruta del agua por los embalses costeros

 



Después de las últimas y continuadas lluvias, son visita obligada los embalses, las fuentes, las cascadas, las ramblas que casi siempre secas han dejado de serlo, los riachuelos con mucha más agua de lo que es habitual. La naturaleza revive con la lluvia y se manifiesta por la sierra de diferentes maneras anunciando una primavera que ya es muy florida.


Hoy recorremos la ruta del agua de los embalses costeros. ¿Le sorprende este título? Lo es más el primero que el segundo, pero los dos están cerca de la costa alicantina. Ahora verá. Y es curioso porque los embalses suelen recoger el agua del deshielo de la nieve de las montañas, de sus correnteras, de riachuelos y ramblas, que transportan el agua de lluvia y retienen los embalses. Para distribuirla, para producir electricidad.


El primero que visitamos es el embalse del Amadorio. Hay dos maneras de hacerlo. Por su cabecera, donde está la presa. Se accede por la carretera que va desde Villajoyosa a Orcheta. Cerca de donde había una fabrica de ladrillos, de la que queda su chimenea y algunos muros, hay una señal que indica el acceso a este embalse. En esta dirección se encontrará con un pequeño parquing, una zona recreativa con mesas y un túnel por donde se accede a la presa.


Nosotros vamos por la parte trasera de la presa, por otro camino asfaltado entre pinos, en un entorno de gran belleza. Después de un puente de cinco ojos hay una señal que indica por donde ir. Un gran cartel advierte que es peligroso y que se circule con precaución. Es una carretera estrecha por donde a veces sólo cabe un coche. Más adelante habrá otro cartel que indique que la carretera está cortada. Cuando llegamos a ese punto donde hay una vaya que impide el paso rodado, dejamos el coche y caminamos hacia la presa. El paisaje es precioso. La inmensa lámina de agua parece más un paisaje de otras latitudes   montañosas del norte de España o de centro Europa. Nos acompaña la lluvia, persistente, en un día de finales de abril.




Permita unos datos del embalse del Amadorio. A unos 4 kms en una línea recta imaginaria del mar Mediterráneo, lo convierten en el segundo más cercano al mar. El primero es el embalse de Urbieta en Vizcaya que se encuentra a unos 200 metros del mar Cantábrico.


El embalse del Amadorio se construyó en el año 1957 en el cauce del río del mismo nombre. Tiene una superficie de 103 hectáreas y una capacidad máxima de 15,8 hm3. Tiene una presa de gravedad de 63 m de altura y 318 m de altitud de coronación, con aliviadero de compuertas de 400 m3/s de capacidad.






Este embalse pertenece a la Confederación Hidrográfica del Júcar. Sus aguas se destinan al riego y al abastecimiento de Benidrom y Villajoyosa a través del Consorcio de la Marina Baja.


Se puede pescar en este embalse a través del Club que hay para este fin. Quien no es socio tiene que pagar una cuota de un día. El pez que más se pesca en estas aguas es la carpa.


Retomamos la carretera de Villajoyosa camino de Benifato donde comemos en la Venta del mismo nombre una memorable olleta de blat y otras viandas. Como he comentado en otro post en este blog, es nuestra “casa” en el valle de Guadalest.


Después de la comida, vamos al lavadero de Benifato. Este está situado en frente de la Venta y muy cerca del molino harinero que usaba el agua del mismo manantial que el lavadero para moler el trigo. Está recién restaurado, Fue el primero, después se hizo otro lavadero arriba en el pueblo y este quedó en desuso. Cuántas horas pasarían aquí las mujeres del lugar contando sus cosas, la carestía de la vida, las dificultades para seguir adelante, algunas risas, y muchos sueños manifestados en voz alta.





Posteriormente, nuestro destino es el embalse de Guadalest. Se puede acceder desde Beniardá por su parte trasera por un camino de tierra, a veces de asfalto, que rodea el embalse. Es estrecho y tortuoso, por lo que hay que ser prudente tanto si se va en coche u otro medio de transporte, como si se recorre andando. También se puede ir directamente por su parte delantera desde la carretera que va desde Callosa de Ensarriá al pueblo de Guadalest. Antes de llegar a este, una señal a la derecha indica la carretera que lleva a la presa. Es el camino que tomamos en esta ocasión.


Este embalse está situado en un entorno extraordinario, a los pies de un circo de montañas de las que destacan la Aitana y la Serrella, además del pueblecito excavado en la roca que tiene su mismo nombre. Guadalest es uno de los pueblos más visitados de España. Tiene mucho encanto.


Este embalse recibe agua principalmente del río Guadalest, además de las fuentes y manantiales de la Aitana. Empezó a funcionar en el año 1963. Tiene una superficie de lámina de agua de 86 hectáreas y una capacidad de 13 hm3, es decir trece mil millones de litros, nada menos. La presa es de tipo gravedad de 94 metros de altura y 236 metros de longitud de coronación. El aliviadero es de tipo compuerta y tiene una capacidad de 400 m3/s.







Sus aguas, de color turquesa en días soleados, se usan para el riego, el abastecimiento de agua de poblaciones cercanas, elaborar electricidad, para la navegación (hay una embarcación de pasajeros – barco solar - que lo recorre en periodo estival), y para el baño en zonas acotadas y lejanas de la presa.


Este embalse es el protagonista de una de ruta circular de senderismo que parte de Beniardá, rodea el embalse, pasa por la presa y vuelve a Beniardá. De unos 12 kms, es sencilla, ideal para todos los públicos.

jueves, 14 de abril de 2022

Por el barrio de pescadores de Villajoyosa

 


Caminamos por el popular y conocido barrio de pescadores de Villajoyosa. Sus casas de colores con el azul de metileno, el rojo bermellón, el amarillo albero, hacen de este barrio un lugar singular, de culto para el paseante de aquí y de más allá.


Con calles estrechas y empinadas. Con rincones torcidos y curvos. Con detalles en sus balcones que hacen que lo cotidiano se convierta en admiración, como esa silla sencilla de madera que mira al mar para pasar las horas sentado en su nea mirando sin prisas al horizonte. Un velero en la bahía. Un pesquero que vuelve a puerto con su bodega llena de peces que capturaron sus redes. Las gaviotas siguiendo su estela esperando echarse a la boca los despojos que los tripulantes tiran al mar mientras seleccionan lo pescado. Los bañistas que se atreven a bañarse en ese mar aún fresco de principios de abril. La arena de su playa color de oro, donde cada uno hace lo que más le apetece, ya sea tostarse al sol o saltar de la cuerda floja.





Por popular, su fachada marítima se llenó de tabernas, que luego fueron bares y ahora son restaurantes, donde los frutos del mar son protagonistas. La gamba roja, las sardinas, el pulpo, …. Y donde el arroz es el rey de la gastronomía del lugar, todo combina bien con una buena receta cocinada con cariño. Arroz seco, meloso o caldoso, para todos los gustos. Arroz del señoret, es uno de los más populares, su nombre ya indica que los frutos del mar ya están pelados, solo hay que echarlos a la boca y disfrutar de su sabor junto con el arroz. Pero hay muchos más. Descubrirlos es un regalo para el paladar y anima a la mente a disfrutarlos con sosiego.




Deje que le cuente aquí algunos datos de esta localidad pesquera a poco más de treinta kilómetros de Alicante, entre la capital alicantina y el Benidorm turístico.


Fue un Almirante del Rey Jaime II, Bernardo de Sarriá, quien fundó esta población cristiana en el año 1300 con el nombre de La Villa Joiosa (que en valenciano significa la Villa Alegre) para proteger este litoral de los ataques musulmanes que llegaban por mar. Tubo el privilegio de ser Villa Real en el 1443, nada menos. Durante el siglo XVI esta población fue protagonista en la defensa de los ataques por los piratas berberiscos. Por esta razón, el Rey Felipe II mejoró y amplió sus murallas, de las que hoy poco quedan, además de construir torres vigías a lo largo de la costa para dar aviso de la llegada de estas naves invasoras. Cuando estas incursiones violentas dejaron de producirse, a partir del siglo XVII, la población empezó a desarrollarse extramuros naciendo una población próspera y pesquera sentando las bases de lo que es hoy. En 1911, el Rey Alfonso XIII le concedió el título de Ciudad.




Los Reyes se fijaron en ella desde hace siglos. Hoy Villajoyosa atrae las miradas de todos desde hace décadas convirtiendo un modesto pueblo de pescadores en una próspera ciudad industrial con el chocolate, pesquera con su flota, y turística en un lugar privilegiado de la costa mediterránea.


Lo que es la tele y el cine. Las calles de Villajoyosa se han convertido en un plató desde el que se grabó una serie de televisión de éxito. Alba es su título. Es una serie española original de Atresmedia, basada en la serie turca “Fatmagul un  Suçu Ne?”. Se estrenó en Atresplayer Premium el 28 de marzo de 2021 y actualmente la emite Antena 3. Protagonizada por  Elena Rivera destacan además los actores como Eric Masip, Álvaro Rico, Pol Hermoso, Jason Fernandez, Bea Segura, Adriana Ozores, Miguel Fernández, … Después de una noche de fiesta desenfrenada, donde el alcohol y las drogas hacen estragos, hay una agresión sexual que cambiará la vida de todos los que intervienen en ella, y de su entorno. Ya nada será lo mismo a partir de ese dramático momento.


Esta serie reproduce muchos rincones emblemáticos de ese barrio de pescadores tan característico y propio de esta población, para hacerlas aún más populares. Visítelas, recorra sus calles y sus plazas, su puerto, sus playas, disfrute de sus recetas, y báñese en su mar. Que nadie se lo cuente, así sacará sus propias conclusiones. Pues eso.





viernes, 8 de abril de 2022

En Homenaje a la Semana Santa alicantina

 


Alicante homenajea a su Semana Santa, declara Bien de Interés Turístico Nacional, y lo hace de forma gráfica con 40 fotografías de gran formato distribuidas en 20 paneles y colocados al aire libre en la plaza del Ayuntamiento.


Con ellas se homenajea a las Hermandades y Cofradías de la Semana Santa de Alicante, y también a todos los que les acompañan en las procesiones de una u otra manera como parte integrante de cada una, los que lo hacen por devoción o por tradición, incluso quienes asisten por curiosidad. Es una representación religiosa de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo que forma parte de nuestra cultura.




Las cuarenta fotografías, unas en horizontal, otras en vertical, la mayoría en color, y algunas en blanco y negro, son muy buenas, originales de estos 10 fotógrafos: Concha Beneito, Fede Cano, Sergio Girón, Jose Miguel Prieto, Ubaldo Aracil, Pedro Ruiz Moles, Julio Marín, Cuco Vidal, Akra Imagen Fotógrafos e Iván Reinosa. Estarán expuestas hasta el 17 de abril, Domingo de Resurrección. Durante la noche estarán iluminadas hasta las 2 de la madrugada.




Se muestran imágenes previas a las procesiones y durante estas, desde planos difíciles, con panorámicas especiales, en el interior de las iglesias, de las imágenes titulares, … Seguro le llamará la atención.


Es una iniciativa de la Concejalía de Fiestas, en colaboración con la Junta Mayor de Hermandades y Cofradías. Se ha instalado en la plaza del Ayuntamiento porque es una de las más emblemáticas de la ciudad y por ser el lugar donde se encuentran los pasos de la Virgen de la Alegría y  del Cristo Resucitado en la mañana del Domingo de Resurrección.  




domingo, 27 de marzo de 2022

El Salt de Alcoy

 


Ubicado en el monte El Castellar, buscamos el salto natural del río Barxell. Este se lanza al vacío en una caída libre de unos 70 metros cuando su cauce no encuentra lecho por el que recorrer con su agua. Es la cascada más impresionante y alta de la provincia de Alicante, un alarde de la naturaleza.


Vamos en su busca por la Vía Verde de Alcoy, esa que recorre el trazado del tren que desde esta localidad quiso llegar a Alicante (y a la inversa) y que por intereses de unos y el desinterés de otros se quedó en nada. En vez de vías del tren, ahora queda el camino por donde debieran haberlas instalado, convirtiéndose en una ruta de senderismo de gran belleza que recorre túneles, viaductos, en un paraje montañoso de singular belleza.




Pero hoy nuestro destino no es la Vía Verde. Nos valemos de ella para visitar el Salt de Alcoy. Nos habían hablado muchas veces de él, llamándonos la atención que hay que ir después de cuantiosas lluvias, sean estas torrenciales o continuadas, como lo son la de las últimas semanas.


Iniciamos la Vía Verde, chispeando. Pronto nos encontramos con un túnel. Este y los siguientes suelen estar iluminados. Después del túnel encontramos un viaducto. Ya escuchamos el agua del Salt, pero no lo vemos porque lo tapa la niebla. Y del riachuelo, que está abajo al pasar por uno de los ojos del puente. Antes de atravesarlo hay un sendero a la derecha junto a una fuente. Unos senderistas nos advierten que hay mucho barro, peligroso y deslizante. Caminamos hacia dentro camino del salto de agua. Nos vuelven a advertir de la dificultad de las subidas, son pistas deslizantes. Nos acercamos al Salt por bancales. Se abre la niebla. Es impresionante.






Nos hablan de otro camino que lleva a los pies donde rompe la cascada contra las rocas. Volvemos hasta la fuente y desde allí buscamos ese nuevo sendero. Lo encontramos después de atravesar el viaducto y antes de caminar por el segundo túnel. Nos adentramos por el bosque por un sendero a la derecha. También hay mucho barro, con tramos incluso peligrosos y con desprendimiento de piedras. El ruido de la cascada cada vez está más cerca. La vemos entre las copas de los pinos. Es espectacular, como también lo es estar a los pies de donde rompe el agua al chocar con las rocas del nuevo cauce del río que se forma al caer el agua desde arriba.





Es un espectáculo de la naturaleza, una demostración de fuerza y de libertad, de hacer lo que quiere sin que nadie pueda impedírselo, ¿Y por qué iban a hacerlo? Es precioso y por serlo merece la pena ir a verlo de lejos o de cerca, como quiera, siempre siendo prudente y responsable, para disfrutar de la ruta.





Se preguntará como llegar. Seguidamente se lo indico. Tiene que ir al barrio de Batoi en Alcoy cerca de la carretera que lleva a Bañeres de Mariola. Un sitio donde podría aparcar el coche es cerca del parque de la calle Montduber. Desde allí empieza la Vía Parque que lleva al Salt de Alcoy. Verá unos paneles explicativos y una pequeña área de descanso con mesas y una fuente donde comer al aire libre. Desde aquí empezamos a caminar El recorrido completo accediendo al Salt por el de la fuente mencionada son unos 3 kms ida y vuelta.


Le dejó aquí un recorrido de esta ruta en wikiloc , en este enlace

Castillo de Penella

 


Entre Alcoy y Benilloba, por la carretera CV-70 atravesamos la Partida de Penella. En medio de bancales de almendros y olivos, se alza un castillo en un peñón calizo de paredes verticales por su cara norte. En un alarde de ingeniería y equilibrio. Tiene el mismo nombre que donde se ubica: Penella.


Se construyó en el siglo XIII, nada menos. En 1272 el Rey Jaime I concedió a Guillem Ponç de Villafranca las alquerías de Penella y Forminyán y le autorizó a construir un castillo. Eligió un sitio singular. Su origen fue defensivo y un símbolo del poder feudal.



Se ve desde otras fortificaciones de la zona y se asoma al campo de Concentaina, población que está a unos siete kilómetros. Pequeño, de planta irregular, está formado por una torre alargada y esbelta con edificios a su alrededor y un aljibe. La torre es de planta cuadrada, de cuatro metros de lado y doce de altura.


Fue restaurado para consolidar sus muros (2003-2006), pero no reconstruido lo que es de agradecer porque podrían haberle quitado ese encanto que aún le queda de castillo alto y altivo que con su torre parece que escala el cielo para tener más protagonismo y visibilidad desde su parte más alta.




Todo su entorno se ha vallado. Para acceder a él hay que hacerlo por una puerta metálica cerrada por un candado. La llave de este hay que pedirla a la Policía Local del Ayuntamiento de Concentaina, presentando el DNI. Numerosos escalones metálicos nos acercan a las murallas y nos llevan a la entrada de la torre.




Es arquitectura defensiva medieval y como tal se le nombró Bien de Interés Cultural (BIC).

 

Datos de contacto para acceder al castillo: teléfono nº 965590159 o mandando un correo electrónico a concentaina@tourisinfo.net

domingo, 20 de marzo de 2022

El Salt de Benilloba

 


Nuestro destino de la ruta senderista de hoy es el Salt de Benilloba, no tanto por caminar al aire libre sino por visitar una de las rutas del agua más espectaculares del interior montañoso de la provincia de Alicante.


El agua busca su camino y lo encuentra. Ya sea por escarpados barrancos o por rectas llanuras. Su ímpetu, su fuerza y su destino se unen para abrirse paso entre la maleza o entre las rocas.


En este caso, el agua del río Penáguila se abre paso por un desfiladero modelando las rocas a su antojo durante siglos. Enclavado en un entorno natural extraordinario la ruta se complementa con un enorme caserón donde había un molino que aprovechaba la fuerza del agua del río para moler trigo (por esto se llama también la ruta de els Molins del Salt de Benilloba). Posteriormente, lo sustituyó y se instaló allí una pequeña central eléctrica para elaborar electricidad.


El espectáculo que veremos con el Salt es gracias a las continuas lluvias de los últimos días. Por ellas, el río va con mucha agua y salta de arriba abajo unos 20 metros formando una catarata ruidosa y espectacular cuya agua continua después por un riachuelo.


Nos dirigimos al Salt desde el pueblo de Benilloba. Al llegar a este por la carretera CV-70 cogemos la avenida de Alcoi que nos llevará a la plaça LÒmet, el carrer Sant Josep, carrer Les Forgest, el camino a Concentaina y a la derecha un camino rural asfaltado precedido por un poste y flecha que indica el Salt de Benilloba.




En un corto periodo de tiempo nos encontraremos a la derecha con un parquing donde dejar el coche.  Un panel nos anuncia el inicio de la ruta. Nos adentramos por un paraje montañoso y un sendero con barandillas de madera. Un puente de piedra cruza el barranco donde en su base corre el río veloz y ruidoso.




Entre campos de almendros y de olivos nos encontramos a la izquierda con unos escalones hechos por el hombre junto a una valla de maderos redondos. Hay poco más de medio centenar de escalones. Después de estos, un sendero de tierra nos acerca al río. Al iniciarlo vemos otros escalones más deteriorados que bajaban al molino. Antes se podía entrar a sus instalaciones, pero como está en ruinas ese acceso está cortado con señales de prohibido pasar.




El ruido del río nos anuncia el salto de agua. Por su sonido tiene que estar echando mucha cantidad. Y así es. Cuando llegamos a la vera del río y miramos a nuestra derecha, el salto de agua es espectacular por su abundancia. Nos quedamos observando sin palabras ante esta manifestación de la naturaleza. El salto se lleva todas las miradas. Y hacia él miramos lo que queda del molino y de la central eléctrica que, efectivamente, está muy cerca de la orilla del río para recibir toda su fuerza cuando aquí se molía el trigo o se producía electricidad.




Unos datos de ellos. El molino de trigo es de 1760. Posteriormente, en 1889 fue reconvertido en central hidroeléctrica – conocida como la Fábrica de la Llum -para abastecer de luz a Benilloba.


Es una ruta sencilla a la que puedes ir con toda la familia. Y si el tiempo lo permite, comer al aire libre en el merendero de ocho mesas que hay junto al río, muy cerca del aparcamiento de coches.




Nosotros comemos en el bar cafetería El Casino, en la plaza de la Fuente, unas tapas sabrosas y bien servidas. Entre semana sirven platos de cuchara, entre ellas la famosa olleta de blat. Durante la comida comentamos lo mucho y bueno que nos ha impresionado el Salt de Benilloba que es como lo llaman por esta tierra valenciano parlante.

 




Cómo llegar al parquing del Salt de Benilloba, en este enlace Si el río va con mucha agua, no podrás acceder desde la carretera Benilloba-Concentaina porque es peligroso y tendrás que hacerlo desde el pueblo que es lo que hemos hecho nosotros.

sábado, 19 de marzo de 2022

El Christian Radich en el puerto de Alicante

 


El Christian Radich destaca por su elegancia, se le mire por donde se le mire. En el mar. En el muelle. En esta ocasión visita el puerto de Alicante por una parada técnica.


Este velero es propiedad de la Fundación de nombre The Christian Radich Sail Training Foundation. Fue construido por el mecenazgo de la persona que lleva su nombre en la popa. Es un buque escuela noruego en crucero de instrucción con personal civil. Sus cadetes serán los futuros oficiales de la Marina Mercante de su país.


Desde que se puso en servicio en 1937 más de quince mil jóvenes han navegado a bordo de este velero. Tiene 18 tripulantes y puede alojar a 88 alumnos cadetes o pasajeros, según los casos.




Tiene 62,50 metros de eslora, 73 metros incluido el bauprés, 9,70 metros de manga y 4,7 metros de calado máximo, con un desplazamiento de 1.050 toneladas a plena carga y con 1.234 metros cuadrados de superficie velica. Con todo el aparejo desplegado y viento favorable puede alcanzar una velocidad de 14 nudos, aunque su récord lo tiene en 41 nudos durante tres horas en su primer viaje de regreso de EEUU en 1939.




Es un velero con muchas vicisitudes. Su cuaderno de bitácoras está lleno de acontecimientos. Fue intervenido por la Marina de Guerra Noruega cuando estalló la II Guerra Mundial para usarlo como alojamiento de oficiales. Cuando Hitler invadió Noruega (1940) este velero fue requisado y usado como depósito flotante para avituallamiento y suministro de submarinos. Después fue llevado a Alemania y usado como buque de entrenamiento. Cuando los aliados bombardearon Frensburgo (1945) fue alcanzado por una bomba por lo que se hundió parcialmente sobresaliendo del agua sólo su arboladura. Fue reflotado en 1947 y devuelto a Noruega. Después de su reconstrucción volvió a la mar con todo su esplendor.


Este velero fue protagonista en la película “El martillo del viento” en 1958. A su vez, participó en los actos del 4 de julio de 1976, que celebraban el Bicentenario de la Fundación de EEUU, junto a otros veleros y embarcaciones a motor en una parada naval en la bahía de Nueva YorK. En 1992 fue uno de los grandes veleros que compitió en la regata del Quinto Centenario del Descubrimiento de América. Es un velero muy rápido y pudo demostrarlo en la Regata de 1992 citada en la que llegó el primero, con el mejor tiempo medio, de un total de 67 embarcaciones.




Estos veleros de altos mástiles rememoran aquellos años cuando eran los únicos buques de pasajeros y/o mercancías que recorrían los mares. Posteriormente llegaron los barcos a motor y el mar se llenó de buques con otro perfil. Se perdió esa magia de los legendarios bergantines y goletas que navegaban sólo por la fuerza del viento.

Y ahora se pone a llover …

  Que espectáculo ver llover ayer en Alicante. Lo echábamos de menos. Me encanta ver llover desde mi ventana con el castillo Santa Bárbara a...

entradas populares