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miércoles, 30 de septiembre de 2020

VARVARA

 


Varvara es la pianista rusa que abrió ayer el curso 2020-2021 de la Sociedad de Conciertos de Alicante con un precioso programa, con la interpretación magistral de “Cuadros de una exposición” de Mussorgsky.


Cerrando los ojos y escuchando su música parecía que estábamos delante de una orquesta y no sólo de un piano. Mi madre, muy aficionada a la música, decía exactamente esto como característica de un buen interprete de piano. Fue una explosión de júbilo, bienvenido en tiempos de covid-19 y de la tormenta política que actualmente hay en este país con un socio de gobierno desleal con el propio Gobierno y con el Jefe del Estado que genera mucha incertidumbre. Ni el covid ni Iglesias conseguirán doblegar nuestro espíritu democrático que abarca todos los ámbitos de la sociedad.


La interpretación de esta partitura por parte de Varvara nos trasladó a otra dimensión, espiritual o figurada, elijan la que quieran, desconectando de todo lo tóxico que pueda haber a nuestro alrededor para flotar y disfrutar de la música.



Varvara interpretó también de forma impecable Fantasía en Do menor KV 396 de Mozart y Piano Sonata en La menor D. 845 de Schubert en la primera parte del programa. Y regaló dos piezas fuera del mismo “The Lark” de Ginka Balakirev y Prelude Op 12 Nº 7 “The Harp” de Prokofiev.


Várvara Nepomnyashchaya nació en Moscú en 1983. Su primer encuentro con la música clásica fue desde niña a través de los discos de vinilo. Sus primeras referencias musicales fueron los cuentos musicales para niños como “Pedro y el lobo” de Prokofiev, el “Álbum para la juventud” de Tchaikovsky , así como “La tempestad” de Beethoven.


De sólida formación musical, con su participación en orquestas mundialmente famosas, dirigida por Directores de Orquesta que valoran mucho su sensibilidad musical, es alabada por la crítica por sus dotes de interpretación. “Asombrados y sin palabras escuchamos como Varvara interpreta la música…. Ella hace olvidar su instrumento. Es el mejor elogio que podemos hacer a una pianista”, palabras estas del pianista austríaco Markus Hinterhauser, Intendente del Wiener Festwochen y en 2016 Director Artístico del Festival de Salzburgo.



Para Varvara todos los conciertos son un desafío, pero ahora “el desafío más importante para mí es explorar el mundo interior de cada compositor, explorarlo y crecer con él”.


A pesar de su juventud, Varvara interpreta la música con mucho arte y maestría, con una proyección de futuro muy interesante.


Varvara ha visitado la Sociedad de Conciertos en varias ocasiones, la última ayer, y dice de esta Sociedad que es muy especial para ella, y añade que ”es un lugar muy cercano y exigente. Dado que he actuado allí varias veces, tengo que ser especialmente responsable. El público ha escuchado a grandísimos intérpretes, así que es un honor actuar allí”.



 Un mes como este, de 1972, esta Sociedad de Conciertos inició sus actividades con un recital de Victoria de los Ángeles haciéndolo coincidir con un homenaje al genial pianista alicantino Gonzalo Soriano. Un grupo de amigos fueron el alma y el germen de la Sociedad que hoy conocemos, no sin dificultades, pero con la satisfacción de programar conciertos de gran calidad y ser los anfitriones de artistas de fama musical a nivel internacional.


El concierto de ayer se hizo cumpliendo estrictas normas de seguridad contra el covid-19.   


Para más información de la Sociedad de Conciertos de Alicante, visita este enlace  

lunes, 21 de mayo de 2018

Querrás tocar





Todos los días nos encontramos con un reto que realizar, la vida misma lo es. Lo es el trabajo cotidiano, lo son las relaciones sociales y los proyectos familiares. Ahí está el atractivo, superar los obstáculos para alcanzar una meta.

Incluso lo inesperado tiene su motivación. Como ese día, uno más del calendario, en el que un acontecimiento aparentemente sin importancia cambió la vida al aire libre de la calle por unas horas.

En el parque, en una plaza, en el mercado, en una estación de tren,… Sitios de paso muy concurridos. En medio de estos amplios espacios, un piano de cola. Está sólo, con las teclas a la vista esperando que alguien las toque. ¿Te animas a tocar?.

Unos miran atónicos, otros buscan las cámaras de tv creyendo que es una inocentada, los más atrevidos se acercan y hacen corro alrededor del piano de cola. En uno de los lados del piano, una frase roja hace una pregunta clara y concisa, como si el piano hablara y te preguntara si quieres tocar.

Un piano de cola genera mucho respeto, incluso para los propios estudiantes de piano. Y nunca ha de ser “el acordeón de los ricos”, como decía Michel Audiard. Por este respeto, tocar sus teclas no es tarea fácil. En estos casos bien viene el consejo de Pablo Picasso que manifestaba que “siempre intento hacer lo que no se hacer, para poder aprender a hacerlo”.

Entre los atrevidos, un joven. Se sienta y empieza a tocar el piano de cola. Lentamente hasta coger confianza, sacando lo mejor de este instrumento, su voz, su canto, el relato que se imagina al tocarlo, las notas de una partitura de donde nace una melodía. Y después toca el piano de cola otra persona, y otra, y una niña, y un anciano, y una monja, y un militar, y un cartero,… Entre todos han roto fronteras, han popularizado un instrumento musical que está tan lejos del alcance de muchas personas.

Y han transmitido sus sentimientos a través de unos acordes musicales porque la música es libertad, es tocar lo que quieres y como quieres siempre que lo hagas con pasión. Con la música y tus gestos puedes comunicarte con cualquier persona del mundo porque – como decía Weber – “la música es el verdadero lenguaje universal”.

Todo esto de los pianos de cola no es fruto de mi imaginación, es un hecho real. La Fundación Jesús Serra del Grupo Catalana Occidente ha sembrado con pianos de cola diversas ciudades españolas en colaboración con el Concurso Internacional de Música María Canals. Madrid, Barcelona, Sevilla, Cádiz, Toledo, Salamanca, Valencia, llevan camino de hacerlo en Málaga, Bilbao, Santiago de Compostela, y otras ciudades en años venideros. En Valencia, Jordi Vivancos – responsable de la realización de este acontecimiento social y Director del Concurso Internacional de Música María Canals - nos mostró con sus consejos cómo es fácil créetelo y tocar el piano de cola con una soltura inimaginable un momento antes. Te imaginas que puedes emular a Chopin ó a Liszt, que por imaginar todo es posible. Qué más quisiéramos. Pero te lo crees y tocas el piano y te hace sentirte bien y te gusta.

Vivancos da confianza, consigue que tocando las teclas del piano de cola es posible sacar una melodía que alimenta el alma y los sentidos. Consigue romper barreras y acerca la música al público en general a través de un instrumento tan completo como es el piano.

Esta idea nace de compartir una afición relacionada con Jesús Serra, fundador del Grupo Catalana Occidente, a quien le gustaba tocar el piano improvisando melodías. Improvisar es lo que hace la gente, lo que hemos hecho todos los que nos hemos atrevido a tocar ese piano de cola y tener nuestro momento de gloria creyendo emular a uno de los grandes ó también a uno de los chicos del mundo de la música, que para gustos no hay nada escrito.


Este artículo ha sido escruto con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press

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  Hay historias de Alicante que conocemos, otras que hemos escuchado alguna vez y muchas que permanecen escondidas en la memoria de la ciuda...

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