viernes, 10 de abril de 2009

Procesión de las Promesas de la Santísima Virgen de la Piedad, en Cartagena (Murcia)

En la calle Mayor de Cartagena. Invitado por unos buenos amigos. Carlos y Lucy. Antonio y Gine. Multitud de personas llenan la calle, las ventanas, los balcones. Es un continuo ir y venir mientras esperamos. Hay expectación y emoción. Muy pronto veremos pasar en procesión a una imagen de gran devoción en esta localidad.


Hoy (por el lunes santo) los Marrajos “echan a la calle” su primera Procesión. La del Lunes Santo es la Procesión de las Promesas de la Santísima Virgen de la Piedad. Los cartageneros ofrecen a la Virgen las Promesas que han hecho a lo largo del año.

La Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno es la más antigua entre las cuatro que hay en Cartagena. Su fundación es de aquellos años de principios del siglo XVII. A sus miembros se les conoce con el nombre de Marrajos. En sus orígenes, cada vez que los pescadores de la ciudad pescaban un pez de esta especie, al venderlo, el dinero conseguido con su venta era donado a los fondos de la Hermandad. Su color es el morado. Además de la Procesión de las Promesas del Lunes Santo, sacan en procesión la del Santo Encuentro en la madrugada del Viernes Santo, la del Santo Entierro en la noche de ese mismo día y la de la Vera Cruz de Cristo en la tarde del Sábado Santo.





Está integrada por Grupo de acompañamiento del Sudario, Agrupación de Granaderos de niños y de adultos, Santo Cáliz, Trono Insignia de la Piedad y Santísima Virgen de la Piedad.

Como no se podía sacar en procesión a la Patrona de Cartagena, los Marrajos encargaron a Capuz, escultor valenciano, una imagen similar a la Virgen de la Caridad. El resultado, una bella talla con la Virgen y Jesús sobre sus brazos. Unos cien portapasos la pasean por la ciudad.

Sentados, observamos la marcialidad de los Granaderos, vestidos con un uniforme del siglo XVIII. Vemos cómo los portapasos llevan con profesionalidad los tronos. Mientras, Carlos me susurra al oído pequeños detalles de la procesión, que la hacen más grande. Cuando me susurra, cabizbajos, parece que rezamos. Podría ser si por rezar entendiésemos el exaltar la belleza de los pasos con un realismo de sus figuras que sobrecoge; las formas, las maneras, los pequeños detalles, que realizan los miembros de esta Cofradía. Me advierte de las órdenes, pequeños gestos, que los nazarenos hacen entre sí para que la procesión sea un éxito. Gestos que sin ser advertidos son difíciles de percibir.









Nos ponemos de pie cuando pasa el trono de la Virgen de la Piedad. Bella talla que recoge el dolor de una madre con su hijo muerto. Jesús, sobre sus brazos, yace sin vida, mientras las lágrimas de la Virgen recorren su cuerpo y limpian su sangre. Detrás, miles de personas, con sus Promesas, acompañan el paso por las calles cartageneras.




La Semana Santa de Cartagena es de las pocas que en España tienen la categoría de Interés Turístico Internacional. Si quieres más información de esta Semana Santa visita la sección especial de la web de su Ayuntamiento en www.cartagena.es

miércoles, 8 de abril de 2009

Españoles en Argelia, historia de una emigración

Una última mirada hacia atrás. Escaso de equipaje. Los ojos tristes. El rictus serio. Y mucha incertidumbre. No me gustaría sentir estas sensaciones que vivieron aquellos que tuvieron que dejar su tierra por obligación. Aquellos que partieron prácticamente con lo puesto porque lo habían perdido todo. Aquellos que dejaron en el camino tantos sueños y tantas esperanzas. Aquellos que tuvieron que partir con urgencia en busca de nuevas oportunidades. Y en esta historia, las podían encontrar cerca en el norte de Africa.

Debido a las crisis agrarias por fenómenos climatológicos adversos con largas sequías y, al mismo tiempo, malignas inundaciones, ocurridas en el levante español durante el segundo tercio del siglo XIX, provocaron un amplio movimiento migratorio en dirección a Argelia. A esto se sumó la conflictiva situación política española en aquellos años de 1833 y 1876. Por la proximidad con este país y las similitudes con el paisaje y el clima, agricultores alicantinos, murcianos y almerienses partieron en busca de trabajo.

Con la colonización de la tierra argelina por Francia hacía mucha falta de mano de obra para trabajar en campos de atochales, de viñedos, de cereales. También era necesaria la imaginación de emprendedores europeos, de capital que invirtiera en estas latitudes. Pequeñas y medianas empresas de productos manufactureros, alimenticios, … Empresas de automoción, de transporte de mercancías y de personas por tierra, mar y aire. Empresas de servicios.

Alfareros, de Agost (provincia de Alicante) en Argelia (1915), Puerto de Orán. (Museo de Alfarería-Ayuntamiento de Agost, Alicante).


destilería de empresario de Monforte del Cid (provincia de Alicante) en Argelia

Al principio esta colonización agraria fue de tipo “golondrina”, temporal, en fechas determinadas. Con el tiempo se asentaron en esta nueva tierra que les daba empleo y un porvenir. Y este país que, antes, les era desconocido, se convirtió en su residencia. Un lugar donde vivir, tener una familia, prosperar. Sin quererlo, pero sin evitarlo al mismo tiempo, fueron desconectando poco a poco con sus lazos familiares de la península.

Con la colonización fueron creciendo las desigualdades sociales. También con la población indígena. Y esta situación se agravó cuando en 1880 el hambre y la miseria en el desierto argelino provocó otro movimiento migratorio: el de las tribus nómadas desde el sur hacia el norte del país.

El 11 de junio de 1881 los hombres del marabut Mohamed el-Arbi, conocido como Bu-Amena, atacaron a agricultores que estaban recogiendo esparto en el atochal oranés de Khalfalia y Frendah, cerca de Saida. Provocó el pánico entre los emigrantes europeos. Muchos regresaron a sus países de origen. Entre ellos, unos nueve mil españoles que lo hicieron entre el 11 y el 22 de junio de 1881. Cartagena y Alicante fueron los puertos de acogida. Otra vez, viajaron con lo puesto, con el miedo en el semblante, con las esperanzas rotas. Otra vez la incertidumbre, aunque esta vez volvían a una tierra conocida. Esta vez se reencontrarían con la tierra de sus mayores, con los recuerdos de su infancia, con su pasado. Los medios de comunicación de entonces, como el periódico La Ilustración Española y Americana, se hicieron eco de estas dramáticas circunstancias para estos emigrantes españoles.


Portada del periódico La Ilustración Española y Americana

dibujo del periódico La Ilustración: llegada a Cartagena del barco Correo de Cartagena con repatriados de Orán (1881)

dibujo del periódico La Ilustración: desembarco en Alicante de trabajadores españoles repatriados por los vapores Besós y Correo de Cartagena (1881)

Pero el hambre, el desempleo y la falta de integración en una tierra suya, que les era desconocida, les hizo volver a Argelia a finales de 1881 cuando la inestabilidad social ya se había calmado.

Aunque el convenio hispano-marroquí de 1862 reconocía a los españoles unos privilegios que no tenían otros extranjeros, como el derecho a conservar la nacionalidad de origen, como cada vez la emigración española era más numerosa, tanto que la población española duplicaba a la de origen francés en 1885 en los distritos de Oran y Sidi-Bel-Abbés, la administración francesa cambió las normas.


Los Decretos de 28 de junio de 1889 y 23 de julio de 1893 impusieron la ciudadanía francesa a todos los extranjeros nacidos en Argelia, fuesen hijos de franceses como no lo fuesen. Los naturalizados podían recuperar la nacionalidad de sus progenitores pero las trabas administrativas eran tantas que muchos desistían. Con esto un nuevo drama se sumaba a la emigración obligada por las necesidades. Trabajar y vivir en un país extranjero donde los hijos que nacían en aquella tierra nacían con una nacionalidad distinta de la de sus padres.


Con la guerra de 1914 y la recuperación de la economía española, se estanca la emigración hacia Argelia. Pero la reconversión de la vid y los cereales en cítricos en la provincia de Alicante en los años 20 creó una nueva crisis agraria y una nueva tendencia migratoria hacia el norte de Africa, aunque en niveles muy inferiores a los años anteriores a la Primera Guerra Mundial.

Terminada la Gran Guerra siguió habiendo movimientos migratorios para actividades agrícolas. Pero también hacia otras actividades: desde la provincia de Alicante los heladeros ibenses y jijonencos, los alpargateros de Elche, los aniseros de Monforte del Cid, los ceramistas de Agost, …


el industrial español Vicente Galiana (izquierda) en su destilería de Saint-Denis-du-Sig. En la mesa una botella de anís Ideal Galiana (Colección Carlos Galiana)



La Guerra Civil española truncó esta emigración trabajadora española. Fueron otros, unos quince mil refugiados republicanos que escapaban de la detención y represión franquista. Y fue el puerto de Alicante desde donde partieron miles de personas en busca del exilio. Muchos, para no volver jamás. Desde la cubierta del Stanbrook vieron cómo la silueta del castillo Santa Bárbara se iba alejando poco a poco, cómo las nieves de ese 29 de marzo de 1939 de la sierra de la Aitana, helaba sus sentimientos. Cómo el paisaje narrado por Gabriel Miró, Azorín, Miguel Hernández, quizá nunca los volverían a ver. Mientras, el carbonero se abría paso entre las olas hacia un destino incierto.

Stanbrook
A partir de 1959 y 1962 se producen los procesos de descolonización de Túnez, Argelia y los Protectorados español y francés de Marruecos. Fue un nuevo momento dramático en el que los emigrantes españoles en Argelia tuvieron que huir de la represión por los moros argelinos. El 18 de marzo de 1962 se firman los Acuerdos de Evian en el que se concede la Independencia de Argelia. El 1 de julio del mismo año el resultado del referéndum por la autodeterminación obtuvo una amplia mayoría por parte de los independentistas.

Los buques franceses Sidi Mabrouk y Sidi Obka, que cubrían la línea Alicante-Orán, fueron los que repatriaron a residentes europeos en dirección a Alicante, durante los meses de mayo y junio. Organizados por la administración española hicieron estas travesías los buques Victoria y Virgen de Africa, de Transmediterránea, que hacían hasta entonces la travesía Barcelona-Palma de Mallorca. Estuvieron escoltados por el destructor Lepanto. La española fue la única Armada europea que participó en esta repatriación.

Victoria
Virgen de Africa


destructor Lepanto

Actualmente hay muchos franceses de Argelia, los llamados Pieds Noirs, que viven en Alicante. También muchos españoles de otras poblaciones que hicieron en aquellas tierras argelinas su vida. Ellos vieron evolucionar sus vidas, vieron crecer a sus hijos en una tierra que consideraban suya. Pero un día tuvieron que dejarlo todo para salvar esa vida, ese bienestar, que tanto les había costado conseguir. Para algunos, Alicante fue su otra nueva patria, su nuevo país de acogida. Su nueva residencia. Aquí se quedaron y hoy recuerdan estos acontecimientos con cierta nostalgia. Recuerdan la vida que en Argelia disfrutaron sus abuelos, sus padres, incluso ellos mismos.


Webs y libros consultados (las fotografías están tomadas de algunos de ellos):

“Los españoles en la Argelia francesa (1830-1914)”, de Juan Bautista Vilar.
“Españoles en Argelia. Memoria de una emigración”, de Juan Ramón Roca,
“Los Pieds-Noirs en Alicante. Las migraciones inducidas por la descolonización”, de Juan David Sempere Souvannavong,

domingo, 5 de abril de 2009

Domingo de Ramos

“Al acercarse a Jerusalén por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, envía a dos de sus discípulos y les dice: Id a la aldea de enfrente, y en cuanto entréis en ella encontraréis atado un borriquillo sobre el que nadie montó aún. ; soltadlo y traerlo. Y si alguien os dice “¿Por qué hacéis eso?”, decid “ El señor lo necesita y enseguida lo devolverá aquí”. … Llevaron entonces el borriquillo a Jesús, le echaron encima sus mantos, y montó sobre él. Muchos extendieron sus mantos en el camino y otros las ramas que habían cortado de los campos. Y tanto los que iban delante como los que seguían detrás gritaban “Hosana!. ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”. Mc, 11, 1-11

Así nos narra el evangelista San Marcos la entrada de Jesús en Jerusalén hace algo más de dos mil años. Montado en un borriquito. Sin lujos, sin alardes de grandeza. Acompañado por personas de toda condición.

Entre una multitud que le aclamaba. Una multitud que aplaudía a un hombre diferente. Un hombre que había llamado la atención entre gentes del pueblo y de la ciudad. Un hombre que embriagaba con su palabra. Un hombre sencillo, humilde, tolerante, pacificador, respetuoso, …, con un mensaje de ilusión. Un hombre que emocionaba con sus gestos, con su lenguaje, con su forma de actuar.

Hoy, Domingo de Ramos, se celebra este acontecimiento. Entre palmas, entre ramas de olivos, el pueblo de Alicante aclama la entrada de Jesús por sus calles. Bajo la lluvia en algunos momentos de la mañana. Niños, adultos y ancianos, recuerdan aquél día en Jerusalén y lo viven en un ambiente festivo.






Desde la Diputación de Alicante. La Hermandad de Jesús Triunfante, con el paso de la Entrada triunfal de Cristo en la ciudad de Jerusalén. El pueblo de Alicante acompaña a este paso portando palmas. Con esta procesión empieza la Semana Santa en Alicante.

jueves, 2 de abril de 2009

la belleza del cuerpo

Cuántas veces nos hemos sorprendido de lo que son capaces de realizar los escultores con sus manos. Moldeando el barro. Maquillando la piedra, el mármol, el bronce ó la madera. Cuantas, nos hemos maravillado por el resultado de su imaginación. Cuantas, vemos sin ver el movimiento de los gestos de su escultura. Cuántas veces compartimos con estas figuras estáticas sus sensaciones, sus sentimientos. Cuántas, nos trasladamos en el tiempo a la vida cotidiana que pudieron tener. Porque sus formas nos arrastran a su mundo. Porque toman vida.


En el MARC (Museo Arqueológico) de Alicante. Entre una gran expectación. Hoy se ha inagurado la exposición “La belleza del cuerpo. Arte y pensamiento en la Grecia Antigua”. Con la presencia de S. M. la Reina, Doña Sofía.


Gran exposición de 125 piezas de monedas y esculturas del Museo Británico. Distribuido por bloques temáticos: Ideal de la belleza, Carácter y Realismo y Hacia el Olimpo. Con el Discóbolo, de Mirón, como pieza estrella. Esta es una escultura de mármol de 700 Kilogramos y 1,7 metros de altura. Fue encontrado en 1791 en la Villa de Adriano en Tívoli. El British lo adquirió en 1805. Se convirtió en el símbolo del olimpismo en los Juegos Olímpicos de Londres de 1948.


En esta exposición, el Discóbolo, está ubicado en una estancia en solitario, en el área Hacia el Olimpo, con una pequeña grada para ser observado con tranquilidad. Para el comisario de la muestra, el inglés Ian Jenkins, “supone la representación de un valor ideal”.Esta obra “destaca la fuerza y la energía del lanzamiento del atleta cuando está preparado para lanzar el disco”. Nos llama la atención en el movimiento y la tensión de los dedos del pie que refleja por sí solo el esfuerzo del atleta.



Además de el Discóbolo, de Mirón, destacan la Afrodita de Paros, el Efebo de Critios, el Doriforo ó portador de anza, la Diosa Deméter, el Atleta de Westmacot, un busto de Hércules, la cabeza de la Diosa Hera, figuras de Niké y Zeus, …

Junto a estas esculturas del British, el MARQ ha organizado otra exposición en otra ala del Museo. Su título: Huellas Griegas en la Contestania Ibérica. Con esta se quiere dar a conocer la importancia de la cultura griega en las tierras alicantinas. Son cuarenta piezas de fondos propios del MARQ y de los Museos Municipales de Elda, Alcoy y Santa Pola. Destacan las dos esfinges de Agost, cedidas por el Museo parisino del Louvre y el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y que se reunen por primera vez en España desde su hallazgo en 1893.

Una exposición que no te puedes perder, amig@ lect@r. Seguro que no te dejará indiferente. Para más información de esta exposición y sus horarios de entrada, visita la web http://www.marqalicante.com/horarios.php . Del 2 de abril al 13 de octubre de 2009. Que la disfrutes.

un billón de dólares para la crisis

La reunión que se ha celebrado hoy en Londres entre los países más industrializados del mundo, el G 20, ha creado lo que se podría llamar un nuevo orden económico internacional. Para crear las medidas oportunas para que esta crisis internacional no se repita en el tiempo. Para aportar mayor liquidez al sistema. Para generar un clima de confianza en la ciudadanía. Para mandar un mensaje de optimismo en el sentido de que hay salida a esta crisis. Sin prisas, pero sin pausas.

Brown, Primer Ministro del Reino Unido


Con las palabras. Con los gestos. Con las nuevas maneras. Con un mejor talante, la administración del nuevo Presidente de los EEUU, con Obama a la cabeza, ha dado un nuevo mensaje al mundo. Que EEUU no resolverá sola esta crisis internacional. Necesita la aportación de todos. Y con esto contribuye a dar un cambio radical a la política exterior americana: cuenta con sus aliados, confía en sus aportaciones e ideas, anima a aunar esfuerzos con las soluciones de unos para aplicarlos a otros. En definitiva, un nuevo estilo de liderazgo a nivel mundial.
Obama, Presidente de los EEUU.


Porque no exagera el Presidente del Gobierno español Rodríguez Zapatero al afirmar que con Obama se abren nuevos horizontes. En el respeto mutuo. Con las particularidades de cada uno, pero en una casa común a través de las distintas instituciones internacionales. Y esta nueva sintonía hay que saber aprovecharla. Para que España tenga el protagonismo que merece en el contexto internacional. Un país como el nuestro con buenas relaciones exteriores con los países árabes, con los de Oriente Medio, los del norte de Africa, los del mercado común europeo, los de Hispanoamérica, …, tiene que hacerse valer en los foros internacionales.




Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno del Reino de España

fotos tomadas de EL PAIS, ABC y DIARIO INFORMACION

la flota de la Volvo Oceane Race llega a Río de Janeiro

Es fácil imaginar la cara de sorpresa que pusieron los conquistadores portugueses cuando llegaron por primera vez a la bahía de Río de Janeiro. Aunque fuesen hombres rudos y aguerridos. Aunque se tratase de ambiciosos aventureros. Aunque estuviesen hambrientos de encontrar grandes riquezas en estas tierras. La cara de admiración por esta costa, por estas playas, por este paisaje, les dejaría huella.

Aún hoy ocurre esto a pesar de los rascacielos que escalan el cielo a los pies de la arena. A pesar de estar tan edificado. A pesar de ser una de las ciudades más pobladas de Hispanoamérica.


El Pan de Azúcar. Los indígenas llamaban Pau-nd-Acuqua a esta mole de granito macizo que se eleva a la entrada de la bahía de Guanabara. A los portugueses les sonó Pao de Açúcar, de ahí su nombre. Diversos senderos suben a la cima. También, en teleférico. Se instaló por primera vez en 1912. Fue sustituido por otro, panorámico, más rápido y moderno, en 1972. Se sube en dos tramos de 3 minutos cada uno. Primero hasta el llamado Morro da Urca. Después, hasta la cima. Desde sus ventanales las vistas son impresionantes. Ahí arriba, colgados de un cable de acero. A vista de pájaro. En ambas paradas, multitud de balcones panorámicos. Desde esta altura vemos una amplia extensión de tierra. Y de mar, que se pierde en el horizonte. Al oeste se extienden las playas de Leme, Copacabana, Ipanema y Leblon. Debajo de nosotros, hacia el centro de la ciudad, Botafogo y Flamengo. Y, detrás, el Cristo del Corcovado. Al norte, el gran puente que cruza la bahía y une Río de Janeiro con la ciudad de Niteroi. Esté el cielo despejado, con niebla ó cubierto, las vistas son de extraordinaria belleza.





El Cristo redentor, en lo alto de la montaña del Corcovado. Subimos en un tren tranvía, inaugurado hace más de cien años por el Emperador Don Pedro II. Escala por la vía entre una gran vegetación por medio del Parque Natural de Tijuca, pulmón de la ciudad. El Cristo se alza hacia el cielo, abriendo sus manos al mundo en un abrazo universal.




Después de 12.550 millas náuticas, unos 23.260 kilómetros, entre Quingdao (China) y Río de Janeiro (Brasil). De recorrer tormentas. De saltar por encima de las olas. De doblar el Cabo de Hornos. La flota de la Volvo Oceane Race llegó a la meta de la Marina da Gloria. El español Telefónica Azul, de Iker Martínez, llegó a puerto el domingo pasado, tras una difícil travesía de 43 días. En las últimas 25 millas del recorrido navegó contracorriente por la ausencia de vientos y las corrientes marinas contrarias. Unas diez horas antes llegó el chino-irlandés Green Dragon de Ian Walter.

El Telefónica Azúl consiguió un quinto lugar, sumar cuatro puntos y tener 50,5 en la clasificación general en la que ocupa el tercer lugar. La tabla está encabezada por el sueco Ericsson 4 con 63,5 puntos, seguido por el estadounidense Puma con 53.

















Con la llegada del Telefónica Azul ya están en Río de Janeiro todos los barcos que compiten en esta prueba oceánica ya que los otros tres (el español Telefónica Negro, el holandés Delta Lloyd y el Team Russia) no hicieron la etapa.

Después del merecido descanso de las tripulaciones, las reparaciones de los barcos y el avituallamiento, las embarcaciones competirán el próximo sábado en la regata in port en la bahía de Guanabara. El 11 de abril tomarán la salida de la sexta etapa entre Río de Janeiro y Boston (EEUU).
fotos de los barcos de la Volvo Oceane Race tomadas de www.masmar.net/
webs relacionadas con el post: http://www.marca.com/

¿Cuánto crees que sabes de Alicante? Pascual Rosser te sorprenderá con su nuevo libro

  Hay historias de Alicante que conocemos, otras que hemos escuchado alguna vez y muchas que permanecen escondidas en la memoria de la ciuda...

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