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sábado, 13 de septiembre de 2025

"Ciudades de Luz": una visita al alma antigua de Alicante con el Círculo Monárquico

 


El pasado 4 de septiembre vivimos una de esas experiencias que dejan huella. El Círculo Monárquico de Alicante organizó una visita a la exposición “Ciudades de Luz. Akra Leuke, Lucentum, Laqant” en el MARQ – Museo Arqueológico de la Provincia de Alicante, y fue mucho más que una actividad cultural: fue un viaje al origen mismo de nuestra ciudad.





Guiados por José Luis Méndez Fueyo, Director de Exposiciones del museo, recorrimos con admiración los vestigios de las tres civilizaciones que dieron forma a lo que hoy llamamos Alicante. Desde Akra Leuke, la enigmática fundación púnica, hasta Lucentum, la ciudad romana en el Tossal de Manises, y finalmente Laqant, el asentamiento andalusí, cada espacio de la muestra nos habló de integración, de transformación y de historia compartida.








Méndez Fueyo convirtió la visita en una auténtica clase magistral, con explicaciones tan claras como profundas, haciendo comprensibles siglos de historia compleja con rigor y pasión. Escucharle hablar de urbanismo ibérico, redes comerciales romanas o la huella islámica en la trama urbana fue como abrir un libro vivo.







La exposición —rica en piezas originales, maquetas, mapas interactivos y recursos visuales— nos hizo sentir que Alicante es, ante todo, una ciudad de luz, no solo por su cielo, sino por la herencia cultural que la ilumina desde sus cimientos.





Visitar “Ciudades de Luz” fue una oportunidad para reconectar con nuestra identidad, desde el orgullo y la memoria.

Desde el Círculo Monárquico agradecemos al MARQ su generosa acogida, y en especial a José Luis Méndez Fueyo por su entrega, cercanía y sabiduría. Salimos con la sensación de haber comprendido un poco mejor quiénes somos, gracias a quienes fuimos.




viernes, 19 de enero de 2018

la cueva de las Calaveras en Benidoleig






Buscando agua para el riesgo de sus campos sedientos, la encontraron. Y mucho más que eso. No podían imaginar lo que había bajo sus pies.

Por un pequeño orificio en la montaña se accedía a las entrañas de la montaña. Un sendero interior junto a un pequeño riachuelo mantuvo la ilusión de esos agricultores de encontrar un manantial que diera vida a sus campos de cultivo.










El geólogo valenciano Cavanilles (autor de “Observaciones sobre la Historia natural, Geografía, Agricultura, Población, y Frutos del Reino de Valencia”) quiso conocer por sí mismo en 1795 lo que ya había oído hablar sobre esta cueva, que llamaban de las Calaveras porque una expedición por aldeanos del lugar en 1768 había encontrado 12 carabelas, supuestamente porque la crecida de las aguas en su interior los atrapó sin posibilidades de escapatoria: esta cueva tiene un largo pasadizo que termina en un pequeño orificio por donde se accede a un lago de agua.





Durante la expedición de 1795 a esta cueva para conocer su extensión, decidieron averiguar si se trababa de agua acumulada por un manantial y tuvieron la paciencia de hacer ese orificio más grande y vaciar el lago. Descubrieron que era agua acumulada de lluvia. No fue el descubrimiento que creyeron encontrar pero era agua que bien podía aliviar su sed y la de sus campos como así hicieron, aún se usa para el riesgo de bancales y arboledas de los alrededores.









Pero hay más. Encontraron restos prehistóricos y fósiles de la flora y la fauna de hace miles de años descubriendo que esta cueva fue usada para refugio de pobladores desde el Paleolítico.

Como cueva caliza que es también hay estalactitas (desde el techo) y estalagmitas (desde el suelo), destacando la que llaman “la campana”. Aunque son menos de las que a mí me hubiera gustado ver. Con las rocas formando imágenes, gracias a la erosión y al agua, que sólo la imaginación de cada uno coincide en lo que han visto otros antes ó afirma lo que a él le parece.












Es una visita interesante. Siempre lo es entrar en un entorno que tiene miles de años y que lo hicieron su hogar nuestros antepasados más remotos.

La cueva la recorre un camino vestido con vigas de madera de ida y de vuelta. El lago y las galerías inundadas de agua no son visitables, salvo con un permiso especial con indumentaria y medios adecuados. Hoy se entra por una gran apertura (no por el pequeño agujero por donde se descubrió). Un gran espacio nos recibe con suelo pavimentado que fue polvorín durante la Guerra Civil española y después lugar de baile para los vecinos de la zona, hasta que la curiosidad y el turismo le hicieron cambiar su uso.



Está en Benidoleig, en la comarca de la Marina Alta de la provincia de Alicante. 


miércoles, 3 de enero de 2018

Mayas, el enigma de las ciudades perdidas


Los Mayas, ese pueblo enigmático, avanzado, aún guarda muchos misterios por descubrir. Una civilización tan avanzada en muchas cosas ¿cómo fueron capaces de construir las pirámides de sus templos y de sus palacios? si no conocían la rueda ni animales de carga como los caballos ó las mulas para el transporte. La carga de materiales era manual ó en canoas por los ríos.


Una extraordinaria exposición en el Marq Museo Arqueológico de Alicante nos acerca a los Mayas y nos narra a través de tres salas temáticas diversos aspectos de su vida cotidiana: la construcción de las ciudades, sus reyes, el calendario maya, el juego de la pelota, …


Los Mayas existen hace más de 4.000 años. En la actualidad, aún viven mayas en 5 países de América Central: Guatemala, México, Honduras, Belice y El Salvador.


El rey ó ajau era la persona más poderosa de la sociedad maya. Lo consideraban casi como un Dios. Vestía y se adornaba con mucho lujo. Durante las ceremonias se hacía heridas para ofrecer su sangre a los dioses.


Muchos eran los Dioses de los Mayas, destacando el Dios del Sol, el Dios de la lluvia ó el Dios del Maíz. Para tener contentos a sus Dioses, hacían rituales constantemente.

La escritura jerolífica de los mayas tiene más de 800 signos. Se escribía en altares y estelas de piedra, en recipientes de cerámica y en los códices (libros pintados). Cada signo suele tener una forma cuadrada con las esquinas redondeadas formando diseños abstractos y complejos. Los textos jerolíficos suelen aparecer en columnas y se leen de izquierda a derecha y de arriba abajo. Los números mayas se escribían con puntos y rayas: un punto era un 1; una raya era un 5; para números grandes usaban una cifra de 20 en 20.


El calendario, el modo de medir el tiempo entre los mayas, es uno de lo más complejos y exactos del mundo antiguo. Utilizaron varios calendarios que acoplaron entre sí y que usaron para registrar los ciclos de la naturaleza y para documentar su propia historia. El calendario solar ó Haab es un calendario de 365 días, dividido en 18 meses de 20 días, más 5 adicionales añadidos a final de año, que se consideran días nefastos.  El calendario ritual ó Tzolkin, de 260 días que consistía en la combinación de 13 números de 20 días, es decir, cada nombre de día se numeraba del 1 al 13, por lo tanto 20x13=260 días diferentes. La Rueda Calendárica es la combinación del calendario Tzolkin y el calendario Haab. Cada uno de estos calendarios se repiten cuando se termina la ecuación. Los mayas integraron estos dos calendarios en uno sólo, haciéndolo correr en paralelo. Este calendario combinado contiene ciclos de 52 años. La Cuenta Larga: a diferencia de los anteriores, este calendario no es cíclico, sino que cuenta el tiempo ininterrumpidamente desde un punto de partida, un “año cero “ ´ó “año base”, que para los mayas era el 13 de agosto del año 3114 a C. La Cuenta Larga registraba el tiempo transcurrido desde la creación del mundo ó “año base”, y era utilizado para documentar los acontecimientos históricos.


Las ciudades mayas eran muy extensas con espacios de bosques y zonas cultivadas entre las casas. Una gran plaza era el centro de la ciudad, como punto de encuentro para ceremonias, fiestas, acontecimientos sociales. Estaba rodeada de pirámides con escalones que eran los templos y los palacios del rey y sus nobles. Construían los edificios más importantes sobre plataformas elevadas y los decoraban con vivos colores. También utilizaron la piedra, el barro, la madera y el estuco.  Los mayas pintaban escenas de colores en las paredes de los templos y en recipientes de cerámica.


Las mejores esculturas las encontramos en las estelas, enormes bloques de piedra con imágenes del rey y con textos sobre hechos de su reinado. Fueron grandes artistas e hicieron pequeñas obras de arte con piedras preciosas como el jade ó la obsidiana.


Los alimentos esenciales de los Mayas eran el maíz, el frijol ó alubia y la calabaza. Según sus creencias, los dioses habían creado al hombre a través del maíz. También era muy importante el cacao por medio del cual hacían el chocolate. Esta era una bebida excitante sólo para la clase dirigente de las ciudades.


Como moneda usaban granos de cacao, conchas ó piedras preciosas como el jade.

Jugaban a la pelota en campos estrechos y alargados. La pelota no podían tocarla con las manos, sólo con las rodillas, caderas ó muslos. Tras la partida se hacían sacrificios humanos. Más que un deporte era un espectáculo de gran simbolismo religioso.


martes, 28 de febrero de 2017

tossal de Manises / Lucentum


Cuando las piedras hablan por sí solas, cuando es fácil imaginar lo que ocurrió en su entorno, cuando son protagonistas de un mundo y de una época que forman parte de nuestra historia, observarlas con detenimiento nos lleva a amarlas, a protegerlas del expolio y del abandono y a darles la oportunidad de contarnos su devenir cotidiano.

En este cerro con unas vistas extraordinarias al Mediterráneo y tierra adentro en un tiempo que nada ó poco había en el horizonte. Unas vistas al amplio mar, a ese mar como fuente de riqueza, pero también origen de desastres de la naturaleza y de la arribada de naves enemigas. Tierra adentro la vista también era larga en una inmensidad casi desierta de otros pobladores.








Sobre un cerro (tossal) en época de Augusto nació la ciudad romana de Lucentum, el origen de Alicante. Se instaló sobre un asentamiento antes íbero. Un lugar desde donde se dominaba la bahía y la albufera, este fue un brazo de mar que se metía tierra a dentro poco más de un kilómetro.

Lucentum fue una ciudad fortificada con altas torres y murallas que protegían este emplazamiento donde vivían varios miles de personas, que tuvo depósitos de agua, foro, termas, casas de personalidades importantes además de las de uso común y vías por donde transitar sus pobladores.




El acceso a la ciudad estaba franqueada por una gran puerta con una importante pendiente que da inicio a la Vía Augusta. Esta puerta, de la que se conservan sus lados y su foso, muestra grabada en la piedra la entalladura del paso de los carros. Hay que imaginar el griterío de una ciudad floreciente con el tránsito de mercaderías, los carros tirados por mulas ó por bueyes, la sorpresa del transeúnte, la vigilancia del soldado, la curiosidad del travieso que también lo habría como siempre lo ha habido en todo tiempo y lugar.



Una casa de la parte alta nos sorprende con el suelo vestido de un mosaico original. Es emocionante pensar las reuniones que tuvieron antaño sobre ese suelo que casi es lo que hoy conocemos como una alfombra ó un tapiz pero de teselas incrustadas en mortero con color rojizo por la inclusión de contenido cerámico. Pudo ser realizado en la época romana a finales del s. II a. de C.








Las termas de Popilio, del s. I d. C., que así se llaman por una inscripción hecha en un bloque de piedra, fue descubierta por Figueras Pacheco. Estas termas constan de cinco estancias: vestuario, sala templada (tepidarium), sala caliente (caldarium), piscina de agua fría y vestíbulo.


El foro llama la atención por su amplitud. Está en el centro de la ciudad. Es el edificio donde estaban los organismos de la vida civil y religiosa de esta ciudad romana. Tiene dos partes: una plaza rodeada de pórticos y, frente a ella, el área sacra donde se sitúa el templo. Ambas zonas estaban separadas por una calle. Fue construido en época del Emperador Augusto a inicios del s. I d. C.



Cerca del foro se encontraría escavada la joya de este yacimiento arqueológico: la mano de una escultura de bronce de un personaje principal, quizá un Emperador romano. La mano tiene el mango de una espada cuyo pomo son dos cabezas de águila que miran  hacia direcciones opuestas. En el dedo anular lleva una sortija en la que aparece grabado el lituus, bastón de los sacerdotes augures.

Otras torres, otros muros, otras calles, otras murallas, nos hacen imaginar el esplendor, también el ocaso, de esta ciudad amurallada, cuyos vestigios hoy llaman a la admiración de aquella civilización, a la reflexión sobre lo que fue y, sobre todo, a la importancia que tuvo como origen de lo que hoy es Alicante.






Esta es su ubicación y la dirección de su página web: 
http://www.marqalicante.com/Paginas/es/Tossal-de-Manises-P20-M2.html   

El tossal de Manises forma parte del MARQ, el Museo Arqueológico de Alicante. 


sábado, 1 de diciembre de 2012

Museo de la Muralla en Orihuela (Alicante)



A Orihuela (Alicante) se la conoce por ser ciudad monumental con multitud de iglesias, conventos, palacios, un seminario, plazas rodeadas de nobles edificios blasonados, cúpulas de tejas azul cobalto, altos campanarios que escalan el cielo para estar más cerca de Dios, vigilados por la gloria de su historia. Por los pasos de su Semana Santa, por su gastronomía y por el río Segura que la cruza, la divide y condiciona.

Pero de Orihuela se desconocía mucho de su historia medieval hasta que se descubrieron bajo tierra los restos arqueológicos de una ciudad musulmana, después cristiana, a la vera del río Segura y junto a las murallas de entonces.



Cuando se disponían a construir el Aulario de la Universidad Miguel Hernández de Orihuela, en el Campus de las Salesas, encontraron estos vestigios arqueológicos de gran importancia para la historia de esta ciudad. Antes que cambiar a este de ubicación y de sacar a la luz los restos de esta ciudad enterrada durante siglos, decidieron construir el Aulario encima respetando los restos que había debajo. Y es así como conviven el ayer y el hoy en un mismo edificio.


las excavaciones arqueológicas de 1998 al año 2000 descubrieron lienzos de altas murallas musulmanas, tres torreones, las viviendas de sus pobladores intramuros y extramuros, junto con muchos restos de vasijas y utensilios de la vida cotidiana de sus habitantes. Destacan los restos de unos baños árabes situados extramuros de la ciudad con su sala de recibimiento, sala fría, sala templada, sala caliente y el horno donde se calentaba el agua.



También hay viviendas cristianas, los restos del palacio del Infante Fernando de Aragón del siglo XIV de estilo gótico, así como los restos del palacio denominado “del Paso” del siglo XVIII de época barroca.

Muchas son los detalles que nos cuentan los restos de esta ciudad musulmana primero y cristiana después, muchas las curiosidades, incluso algunos secretos que nos irán desvelando los arqueólogos y los historiadores a lo largo del tiempo. Mientras los observamos, disfrutamos de las explicaciones de Tomás, el guía que nos acompaña, quien nos explica lo que vemos y nos traslada a otra época lejana pero que hace nuestra durante la visita a estos vestigios arqueológicos que forman parte de la historia de Orihuela.



Estamos en Orihuela en las actividades organizadas por la International Yachting Fellowship  of Rotarians (IYFR) Mariners Sureste de España durante la noche del viernes 30 de noviembre y la mañana del 1 de diciembre. Actividades rotarias y marineras, con contenido cultural del arte y la historia de Orihuela.

Para saber más, visita:   

domingo, 20 de noviembre de 2011

Nuevo amanecer en San Sebastián y senderismo por el monte Jaizkibel

 

Cada día, un nuevo despertar, un nuevo reto, una nueva senda que recorrer. Un nuevo horizonte que alcanzar. Un nuevo amanecer. Cada día nuestros pasos se abren camino al andar. Hoy amanecemos en una tierra que es un paraíso por sus paisajes, por su historia, por sus gentes, por sus pueblos, por todo lo que han dejado atrás deseando y ya teniendo una libertad soñada. Hemos amanecido en una ciudad donde ha triunfado la palabra frente a la violencia, la razón frente a la barbarie, la opinión frente al miedo callado y sólo, la vida frente a la muerte inesperada. Hemos amanecido en una ciudad, San Sebastián, donde la palabra paz adorna balcones, fachadas, farolas y muchos corazones. Se abre una nueva esperanza para que la convivencia sea pacífica. Con las elecciones generales de hoy tienen una oportunidad para demostrarse a sí mismos que es posible la convivencia democrática y pacífica con una amplia representación de la sociedad vasca en el Congreso de los Diputados español por la presencia en el mismo de partidos políticos de diversas ideologías.

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Amanece en San Sebastián, ciudad que pateamos el miércoles pasado por la playa de la Concha, cerca de su Ayuntamiento, por su casco antiguo y la calle Mayor, junto a su templete modernista de la música, … Ciudad donde el tapeo y la tertulia son protagonistas, pero también la buena mesa con restaurantes como el Akelare donde Pedro Subijana nos dio una cena extraordinaria e inolvidable con ensalada de bogavante al vinagre de sidra, foie fresco con “Escamas de Sal y Pimienta en Grano”, Merluza escaldada con Percebes, Perlas en aceite y Rúcula, Cordero a la Brasa con los Posos del Vino. Para beber, vino blanco Palacio de Bornos Verdejo Barrica de Rueda y vino tinto Remelluri 2005 Reserva Rioja Alavesa. Finalmente, de postre, Otra tarta de Manzana con Gin-Tonic en plato Todo nos anima a volver pronto a su restaurante y a San Sebastián, Pasajes, Fuenterrabía (Hondarribia), … 

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Hoy (por el jueves pasado) una marcha senderista es la protagonista de este relato, que también es cultural, y donde ha primado la camaradería entre todos. Salimos del Hotel de noche deseosos de ponernos a caminar para disipar nuestra inquietud sobre la dificultad del sendero. Cerca de Fuenterrabía (Hondarribia), por donde se reparten por la ladera del monte caseríos y casas unifamiliares de personas del lugar, nos dirigimos hacia un Santuario. El de Santa María de Guadalupe. Por camino de tierra, empinado y duro, pone a prueba nuestra resistencia de buena mañana. Bajo las copas de altos robles y eucaliptos, junto a verdes praderas donde ya pacen las vacas.

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El Santuario de Santa María de Guadalupe, se recorta ante nuestros ojos con una bella silueta con alta torre con campanario. De noble fábrica, se construyó en el siglo XVI en honor a la Virgen de Guadalupe. Es uno de los puntos de encuentro en el Camino de Santiago. Este cruza la ladera meridional del Jaizkibel hasta Lezo y Pasajes de San Juan. Los muros de esta ermita se embellecen con conchas de piedra, símbolo del peregrino que camina hacia Santiago de Compostela y Finisterre.

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Desde el mirador del Santuario vemos una bella vista de la ría del Bidasoa, con Fuenterrabía y Hendaya, una frente a la otra, territorios de España y Francia respectivamente. Pueblos que muchas veces han desconfiado unos de otros y guerreado por el dominio de este extraordinario enclave geográfico. Tierras que otras veces se han hermanado para recibir a reyes y princesas españoles y franceses. Como el casamiento del rey Luis XIV de Francia con la Infanta española María Teresa de Austria, en la cercana y diminuta isla de los Faisanes. Curiosa ceremonia donde los séquitos de ambas cortes se quedaban en la orilla de su país mientras los novios, obispo y testigos iban a la isla de los Faisanes, símbolo de una tierra pura, fértil, sin dueño, sin peligros. Y en esta isla se desposaron uniendo ya los linajes de Borbón y Austria que llevaría al trono de España a Felipe V, primer rey Borbón.

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Después de un caldo caliente y unos bocadillos del primer avituallamiento junto a los muros de este Santuario, emprendemos de nuevo la marcha. Por pistas con una ligera inclinación, nos vamos alejando del valle por el monte Jaizkibel. A vista de pájaro la ría del Bidasoa y Francia, junto con prados vestidos con un manto verde y algunos colores de otoño de los muchos árboles repartidos por el valle. Por el “Goiko Pista” el camino se hace más pedregoso, empinado y difícil, con una importante inclinación. Del camino pasamos a un sendero, estrecho y duro, con altas matas en sus lados. En algunos momentos casi tenemos que usar las manos para superar las rocas que nos encontramos delante. No nos damos cuenta pero estamos superando un importante desnivel para dejar atrás el valle donde las casas las vemos diminutas allí abajo. Sólo en breves paradas para hacer unas fotos nos fijamos en lo que ya hemos caminado.

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Las conversaciones con Amaya, la guía que nos acompaña, nos hace más llevadera la marcha. Sus explicaciones sobre el paisaje de este paraje, con algunos datos históricos, sus experiencias y las nuestras, nos hacen el camino y el sendero más ameno, menos difícil. Entre los árboles vemos una torre, la del Fuerte de San Enrique. Este, junto con otras torres, se construyeron en la cresta de esta montaña para vigilar el paso de las tropas enemigas en las guerras carlistas del siglo XIX. Al fuerte lo llaman “parador” porque es un sitio ideal para el descanso después de la trabajosa subida. Con la ría del Bidasoa por un lado y el Cantábrico por el otro, junto a unos arcos de piedra de una de las salas nobles que tuvo el fuerte, tenemos el segundo avituallamiento. Caldo caliente, tortilla de patata, salchichas, croquetas, empanadillas, cocas, bocadillos, … Reponiendo fuerzas para subir de nuevo hacia la cima y el punto geodésico.

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Ladera arriba, por donde pacen tranquilamente ovejas de largos pelajes y caballos de corta estatura, iniciamos de nuevo la caminata por el GR-121 (sendero de Gran Recorrido que recorre toda Guipuzcoa). Cada vez más empinado, con el estómago lleno, subimos con alguna dificultad, pero subimos. El tramo final es por un estrecho sendero y un paso entre rocas que llega a la cima, llamada Allerru, y a unas enormes antenas de telefonía y de televisión.

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Iniciamos el descenso, que no sabemos que será largo. Las piernas ya van acusando el cansancio. Según Amaya vamos a buen ritmo y llegaremos al tercer avituallamiento a la hora prevista después de cuatro horas y media de caminata y breves descansos. Mientras, seguimos andando por un sendero flanqueado por un manto verde que cubre toda la ladera. Pequeños montículos de tierra nos avisan que bajo nuestros pies los topos recorren sus galerías, evitando sustos innecesarios con nuestra presencia. En la cresta de la montaña las torres vigía. Desde sus almenas avisaban a los soldados afines y al pueblo, con antorchas por la noche y con humo por el día, si avistaban a las tropas enemigas. Vestigios del pasado que recuerdan hechos históricos ocurridos en esta tierra con guerras y ambiciones, sangre y fuego. Acontecimientos históricos que marcaron una época y que fue el germen de una resistencia más moderna al orden establecido.

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De monte raso a una pinada, de esta a un corto recorrido por asfalto hasta llagar al tercer avituallamiento. Bebemos y descansamos un rato. Nos dicen que, para los que queramos, podemos seguir caminando una media hora más para llegar a Pasajes. De los 80 senderistas que somos, sólo vamos seis y las guías. Los demás vuelven en los autobuses al hotel. Por camino de tierra y de cemento, por empinadas bajadas, junto a caseríos, llegamos a Pasajes. La vista de este pueblo desde arriba en la montaña, su ría, su puerto, sus casitas junto a los muelles, es un regalo para el caminante. Sus calles estrechas, sus casas de piedra, sus fachadas blasonadas, sus balcones de madera, sus embarcaderos, son el bello broche final a esta marcha senderista organizada por Catalana Occidente Compañía de Seguros.

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Pasamos en barco de una orilla a otra de Pasajes, para coger el autobús para ir al hotel. Nos espera una ducha reparadora. Y más tarde unos vasos anchos para llenar de sidra, sentarnos  a la mesa, comer bacalao y un gran chuletón, en Laia Asador Sidrería, para reponer fuerzas con buena compañía y entre amigos.

Para más información, visita:

Ayuntamiento de Hondarribia: http://www.hondarribia.org/index.asp?idioma=es

Acontecimientos históricos en la isla de los Faisanes: http://redalyc.uaemex.mx/pdf/595/59505106.pdf

Otro hecho histórico en la isla de Los Faisanes: http://es.wikipedia.org/wiki/Ana_de_Austria_y_Austria-Estiria

Ayuntamiento de San Sebastián: http://www.donostia.org/taxo.nsf/fwHome?ReadForm&idioma=cas

Restaurante Akelare: http://akelarre.net/public_home/ctrl_home.php

Monte Jaizkibel. Ruta de los Torreones: http://www.pasaia.net/es/html/8/341.shtml

Las Guerras Carlistas y el País Vasco: http://www.juandegaray.org.ar/fvajg/docs/carlistas_boletin

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  Hay historias de Alicante que conocemos, otras que hemos escuchado alguna vez y muchas que permanecen escondidas en la memoria de la ciuda...

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