La
tarde del pasado 17 de julio en la Sede Universitaria Ciudad de Alicante tuvo
algo especial. No solo porque se presentaba Personajes y Personajillos en Alicante,
sino porque Pascual
Rosser Limiñana disfrutó cada minuto. Se le notaba en la
mirada, en la forma de moverse, en cómo conectaba con la gente. Era uno de esos
momentos en los que un autor siente que su libro ya no es solo suyo: empieza a
ser también de quienes lo escuchan.
Armando Parodi abrió el acto con una presentación cálida, de esas que te sitúan en el contexto sin prisa.
Cuando Rosser tomó la palabra, el ambiente cambió, se hizo más cercano, más humano. Durante casi una hora improvisó sin leer un papel, como quien conversa con amigos en una sobremesa larga y llena de historias.
Fue
compartiendo pequeñas pinceladas de los 62 artículos del libro,
invitando a cada lector a decidir quién es personaje y quién es personajillo.
Esa idea —que cada uno tiene su propia percepción de las cosas— resonó en la
sala. Y mientras hablaba, se veía que él mismo estaba disfrutando del viaje.
Entre las historias que mencionó, algunas arrancaron sonrisas, otras despertaron curiosidad:
· El Virrey de México nacido en Alicante
· Dabrowsky, el guerrillero polaco que luchó contra los nazis, se afincó en Alicante
· La alicantina que se atrevió a llevar bikini en plena España franquista
· La sorprendente historia del negre loma
· La reina Doña Violante
· El Sargento Moquillo
· Una noche gamberra de Federico García Lorca en Alicante
· El ninot de Camilo José Cela
· Machín, que vivió en Alicante huyendo de los nazis
Y muchos más. Cada historia la contaba con ese brillo en los ojos que solo aparece cuando uno habla de algo que le apasiona. Y eso, para quienes estaban allí, se contagió.
El turno de preguntas fue casi otro acto dentro del acto. Varias personas compartieron anécdotas de personajes que conocieron personalmente y que no aparecen en el libro. Le animaron a investigarlos, a seguir ampliando ese universo tan alicantino que él ha empezado a dibujar. Rosser escuchaba con atención, sonriendo, agradeciendo cada aportación. Se notaba que estaba en su salsa.
En resumen, fue una presentación donde no solo se habló de un libro: se vivió un momento especial. Un autor disfrutando de su público, un público disfrutando de su autor, y Alicante como telón de fondo, llena de historias que merecen ser contadas.


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