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sábado, 15 de abril de 2023

Benialfaquí, tierra de cerezos

 


Lo primero que nos llama la atención, incluso antes de llegar, es la esbelta torre campanario de la iglesia de Benialfaquí. Se destaca desde lejos. Larga, estrecha, escala el cielo para estar más cerca de Dios. Sus paredes ascienden con un color anaranjado, enmarcados en un rojo bermellón. Es de fábrica relativamente moderna, pero da igual eso para que esta torre sea una de sus señas de identidad. No hay otra igual, es única. Incluso no apoya en la nave de la iglesia que es – además - pequeña, chata, más parece un local de cualquier otra cosa que un lugar de culto cristiano.




La antigua iglesia – dedicada a San Juan Bautista - fue derribada a mediados del siglo XX. La nueva se inauguró en 1975, conservándose algunos “adornos” de la anterior como la campana “la pequeñita” de 1656.


El campanario también es moderno. En su fachada hay una cerámica que dice “ÉSSENT ARQUESBISBE DE VALÉNCIA Mons. AGUSTÍN GARCÍA-GASCO VICENTE I RECTOR D´ESTA ESGLESIA JUAN ANTONIO CABANES GANDÍA EL 24 DE JUNY DE 2001 FESTA DE SANT JOAN BAPTISTE EL BISNE Mons. RAFAEL SANUS ABAD VA BENEIR ESTE CAMPANAR COSNTRUIT PEL POBLE DE BENIALFAQUÍ A LLOANÇA I GLORIA DE DÉU”, que quiere decir que “Siendo arzobispo de Valencia Mons. Agustín García-Gasco Vicente y Rector de esta iglesia Juan Antonio Cabanes Gandía el 24 de junio de 2001 fiesta de San Juan Bautista el obispo Mons. Rafael Sanus Abad bendijo este campanario construido por el pueblo de Benialfaquí para alabanza y gloria de Dios”.




Pero deje que le de unos datos de Benialfaquí. Fue tierra de moriscos, actualmente es una pedanía de la Baronía de Planes, en la falda de la sierra de la Almudaina. Población acogedora de alrededor de medio centenar de habitantes, sus calles son limpias y estrechas que suben y bajan, según la dirección que tome. Tienen por nombre plaza de la Constitución, calle de la Font del Rall, calle del Trinquet de Pau Descals, Passeig de L´Alfaquí en la carretera comarcal que lo cruza y serpentea, ... Y poco más.


Lugar en el que todos se conocen, el tiempo se podría haber detenido aquí en cualquier momento. Las viviendas son mayoritariamente de planta baja y piso, casi todas parecidas, unas más modernas que otras, pintadas algunas de vivos colores, salvo una con una gran arcada en su porche. Un centro social en una planta baja, cerca de la iglesia, es su punto de encuentro y reunión comunitaria.


Unos niños en bicicleta, la dejan frente a la puerta de su casa, nadie se las va a coger. Una mujer paseando a su chiguagua. El perro nos ve y duda con quien quedarse. Es travieso, quiere jugar. Confiado, mira a su ama y corre tras ella. Unas familias se proponen hacer una barbacoa, sentados frente a la lumbre unos charlan, otros más jóvenes juegan a la pelota en las inmediaciones. En una ventana con rejas, una promesa, una tetera con una naranja y un montoncito de habas tiernas. Esta población es un remanso de paz, parece que aquí nadie ha roto un plato en su vida.








El pueblo, que lo es, aunque sea pequeño, se caracteriza por tener dos fuentes. Una de dos caños en su parte alta, de agua cristalina y fresca, no potable, que desemboca en un lavadero y este en una balsa grande. El discurrir de esta agua tranquila produce esa musicalidad que tanto sosiego genera si la escucha sin prisas. Cerca hay un área recreativa, arriba con zona para niños y un banco de madera que dirige la mirada hacia las largas distancias de los alrededores, sea terrenos de cultivo o las crestas de las montañas, abajo hay una zona de picnic. La otra fuente, de hierro, con grifo y tinaja, está junto a un parque infantil a mitad del pueblo, aquí las distancias son cortas.






Otra seña de identidad de Benialfaquí son sus campos de cultivo, teniendo como protagonistas los cerezos y, en menor medida, los olivos y los almendros. Que no se privan de nada. Visitamos sus alrededores con los cerezos en flor. Estamos a principios del mes de abril y su floración ya es tardía. Han salido las hojas, aparecen después de la flor, antesala de una gran producción. O eso esperan los agricultores que, a falta de lluvias y de ayuda por parte de las administraciones públicas, las cosechas cada vez son más difíciles de conseguir. Es su pan y tienen que cuidarlo, pero no pueden hacerlo solos.


Los cerezos son árboles elegantes y su floración es preciosa. La cereza es su fruto, el primero de hueso de cada temporada, lo que suma su mayor protagonismo. Normalmente, se recolecta a principios de junio. Tiene un color rojo vivo y un sabor generalmente dulce.





Alicante es la provincia de la Comunidad Valenciana que más hectáreas dedica a este cultivo. En esta zona tienen la denominación de “cerezas de la Montaña de Alicante”, marca que da valor frente a sus competidores. Son las más dulces y las más tempranas. El clima, las condiciones del terreno y la altura favorecen el cultivo del cerezo. Con esta Denominación Específica se comercializa en los mercados nacionales e internacionales teniendo a los países de la Unión Europea como sus mejores clientes. En Benialfaquí se cultivan muchas de esas cerezas que se consumen por el mundo.




Enlaces de interés:

Planes de Baronía

Cooperativa Agrícola de Planes

Cerezas Montaña de Alicante

domingo, 2 de abril de 2023

Cerezos en flor entre Cañada y Villena

 


Desde la carretera diviso un manto blanco que inunda el campo. Es mi lugar de destino en esta tarde soleada del primer día de abril. De lejos es precioso, imagine cuánto lo es de cerca. Por un camino me adentro en medio de esta explosión de color, una maravilla para la vista. Y para los sentidos.




Son cerezos en flor. Estas son blancas, a veces también son rosáceas. El cerezo es un árbol de hoja caduca. Estas brotan después de la floración. Son ovaladas y de color verde brillante. La floración se suele producir a finales de marzo y principios de abril, depende las zonas. La flor tiene cinco pétalos y suele medir unos tres centímetros.




El camino, de tierra está invadido por hierbajos. Culebrea por aquí, más allá, y sigue adelante. Entre las ramas con flores, se abre un pasillo natural. Al fondo, una casa pequeña. Tan pequeña que estaba destinada a guardar aperos de labranza y, con el tiempo, se usa como vivienda. De paredes blancas. De techo con tejas rojas. Una pequeña chimenea escupe humo, dibujando en el aire un caminito gris que asciende hacia las nubes algodonosas que se pasean por el cielo azul. Esta vivienda es un remanso de paz en medio de esta plantación de cerezos. Un lugar donde perderse y dejar pasar el tiempo sin prisas después de las tareas agrícolas.




Al fondo, unos montes bajos. Dibujan el paisaje, le da relieve. Y límites. El campo cultivado se termina en su vaguada. Y desde allí toca escalar para ver – desde su pico más alto – la floración en toda su extensión.


La provincia de Alicante tiene varias poblaciones por donde disfrutar de este espectáculo de la naturaleza. Por los ocho pueblecitos del Vall de Gallinera como Benirrama, Benialí, Benissivá, Benitaia, La Carroja, Llombai y Alpatró. En la sierra d´Almidaina, por Benimarfull, Benillup, Almudaina, Benialfaquí y Planes. En la sierra Mariola, en poblaciones como Agres o Alfafara. Hay muchos más ... En esta ocasión disfruto de esta floración en un lugar entre Cañada y Villena.





Muchas son las rutas de senderismo que se realizan para disfrutar de la floración, siempre desde el respeto al medio ambiente y a las diferentes plantaciones por donde se pasa cerca. Es un espectáculo para todos, que hay que respetar.

Enlace de interés:

 rutas senderismo cerezos en flor en Alicante

Almendros en flor en el valle de Guadalest

senderismo por la floración de Cieza


Rotary Mariners fondean en la isla de Tabarca

  Desperté antes de que sonara el despertador. No sé si fue la emoción o ese presentimiento que uno tiene cuando sabe que el día va a ser es...

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