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sábado, 22 de febrero de 2025

¿Conoce el Real Monasterio de San Cugat y su espectacular claustro?

 


¿Conoce el Real Monasterio de San Cugat y su espectacular claustro? Le invito a que me acompañe en este relato y se lo cuento.


El Real Monasterio de Sant Cugat es una antigua abadía benedictina situada en Sant Cugat del Vallès en Cataluña. Fundado en el siglo IX y en construcción hasta el siglo XIV, fue el monasterio más importante del Condado de Barcelona.


El monasterio tiene sus orígenes en una iglesia del siglo V que albergaba los restos de San Cucufato (Sant Cugat). En el siglo IX, se decidió unir esta iglesia con una fortificación anexa.


A lo largo de los siglos, el monasterio sufrió varias ampliaciones y reformas, especialmente después de ser dañado por un ataque musulmán en el año 985.




Su cercanía a Barcelona le otorgó el favor de la Corte Condal y Episcopal.  Su excelente lugar estratégico lo puso en una posición inmejorable para colaborar en la expansión del Condado de Barcelona de los siglos X a XII. En 1039 Ermessenda de Carcasona escogió el monasterio para celebrar el matrimonio de su nieto, el conde Ramón Berenguer I con Elisabeth de Nimes. El monasterio tuvo mucha importancia cuando el Conde de Barcelona Ramón Berenguer IV celebró allí las Cortes en 1143. No fue la única vez. En época de Jaime I se mantuvieron las buenas relaciones del monasterio con la casa Condal mediante la concesión de diversos privilegios. En el siglo XIV el rey Pedro III realiza obras de fortificación del monasterio añadiendo algunas torres. Estos son sólo algunos ejemplos de la notoriedad de este monasterio.


El Monasterio de Sant Cugat lleva el título de "Real" debido a su estrecha relación histórica con la monarquía y la Corona de Aragón. Durante la Edad Media, muchos monasterios y abadías recibieron el título de "Real" como reconocimiento a su importancia y a los vínculos que mantenían con los reyes y la nobleza. En el caso del Monasterio de Sant Cugat, su influencia y poder en la región, así como su papel en la vida política y cultural, le valieron ese honor.


Una de las características más destacadas del monasterio es su claustro románico, considerado una joya de la escultura románica. 




El claustro del Real Monasterio de Sant Cugat es famoso por sus 144 capiteles únicos, cada uno con decoraciones detalladas que representan una variedad de temas: bíblicos, animales fantásticos y motivos vegetales. Destacan escenas del Génesis, así como de Adán y Eva, junto con representaciones de la lucha entre el bien y el mal. Este espacio de espiritualidad es un libro abierto en piedra que narra también diversos acontecimientos relacionados con la fe cristiana.


La iglesia del monasterio también es notable por mostrar la transición del estilo románico al gótico.




Una de las imágenes más representativas en el interior de la iglesia del Real Monasterio de Sant Cugat es el rosetón, situado en la fachada principal, es una impresionante obra de arte gótica que ilumina la nave central con sus vidrios de colores. Los rayos de sol que atraviesan el rosetón crean un efecto visual espectacular, llenando el interior de la iglesia con una luz multicolor que resalta la belleza arquitectónica del lugar





De las imágenes religiosas más destacadas en el interior de la iglesia del Real Monasterio de Sant Cugat destaca el retablo de San Miguel, originalmente situado en el ábside derecho, es una obra de arte impresionante que representa a San Miguel Arcángel en su lucha contra el mal. Otra imagen significativa es el retablo del Rosario, que se encontraba en el ábside izquierdo. Este retablo está dedicado a la Virgen del Rosario y es conocido por su detallada iconografía y su belleza artística. Ambos retablos son ejemplos notables del patrimonio artístico del monasterio y reflejan la rica historia religiosa y cultural del lugar.


En su interior también destaca una preciosa escultura individual de la Virgen del Bosque. Esta escultura románica, probablemente del siglo XII, se encuentra en el ábside izquierdo de la iglesia. La Virgen aparece coronada y sentada en un trono bajo, con el Niño Jesús en su regazo. En su mano derecha sostiene una fruta, simbolizando a María como la nueva Eva. Esta imagen es especialmente significativa porque proviene del santuario de Santa María de Gausac, una antigua propiedad del monasterio situada en la sierra de Collserola La escultura fue trasladada al monasterio en el siglo XX y ha sido objeto de restauraciones para preservar su estado. Bien lo merece.


El monasterio no solo es un importante monumento histórico y arquitectónico, sino que también ha sido un centro de actividad cultural y religiosa a lo largo de los siglos. Fue declarado Monumento Nacional en 1931 durante el reinado de Alfonso XIII.


Para más información, visite: 

Monasterio de Sant Cugat, el mejor románico cerca de Barcelona

domingo, 29 de octubre de 2023

Senderismo por la Ribeira Sacra. Románico, calzada romana, viñedos, …

 


En la ruta de hoy (por el pasado 30 de septiembre) descubriremos un bello paisaje, iglesias románicas, una calzada romana, viñedos en las laderas de la montaña, el Miño, un paseo fluvial en barca, una playa a la orilla del río, … Una mañana llena de sensaciones, entre amigos.


Ribeira Sacra, ¿de dónde viene nombre tan singular? Procede de Rovoyra Sacrata que se traduciría en Robledal Sagrado. Antaño los habitantes de este lugar los veneraban como fuente de vida. Estos árboles mágicos se sumaban con multitud de supersticiones, mitos o leyendas de esta tierra en la que supuestamente habitaban duendes, brujas, xacias (hombre o mujer pez), … En las noches de tormenta, o con espesa niebla, recomendaban quedarse en casa no viniera la santa compaña a buscarle por aquellos bosques y anunciarle un mensaje inesperado para uno mismo o para otra persona.




Le cuento otro dato de interés. En la Ribiera Sacra se encuentra la mayor concentración del románico rural de Europa. Iniciamos la ruta desde la iglesia de Santo Estevo de Ribas de Miño, una joya arquitectónica románica del siglo XII cuyo rosetón está considerado uno de los más espectaculares de Galicia. Esta iglesia fue parte de un monasterio del que nada queda.





Cuando llegamos casi lo cubre una niebla densa que llama a la reflexión en este lugar tan evocador donde el silencio es el protagonista, rodeado todo de exuberante vegetación. Uno para a imaginarse la vida contemplativa de los monjes que aquí habitaban dedicados a la oración y al trabajo de la tierra, lejos de intrigas palaciegas y riñas mundanas en aldeas y caseríos.


Caminamos bajo altos árboles y vegetación espesa de helechos. Unos metros delante la niebla se traga al resto de los compañeros que caminan más deprisa. Los escuchamos hablar, es un alivio, pero las voces se van apagando conforme nos vamos alejando unos de otros. Pasamos por en medio de un caserío donde los perros nos reciben con sus ladridos.





Después de unos 5 kms llegamos a la siguiente iglesia románica de nuestra ruta. Es la de San Paio Diamondi, de principios del s. XIII, otra joya románica considerada Monumento Nacional en 1931.





Desde aquí la ruta continúa por un frondoso bosque que guarda una sorpresa. O dos, según se mire. Ahora se lo cuento. Los restos de una vía romana, nada menos. El Imperio Romano ya dejó huella por estas tierras, sus sabios agricultores fueron los que también se dieron cuenta de lo benigno del terreno para plantar vides en la ladera de las montañas que dan al Miño. Pero esto se lo contaré luego. La calzada romana y los muros del camino que se abrían paso entre la maleza están declarados Patrimonio de la Humanidad y se conservan con celo por las autoridades del lugar por tener vestigio tan antiguo y preciado. Esta senda forma parte también de la ruta de invierno del Camino de Santiago.





Cuesta abajo, lleva a la aldea de Belesar. De calles estrechas y empinadas, en él conservan uno de esos lavaderos en piedra y tejado a dos aguas donde antaño las mujeres lavaban la ropa con agua del río, pero que en este pueblo ¡aún lo usan!, deben pensar que es más barato que la luz eléctrica tan cara en los últimos tiempos. En una de las orillas de la aldea hay un embarcadero desde donde se pueden hacer excursiones fluviales en embarcaciones de diferentes tamaños a gusto del consumidor.






Cruzando un puente, que nos lleva a la otra orilla, iniciamos la Ruta dos Viñedos de Belesar que recorre caminos, senderos y correnteras a la vera del río entre viñedos en un recorrido espectacular donde se ve con detalle lo difícil que es trabajar estas vides en sus labores cotidianas y, sobre todo, en la vendimia. Todo es trabajo manual, por sus surcos no cabe máquina alguna. Plantadas en la ladera escalonada por bancales, lo llaman la vinicultura heroica. Los vendimiadores van cargados con los capazos llenos de uva sobre un hombro, guardando el equilibrio como pueden. Algunos terrenos están tan empinados que han puesto railes por donde transportar las cajas con la uva. Unas se cargan en barcas a la orilla del río, otros en el camino de arriba de la ladera. Es un trabajo difícil, sin duda, que cada vez tiene menos adeptos. Se entiende el motivo, aunque algo tendrán que hacer para no perder cultivar la uva de forma tan singular con una variedad, la uva mencía (tinto) y godello (blanco), que sólo crecen así en este lugar.







Entre complicadas correnteras entre viñedos, estrechas y resbaladizas, llegamos a una aldea, Pincelo, donde Quinta Sacra tiene un embarcadero y diversas instalaciones para pasar buenos momentos cerca del río, además de diversas embarcaciones con las que recorrerlo en un paseo fluvial extraordinario. Nosotros nos embarcaremos en una lancha neumática. Desde el lecho del río vemos de nuevo las laderas escalonadas con viñedos y desde abajo aún se ve más complicado su cultivo.










Navegar por un río tiene también su encanto, además de que no hay olas. En esta ocasión no lo hacemos sólo por capricho. Nos dirigimos a la Playa da Cova. ¡Una playa fluvial!, no se privan de nada por estos lugares. Pequeña, coqueta, junto a un pequeño embarcadero desde donde parten diversas embarcaciones con las que navegar por el río.







El restaurante del mismo nombre es nuestro destino para la comida de hoy. Productos y vino de la tierra son el premio a esta ruta de senderismo ideada por Ire Viajes con la ayuda de Genuine Galicia y Dmc Galicia. Una ruta memorable para contar a propios y a extraños porque lo merece. Así lo hago, con gusto.

 


 Para más información, visita: 

Ruta del Románico de la Ribeira Sacra, en este enlace

Leyendas y seres mitológicos en la Ribeira Sacra, aquí

Sobre la santa compaña, haz aquí la consulta

De la Playa da Cova, mira este enlace


jueves, 24 de diciembre de 2020

¡¡¡ Feliz Navidad !!!

 


¡¡¡ Feliz Navidad ¡!!


Las figuras románicas que representan la Sagrada Familia en esta felicitación son herencia de mis padres. Felicito con ellas la Navidad en estas fiestas entrañables.


Son las primeras navidades sin mi madre y algunas más sin mi padre. Allá donde estén en su eterna travesía, permanecen presente en mi vida todos los días.  


Disfruten estas navidades con sus familiares, allegados, y amigos, y cuídense mucho.


Un fuerte abrazo.


martes, 11 de junio de 2019

Parma, imprescindible


Una de las primeras cosas que descubrimos de Parma, después de dejar las maletas en nuestro hotel y dar un paseo por la ciudad, fue sus fachadas pastel y el uso de las bicicletas como medio rodado de comunicación. Me recordó a Amsterdam en esto último, aunque aún no está tan implantado como en aquella ciudad holandesa.






Muchas son las fachadas de colores pastel de edificios nobles y palacios que nos dieron la bienvenida por la avenida de la República, larga y concurrida a ratos pero no bulliciosa. Esta es la misma vía que antaño usaba la nobleza para ir al palacio Ducal en sus carruajes de lujo. Por esto, algunos de los nobles oriundos de Parma - porque esta ciudad tienen palacios por todas partes - construyeron sus palacios a la vera de esta carretera de hoy que antaño fue camino de tierra, mostrando su poder en la fábrica y en las fachadas de estos nobles edificios. Como el palacio Rangoni Farnesse que hoy ocupa la Prefectura de Parma, con grandes esculturas en su entrada principal.

Parma es una de las ciudades más hermosas de la región Emilia-Romagna en Italia. Tiene mucho encanto, sólo caminar por sus calles y plazas empedradas de adoquines en el casco antiguo, degustar su queso parmesano y sus helados de infinitos sabores como los que hay en la heladería de la plaza del rey Victor Enmanuel II de Italia, bien merece una visita. Y al hacerla cito algunos de sus monumentos más emblemáticos e imprescindibles, o al menos para mí sí que lo son, como la catedral (Il Duomo), el Baptisterio, el Palacio de la Pilota, el Teatro Farnese, la plaza Garibaldi, ó el Teatro Regio de de la Ópera que es uno de los mejores de Europa.


En un rincón de la Pinacoteca Nacional en Parma, muy vigilada y casi a oscuras, podemos disfrutar del mejor trazo de dibujo de Leonardo da Vinci con su cuadro La despeinada . Es el cuadro más famoso de este museo que ocupa una parte del Palacio de la Pilota, símbolo palaciego del poder Ducal de la familia Farnese. Bajo sus muros se guardan grandes tesoros como la Biblioteca Palatina, el Museo Arqueológico Nacional y el Teatro Farnese. Este fue cosntruído en 1618 por en cargo de Ranuccio i Farnese, Duque de Parma, para impresionar a Cosme II de Médici, Gran Duque de Florencia, a su paso por Parma camino de Milán para honrar a Carlos Borromeo en su tumba. Es un teatro de madera de grandes proporciones - reconstruído después de los bombardeos de la II Guerra Mundial - con capacidad de más de 4.000 personas donde representar grandes escenas de ópera, teatro ó conciertos, incluso con un foso para representar batallas navales.


Donde estuvo el foro romano, encontramos una gran plaza atravesada por la avenida de la República, lugar de encuentro de los parmesanos y en donde podemos encontrar restaurantes, tiendas, palacios y bancos, además del Ayuntamiento de la ciudad, y una estatua de Garibaldi. En el palacio del Gobernador hay una torre con un enorme reloj de sol y un calendario perpetuo.





Me dejo para el final El Duomo y el Baptisterio. Ambos se encuentran en una gran plaza de cantos rodados en el suelo frente al Palacio Episcopal. El Duomo (la catedral) es de estilo románico y se inició su construcción en el año 1059. Al entrar por su puerta principal ó por una de sus laterales, su belleza es tal que sobrecoge. De altos muros, columnas y arcos que los unen, todo cubierto de pinturas al fresco, destaca entre todo - que ya es mucho decir por las maravillas que la rodean - la pintura de la Asunción de la Virgen, obra de Antonio Correggio, representada en la cúpula de la catedral. La pintura es muy realista, fijándote uno durante un rato imaginas que las figuras representadas toman vida, se mueven, por una ilusión óptica. En el sur de la nave central hay destacado un relieve del  Descendimiento de la cruz , esculpido por Benedetto Antelami con extraordinario arte y sentimiento.







Poco voy a contar del Baptisterio porque algún día escribiré un artículo sólo de él. Si van a Parma les aconsejo que lo visiten por dentro. Por fuera parece una construcción a medio hacer, pero por dentro impresiona todo. Sus frescos, sus esculturas, su cúpula. Todo es una enciclopedia de la historia de Jesús, piensen que cuando se hizo no había ni revistas ni televisión, ni nada que no fuera representaciones religiosas como esta para informarse de lo que el sacerdote  contaba en el púlpito en cada homilía. Proyectado por Antelami - el mismo autor del relieve antes mencionado - en el que unió los estilos románico y gótico, probablemente es su mejor obra. 









Se iniciaron los trabajos de construcción en el año 1196 con mármol rosa de Verona, y se tardó más de cien años para terminarlo por continuas interrupciones por falta de presupuesto, de materiales, … Fue destinado al bautismo en el siglo XIII, en su interior hay una gran pila bautismal porque el bautizo se hacía por inmersión de la persona que se bautizaba durante el acto religioso.

Regresamos por la calle Cavour, peatonal, comercial y residencial, y paramos a tomar un helado en la heladería Novecento, un establecimiento pequeño pero con una maestría especial en presentar y en elaborar sus helados. No negaremos que somos golosos. Cucurucho en mano seguimos caminando por calles tranquilas y poco transitadas que desembocan en amplias avenidas.








Como ven y como leen, Parma tiene mucho que contar y que compartir. Y no se olviden de multitud de recetas de pasta que han de estar regadas por un buen vino tinto de la comarca - como el Sangionese Superiore 2017 - durante la tertulia sobre las muchas maravillas de esta ciudad y de lo que se tercie que los latinos sabemos cuando iniciamos una conversación entre amigos pero no cuando la acabamos.

Que la disfruten.

viernes, 19 de abril de 2019

Descendimiento de la Cruz, en Parma



Unos trabajos arqueológicos en la catedral de Parma dieron con esta joya del románico italiano. Esta escultura fue parte del púlpito que se derribó por un cambio de criterio, de moda y de estética. Por uno de sus lados esta escultura tenía estos relieves, por otro - que es el que se veía - una estela de mármol liso de color rojo que se había reutilizado para la remodelación de la iglesia. Al quitar esta para una nueva obra se dieron cuenta que detrás estaba la escultura. ¿Se imaginan ver este relieve del púlpito derribado con todos los demás?, ¡¡ que maravilla sería admirarlos todos juntos !!.

Este “descendimiento de la Cruz”, también llamado “la deposición”, es una de las escenas más antiguas de la Pasión de Jesucristo. Se muestra el lado más humano del sufrimiento con la intención medieval de ser contenido didáctico para enseñar y formar al pueblo en los valores de la fe cristiana.


Algunos maestros canteros de entonces dejaban una letra, un dibujo, como marca de la autoría de su obra. Pero no se solía poner el nombre del autor. Este relieve es una excepción, en él hay una leyenda que dice quien fue su escultor y el año que esculpió este mármol: Benedetto Antelami, en 1178.

Antelami desborda creatividad y detallismo en esta escultura. La escena está enmarcada por una franja adamascada de ornamentos vegetales en niel. En un plano horizontal, la representación de este relieve se divide en tres grupos. En el central, Jesucristo ya fallecido es desclavado de la cruz por Nicodemo subido en una escalera y bajado de la cruz por José de Arimatea. Al lado, la Virgen María recoge la mano de su hijo fallecido, con la ayuda del arcángel Gabriel. Completa la escena de la parte central una representación de la Iglesia triunfante que sostiene el estandarte cruzado y el cáliz con la sangre de Jesús y, al otro lado, está la Sinagoga a la que el arcángel Rafael le ayuda a bajar la cabeza como gesto de derrota, humildad y reconocimiento a Jesús. 


A la derecha - vista de frente - hay dos niveles: un centurión seguido por unos soldados, quienes en un plano inferior se juegan a los dados las vestiduras de Jesús. Dos de los soldados señalan a Jesucristo manifestando que “verdaderamente es el hijo de Dios”. Sobre todos ellos, una representación humanizada de la luna haciendo referencia a las tinieblas que se produjeron después de la muerte de Jesús.

En la izquierda, se representa la visita de las tres Marías al sepulcro vacío (María Magdalena, María de Cleofás y María Salomé), con San Juan, cuando Jesucristo ya ha resucitado. Encima de ellos se representa el sol en un clípeo humanizado que alude a la luz y la esperanza para los cristianos después de la resurrección.


Esta bella escultura de mármol se salvó de la piqueta de milagro, nunca mejor dicho, y gracias a esto hoy podemos admirarla en el transepto derecho de la catedral de Parma, destacado en sitio preferente. Y bien lo merece, como se puede observar en estas fotografías hechas con la cámara de mi móvil.

Claro que nada es mejor que mirarlo delante, de frente, observar los detalles, los relieves, leyendo las palabras grabadas en el mármol e imaginando la admiración de aquellos fieles del siglo XII que podían ver la vida de Jesucristo con representaciones artísticas como esta. Ellos no tenían otra forma, y nosotros teniéndola, nos quedamos prendamos como se quedarían aquellos admirando esta maravilla.

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