lunes, 25 de junio de 2018
Amsterdam es una ciudad diferente
martes, 28 de junio de 2011
ruta modernista en Reus
El Modernismo en general y el Modernismo Catalán en particular es un movimiento principalmente arquitectónico (aunque se representa también en la escultura, en la pintura, ...) que se inspira en la naturaleza. Surge a finales del s. XIX y principios del XX. Influye en los materiales constructivos empleados, en la forma de los edificios, en los adornos de sus fachadas. Pájaros, hojas, flores, mariposas decoran fachadas, ventanas, balcones, en figuras adosadas ó formando parte de la piedra ó la cerámica. Los balcones suelen tener barandillas de hierro forjado, a veces con formas caprichosas. Con estos adornos, hay otros como la cerámica vidriada y coloreada que ennoblece el edificio. Porque fue la burguesía la que tomó este estilo como propio, como signo de distinción, como categoría social, como identidad catalana.
En Reus hay una ruta modernista con mucho interés. Antes de invitaros a que me acompañéis a visitarla, unas pinceladas sobre Reus. Esta población esta en el interior entre el mar Mediterráneo y las montañas de la Costa Dorada, a unos cien kilómetros al sur de Barcelona. Quizá por ser cuna de Gaudí, el arte modernista dejó una huella importante en esta localidad.
Paseando por el centro de su casco urbano nos encontramos con un museo al aire libre de fachadas modernistas donde son los motivos florales y vegetales los que más destacan en su fábrica.
Te invito a que me acompañes a este paseo. Desde la Plaza del General Prim, centro neurálgico de la ciudad, recorremos la calle San Juan. Sale a nuestro paso la Casa Segarra en los nº 12-14. Fue construida en el año 1908 por el arquitecto Pere Casellers i Tarrats. La fachada del primer piso tiene una decoración típica del Art Nouveau diferente de los pisos superiores. Es del denominado estilo Modernismo Reusense. Destacan los motivos vegetales y florales con un reparto curioso en la distribución de sus balcones al tener uno corrido en el segundo piso e individuales en los pisos inferior y superiores.
En el nº 27 de la misma calle nos encontramos con un bello y elegante edificio que más parece un palacete. Es la denominada Casa Rull, obra del arquitecto Lluis Domenech i Montaner, construida en el año 1900. Fue encargada por el Notario Pere Rull y Trilla en un momento de gran expansión modernista. En la fachada destaca un largo balcón en el primer piso con decoración floral en la barandilla. Las puertas y ventanas son de inspiración gótica. Las almenas que coronan el edificio ennoblecen su fachada.
En sentido contrario de esta calle, atravesando de nuevo la Plaza del General Prim, por el Raval de Santa Ana, en los nº 32-34 está la Casa Serra, Modernista tardío más cerca del estilo Novecentista con tendencia anglosajona del Arte Nouveau. Construida por el arquitecto Joan Rubio i Belver en 1924 por encargo de Antoni Serra i Pamies. La fachada está construida en piedra. Las formas neogóticas ó las almenas del tejado son elementos decorativos típicos del Modernismo.
Si hay un edificio de estilo Modernista en Reus que no puedes perderse, ese es el de la Casa Navás. Construida entre 1902 y 1907 por Lluis Domenech i Montaner en una esquina de la Plaza del Mercadal, nº 5. Este arquitecto derrochó imaginación y buenas maneras en la fábrica de este edificio que proyectó para Joaquín Navás. Es de una elegancia y equilibrio extraordinarios. Destacan los motivos florales. Si por fuera es bello, por dentro es maravilloso. Mosaicos, mármoles, vidrieras, cerámicas, ... Incluso los muebles se hicieron respetando este estilo.
Para terminar esta ruta, aunque me gustaría narrarte todos los edificios, la Casa Munné, construida en 1904 por el arquitecto Pere Casellas i Tarrats en el Raval de Martí Folguera, nº 2. Hace esquina con dos fachadas unida por un mirador de cinco lados que las une por su vértice desde el primer piso hasta el último. Las dos fachadas tienen adornos y aberturas con balcones típicamente modernistas con barandillas hechas con hierro forjado, salvo la de la azotea que es de piedra. Son de gran elegancia los dinteles de los escaparates de los comercios de la planta baja.
Una ruta modernista con más de una veintena de edificios para el deleite de los que nos gusta el arte Modernista, para el disfrute de quienes les gustan los adornos florales y vegetales que este estilo representa en las fachadas de los edificios, para los que quieren conocer más de este arte y de esta ciudad española del sur de Cataluña.
Para más información y localización de estos edificios, visita la página:
http://turisme.reus.cat/RT_RModernisme
martes, 22 de febrero de 2011
Nueva Terminal del Aeropuerto de Alicante
jueves, 15 de abril de 2010
detalles urbanos, kedada fotográfica en Alicante
Muchas veces lo cotidiano lo convertimos en rutina. Imágenes, olores, sensaciones, colores, se convierten en nuestra indumentaria. Nos acompañan por dónde vamos, pero ya no nos llaman la atención. Porque forman parte de nuestra vida casi a diario. Edificios, calles, plazas, paseos. También personas. La anciana que pasea a su perrita cuando compro el periódico. El Guardia de Seguridad de la Diputación que echa una mirada a la calle antes de abrir la puerta de hierro. El funcionario que siempre llega corriendo y tarde a su trabajo en la Delegación de Hacienda. Los padres que llevan de la mano a sus hijos al autobús de su escuela. Nos convertimos en mobiliario urbano que saludamos a los vecinos del barrio, que reconocemos miradas con las que todos los días nos cruzamos pero que no nos conocemos de nada. Que paseamos, que corremos, que hablamos, que comentamos, que trabajamos, que disfrutamos con nuestros amigos, que nos gusta estar con nuestras familias. Formamos parte de la ciudad donde vivimos, somos sus oídos, sus ojos, sus labios, su nariz, sus piernas, sus brazos, sus pies. Y es caminando, amando, hablando, jugando, como la vivimos.
El pasado viernes salí a la calle con una mochila al hombro. Dentro, dos cámaras de fotos. Sin rumbo fijo. Mirando al cielo, un poco nublado. Quizá demasiado tarde, al final del día. Quería descubrir imágenes, de las que nos son cotidianas. Quería encontrar detalles, de los que nos acompañan todos los días. Quería disfrutar de la piel urbana de nuestra Ciudad. Dejarme sorprender por sus rincones. Mirarla y echarle unas fotos. Hacerla más mía. Reconstruyéndola con mis imágenes. Y el resultado es el que quiero compartir contigo amig@ lector.
detalle puerta principal (PK) Casa Bardín
fachada principal Casa Bardín (FC)
(PK)
(PK)
detalle edificio Caja Mediterráneo (PK)
(FC)
plaza Correos ó de Gabriel Miró, con fuente ornamental de la dama del cántaro (FC)
(PK)
(PK)
(FC)
plaza de Correos ó de Gabriel Miró (FC)
(PK)
Hotel Gran Sol (FC)
(PK)
Edificio Unión y El Fénix (PK)
(FC)
Mi hijo Carlos (FC) llevaba una cámara Lumix 4x ( objetivo Vario) compacta que suelo tener en el coche. Yo (PK), una Panasonic Lumix 12x (objetivo Leica). Ambas digitales, para tirar fotos sin miedo, para divertirnos capturando imágenes. Mi hijo se lo pasó bomba, según sus palabras. Y yo disfruté porque él disfrutaba. Porque yo también me lo pasaba bien. Estando juntos. Haciendo fotos.
fachada principal Ayuntamiento de Alicante (PK)
Plaza del Ayuntamiento (FC)
(PK)
(FC)
(PK)
(FC)
(FC)
(PK)
(PK)
(FC)
Plaza Santa Faz. Parte trasera del Ayuntamiento de Alicante (PK)
¿Quieres que volvamos otro día?, le pregunté a Carlos. A su mirada de satisfacción no le hacían falta palabras. Sus gestos lo decían todo. ¡Volveremos!.
FC = Fotos hechas por Carlos, a su libre albedrío, sin cortapisas.
PK = Fotos Paskki (Pascual)
martes, 9 de marzo de 2010
Mercado de Colón (Modernista), de Valencia (España)
Donde ayer hubo puestos de flores, frutas, verduras, pescadería, carnicería, ultramarinos, hoy hay cafeterías, restaurantes, una tienda de flores y otra de El Corte Inglés, con un espacio abierto para diversos actos culturales junto a una cascada con una lámina de agua. Si el mercado se hizo entonces por presiones vecinales, su restauración y nuevos usos también lo fueron. El Mercado de Colón de Valencia, de arte modernista, es el protagonista de esta historia.
A finales del s.XIX y principios del XX, en la zona del Ensanche de la ciudad de Valencia se admite la necesidad de un mercado para el abastecimiento de los nuevos vecinos. Por acuerdo municipal de la Comisión del Ensanche el 17 de julio de 1904 se encarga a Francisco Mora, Arquitecto Jefe del Ensanche, el estudio del emplazamiento para construir un mercado. Después de varias consultas con diversos órganos municipales y de ponerse de acuerdo en el emplazamiento, el 17 de abril de 1913 Francisco Mora presenta el Proyecto de Mercado en las calles Ciscar, Filipinas y Cirilo Amorós.
El 17 de mayo del mismo año la Comisión de Mercados dio su visto bueno al Proyecto mencionado. El 10 de septiembre de 1913 la Comisión Especial del Ensanche acuerda la asignación del coste de las obras en 535.563,77.- pesetas, siendo aprobado por Francisco Banquells Arañó, Alcalde accidental, el 15 de septiembre de 1913. Después de la presentación de presupuestos en concurso público por diversas personas, se adjudica la obra a Ramón Ferrer Galiana, quien inicia las obras el 27 de agosto de 1914, siendo Francisco Maestre Alcalde de Valencia. Se retrasó la finalización de la obra por la I Guerra Mundial y la falta de material metálico para la estructura. Terminadas las obras de construcción, se firma el Acta de recepción provisional el 22 de diciembre de 1916. El 29 de diciembre de 1917, junto el Acta de recepción definitiva, Francisco Mora presenta un informe y valoración de la obra en 909.081,93.- pesetas. En abril de 2002 y durante dos años se hace la restauración de este Mercado durante con un presupuesto de 33 millones de euros.
Fue novedosa su construcción al edificarse con una estructura abierta, con carácter diáfano, con mucha luminosidad. Un esqueleto metálico, elevando los techos en una esbelta figura. Su verticalidad la escalan unos estilizados arcos ojivales que soportan un tejado a dos aguas que se desliza por ellos. Bajo este, una galería de arcos, finas columnas y espacios libres por donde corre el tiempo, el sonido lejano del mercado, las conversaciones de los vecinos de ayer y de hoy.
Esta estructura metálica sobre pilares de fundición está enmarcada por dos testeros de ladrillo, perforados por arcos, utilizando diversos materiales ornamentales, destacando la piedra y el mosaico. Son los motivos de la naturaleza los que influyen en la decoración del arte modernista de este emblemático edificio. Predominan los motivos florales, junto con la exaltación de los productos de la huerta en grandes mosaicos. En sus fachadas destacan las curvas y la redondeces de algunos motivos decorativos, junto con pequeñas cerámicas de colores que cambian de color con la luminosidad del día. Un espectáculo urbano y arquitectónico digno de disfrutarse mientras los ojos se enamoran de tan precioso edificio.
web de Ayuntamiento de Valencia: http://www.valencia.es/
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