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martes, 24 de diciembre de 2024

En Alicante se fabrica la Navidad

 

Belén del zaguán del Archivo Municipal de Alicante. Diciembre 2024


Probablemente cuando lea estas líneas sea el día de Navidad, el que da nombre a estas fiestas. Pero ¿se ha preguntado cuál es su origen, su significado, las costumbres locales y en lo que se ha convertido a lo largo de los siglos? Le invito a recorrer juntos este camino de ayer y de hoy.


Como sabe, la iglesia católica aprovechó una fiesta pagana que celebraba el solsticio de invierno para sustituirlo por la celebración de la Navidad. ¿Qué es cada cosa? Me dirá que es obvio, pero deje que se lo diga por si no lo fuera tanto.


Se define al solsticio de invierno como el momento en el que el hemisferio norte está más alejado del sol, lo que produce el día más corto del año y la noche más larga. Esto ocurre generalmente el 21 de diciembre. El origen pagano arranca con las Saturnales romanas que se celebraban del 17 al 23 de diciembre. La celebración de la Navidad el 25 de diciembre está relacionado con la adopción del cristianismo por el Imperio Romano, la influencia de las festividades paganas mencionadas y tiene sus raíces en la tradición cristiana con la conmemoración del nacimiento de Jesús, aunque este parece que nació realmente en el mes de abril, en primavera, según algunos relatos bíblicos. Aunque el mes exacto se desconoce.


En un momento u en otro, la Navidad la celebramos el 25 de diciembre. Y por ser invierno los belenes suelen estar cubiertos de nieve. Por cierto, ¿sabe que en Alicante nevó en dos ocasiones por estas fechas?, Uno en 1926, otro en 1961, de esta segunda me acuerdo bien porque mis mayores me contaron que coincidió con el nacimiento de mi hermana. Que buena manera de venir al mundo. La falda del castillo Santa Bárbara y los tejados de las casas estaban llenos de ese manto blanco tan añorado en estas fechas sobre todo por los que no lo tenemos habitualmente porque no nos toca por el clima de esta tierra. Hay fotos que lo corroboran, ya sabe que una imagen vale más que mil palabras. Y sobre todo si tropieza con un incrédulo, como Santo Tomás que, si no lo ve, no lo cree.


Permita que siga con la Navidad. En Alicante se manifiesta de muchas maneras con la tradición belenística que viene de antaño. Tanto que Alicante tiene un museo de belenes, por lo que puede reivindicar con orgullo esa tradición tan arraigada. Y ahora tenemos el belén más grande y, probablemente, el más fotografiado, del mundo. Seguro que usted se ha retratado delante de él. Ojo que las figuras son enormes. El primero el niño Jesús y ¿qué me dice de José, la Virgen María y los Reyes Magos? Colosales, sin duda. Pero hay más belenes en diversos edificios públicos, además del tradicional de la plaza de la Montañeta. Este se instala ahí desde hace décadas, y que así siga que las tradiciones hay que conservarlas.




En Alicante era costumbre instalar la feria en el paseo de Campoamor con atracciones diversas para disfrutar con la familia y los amigos. O el mercado de cascaruja que se instalaba en la calle Castaños junto al Teatro Principal. Podías encontrar de todo, incluso animales vivos como gallos de gran porte, o figuritas para completar el belén de casa.


Se puede decir sin ánimo de ofender a nadie que es en Alicante donde se fabrica la Navidad. Vea. En Alicante nació la figura de Santa Claus. Cuenta la leyenda que San Nicolás predicó por estas tierras, que de aquí partió en un barco con la bodega llena de naranjas y juguetes para llegar a Holanda cuando formaba parte del Imperio español donde lo recibieron con todos los honores. El Sinterklass, que así lo llaman. Ellos trasladaron esta tradición a EEUU y desde allí volvió a Europa como Santa Claus.




De la provincia de Alicante salen los mejores juguetes – principalmente de Ibi y Onil –. Santa Claus o los Reyes Magos los llevan para alegrar a muchos niños que los esperan con ilusión.


De esta tierra es el turrón, ese manjar tan bueno con su propia denominación de origen para evitar imitaciones. El de Jijona. O el de Alicante. Y en Villajoyosa se fabrica el chocolate. Seguimos.


En Muro de Alcoy se hacen las mejores guitarras del mundo, este instrumento tan nuestro, a través de Alhambra Guitarras. Con ellas se tocan partituras de villancicos de todos los continentes.


En Elche se fabrican los zapatos de los pajes y de los Reyes Magos, sin ellos no podrían recorrer caminos desde tan lejos para ver al niño Dios y para traer regalos tan esperados durante todo un año.


En Monóvar se sigue embotellando el famoso Fondillón, disfrutado en la Corte por los Reyes desde el siglo XV. De Monforte del Cid son las uvas de la suerte que tomamos en la noche de fin de año y apertura del siguiente. La lista seguiría, pero esta crónica se extendería demasiado.




Verá que nombro a Jesús de Nazaret y su nacimiento en reiteradas ocasiones, es el origen de la Navidad. Ante tanto consumismo parece a veces que se olvida. Sino creen en la Navidad, si aborrecen de ella, no la celebren. No quieran algunos que vuelva a ser una celebración pagana. Sería otra cosa, pero no Navidad. Su mismo significado lo afirma. Según la Real Academia de la Lengua Española, Navidad “en el mundo cristiano, es la festividad anual en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo”. Pues eso.

sábado, 23 de noviembre de 2024

¡¡¡ 7,5 millones de teselas hay en el Paseo de la Explanada en Alicante !!!

 


Si hay en Alicante un paseo emblemático que destaque sobre los demás, ese es sin duda el de la Explanada de España con sus palmeras, con ese mosaico en el suelo que reproducen las olas del mar Mediterráneo, con la concha para conciertos y eventos sociales, con edificios a su vera que lo ensalzan como la Casa Carbonell, la de Lamaignere o el Real Liceo Casino, con sus características sillas de madera para pasar un rato sentado viendo pasar el tiempo sin prisas …


¿No se ha preguntado nunca de cuántas teselas forman las olas del mosaico, de quien fue la idea, y qué sirvió de inspiración para realizarlo? En esta crónica responderé a estas preguntas y seguro que con alguna se llevará una sorpresa. Venga, allá vamos con el relato de tan singular paseo por donde ha pasado de todo.


En terrenos ganados al mar con la ayuda de las piedras de cuando se derribó la muralla que había cerca del puerto, es fachada marítima de la ciudad desde la plaza del Mar hasta el paseo de Canalejas. En Instagram he leído que es uno de los paseos más populares de la ciudad. Y del mundo añado yo, que cuando desembarcan de los cruceros los miles de turistas que visitan la ciudad, es lo primero que pisan y se quedan maravillados. Y no sólo ellos. Es foto segura.


El paseo nació a mediados del siglo XX sobre un lienzo de tierra compacta, con palmeras a los lados de cada calle. Luego llegó el mosaico en el suelo, siendo Agatángelo Soler alcalde de Alicante. El pavimento de la Esplanada se compone de 7,5 millones de teselas de mármol, nada menos, de tonos rojo Alicante, crema Marfil y negro Marquina. Forman un diseño ondulado de las olas del mar. El mosaico se inspiró en el pavimento de la plaza del Rossio en Lisboa, muy bella, por cierto, utilizando mármoles de canteras de Novelda, Pinoso, Algueña y Monóvar. Nació la idea de un viaje de Soler y el arquitecto Francisco Muñoz a Lisboa. Vieron el suelo de esa plaza del Rossio y la adaptaron en Alicante con mármoles de canteras de la provincia.


Algunas veces se ha dicho que se inspiró en el mosaico del suelo del paseo marítimo de la playa de Copacabana en Río de Janeiro, pero eso quisieran, en todo caso fue al revés, porque cuando se hizo el de Alicante, el de Copacabana aún no se había hecho. Este es obra de Roberto Burle Max que realizó en 1970 “dibujando” en el suelo las olas del Atlántico. También una maravilla, doy fe, no se lo niego, lo vi en Copacabana hace unos años, nadie me lo ha contado.


Hay muchas postales donde la Explanada hace protagonistas a los transeúntes que pasan por ella. Se ven en ellas los fotógrafos que iban con sus artilugios a cuestas para hacer un retrato al aire libre, o los barquilleros, o las castañeras, o aquél que limpiaba los zapatos mientras cliente y operario conversaban y casi arreglaban el mundo.


Publicado antes en una de mis crónicas en el periódico Alicante Plaza el 23 de septiembre de 2024 con el título "¿Sabes cuántas teselas hay en el mosaico del paseo de la Explanada?"

domingo, 27 de octubre de 2024

Rebelión en el Ideal

 


Viendo fotos antiguas de la página “Alicante en blanco y negro” en Facebook, muchas me llaman la atención, pero una más que las otras quizá porque está fechada en 1962, que es el año de mi nacimiento y que – sin venir a cuento se lo digo – es el número de artículos de mi nuevo libro “Personajes y Personajillos en Alicante” editado por la editorial ECU, que vio la luz en la Feria del Libro del pasado mes de abril. Algunos de mis lectores me habían preguntado por qué 62, pues ya le he desvelado el secreto.


Permita que vuelva a la foto. Se ve parcialmente el cine Ideal y una ventana del entonces Gobierno Militar. Y digo entonces porque ese edificio no es del todo el actual. No sufrió los rigores de la piqueta urbanística pero casi, derribando su cúpula para aumentar alturas al inmueble y convertirlo en un edificio de viviendas de lujo, con una construcción fea, deje que se lo comente, que poco tiene que ver con la fachada y la cúpula original.


En la foto también se ve a un Citroën, de los que ya no suelen circular por las carreteras salvo en certámenes de coches antiguos, con su característica amortiguación blanda. Hace unos años participé en un rally en uno de ellos por los alrededores de Carcassone (Francia) haciendo noche en un hotel dentro de sus murallas. Llevaba un Citroën 2 CV de color amarillo. Nos dieron unos cuadernos con señales y direcciones para guiarnos por caminos y carreteras secundarias donde no primaba la velocidad sino disfrutar de una conducción diferente y pasar un buen rato. Fue una gozada.


El Citroën de la foto citada en blanco y negro llevaba un cartel de Bengala Publicidad anunciando la película “Rebelión a bordo”, que recorrió calles y plazas de la ciudad para despertar el interés de los alicantinos y disfrutar de una tarde de cine. La película era de la Metro Golden Mayer, con Marlon Brando, Trevor Howard y Richard Harris, resaltando que era “la más grandiosa aventura jamás filmada”. Y para entonces seguro que lo era, que luego la imaginación de cada uno haría el resto para que todo fuera especial y llevarse a casa un buen recuerdo.


Permita unos apuntes del cine Ideal Cinema, que era su nombre original. Propiedad entonces de José Torregrosa, fue proyectado en 1904 por el arquitecto Juan Vicente Santafé de estilo entre modernismo y art-decó para construirse ese mismo año en la avenida Zorrilla, después de Durruti, luego de José Antonio y actualmente de la Constitución. Tantos nombres para tantas vicisitudes de la historia de España desde aquella época hasta nuestros días.


Es el único cine de los años 20 que sigue en pie, si por cine se le puede considerar aún porque al parecer lo que queda de él por dentro es casi nada, salvo la estructura de teatro al construirse para proyectar películas. Para un aforo de 2.500 personas se inauguró en octubre de 1925, hace casi 100 años. Su cierre definitivo fue en el 2003. Esta sala se usó para más cosas que para cine al tener escenario, así hubo conciertos, teatro, … Incluso combates de boxeo.


Sin remontarme a sus orígenes, en sus tardes de cine se disfrutaron de grandes estrenos como “El último cuplé”, “Pánico en escena”, “La conquista del oeste”, “Hércules”, “Fiebre del Sábado noche”, “Tiburón”, … El cinéfilo Paco Huesca, en su libro “Los cines de Alicante”, escribe lo más llamativo de cada uno, también del Ideal.


Y puestos a no callar, ¿cuál es el futuro de este edificio? Por parte del Grupo Baraka querían hacer de él un hotel respetando su fachada, desde el ayuntamiento de Alicante – gobernando la izquierda o la derecha - dijeron que era inviable su compra para salvarlo de la piqueta, la plataforma Salvem al Ideal propuso que fuera un centro cultural polivalente, … Y ahí sigue el inmueble esperando mejores épocas y nuevas galas que recuperen su esplendor de tiempos pasados.


Crónica publicada con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Plaza el 7 de octubre de 2024 con el mismo título que aquí 

domingo, 15 de septiembre de 2024

Los faros de la isla de Tabarca

 


Los faros de Tabarca. Así es. Hubo más de uno, compartiendo espacio estando uno al lado del otro. Pero no podía haber dos y uno de ellos tuvo que rendirse ante la evidencia y dejar al otro todo su protagonismo. Ahora se lo cuento.


Durante las navegaciones de antaño muchos barcos chocaban con la isla de Tabarca porque al ser plana no la veían de noche. Imagine además en días de tormenta. No tenía que ser nada agradable chocar con tierra firma o contra un escollo o embarrancar porque en la oscuridad de la noche no se veía la isla.


El historiador Estrabón menciona a esta isla plana como peligrosa por la abundancia de escollos en sus proximidades que dificultaba navegar cerca de ella. Algunos barcos romanos no pudieron sortearlos, chocaron y se hundieron ante la sorpresa de más de un orgulloso capitán que se consideraba el mejor de los navegantes. La soberbia siempre es mal compañera de viaje.


Fue Vicente Tofiño, un alto cargo de la Armada, quien a las órdenes del rey Carlos III en 1784 redactó “Las Cartas Esféricas de las Costas españolas” bañadas por el mar Mediterráneo, un gran trabajo que fue admiración de marinos españoles, además de las academias de Ciencias de París, Londres, … Fue un referente en las artes de la navegación por estas costas. Su fama llegó a ser reconocida nombrándolo académico de mérito de la Real Academia de Historia, además de las de las Ciencias de París y Lisboa. En esas Cartas se menciona a la isla de Tabarca, a sus islotes, a sus peligrosos bajos.


Muchos marinos que recorrían estas costas se sentirían aliviados cuando se decidió instalar un faro en la isla de Tabarca que con su luz anunciara a los navegantes la distancia que de ella debían tener sus buques para evitar pasar cerca de la isla. Su inauguración fue el 1 de junio de 1854, según proyecto del ingeniero Agustín Elcoro. Este lo menciona así en la memoria del proyecto: “a dos millas y medio SE del cabo (de Santa Pola) está situada la isla Plana o de Nueva Tabarca, teatro de frecuentes naufragios y desgracias que ocasiona el no verla de noche, a causa de su poca elevación.

 


Para evitar que los buques choquen con dicha isla, debe construirse una torre destinada a faro, …”


El faro está edificado en medio de un edificio cuadrado extramuros del pueblo de Tabarca por donde emerge la torre con su haz luminoso por la noche con un alcance de 20 millas marinas. Estaba atendido por dos torreros, que es como se llamaba a los fareros. Este faro se constituyó como Escuela Técnica de Torreros el 10 de agosto de 1867.


Desde su inauguración en junio de 1854 hasta el 1 de diciembre de 1901 que naufragó la goleta inglesa Cureka, no había ocurrido ningún acontecimiento como este. En los años siguientes hubo otros naufragios como el que conté en este periódico del vapor transatlántico italiano Siena el 1 de enero de 1916. Algo había cambiado en los fondos marinos cercanos a la isla. Había que mejorar el sistema óptico del faro para darle más alcance y esto se inauguró el 13 de enero de 1918. Desde entonces no hubo más naufragios importantes hasta el choque del vapor español Scuti el 18 de noviembre de 1922.


Hay más curiosidades sobre este faro. El 13 de agosto de 1927 este se automatiza. Paulatinamente iba siendo innecesaria la presencia de los torreros hasta su definitiva desaparición en 1943. Con el deterioro del inmueble por el abandono de los torreros, se decidió sustituir el faro por otro, una torre cilíndrica pintada de blanco construido muy cerca del antiguo. Ocurrió en 1971. Vaya ocurrencia, puede pensar, si ya tenían uno.  Finalmente, se demolió el nuevo en 1989 y toda su moderna maquinaria se instaló en el viejo.  De jaimito.




Hoy el edificio cuadrado que rodea el faro es la sede de un laboratorio biológico que sirve para la Reserva Marina de Nueva Tabarca. Si quiere saber más de este faro y sus circunstancias Armando Parodi se lo cuenta con detalle en su libro “Crónicas de Nueva Tabarca”, imprescindible en su biblioteca, editado por la Universidad de Alicante.




El texto de esta crónica se publicó con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Plaza el 2 de agosto de 2024 con el título "¿Sabía que la isla de Tabarca tenía dos faros al mismo tiempo?".

jueves, 22 de agosto de 2024

Un Secretario de Estado de Felipe II dio nombre a un barrio de Alicante

 


Así fue, un Secretario de Estado del Rey Felipe II dio nombre a un barrio de Alicante, que antes tubo su propia Casa Consistorial. Ocurrió allá por el siglo XVI, ha llovido mucho desde entonces, bueno cuando antes llovía, ya me entiende.


Aún pervive esta figura de los secretarios de estado, hoy es la persona que dirige un ministerio inmediatamente después del ministro que nombra el presidente del gobierno y por lo tanto tiene un cariz político, tenga o no conocimientos de su área de responsabilidad. Para eso están los secretarios de estado que son los verdaderos profesionales y que han hecho una oposición para ese cargo.


Pero volvamos al siglo XVI. En la Corte decidieron hacer una gran presa cerca de Alicante para regar la fructífera huerta alicantina. Estos campos eran de secano, por los que bien les vendría una aportación permanente de agua para enriquecer sus tierras y emprender nuevos cultivos. A pesar de las dificultades, que fueron muchas, la presa se construyó. Tomó el nombre de Alicante, pero con el paso de los años se le cambió por el de pantano de Tibi.


Toda obra de ingeniería de estas características hace de efecto llamada a los emprendedores para hacer sus negocios a su amparo. Eso fue lo que pasó en este caso. Venga, se lo cuento sin más preámbulos.


El síndico Damián Miralles, que estaba en la Corte por encargo del Concejo alicantino para proponer un gran pantano cerca de Alicante, convenció a Pedro Franqueza y Esteve, Secretario de Estado de Felipe II, para que emprendiera en esas tierras para cuando la presa estuviera construida.  Así fue como en 1592 compró las fincas del Palamó y Orgergia, según manifiesta el Fondo del Ayuntamiento de Villafranqueza del Censo – Guía de Archivos de España y de Iberoamérica. La intención de Franqueza era beneficiarse de las aguas del pantano, y sus frutos agrícolas comercializarlos a través del pujante puerto de Alicante. Todo estaba llamado al éxito. En las tierras del Palamó nació Villafranqueza, poblada por colonos, y enfiteutas que arrendaron algunas de estas tierras. Ya tenemos por quién y por qué se llama Villafranqueza.


En la segunda mitad del siglo XVIII el señorío pasó a manos de Bernardo de Villarig, Conde de Cirat y de Villafranqueza, quien procedió al amojonamiento y separación definitiva del término de Villafranqueza del de Alicante.


Pero volvió a formar parte de Alicante, era su destino y fue su final. Mire. Debido a la disminución de su población y por problemas económicos, el Ayuntamiento de Villafranqueza solicitó al Ayuntamiento de Alicante su anexión a este en 1930, fijándose las condiciones de la fusión al año siguiente para hacerla efectiva a partir del 1 de enero de 1932. Entre ellas, en la condición sexta, se manifiesta que su población compartiría con la ciudad de Alicante el disfrute de todos los bienes y derechos de la ciudad.


Permita aquí unos apuntes del pantano mencionado. Nos dice Viravens en su Crónica muchos datos que resumo en unos pocos. Fue en febrero de 1590 cuando el Concejo de Alicante mandó a hablar con el Rey Felipe II al síndico Damián Miralles y comentarle la necesidad de esta gran obra pública. En la Corte consiguió el interés de diversos cortesanos, y del propio monarca que autorizó los medios para su construcción. En su pliego de condiciones se decía que las obras tenían que hacerse por subasta, no por designación personal. El Rey dispuso a Cristóbal Antonelli para la dirección de las obras. Estas finalizaron en 1594. Fue considerado el pantano más antiguo de Europa y una obra de ingeniería referente en la época. Actualmente pertenece al Sindicato de Riegos de la Huerta de Alicante que lo administra a través del Canal de la Huerta, incluido en la Confederación Hidrográfica del Júcar. Tiene 50 hectáreas de extensión y una capacidad estimada de 4,3 hm3, hoy reducida por la acumulación de fangos en el fondo.


Esta crónica fue publicada con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Plaza con el título "¿Sabía que un Secretario de Estado de Felipe II dio nombre a un barrio de Alicante" el 1 de julio de 2024

lunes, 24 de junio de 2024

Descubra las caras del agua, seguro que ha pasado cerca de una sin darse cuenta

 


Para unos es un misterio, para otros existen debido a una superstición, para algunos no era más que un elemento decorativo. Para todos, se utilizó en las tuberías de las fachadas de casas al principio del siglo pasado y ahí siguen imperturbables al paso del tiempo.


Lo que sí son es una curiosidad. Y sabemos quién las hizo porque en muchas de ellas dejó huella la fundición que las puso por lo que conocemos al culpable, si me permite definirlos así, como si se tratara de uno de los protagonistas del misterio de una novela policiaca. Me refiero a las caras del agua que “adornan” muchas tuberías o canalizaciones externas de las fachadas de inmuebles que fueron construidas hace casi un siglo o más.


Son esas tuberías de hierro fundido que servían como sistema de canalización de las aguas pluviales. Estas canaletas recogían el agua de lluvia impidiendo que se desplazara por las fachadas de los edificios donde estaban instaladas para evitar que causaran humedades y otros desperfectos.


También se ponían en las tuberías cara vista por donde corre el agua limpia para las duchas o las cocinas afirmando siempre que esta agua sirve para la higiene corporal y para el puchero. Y para beberla, que nos dicen los nutricionistas desde hace décadas que es bueno para la salud e imprescindible para el tránsito intestinal. 




Deje que le cuente otra curiosidad sobre al agua. ¿Sabía que en España no fue potable hasta principios del siglo XX y que por eso no era recomendable beberla? Así fue, era sustituida por el vino, que saciar la sed era lo primero.


Pero permita que vuelva con las caritas del agua, de ángel, de niño, o de algo menos de adolescente. Miran hacia fuera espantando los malos espíritus. Así lo creyeron muchos y así los dejan hoy otros por si acaso, que no hacen mal a nadie. Y si es verdad, pues eso, que es una barrera para que lo malo quede fuera de la casa. Bienvenido sea a quien se le ocurrió tan buena idea. Que el hogar ha de ser el lugar apropiado para el sosiego de sus habitantes.


Le invito a que busque las caras del agua. Pero fíjese donde pisa, no tropiece y se caiga al suelo por culpa de esta distracción. Hay muchas. Pequeñas, más grandes, redondeadas, imberbes, a mitad camino de la tubería o cerca del codo de la misma. Fíjese en las fachadas de las casas antiguas, es fácil que encuentre alguna.


En Alicante las encontrará en el “barrio”, en edificios antiguos que han perdurado a la piqueta urbanística y a la ambición humana, que de todo ha de haber en la viña del señor. También en otras ciudades como Valencia o pueblos como Alcoy, Campello o Jijona.


Por contárselo todo le diré que quien las encargaba podía elegir la carita que había que poner en la tubería porque según el modelo le protegía más de un mal que de otro, que para gustos cada uno sabe los suyos. Y eran las fundiciones las que se empeñaban en complacer a sus clientes como la alicantina Tomás Aznar e hijos, la alcoyana José Rodes o las valencianas Vicente Ferrer Ballester o Baltasar Gens.  


Ya sólo le queda fijarse, o buscarlas, seguro que alguna vez ha pasado por delante de alguna y al no mirar, no se ha dado cuenta.


Esta crónica fue publicada con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Plaza el 17 de junio de 2024 con el título "¿Conoce las caras del agua?"

lunes, 13 de noviembre de 2023

Lo que nadie le ha contado de prodigio tan singular que hay en un museo de Alicante

 



Si le dijera que he visto un cordero con dos cuerpos unidos con una sola cabeza, me miraría con incredulidad, seguro, y no le culpo porque parece imposible. Pero no lo es, ya se lo digo yo, lo he tenido delante de mí, ante mi asombro. Si le comentara que está en un museo en Alicante, aún me creería menos porque de ser cierto habría cola para ir a verlo, ¿a que sí? Pues mire, no le miento. Está en un museo privado que ya me llamaba gratamente la atención cuando era niño. Ya le he dado una pista. Pero no se apure, ahora se lo cuento.


Todo empezó en una noche de esas que mejor te quedas en casa a finales del siglo XIX. Una lluvia torrencial inundaba los campos, anegaba los caminos de tierra de la huerta de Orihuela, asustaba al ganado, … Y mantenía a raya a las alimañas, que siempre las ha habido y las habrá, esas fieras que están al acecho para sorprender a su presa en cualquier descuido.


Sólo quien no tiene más remedio sale en una noche como aquella. Y eso le ocurrió a quien ayudaba al veterinario, Marcial era su nombre. Maldita su suerte, pensaría después, nada hacía pensar lo que se le venía encima. Pero gracias a lo que pasó esa noche es recordado, si no quizá hubiera pasado por esta vida sin dejar recuerdo alguno a quienes no le conocían.


En un lugar remoto del campo, en un establo de la Finca Lo Pina, sita en la carretera que va de Orihuela a Benferri, una oveja berreaba desconsolada. Preocupado el tío Monserrate Pina porque era una de sus mejores ovejas y porque no paría a pesar de lo abultado de su vientre, llamó al veterinario y fue Marcial que, aunque no lo era, tenía maña en los partos difíciles. Predijo que la oveja tenía barriga para parir dos o tres crías. Y que, al salir la primera, la más difícil – y vaya si lo fue -, saldrían las demás con soltura. Ya verá que no fue como esperaba.


Finalmente, cuando el cordero empezó a sacar su cabecita del vientre de su madre, se quedó estancado. Los gritos de ella eran tremendos. De miedo, de dolor, de incertidumbre. No iba a ser un parto sencillo. La noche iba a ser larga.


Marcial cogió la cabecita del cordero tirando de él con suavidad sin conseguir sacarlo ante los gritos de la oveja y la desesperación del tío Monserrate. Varios fueron los intentos de Marcial. Poco a poco iba saliendo el cordero mientras pasaban las horas. Hasta que consiguió sacarlo tirando con fuerza, rodando todos por los suelos. ¿Qué todos, se estará preguntando? Marcial estaba eufórico, creía que habían nacido varios corderos a la vez. Pero en realidad solo era uno. Parecía enorme. Claro, eran casi dos, porque para sorpresa de todos nació un cordero con dos cuerpos y una cabeza.





En un charco de sangre, murió la madre. Su esfuerzo y dolores habían terminado con ella. Y había traído al mundo una criatura que no duraría mucho en seguirle sus pasos. Un drama para el ganadero, una pregunta que hacer a la ciencia.


Se corrió la voz por el pueblo y el establo del tío Monserrate se convirtió en lugar de peregrinación para ver a corderito tan raro. Su nacimiento llegó a oídos del Colegio de Santo Domingo donde se interesaron por ese animalillo. El Padre Micó solicitó a Manuel Abadía Fernández, cuñado de los jesuitas José (que fue fusilado años después por milicianos republicanos por llevar sotana) y Jesús Simón Cascales, para que fuese a interesarse por lo sucedido y se trajera al colegio semejante prodigio. Pagó al tío Monserrate los tres reales que le había abonado a Marcial por su servicio y algo más por el cordero de dos cuerpos y una cabeza. Un taxidermista lo disecó manifestando que tenía normales los aparatos circulatorio y digestivo.


Este corderito disecado tan singular era la joya del Museo de Ciencias Naturales que tenía el Colegio Santo Domingo, entonces regentado por los Jesuitas. Con la Exposición Universal de Barcelona (1888) unos jesuitas catalanes quisieron exponerlo allí para su admiración, pero fue desaconsejado por el tránsito por carretera a ciudad tan lejana. Sólo hizo un viaje, cuando el Colegio de los Jesuitas se trasladó de Orihuela a Alicante (1957) para ser el protagonista de otro Museo de Ciencias Naturales. Este es extraordinario. En él hay disecadas águilas, zorros, búhos, … La sierra de Orihuela y la Serra Grosa de Alicante daban mucho de sí, estos animales campaban por allí en libertad hasta que el desarrollo urbanístico los espantó para siempre. También podemos ver una colección de mariposas, algunas de gran tamaño, además de minerales, piedras volcánicas, fósiles, … De esta tierra y de muy lejos, también donados por antiguos alumnos de Jesuitas.


De este corderillo de dos cuerpos y una cabeza me habló Maxi Caturla, quien fue presidente durante muchos años de la Asociación de Antiguos Alumnos de Jesuitas de Alicante, y sabe muchas cosas de este Colegio que ha ido aprendiendo a través de los sacerdotes y profesores que has pasado por allí y le han ido contando cosas, y por sí mismo como alumno. El, a su vez, me enseñó un artículo de 2007 de Pedro Gálvez Abadía, nieto de Manuel, que fue profesor del Colegio Santo Domingo de Orihuela y del Colegio Inmaculada PP. JJ. de Alicante, además de decano de este último, y que se refiere a este corderillo.




El Museo de Ciencias Naturales de los Jesuitas de Alicante lo conocía y guardo de él un gran recuerdo de mi infancia. Una tarde del pasado mes de agosto Maxi y yo fuimos a verlo. Allí, en la vitrina del museo mencionado, el corderillo nos observaba con la mirada perdida, quizá la que le quedó en aquella noche aciaga que vino al mundo en el que estuvo tan poco, pero que su cuerpo prodigio admiramos desde entonces.


Esta crónica la publiqué por primera vez en el periódico Alicante Plaza del 30 de octubre de 2023

domingo, 8 de marzo de 2020

Bardín, Estadio del Hércules F.C.



Hay fechas en la historia de la ciudad de Alicante que son importantes para los alicantinos. La que hoy les voy a contar tiene que ver con el deporte. Sean forofos, aficionados o meros espectadores, todos sentimos en nuestra piel los éxitos y los fracasos de nuestro equipo de fútbol local. Y lo es más para mi si cabe, y si me lo permiten, porque uno de los protagonistas de esa fecha forma parte de mi familia. Ya verán. Pero antes de llegar a ese acontecimiento permitan que les cuente los antecedentes.

El balompié es el deporte estrella desde que nació allá por el año 1863 en Inglaterra y por serlo se ha desarrollado por todo el mundo. Es por esto que muchas de sus noticias tienen una mayor repercusión.

Es interesante echar la vista atrás y ver los orígenes del Hércules FC (Football Club Hércules), según su original denominación, y quienes fueron sus principales protagonistas desde su fundador Vicente Pastor, “el chepa”. Dejen que les cuente antes algunos detalles curiosos. Su camiseta inicial no tenía los colores actuales. La primera fue una camiseta con franjas verticales rojo y blanco que es la que usaban en sus partidos oficiales y tenía un escudo totalmente distinto al actual. Es a partir del año 1927 cuando “heredó” el escudo y la camiseta de franjas verticales azules y blancas que antes lo fueron del Club Natación Alicante. Este club desapareció después de unos partidos de fútbol conflictivos con una posterior e importante sanción de la Federación valenciana, y el Hércules F.C. acogió buena parte de sus aficionados, socios y el campo en el barrio de la Florida - también llamado de La Viña - donde jugaban los partidos de fútbol cuando lo hacían en casa.

De la misma manera que hubo cambios en su nombre, en su escudo y en su indumentaria, el Hércules no siempre jugó en el mismo campo de fútbol. Del de la Florida antes citado pasó al denominado Estadio Bardín, un campo de nueva construcción. Y así fue porque Renato Bardín Mas, entonces tesorero del Hércules, ante la necesidad de un campo de fútbol más grande, convenció a su padre René Bardín Deville, empresario francés afincado en Alicante, para construir dicho estadio en unos terrenos de su propiedad ubicados en lo que hoy conocemos como barrio de Alipark. El arquitecto fue Juan Vidal. Se construyó un estadio para 8.000 espectadores (que luego se amplió a 12.000) con un coste final de 200.000.- pesetas (1.200.- eu). Para su construcción se emplearon cemento armado, madera y vigas de metal. En la zona de palcos y la tribuna las localidades eran sentadas. La grada sur fue conocida como “portería del cuartel” porque colindaba con uno de los muros del Cuartel del Regimiento de Infantería de San Fernando 11; la grada norte se la nombraba como “portería de la vía” ó “portería de la cerámica”. El fondo del Cuartel tenía cómodas gradas de madera de seis alturas y con respaldo la última. El fondo de la cerámica era para estar de pie. Tenía un pequeño “bar repostería Stadium Bardin” a cargo de Francisco Llorca y Manuel Pastor. De forma rectangular, se le llamó la “bombonera” por la ciudadanía por lo parecido de su diseño a una caja de bombones.

El estadio Bardín fue inaugurado el 18 de septiembre de 1932 ante numeroso público y diversas autoridades, entre ellas Lorenzo Carbonell, Alcalde de Alicante, la Junta Directiva al completo con Antonio Larrinaga Gorostiza - su Presidente - a la cabeza, junto con prensa local y corresponsales gráficos. Eran las 16 h de la tarde en un día soleado. Por megafonía el locutor avisó que se iba a proceder al acto de la inauguración y le cedió la palabra al Vicesecretario de la Junta Directiva quien manifestó, entre otras cosas que “el día de hoy es de júbilo para los deportistas alicantinos. La inauguración del estadio representa una espléndida aportación que facilitará el desarrollo del deporte entre nosotros. El magnífico campo que desde ahora cuenta Alicante se debe a la esplendidez y desprendimiento de D. Renato Bardín Delille que ha querido demostrar con hechos su amor a nuestra ciudad y al deporte”. Dicho esto, fue interrumpido por un largo aplauso. Después siguió diciendo que “la Directiva del Hércules quiere, en esta ocasión solemne, reiterar a este entusiasta deportista el testimonio de su gratitud; al mismo tiempo envío un respetuoso saludo a las autoridades locales y así mismo dedico un mensaje efusivo a las federativas que, juntas hoy en las tribunas, honran con su presencia el partido de inauguración. Y para los deportistas todos, tanto forasteros como para los de casa, un saludo cordial de este club alicantino que aspira a enaltecer a Alicante y al Deporte. ¡Viva Alicante!. ¡Por el Hércules, hip, hip, hurra”. Palabras estas manifestadas por Pascual Rosser Guixot (mi abuelo paterno), que fueron seguidas de un emocionado aplauso de los presentes que duró varios minutos. Seguidamente, Ricardo Zamora, Capitán del Madrid y guardameta también de la selección nacional, mandó un saludo a la afición herculana. Al terminar fue Ramonzuelo, Capitán del Hércules quien se dirigió a los asistentes, agradeció a la Directiva su confianza y prometió grandes logros de su equipo.


Después el Alcalde Lorenzo Carbonell, acompañado de Renato Bardin Mas y de toda la Directiva, cortó la cinta de acceso al campo que tenía los colores de las banderas de Francia, España y Alicante. Posteriormente, Lola Bardín García, de 14 años y vestida con la camiseta del Hércules, hizo el saque de honor. Se inauguraba el estadio con un partido de fútbol entre el Hércules y el Madrid cuyo resultado fue de 0-2. Los jugadores de la alineación del Madrid fueron Zamora, Ciriaco, Quincoces, P. Regueiro, Valle, Ordóñez, Lazcano, L. Regueiro, Bestit, Hilario y Quiroga. Por el Hércules los jugadores fueron: Jover “el Plancha”, Torregrosa, Maciá, Páez, Gámiz, Tarrasa, Ramonzuelo, Nieto, Gorgé, Aracil y José Maciá. El árbitro fue el murciano Manolo García Calvo.


Tres años después de esta inauguración el Hércules alcanzaba el apreciado ascenso a Primera División por primera vez en su historia (1935). Y con ella este equipo tiene sus años de gloria y otros de desilusión, sus momentos imborrables en la memoria colectiva de su afición y sus horas más amargas. Así es como se va construyendo la historia de un club de fútbol que va sumando años conforme va creciendo su afición y su empeño por alcanzar éxitos memorables.

Pero todo tiene un final, Así, el 27 de junio de 1954 12.000 herculanos acudieron a Estadio Bardín para disfrutar del fútbol y para despedir a este campo que tantas buenas tardes de buen deporte habían visto los alicantinos sobre su cesped. Iba a ser el último porque después de este, se jugarían los partidos de fútbol de este equipo en el campo de La Viña ampliado para 18.000 espectadores. El día de la despedida del estadio Bardín, el Hércules jugó contra el Osasuna en liza para subir de nuevo a Primera y se consiguió. Volvía el Hércules a esa División de honor. Buena despedida para este estadio Bardín, emblemático en la historia de este Hércules y tan apreciada por los alicantinos que quieren, queremos, volver a verlo jugar en Primera División entre los mejores. Que así sea.


Este artículo ha sido escrito con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Plaza.

lunes, 11 de noviembre de 2019

La aguadora de Bañuls




Si hay una plaza acogedora en Alicante, esta es una de ellas. Lo tiene todo, o casi todo, no me tachen ustedes de exagerado. Está en el centro de la ciudad y cerca del mar, bueno más cerca está del puerto deportivo para ser más exacto. Rodeado de construcciones de poca altura con un edificio singular que dio nombre a la plaza en el argot popular. Tiene arbolado de altas copas y frondosas ramas. Pergolas para pasar el rato bajo su sombra y, en medio de la plaza, una preciosa fuente. Además de muchas terrazas de bares y restaurantes que dan vida a este emblemático lugar de encuentro de Alicante. Seguro que ya han adivinado su nombre.

Esta es la plaza de Gabriel Miró. Aunque no siempre se ha llamado así. Tuvo también el nombre de plaza de las barcas; de la reina Isabel II; y de Correos.

Ahora cuesta creer que el mar hacía orilla muy cerca de aquí. En ella, las barcas de pescadores descansaban sobre la arena de la faena cotidiana. Aunque eso fue hace mucho tiempo. Vean. Aprovechando la cercanía del mar, aquí se construyó una casa para guardar la sal. Así nos lo cuenta Viravens en su Crónica (1876): “Felipe II mandó construir una casa que se llamó Del Rey para depositar los cargamentos de sal que conducían los buques a este puerto desde las salinas de la Mata (1591). Este edificio, que costó al Real Patrimonio 2.200 ducados, fue construido sobre el borde de la playa que entonces había donde en nuestro tiempo se ha formado el jardín de la plaza de Isabel II”. Ya ven, el terreno de esta zona se ganó al mar. Con el cambio climático y el calentamiento global, el mar podría intentar recuperar este espacio que antes fue suyo, pero eso es otra historia y ya hará algo el hombre sobre la naturaleza para impedirlo. Habrá que aprender de los holandeses que sobre esto tienen mucha experiencia.

En esta plaza hay un edificio emblemático, el de Correos, en cuyo solar antes hubo un almacén de sal ó del Rey, hospital, presidio, cine y teatro de zarzuelas. Frente a él hay un pequeño busto que representa al escritor alicantino Gabriel Miró. En reunión plenaria del Ayuntamiento en 1932 se decidió hacer una escultura de este insigne escritor para colocarlo en el jardín que lleva su nombre, aunque no se inauguró hasta el 27 de mayo de 1935 en presencia de Dubois, Director General de Bellas Artes, en representación del Gobierno republicano, y de Vicente Martínez-Pinna, Teniente de Alcalde de Alicante. Este manifestó que la ciudad dedica esta escultura “que perpetúa el culto y la admiración de Alicante a su hijo esclarecido”. Se leyeron cartas de adhesión de Azorín, Altamira y Oscar Esplá, así como de la viuda e hijos de este escritor. Los niños del Grupo Escolar Gabriel Miró, de las Carolinas, depositaron un ramo de flores junto al monumento. El escultor de esta obra fue José Samper.

Un gran ficus da sombra y cobijo todo el año a esta escultura. El ficus es de la especie denominada macrophylla. En esta plaza hay varios ficus, uno de ellos es considerado el “más notable de todo el país” según el mapa forestal de España. El Ayuntamiento de Alicante los ha incluido en el Catálogo de Árboles Monumentales de interés local, para protegerlos, con los otros ficus gigantes que hay en la ciudad hasta un número de 23 ejemplares. Los más grandes suelen tener anchos troncos, algunos de 6 metros de diámetro, pueden alcanzar los 50 metros de altura y tener copas de más de 25 metros de diámetro. Sus hojas son de color verde durante todo el año. Todos ellos son un gran tesoro de la ciudad por lo que tenemos que protegerlos. Son admiración no sólo de los muchos turistas que nos visitan sino también de no pocos alicantinos que nos asombramos de su tamaño, del grosor de sus troncos, de su altura,...

En medio de la plaza hay una fuente. El correr de su agua da esa musicalidad que amansa a las bestias e inspira a los inteligentes. Algo de esto he leído por ahí, ¿saben la leyenda de Orfeo?. La frase que “la música amansa a las fieras” es originaria de la leyenda de Orfeo (s. Vi a. C.), músico y poeta griego que tenía un don especial con la forma de tocar la lira y de entonar su canto que amansaba a las fieras más salvajes.

Pero hay más. A finales del siglo XIX, concretamente el 16 de octubre de 1898, llegó agua potable a esta plaza canalizada desde Sax, nada menos. Ya entonces se las ingeniaban para traer agua a la sedienta Alicante. Posteriormente, en 1918, en el mismo lugar donde fluía esta agua a través de un surtidor, se construyó una escultura a modo de fuente. A esta se le llama desde entonces “la aguadora”. El escultor Vicente Bañuls es su autor. Tomó como modelo a una chica joven de 17 años que vivía cerca de su casa y que tenía por nombre Susana Llaneras Rico. Ella es la protagonista, esculpida en piedra, y objeto de tantas miradas. Después de observarla un rato parece que se gira y te mira presumida con esa picardía de las adolescentes.

La aguadora está sobre un pedestal junto a unos niños de piedra. De sus brazos inclina un jarro por donde cae el agua sobre un fauno. Con el 110 aniversario del trasvase de agua potable desde Sax se restauró esta fuente por Aguas Municipalizadas de Alicante cuyas obras tuvieron un coste de ciento setenta y cinco mil euros, siendo Sonia Castedo la alcaldesa de la ciudad (2008), manifestando en la inauguración de esa restauración que “la ciudad se embellece, se pone guapa con el agua, uno de los elementos que más escasea por aquí”.  Pues eso.



Este artículo lo he escrito con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Plaza.

domingo, 10 de noviembre de 2019

El tren de la oportunidad





Hace algún tiempo un amigo catalán me preguntó que era yo antes ¿valenciano o español?. No dudé ni un segundo en contestarle. Soy alicantino de cuna y español desde el primer suspiro.

Muchas veces habrán escuchado que las oportunidades hay que aprovecharlas y que si su tren pasa cerca, se suban a él aunque esté en marcha.

Hoy me subo en ese tren con el comienzo de esta columna de opinión en este periódico. Inicio esta andadura contando asuntos de mi Alicante natal como si de una crónica ó un anecdotario se tratara.

Tengo la suerte de vivir entre tres emblemas de la ciudad. El castillo Santa Bárbara, la fuente de los Luceros y la Estación de tren. Unos más que otros, me dirán ustedes, y tendrán razón.

Añoro la fachada de la primera estación de tren de Alicante. ¿La recuerdan?. Nada que ver con la actual.

A Alicante el tren llegó muy pronto. Fue la reina Isabel II quien inauguró la nueva línea Madrid-Alicante el 25 de mayo de 1858. Con anterioridad se habían hecho algunas pruebas de ferrocarril como el que se realizó entre San Vicente del Raspeig y Alicante (31 octubre 1856) ó el de Madrid-Alicante (4 enero 1858). La ciudad se volcó en recibir a la reina y en agradarle, tanto que desde la Diputación de Alicante se contrató al francés Alexis Godillot, “decorador de SM el Emperador”, para engalanar la ciudad. Al Ayuntamiento también le costó la visita buenos duros convirtiendo la casa consistorial en Palacio Real durante esos días, aprovechando su estancia para convencer a la reina en la toma de determinadas decisiones que redundarían a favor del desarrollo de Alicante. El poeta Vila y Blanco dejó escrito una breve crónica sobre esta regia visita que quizá les dé cuenta algún día en estas líneas.

Desde niño me atraen los trenes. Mis padres me regalaron un juego de tren con sus vías, su estación, su depósito de agua, su túnel, … Ahí iba el tren recorriendo parte del salón de casa o de nuestro cuarto de juegos. Entonces como ahora añoro sus locomotoras con la nostalgia de aquellas que tiraban humo por la chimenea, con ruedas propulsadas visibles y su sirena característica. Las podemos recordar en multitud de fotos en blanco y negro. Incluso las podemos ver físicamente en la avenida de la Libertad en Elche o junto a los juzgados de Alcoy. Y las vemos en muchas películas de cine de vaqueros o viajes legendarios, y también en otras, para saciar esa nostalgia. Permitan que recuerde algunas de ellas como “Asesinato en el Orient Express”, basada en una novela de Agatha Christie, de la que hay varias versiones; ó “Polar Express”, dirigida por Robert Zemeckis, que vi multitud de veces con mis hijos, aún no sé por qué les gustó tanto, pero ya saben que por un hijo lo damos todo, aunque te tengan pegado a la tele buena parte de la tarde sin ser televidente como es mi caso.


A menudo paseo cerca de la fachada de la estación de Renfe o Adif, como a ustedes les guste más, y no hay día que paso sin exclamar por dentro lo fea que es su fachada y lo atractiva que fue la primera. Claro que para gustos no hay nada escrito. Del granito y cristal de la de hoy a la de piedra de entonces. ¿Les pica la curiosidad saber algo más de aquella fachada?. Sigan conmigo y se lo cuento. La primera fachada era de estilo clasicista con dos cuerpos adelantados y una escalinata que daba entrada a un pórtico de columnas de estilo dórico con un escudo en el portón con las letras de MZA de la empresa constructora de ferrocarril Madrid Zaragoza Alicante. Duró en el tiempo sin sobresaltos hasta que un tren a vapor con mucha prisa, ya verán, el tren correo de Andalucía, se salió de la vía y se llevó por delante algunas de estas columnas (4 octubre de 1912). Aunque no pudo con la fachada que permaneció testigo del acontecer cotidiano de la ciudad hasta que fue sustituida en 1958 con las nuevas modas que trajo el turismo y modernizada después como hoy la conocemos.


El tren siempre ha sido una oportunidad de desarrollo para la población donde se ubica la estación. Para Alicante fue un regalo que el tren llegara tan pronto. Entonces fue la sexta capital de provincia en disfrutar del ferrocarril, después de Barcelona, Madrid, Valencia, Tarragona y Albacete, afianzando lo que ya era por carretera: el puerto de mercancías de Castilla y de la Corte y la puerta al Mediterráneo, dando a la ciudad una extraordinaria actividad comercial, turística y social. Hoy esta oportunidad la da el AVE, el tren de alta velocidad, que nos conecta con la capital de España en poco más de dos horas dando un valor añadido a Alicante en sus conexiones con el centro peninsular.

Pues eso, ya se lo digo yo, si creen que ese es su tren, “suban a él aunque esté en marcha”. Si es su oportunidad, seguro que no se arrepentirá.


Este artículo ha sido publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Plaza

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