Todos somos Ceuta y así lo reivindicó el pueblo español en
las plazas de los Ayuntamientos de toda España el pasado 3 de septiembre. En
Alicante fue una multitudinaria manifestación cívica y pacífica donde dimos
apoyo a una ciudad española que lo está pasando mal por una espectacular
invasión migratoria y una mala gestión del Gobierno en esta crisis.
Ceuta pide que España esté presente
Lo ocurrido los pasados días 30 y 31 de julio en Ceuta no
puede volver a ocurrir y no puede ser tratado como una simple crisis migratoria
animada por las mafias y redes sociales. Lo que ocurrió fue mucho más grave:
una frontera española fue atravesada masivamente por miles de personas, unas
70.000 según el ministerio de Interior español.
¿Cómo pudo suceder?: Esta es la pregunta. Un mes después de
este hecho tan trascendental seguimos sin los detalles de la respuesta
correspondiente.
Ceuta no es una ciudad cualquiera. Ceuta es España. Es
frontera exterior de la Unión Europea. Por esto resulta incomprensible que
semejante avalancha pudiera producirse sin que el Gobierno español fuera capaz
de impedirlo y reaccionar con la contundencia que esta situación exigía.
Sobre todo, porque se sabía que se iba a producir. Lo ha
dicho la ministra de Defensa Margarita Robles. Y lo ha dicho Marlaska, ministro
del interior, aunque este matiza que nadie dijo que iba a tener esa
envergadura. Los servicios de inteligencia (CNI) hicieron su trabajo, según
reitera Robles. La Delegación del Gobierno de Ceuta dice que no recibieron esa
información. ¿Quién dice la verdad? ¿Quién evitó tomar decisiones para no
actuar? dejando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a su merced,
sin medios y sin órdenes claras para actuar.
Hay más preguntas. ¿Por qué no se actuó antes?, el Gobierno
de España empieza a moverse ahora pasado casi un mes de esa entrada
masiva. No son preguntas partidistas. Todos
tenemos derecho a formularlas. Y todos esperamos respuestas.
También me pregunto por la actuación de Marruecos. No es
aceptable que vieran como normal desde su territorio que miles de personas se
concentraran por tierra y por mar en dirección a la frontera española para
pasar a territorio español. Y que lo permitieran.
Precisamente por la relación estratégica que España mantiene
con Marruecos, la explicación de lo sucedido debe ser rigurosa. No basta hablar
de cooperación, que es un socio fiable, cuando reivindican además recuperar
Ceuta y Melilla cuando ambas ciudades tienen relación con España siglos antes
de que Marruecos existiera. Si la frontera española pudo estar expuesta a una
operación de esta magnitud, España necesita saber por qué ocurrió. No se trata
de buscar un enemigo exterior, se trata de defender la soberanía y seguridad
española.
Puedo comprender que una situación inesperada desborde
inicialmente los dispositivos previstos, pero mientras tanto Ceuta soporta una
situación extraordinaria y los ceutíes tiene derecho a vivir tranquilos como lo
hacían antes de las fechas mencionadas.
El Gobierno de España citan que son unas 5.000 personas las
que se han quedado en Ceuta de forma irregular y no han vuelto a Marruecos.
La situación genera mucha tensión, miedo y mucha inseguridad
entre unos y otros.
Me produce gran indignación contemplar cómo una ciudad
española pueda sentirse abandonada por el Gobierno de España por una situación
como esta.
Ceuta no está pidiendo un trato de favor. Pide algo mucho mas
sencillo: que España esté presente. No podemos pretender que una ciudad de unas
80.000 personas resuelva sola una crisis que afecta a la frontera exterior de
España y de Europa.
Me cuesta creer que haya tenido que pasar un mes para que
España solicite formalmente a la Unión Europea el apoyo de Frontex para el
proceso de identificación y triaje de quienes permanecen de forma ilegal en la
ciudad.
Hay otra cuestión que no quiero pasar por alto. La imagen del
Rey de España visitando Ceuta después de una crisis de esta magnitud tendría un
enorme significado institucional y emocional.
Felipe VI ha hablado con Pedro Sánchez y con Juan José Vivas
sobre esto, y ha manifestado su intención de ir a Ceuta. Una ciudad española
que acaba de vivir uno de los episodios más graves de su historia reciente
necesita sentir que las Instituciones están de su lado. Además, si hay una
competencia propia del mandato del Rey como Jefe del Estado descrita
expresamente en la Constitución española esta es la unidad y permanencia del
Estado español.
¿Por qué no acudido aún? El Gobierno español argumenta que
ahora no es apropiado para no calentar los ánimos al otro lado de la frontera.
Otra vez favoreciendo a Marruecos. Sin embargo, la ausencia de la visita del
Rey resulta difícil de entender para la mayoría.
A su vez, me niego a pensar que la entrada masiva irregular de
miles de personas en territorio español puede terminar convertida en una
noticia más. Me niego a pensar que las fronteras se conviertan en algo segundario.
Me niego a aceptar que una ciudad española tenga que preguntarse si España va a
acudir en su ayuda.
Y me niego también a que defender la frontera, reclamar
seguridad o exigir una política migratoria ordenada sea presentado
automáticamente por algunos como falta de solidaridad.
Se puede ser solidario y defender la frontera. Se puede
ayudar a quien lo necesite y exigir que la entrada en España sea conforme a la
Ley. Se puede respetar los derechos humanos y exigir que el Estado controle su
territorio. Se puede rechazar el racismo y al mismo tiempo defender seguridad
para todos.
Y termino. Ceuta es España. Cuando una frontera es
desbordada, cuando miles de personas permanecen ilegalmente durante semanas en
sus calles y cuando sus ciudadanos sienten que sus instituciones no llegan a
tiempo, el problema no es solamente de Ceuta, el problema es de todos.
Las fronteras no se defienden sólo con vallas. Se defienden
con decisión política, con medios, con presencia institucional y con certeza de
que detrás de ellas hay un Estado dispuesta a protegerlas. Ceuta no pide más
que lo que merece cualquier territorio español: no ser olvidada cuanto más
necesita a España.




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