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miércoles, 6 de diciembre de 2023

Una Constitución de todos

 



La Constitución española de 1978 ha marcado un hito en la vida contemporánea española: es la más longeva, la que más ha durado de nuestra historia y la que ha marcado un modelo de convivencia en paz, con una descentralización del Estado organizado en Comunidades Autónomas, siendo España una Monarquía Parlamentaria, como lo son las principales democracias de Europa.

 

Después de cuarenta años de Dictadura, un texto constitucional reflejaba sin miedos palabras como libertad, igualdad, soberanía nacional, estado de derecho, pluralismo político, autonomías, convivencia democrática, monarquía parlamentaria.

 

Con el rey Juan Carlos I comprometido e implicado en hacer de España una democracia, en un momento muy complicado. Primero se desmontó el Estado franquista, se hizo todo de la ley a la ley a través de la ley, asesorado por Torcuato Fernández Miranda, artífice jurídico de esta reforma.

 


Don Juan Carlos fue quien marcó las pautas, los pasos a seguir motivando una reforma política, unas elecciones generales libres para que, después, los parlamentarios y el gobierno alcanzaran - mediante consenso - una Constitución en la que el monarca perdía sus poderes absolutos y se regulaban los principios generales de convivencia nacional. Fue una excelente forma de hacer las cosas que se ha usado como modelo en otros Estados democráticos emergentes.

 

Esta Constitución fue un trabajo colectivo y comprometido, un texto pactado entre todas las fuerzas políticas parlamentarias. Siete fueron los “padres de la Constitución”: 3 por UCD: Gabriel Cisneros, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y José Pedro Pérez Llorca; 1 por el PSOE: Gregorio Peces-Barba; , 1 por AP: Manuel Fraga; 1 por CiU: Miguel Roca Junyent; y 1 por el PCE: Jordi Solé Tura.

 


Los principios generales de esta Constitución son los siguientes: España es un Estado Social y Democrático de Derecho; la Soberanía Nacional reside en el pueblo español del que emanan todos los poderes; la forma política del Estado español es la Monarquía Parlamentaria; la democracia es la forma de gobierno de España; la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles; se reconoce  el derecho a la autonomía de las Nacionalidades y Regiones que la integran, así como la solidaridad entre todas ellas.

 

Fue aprobada por las Cortes el 31 de octubre de 1978. Ratificada por el pueblo español el 6 de diciembre de 1978. Sancionada por el Rey Don Juan Carlos I el 27 de diciembre de 1978. Publicada en el Boletín Oficial del Estado el 29 de diciembre de 1978.

 


Algunos quieren reformarla, sobre todo podemistas e independentistas, en un claro ejercicio de cargarse el espíritu de la transición española, que tiene tantos admiradores dentro y fuera de España. Los padres de la Constitución de 1978 ya previeron no iniciar aventuras políticas peligrosas que desestabilizaran el Estado sin el convencimiento y el consenso necesario para hacerlo. No valen modas, ni revanchas. Lo cierto y verdad es que España goza de una democracia plena gracias a esta Constitución que ha demostrado ser un hábil y útil modelo de convivencia entre todos los españoles.

lunes, 6 de diciembre de 2021

Una Constitución de todos y para todos

 


La Constitución española de 1978 ha marcado un hito en la vida contemporánea española: es la más longeva, la que más ha durado de nuestra historia y la que ha marcado un modelo de convivencia en paz, con una descentralización del Estado organizado en Comunidades Autónomas, siendo España una Monarquía Parlamentaria, como lo son las principales democracias de Europa.

 

Después de cuarenta años de Dictadura, un texto constitucional reflejaba sin miedos palabras como libertad, igualdad, soberanía nacional, estado de derecho, pluralismo político, autonomías, convivencia democrática, monarquía parlamentaria.

 

Con el rey Juan Carlos I comprometido e implicado en hacer de España una democracia, en un momento muy complicado. Primero se desmontó el Estado franquista, se hizo todo de la ley a la ley a través de la ley, asesorado por Torcuato Fernández Miranda, artífice jurídico de esta reforma.

 

Don Juan Carlos fue quien marcó las pautas, los pasos a seguir motivando una reforma política, unas elecciones generales libres para que, después, los parlamentarios y el gobierno alcanzaran - mediante consenso - una Constitución en la que el monarca perdía sus poderes absolutos y se regulaban los principios generales de convivencia nacional. Fue una excelente forma de hacer las cosas que se ha usado como modelo en otros Estados democráticos emergentes.



Esta Constitución fue un trabajo colectivo y comprometido, un texto pactado entre todas las fuerzas políticas parlamentarias. Siete fueron los “padres de la Constitución”: 3 por UCD: Gabriel Cisneros, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y José Pedro Pérez Llorca; 1 por el PSOE: Gregorio Peces-Barba; , 1 por AP: Manuel Fraga; 1 por CiU: Miguel Roca Junyent; y 1 por el PCE: Jordi Solé Tura.

 

Los principios generales de esta Constitución son los siguientes: España es un Estado Social y Democrático de Derecho; la Soberanía Nacional reside en el pueblo español del que emanan todos los poderes; la forma política del Estado español es la Monarquía Parlamentaria; la democracia es la forma de gobierno de España; la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles; se reconoce  el derecho a la autonomía de las Nacionalidades y Regiones que la integran, así como la solidaridad entre todas ellas.

 


Fue aprobada por las Cortes el 31 de octubre de 1978. Ratificada por el pueblo español el 6 de diciembre de 1978. Sancionada por el Rey Don Juan Carlos I el 27 de diciembre de 1978. Publicada en el Boletín Oficial del Estado el 29 de diciembre de 1978.

 

Algunos quieren reformarla, sobre todo podemistas e independentistas, en un claro ejercicio de cargarse el espíritu de la transición española, esa que tiene tantos admiradores dentro y fuera de nuestras fronteras. Se olvidan que la Constitución sólo se puede reformar con un amplio consenso parlamentario, por medio de un referéndum posterior convocando a todo el pueblo español para votarla a favor o en contra y, después, con la convocatoria de unas elecciones generales. Los padres de la Constitución de 1978 ya previnieron no iniciar aventuras políticas peligrosas que desestabilizaran el Estado sin el convencimiento y el consenso necesario para hacerlo. No valen modas, ni revanchas. Lo cierto y verdad es que España goza de una democracia plena gracias a esta Constitución que ha demostrado ser un hábil y útil modelo de convivencia entre todos los españoles.


domingo, 8 de diciembre de 2019

déjense de tonterías



El pasado 3 de diciembre vivimos un espectáculo desagradable en el Congreso de los Diputados en el inicio de la XIV Legislatura durante el juramento o la promesa de acatamiento a la Constitución española como norma fundamental del Estado. No es excusa que haya sido la primera vez que se inicia la nueva legislatura con 16 partidos políticos, con algunos de sus miembros sin experiencia parlamentaria. No se cumplió el orden establecido heredado de otras legislaturas, con excepción de la última, aunque fue más grave y generalizado que esa entre los partidos de las minorías. Todo se produjo por la falta de seriedad de algunos diputados, así como de la falta del respecto debido a la Constitución española y a las instituciones del Estado.

En España disfrutamos de una democracia joven que merece más veneración. No podemos, ni debemos, mostrar al mundo lo que no somos, una democracia de pandereta donde cada uno hace lo que le venga en gana, aunque haya alguien que siempre le ría las gracias.

Este espectáculo produce entre demócratas mucha rabia y una gran tristeza. Vemos hasta dónde hemos llegado; hasta donde el Gobierno en funciones consiente, dando - otra vez - una imagen de debilidad; hasta dónde Meritxell Batet (PSOE), Presidenta del Congreso de los Diputados, le parece bien y lo ampara. No vale decir que con Ana Pastor (PP) pasaba lo mismo porque, además, no es cierto.

Han sido vergonzosas las actuaciones que vimos ayer por parte de algunos políticos, nacionalistas o independentistas la mayoría de ellos, en el "templo" de la soberanía popular. Si no respetan las instituciones del Estado y no quieren ser representantes del pueblo español, nadie les obliga, que renuncien a su acta de diputado y ya vendrán otros con más respeto a las instituciones.

Es lamentable que unos pocos hayan convertido el hemiciclo en un circo. Permitan que les diga la definición de circo: “el edificio ó recinto cubierto por una carpa, con gradería para los espectadores, que tiene en medio una ó varias pistas donde actúan malabaristas, payasos, equilibristas, magos, …”. No me hace ninguna gracia que el Congreso de los Diputados se convierta en esto, con todos mis respetos a los que, de verdad, se dedican a la profesión circense.

¿Cómo es posible que Batet consienta que se prometa el acatamiento a la constitución en defensa de los presos políticos en España?, cuando no los hay en este país, porque disfrutamos de una de las democracias más avanzadas del mundo donde - por supuesto - se respetan los derechos humanos; ¿en qué cabeza cabe tal disparate sino es en mentes presuntamente torcilleras?; ¿cómo se consiente que se jure la Constitución por la república catalana cuando España tiene la Monarquía Parlamentaria como forma de gobierno?; ¿cómo se consiente que se prometa sobre el respeto del mandato del 1 de octubre, día del referendum ilegal en Cataluña?; ¿cómo se permite que se jure ó prometa por imperativo legal hasta tener una Navarra soberana y una Euskal Herría Libre?; ¿cómo se deja prometer para exigir el equilibrio territorial y evitar una España vaciada y, en cambio, desarrollada?; ... No son formas de hacerlo, ni son respetuosos con quienes lo hacen correctamente según la costumbre y la tradición democrática en España de las legislaturas anteriores.

Está en duda si con esta manera de actuar adquirieren la condición de parlamentarios, ó no, aunque Batet lo dió por bueno. El Tribunal Constitucional español tiene la última palabra, ya veremos en qué queda todo esto.

A su vez, es necesario cambiar el Reglamento del Congreso de los Diputados y del Senado, ó la norma correspondiente que lo detalle, donde regular un modelo de promesa ó de jura de acatamiento a la Constitución para todos igual. Y dejarse de tonterías, escándalos y falta de respeto a las instituciones del Estado y a la Constitución española. Que así sea.



Este artículo fue publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico The Journalist, el 4 de diciembre de 2019.

domingo, 16 de diciembre de 2018

La Constitución de todos



El periodo constituyente del 78 fue apasionante. Después de una larga dictadura, se juntaron las ganas de libertad, de democracia, del reconocimiento de los derechos humanos y de tantos otros derechos. Y todo esto liderado por la Monarquía que, desde entonces, se erigió como promotora y defensora de esos valores. Este fue un paso tan importante que algunos republicanos vieron y ven en la Monarquía un modelo de Estado posible por encima de sus convicciones republicanas. Una Monarquía Parlamentaria encarnada por un rey representativo como motor del cambio que reina pero no gobierna.

En ese periodo constituyente de hace 40 años, una de las votaciones marcará una época y cuyo resultado pervive y pervivirá en el futuro. Ya verán, luego les cuento.

Una gran mayoría del pueblo español reconoce el gran valor que tuvo la Transición española en España. Solo una minoría lo niega, quizá porque aún no habían nacido y no fueron protagonistas de ese período tan trascendental en la historia de España. Una incongruencia, como los que niegan el cambio climático. Ya saben, hay gente para todo, que le vamos hacer. Tanto es ese valor que la Transición española es un modelo a imitar en el mundo cuando un régimen pasa - de forma pacífica - de una dictadura a una democracia. Negar esta realidad es negar una parte muy importante de la historia de España y negarse a sí mismo y esto hoy sólo lo hace Pablo Iglesias y algunos de sus seguidores. Allá ellos, cada vez están más lejos de la realidad.

España ha celebrado los 40 años de la Constitución de 1978 como se merece, por todo lo alto. Nunca mejor dicho. Con un manifiesto reconocimiento a sus actores principales: el rey Juan Carlos, Adolfo Suárez, Santiago Carrillo, Felipe González, entre otros. Junto a los llamados padres de la Constitución: Gabriel Cisneros, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, José Pedro Pérez Llorca, de UCD; Gregorio Peces-Barba, del PSOE; Jordi Solé Tura, del PCE; Manuel Fraga, de AP; y Miquel Roca, del Pacte Democrátic per Catalunya. Hicieron lo que algunos creyeron que era imposible, legislar aunando criterios con la generosidad de quienes renunciaban a parte de sus convicciones para hacer un texto que incluyera a los que pensaban diferente. Y a todos ellos hay que añadir el protagonismo del pueblo español, actor y destinatario de todo lo legislado.

Esta Constitución ha propiciado que en España vivamos durante el mayor periodo de paz y convivencia en democracia de la historia con una Monarquía Parlamentaria como modelo de Estado. Hoy el rey es el garante de la Constitución y, por tanto, de sus valores. Lo vimos en el fallido Golpe del Estado de 1981, con el procés de Cataluña de 2017 y después de la diu más efímera de la historia del mundo.

Hoy vivimos en libertad con una Constitución que da cabida a todas las ideologías, incluso a aquellas - como Podemos - que van contra el sistema, que quieren cambiar el modelo de Estado y pasar de la Monarquía a la República. Hoy no está este debate en la calle. Otros asuntos preocupan mucho más a la ciudadanía: el paro, la violencia de género, el modelo territorial, las pretensiones independentistas, … Quienes abogan por provocar la inestabilidad del Reino de España se olvidan que tuvieron su oportunidad en el periodo constituyente y perdieron, no se acuerdan de la votación que se realizó en el Congreso de los Diputados el 4 de julio de 1978. La enmienda 241 de Herbert Barrera de ERC al artículo 1 de la Constitución fue derrotada, solo votaron a favor 6 diputados frente a 317 del total del hemiciclo: fueron Emilio Gastón Sanz (Partido Socialista de Aragón), Enrique Tierno Galvañ (Partido Socialista Popular), Francisco Letamendía (Euskadiko Ezkerra), Ramón Trías Fargas (CiU), Arana Pelegrí (PDC) y el propio Herbert Barrera (ERC).

El texto definitivo de esta Constitución fue aprobada en referendum por el pueblo español el 6 de diciembre de 1978 por el 87 % de los votos. Fue la primera Constitución española aprobada en referéndum.

“Con la Constitución se recoge la aspiración de la Cororna de que la voluntad de nuestro pueblo quedara rotundamente expresada” - dijo el rey Juan Carlos el 27 de diciembre de 1978, día de su firma ante las Cortes - y añadió que “al ser una Constitución de todos y para todos, es también la Constitución del rey de todos los españoles”.  Sabias palabras que culminan con su propósito desde el principio, ser el rey de todos los españoles.

Hoy podemos tomar como propias esas palabras que dicen que “la Constitución española de 1978 es el gran pacto nacional de convivencia entre los españoles por la concordia y la reconciliación, por la democracia y por la libertad”, “es la primera que materializa la voluntad de integrar sin excluir; es la primera que no divide a los españoles sino que los une, que los convoca para un proyecto común y compartido; para el proyecto de una España diferente, de una España nueva: de una nueva idea de España”, “es el “mayor éxito colectivo contemporáneo de la historia de España”. Estas frases no son mías, son del rey Felipe VI manifestadas en las Cortes el pasado 6 de diciembre de 2018, cerradas con una larga y emocionada ovación de los asistentes.



Este artículo fue publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

El rey Juan Carlos I de España, protagonista



El rey Juan Carlos I de España, protagonista de la historia de España. Un protagonismo que los españoles estaremos siempre profundamente agradecidos. Pasar de la dictadura a la democracia sin derramamiento de sangre (salvo los actos de terrorismo por una u otra ideología), en un acto social trascendental de cambio de régimen. De la ley, a la ley, a través de la ley. Sin revanchismo con el pasado, mirando al presente y al futuro con entusiasmo.


Estos días celebramos en España 40 años de la Constitución española de 1978 aprobada en referendum por el pueblo español el 6 de diciembre de ese año. Es grato tirar de hemeroteca y ver el entusiasmo con que el pueblo español acudió a las urnas en libertad para votar una Constitución que ha marcado los últimos cuarenta años y seguro que marcará los años venideros. Es también aconsejable leer el Diario de Sesiones cuando el rey Juan Carlos I sancionó la Constitución ante las Cortes españolas el 27 de diciembre de 1978.


En un acto solemne como aquel se contenía la emoción, no por el miedo, sino por la ilusión. Las miradas de júbilo se centraban en una persona, el rey Juan Carlos I. No cabía dentro de sí por su alegría, aunque hubiera cedido sus poderes absolutos para que “la soberanía nacional resida en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado” que manifiesta el artículo 1 de esta Constitución en su punto número dos.



Ante un silencio sepulcral, Antonio Hernández Gil, Presidente de las Cortes, empezó diciendo en su discurso previo a la Sanción de la Constitución por el Rey Juan Carlos:  “Vais a proceder, Majestad, a la firma de un importante documento político y legislativo. La crónica del acontecimiento irrumpe convertida ya en historia. El momento es emocionante y solemne desde sus preliminares. La emoción supera, incluso, a la solemnidad. … Nos reúne un deseo vivamente compartido. Su Majestad el Rey y las Cortes han querido que la Constitución, elaborada toda ella en el Parlamento, obtenga de él, en este emiciclo, la sanción que la erige en norma de conducta. Hay una recíproca voluntad de encuentro. La Monarquía, que no dudó en promover el tránsito del pueblo hacia la democracia, recibe de ella esta proclamación legitimadora; y, correlativamente, la democracia en cuanto ha dado lugar a un Estado de Derecho, recibe, a través de él, la configuración política de la Monarquía parlamentaria”.

La firma de la Constitución de 1978 por el Rey Juan Carlos fue acompañada por una fuerte ovación con los “aplausos respetuosos y prolongados de la gran mayoría de los Diputados y Senadores puestos en pie, como así mismo las personalidades y público que ocupaban las tribunas”, en expresión del Diario de Sesiones de las Cortes. 


Cuando cesaron los aplausos, el Rey inició su discurso diciendo que “... como expresión de los momentos históricos que estamos viviendo, y cuando acabo de sancionar, como Rey de España, la Constitución aprobada por las Cortes y ratificada por el pueblo español, quiero que mis palabras, breves y sencillas, sean ante todo de agradecimiento hacia los miembros y Grupos de estas Cámaras que han elaborado la norma fundamental por la que ha de regirse nuestra convivencia democrática”, añadiendo más adelante que “con la Constitución se recoge la aspiración de la Corona, de que la voluntad de nuestro pueblo quedara rotundamente expresada. Y, en consecuencia, al ser una Constitución de todos y para todos, es también la Constitución del Rey de todos los españoles”.


El Rey continuó diciendo que “Si yo en el mismo instante de ser proclamado Rey, señalé mi propósito de considerarme el primero de los españoles a la hora de lograr un futuro basado en una efectiva concordia nacional, hoy no puedo dejar de hacer patente mi satisfacción al comprobar cómo todos han sabido armonizar sus respectivos proyectos para que se hiciera posible el entendimiento básico entre los diferentes sectores políticos del país·.


Resaltando que “Pienso que este hecho constituye el mejor aval para que España inicie un nuevo periodo de grandeza”.

El Rey continuó con su discurso diciendo que “El día de mi proclamación tuve la ocasión de decir que el Rey es el primer español obligado a cumplir con su deber. Por esto, repito ahora que todo mi tiempo y todas las acciones de mi voluntad estarían dirigidas a ese honroso deber, que es el servicio de mi Patria”.


El discurso del Rey “fue larga y clamorosamente aplaudido por la gran mayoría de los presentes, puestos en pie”, según se recoge en el Diario de Sesiones de las Cortes de ese día.

Un gran acontecimiento que, con el 6 de diciembre, es justo de recordar y de mostrar estas fechas a las generaciones venideras, para que vean cómo se llegó con generosidad de todos a un amplio consenso entre personas de diferente ideología enfrentados dialecticamente en sus convicciones pero unidos por el sentido común y la altura de miras para, juntos, emprender el camino de la democracia española. Entre ellos, Adolfo Suárez, Felipe González, Santiago Carrillo, Manuel Fraga, Miquel Roca, ... Una generación  de estadistas sin parangón en la historia de España.






miércoles, 6 de diciembre de 2017

la Constitución española con aires de reforma


La Constitución española de 1978 ha marcado un hito en la historia contemporánea española: es la que más ha durado y la que ha marcado un modelo de convivencia en paz de 39 años como Monarquía Parlamentaria con una descentralización en el Estado de las Autonomías.


Esta Constitución fue un texto de consenso entre todas las fuerzas políticas parlamentarias. Siete fueron los “padres de la Constitución”: 3 por UCD: Gabriel Cisneros, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y José Pedro Pérez Llorca; 1 por el PSOE: Gregorio Peces-Barba; , 1 por AP: Manuel Fraga; 1 por CiU: Miguel Roca Junyent; y 1 por el PCE: Jordi Solé Tura. 


Una vez terminado el texto fue aprobado por las Cortes en sesiones plenarias del Congreso de los Diputados y del Senado celebradas el 31 de octubre de 1978. El 6 de diciembre de 1978 el 87 % de los españoles votaron a favor de su aprobación. El 27 de diciembre de ese mismo año, el rey D. Juan Carlos I sancionaba esta Constitución en un acto solemne en el Congreso de los Diputados.


Son principios generales de esta Constitución los siguientes: España es un Estado Social y Democrático de Derecho; la Soberanía Nacional reside en el pueblo español del que emanan todos los poderes; la forma política del Estado español es la Monarquía Parlamentaria; la democracia es la forma de gobierno de España; la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles; se reconoce  el derecho a la autonomía de las Nacionalidades y Regiones que la integran, así como la solidaridad entre todas ellas.

A pesar de la estabilidad política y social de los últimos 39 años, muchas son las voces que manifiestan que hace falta una reforma que se adapte a los tiempos actuales. Ya decía Thomas Jefferson que “la voluntad del constituyente expresada en un momento histórico determinado, por acertada que fuese, no puede condicionar la de generaciones futuras”. Es decir, que la Constitución española de 1978 no es inmutable.

En la nueva Constitución se prevé que se recoja, por ej., principios que no se redactaron en la de 1978 como la igualdad real entre el hombre y la mujer.


También se plantea una ampliación del Estado de las Autonomías y conciertos económicos para algunas Comunidades Autónomas que ahora no lo tienen, incluso se menciona convertir a España en un Estado Federal pero no se dice cómo.


Pero esta nueva Constitución, en el caso de reformarse, tiene que tener también un amplio consenso de la clase política que la redacte. Se ha convertido en una gran expectativa en la que ha de primar siempre la soberanía nacional de todos los españoles.


La Constitución de 1978 prevé su reforma en el Título X a través de un proceso complejo de mayorías que culmina, de aprobarse, en un referéndum para su ratificación por el pueblo español.

lunes, 2 de octubre de 2017

Un triste día para olvidar

Ayer fue un día muy triste.

Como demócrata, ante el desafío independentista contra España con la celebración parcial de un referendum ilegal convocado de forma unilateral por el actual Gobierno catalán, al puro estilo dictatorial de otras latitudes. Un referéndum declarado inconstitucional por el Tribunal Constitucional español, realizado sin ninguna garantía por una minoría de la sociedad civil catalana.

Como amante de la paz, hubieron escenas dificiles de digerir. ¿Era necesario el uso de la fuerza?. La Policía Nacional y la Guardia Civil actuaron por mandato judicial ante la pasividad de los mossos en sus funciones para clausurar los colegios donde se iba a votar y para retirar las urnas. ¿Si los mossos hubieran cumplido su función como Policía Judicial nada de esto hubiera pasado?, ¿se hubieran evitado los choques entre los independentista y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado?. Seguro que hubiera sido diferente y es posible que no se hubieran dado escenas contra dichas fuerzas policiales donde los independentistas han tomado la desobediencia civil como bandera.

Como ciudadano del Estado de las Autonomías. Ayer se abrieron sendas heridas que tardarán mucho tiempo en cicatrizar.

Como español, de una España plural donde se respetan todas las singularidades de las Comunidades Autónomas, convencido que hay que buscar las vías  para aceptar el hecho diferencial de Cataluña, pero desde la Constitución española.

Espero que de ahora en adelante prime el sentido común entre nuestra clase política donde sea posible el diálogo, la negociación y el acuerdo, para llegar a puntos de encuentro necesarios para volver a la convivencia pacífica dentro del orden constitucional que todos los españoles deseamos. Que así sea.

domingo, 1 de octubre de 2017

por la Unidad de España




Emocionante concentración ayer por la unidad de España, respetando nuestra pluralidad constitucional de nacionalidades y regiones, con vivas a España y al Rey. En la plaza del Ayuntamiento de Alicante. Ante el desafío independentista del actual Gobierno catalán. Miles de personas convocados por redes sociales.



En la manifestación de ayer no nos convocó ningún partido político, lo hizo el sentido común, nuestra convicciones democráticas, nuestro empeño en manifestar que España ha demostrado ser una gran nación a lo largo de los siglos, que nadie sobra en esta España plural de todos los españoles y que tenemos una ley – la Constitución española – que es nuestro marco de convivencia que hay que respetar y cumplir.


Esta manifestación se realizó en todas las capitales de España con notable éxito de participación.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Día de la Constitución española, en el mar

La bahía de Alicante es apropiada para navegar a vela con todos los vientos. Poniente, lebeche, levante, … Y quizá más en invierno que en verano porque hay menos oleaje.
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Hoy (por el 6 de diciembre) es el día de la Constitución española y desde la cubierta del velero, navegando con la libertad que nos permite el Poniente que llena las velas y escora el casco, me vienen a la cabeza algunos de sus artículos. Como el Artículo 10, 1: “La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social”.
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La Constitución Española de 1978 fue fruto de un amplio consenso político y social, impulsado por un rey, Juan Carlos I, que perdía buena parte de sus poderes por una ordenación jurídica más acorde con los tiempos modernos. En su artículo 1 dice “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. 2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. 3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”.
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Es la Constitución que más ha unido a los españoles y más ha durado en el tiempo, ahora que hay voces de reforma, con una distribución del Reino de España en el Estado de las Autonomías, reconociendo las singularidades de cada Comunidad, su lengua y su cultura. Por esto, el artículo 2 dice que “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas” y el Artículo 3 manifiesta que “1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. 2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos. 3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”.

Los sentimientos nacionalistas actuales de algunos partidos políticos en Cataluña y el País Vasco abre de nuevo heridas cicatrizadas hace tiempo y se renueva un debate que parecía terminado con esta Constitución de 1978. Si entonces, en una situación social mucho más compleja en plena transición democrática, pudo llegarse a consensos de convivencia entre todos los españoles, hoy seguro que es posible encontrar esa vía de entendimiento. Es la hora de hacer política desde el Estado de Derecho y el respeto a la ley por parte del Gobierno de la Generalitat de Cataluña con el Gobierno de España.

Desde que se conoce España como tal, desde el reinado de Felipe II (más que el de los Reyes Católicos Isabel y Fernando), hace ahora 6 siglos, somos los que éramos entonces. Diversas Comunidades unidas con la singularidad de cada pueblo, conformando una historia social común que nos enriquece a todos. Las enseñanzas de esa historia seguro que contribuirán a un entendimiento común y duradero para celebrar en los años venideros la Constitución que regula nuestra convivencia y nos une a todos los españoles.

jueves, 6 de diciembre de 2012

6 de diciembre Día de la Constitución, en el mar

El 6 de diciembre celebramos en España el día de la Constitución, conmemorando la de 1978, que redactó una nueva forma de convivencia entre los españoles, definiendo al Estado como una Monarquía parlamentaria. 

El Preámbulo y el artículo 1 definen los valores de la Constitución de 1978. Manifiestan que "España propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político". 


Estos valores me vienen a la memoria disfrutando de esta festividad a bordo de un velero. Porque es libertad lo que siento sentado en su cubierta. La libertad de la gaviota y el cormoran que vuelan siguiendo la estela del velero. La libertad del viento que recorre la bahía moldeando la superficie del mar. La libertad del propio velero que, escorado, navega por encima de las olas teniendo en el horizonte el faro de Santa Pola, la isla de Tabarca, el castillo Santa Bárbara de Alicante ó el inmenso mar frente a su proa. 


Con la justicia del deber cumplido, del trabajo bien hecho. Toda semana necesita de un fin de semana para el descanso. Pero muchas semanas se ven invadidas por días festivos como este que la ralentizan en sus quehaceres laborales pero que la llenan de otras actividades lúdicas, como la festividad de hoy en un jueves que parte la semana laboral. Aunque bien viene esta fiesta para disfrutarla en esta cubierta en una mañana soleada de otoño, muy fría y con viento. 24 nudos de viento aparente y casi sin olas, el casco del velero acaricia veloz las crestas de las olas mientras navega por la bahía.  


Hombres y mujeres son bienvenidas en cubierta porque el mar ó la mar así lo quieren. Desde el principio de los tiempos hasta nuestros días ellos y ellas han escrito la historia de estas costas y las de más allá en los mares océanos. A bordo de embarcaciones de toda condición, protagonizando hazañas y retos de singular importancia. Y son nuestras palabras quienes l@s recuerdan en esta cubierta. Porque aquí el pluralismo de nuestras manifestaciones es propia en cada conversación. Cada uno dice lo que quiere con el respeto mutuo a la opinión contraria, con el enriquecimiento propio de la manifestación ajena. 



Hoy ha sido para mí una forma diferente de disfrutar el Día de la Constitución en España.

domingo, 18 de noviembre de 2012

galeón La Pepa en Alicante


La Pepa es el nombre que se le puso a la primera Constitución española, la de 1812, que este año cumple el segundo centenario de su promulgación. Una Constitución liberal, progresista, revolucionaria para su tiempo, que daba la soberanía a la Nación, no al Rey, con la separación de poderes, con la libertad de imprenta, ,,. Una Constitución que fue redactada por diputados españoles de España y de Hispanoamérica, en la que se vislumbraba la libertad de comercio entre las dos orillas del Atlántico, unidos por la misma lengua, la misma religión y el mismo Rey, incluso incorporando la ciudadanía española para los nacidos en las colonias. Una Constitución que sumaba voluntades de ambas orillas, donde primaba la libertad como derecho incuestionable. Una Constitución que desde su artículo 1 expresaba su especial carácter de ultramar al manifestar que "La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios".  



La Pepa es el nombre que se le puso a esta Constitución por nacer el 19 de marzo, día de la festividad de San José. En una ciudad asediada por el ejército napoleónico, Cádiz. Desde entonces es una ciudad atlántica comprometida con la libertad y reinvindicativa de ser la cuna del constitucionalismo español. 



La Pepa es, también, el nombre de un galeón español que recorre los mares enarbolando la bandera de la libertad y el recuerdo de aquella Constitución, su tiempo y sus circunstancias. Este galeón estuvo en el puerto de Alicante del 16 al 21 de octubre. Vino y se fue con esta misión divulgativa. Este galeón es una réplica de los galeones que unieron a las ciudades de Hispanoamérica y las del Pacífico, con España durante siglos, con 55 metros de eslora y 11 de manga. Un galeón que hoy se llena de niñ@s y adultos que admiran su arboladura, sus cañones, su casco, y la historia que guardan sus cuadernas.

lunes, 19 de marzo de 2012

200 años de la Constitución de 1812 (la Pepa). Paralelismos y diferencias con la sociedad y la Monarquía española actual

 

Hoy conmemoramos 200 años de la proclamación de la Constitución del 19 de marzo de 1812, llamada La Pepa por coincidir con la festividad de San José. Las Cortes Constituyentes de aquella época se influenciaron de las corrientes revolucionarias de Francia, aunque matizándolas porque eran las tropas francesas sus enemigas al ser las que habían invadido buena parte de España y estaban a las puertas de mismísimo Cádiz asediando a sus pobladores. En este ambiente bélico y haciendo las Cortes las funciones de regencia al estar Fernando VII retenido por Napoleón, aprobaron esta Constitución que modificaba la estructura del Reino al pasar de una Monarquía Absolutista a una Monarquía Constitucional.

380px-Cortes_de_cadiz La promulgación de la Constitución de 1812, obra de Salvador Viniegra.

Los Diputados constituyentes estaban formados por ideologías diferentes: liberales, realistas y americanos de las colonias. Discutieron y se pusieron de acuerdo, con un mayor acento liberal, en principios tan importantes como que la soberanía reside en la Nación (y no en el rey) ó en la necesidad de la separación de poderes, de la libertad de expresión y de imprenta, del sufragio universal masculino indirecto, …

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Un paso de gigantes en una España cuyos dirigentes habían apoyado hasta poco antes el poder absoluto del rey y la supremacía de una clase social poderosa como la Nobleza que dominaba la agricultura y las instituciones palaciegas.

Ayer fue el Club Liberal, como todos los años, quien celebró en el Monumento a esta Constitución de 1812 en Cádiz esta fecha tan importante en la historia constituyente de España. Ayer se hizo una Ofrenda Floral conmemorando a “La Pepa” y en memoria de tantos españoles que lucharon por la libertad. En esta participaron, entre otros, Bernardo Rabassa, Presidente de Honor y de Relaciones Internacionales del Club Liberal Español, así como Liberales de reconocido prestigio como Antonio Garrigues, Hernann Tertsch, Eduardo Zaplana, Dolores Aspiazu, Albert Rivera, … A su vez, una amplia representación de Rotary Mariners Madrid se desplazó hasta Cádiz para participar en estos actos conmemorativos organizados por el Ayuntamiento gaditano y el Club Liberal.

Ruíz Gallardón en uno de los momentos solemnes de la ofrenda 041[5] Celebración del Club Liberal (2011) (3)

Hoy  se ha celebrado este 200 aniversario de la primera de nuestras Constituciones y una de las que más repercusión tuvo en su tiempo, traduciéndose en diferentes idiomas, en aquellos años y en los venideros. Una Constitución cuyos muchos de sus principios hoy siguen siendo actuales.

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En Cádiz, con la representación de todas las instituciones del Estado, en presencia de Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno, presidiendo los actos el rey de España, Don Juan Carlos I, representando a una Monarquía Parlamentaria que lo fue antes absoluta y que dejó de serlo por voluntad expresa y unilateral de Don Juan Carlos, adaptándose así a una Monarquía moderna propia de los tiempos de finales del siglo XX. Así lo recuerda Joaquín Bardavío en su libro “Las Claves del Rey”, texto necesario para entender mejor el imprescindible papel del rey Juan Carlos durante la transición de un estado autoritario a un proceso constituyente y de este a una democracia: “El diseño y primer desarrollo de la transición española … la hizo el rey desde un simple despacho de unos treinta metros cuadrados, un teléfono con secráfono para distorsionar en la confidencia las palabras y la delegación coordinada de funciones en un manojo de fieles”… “ Este libro supone un retroceso en la Historia para entender cómo ha sido posible este “hoy” que sería ininteligible si no es reconocido ese “ayer” tan próximo en el que se desarrolló el tránsito del poder absoluto al plebiscitariamente compartido”. Un rey para una época que necesitaba cambios ambiciosos y libertades plenas. Un rey que ha sabido ganarse al pueblo español desde su trabajo y su entereza en defensa de las libertades como aquel día ante la trama golpista del 23 de febrero. Un rey que necesitaba España en 1812 y lo tuvo en 1975. “El proceso duró solamente tres años desde la coronación del rey Juan Carlos hasta la Constitución de 1978 (otra Constitución emblemática para los españoles) y dos y pico más si consideramos la prueba de fuego imprevisible del 23 de febrero de 1981 y la victoria por mayoría absoluta de los socialistas en octubre de 1982, de la que siempre se dijo que supondría el asentamiento del nuevo régimen monárquico si era capaz de convivir con la joven izquierda con raíces republicanas” (1). Y lo fue, lo ha sido y lo sigue siendo con la alternancia democrática de gobiernos socialistas y de gobiernos de derechas, con un arbitraje moderador necesario en esta España plural.

El rey Juan Carlos ha manifestado en la celebración de hoy que la Constitución de 1812 supone “un referente esencial de la unidad, la soberanía y la libertad de nuestros compatriotas y uno de los episodios más importantes de la historia de nuestro país”, añadiendo que el pueblo estuvo “muy por encima de sus máximas autoridades y que destacó por su dignidad, su heroísmo y su generosidad, para aportar lo mejor de sí mismos y transformar una realidad difícil en una fecunda tarea cuyas lecciones políticas y sociales llegan hasta nuestros días”, manifestando después que “se afirmó la soberanía en torno a la unidad de la Nación y se reconocieron los derechos y las libertades individuales. Pilares de la convivencia entre los españoles que, hoy como ayer, siguen siendo fundamentales”, resaltando Don Juan Carlos que "la obra colectiva de todos los españoles que, hace menos de cuatro décadas y en una coyuntura de gran complejidad, supimos con firme espíritu de concordia, solidaridad y unidad, afirmar nuestro actual Estado de Derecho en torno a la Constitución de 1978". Y además "en la labor de Cádiz, realizada en un difícil trance histórico, podemos encontrar la referencia y la inspiración necesaria para afrontar las serias dificultades por las que nuestro país atraviesa en la actualidad. A la altura de la segunda década del siglo Veintiuno, los españoles somos plenamente conscientes de que hay buenas y poderosas razones para confiar en nosotros mismos", ha destacado Su Majestad. (2)

EL REY JUAN CARLOS CONMEMORANDO LA PEPA CONST 1812

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(1) “Las Claves del Rey. El laberinto de la Transición”, de Joaquín Bardavío. 

Casa de Su Majestad el Rey. Discurso y actos en Cádiz : http://www.casareal.es/noticias/news/20120319_bicentenario_constitucion_1812-ides-idweb.html (2)

Informaciones de la celebración de Constitución de 1812 en los medios de comunicación:

http://www.canalsur.es/portal_rtva/web/noticia/id/196646/la_constitucion_de_1812_cumple_200_anos

http://elpais.com/elpais/2012/03/19/album/1332161708_157335.html#1332161708_157335_1332168395

http://cadiz2012.lavozdigital.es/

La Constitución de 1812 en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: http://www.cervantesvirtual.com/portales/constitucion_1812/presentacion/

Los liberales celebran la Constitución de 1812 en Cádiz, 19 marzo 2011: http://lamontera.blogspot.com.es/2011/03/los-liberales-se-dieron-cita-el-19-de.html

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