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martes, 12 de noviembre de 2019

el centro, existe




La noche electoral del 10 diciembre 2019 fue apasionante para unos y desastrosa para otros. No todos pueden ganar, aunque parezca que sí lo han hecho al día siguiente de las elecciones. Esta vez, para todos menos para uno.

Los perdedores son los que se denominaron a sí mismos la nueva política: Ciudadanos (Cs) y Podemos (UP). Un partido de centro, el primero, tan necesario; y uno de la ultra izquierda, el segundo, que aspiraba a serlo todo y está siendo el desenlace de no ser nada.

La primera consecuencia de este fracaso es la dimisión de Albert Rivera como líder de Cs. La dimisión de todo: de Presidente del Cs, de diputado (no recogerá el acta); de militante, deja la política. Las dos primeras son consecuencias lógicas, su partido ha pasado de 57 a 10 escaños en el Congreso de los Diputados y de 4 a ninguno en el Senado. Aunque no estamos acostumbrados a dimisiones en la clase política y esta, que parece lógica, ha cogido a la sociedad española desprevenida e incrédula hasta que Albert Rivera lo dijo ayer - emocionado - con sus propias palabras en una rueda de prensa en la sede de Cs en Madrid.

Albert Rivera, con Cs. llegó a la política inmaculado, desde la base, sin padrinos, y poco a poco se fueron abriendo camino en la política catalana. Decían cosas en Cataluña sobre la unidad de España, la educación, la libertad, la convivencia  que, aún siendo obvio en democracia, allí no lo es tanto por el frentismo del bloque independentista. De no ser nada en esa Comunidad Autónoma a ser hoy la primera fuerza política en el parlamento catalán aunque les ha faltado la fuerza y la garra con la que llegaron a esa posición y su electorado - volátil - les pasará factura. En la política nacional Cs conseguía un ascenso en escaños en el Congreso de los Diputados en cada una de las elecciones generales. Sus postulados sumaban en sus aspiraciones políticas de llegar a la Moncloa.

Cs consiguió un gran éxito cuando consiguió 57 diputados en las elecciones del 28 de abril con el mensaje durante toda la campaña electoral que no apoyarían a Sánchez en una investidura por mucho que el PSOE les pidiera al menos la abstención. Con este resultado Cs se derechizó. Rivera llegó a decir que se consideraba el líder de la oposición de la derecha - sin serlo - porque Cs había crecido mucho más que el PP que, en cambio, decreció en escaños de forma considerable hasta obtener 66, 9 más que Cs y unos 200.000 votos de diferencia. 

Las circunstancias, la coyuntura económica española con una recesión económica mundial cercana según muchos analistas financieros, la posibilidad que Sánchez se aliara con los comunistas de Podemos y con nacionalistas radicales para formar gobierno, hacían necesario que PSOE y Cs se entendieran, incluso gobernaran en coalición. Hubieran tenido 180 diputados para emprender cómodamente los desafíos que tiene España a corto plazo. Las encuestas decían que el 80 % del electorado de Cs quería ese gobierno de coalición. Cs no lo vio. Rivera negaba la mayor a Sánchez. Durante este proceso las encuestas ya daban un cambio de tendencia por el centro con ascenso del PP y descenso de Cs. El electorado no sabía por dónde iba Cs y que sus 57 escaños no estaban siendo útiles. Sin embargo, Sánchez tampoco le ofreció nada a Cs, salvo que se abstuvieran y se fiaran que Pedro Sánchez no iba a hacer locuras políticas con los independentistas catalanes. No hacer ese Gobierno de coalición fue un error de los dos. A todo esto se añadió la foto de la manifestación de Colón y otras muchas con Abascal, el líder de VOX, además de contar con el para gobernar en coalición PP-Cs-Vox en varias Comunidades Autónomas aunque las negociaciones las liderara el PP en su relación con Vox.

Todas las encuestas para las elecciones generales del 10 de noviembre vaticinaban un descalabro electoral de Cs, incluso antes de convocarlas. Los asesores de Cs no le dieron crédito. Y el batacazo ha sido descomunal. Una derrota sin excusas ni paliativos, como dijo Albert Rivera en la noche electoral.

Cuando en mi artículo  Adiós a la nueva política vaticinaba el declive del liderazgo de Rivera si Cs tenía un mal resultado electoral el 10 de noviembre, no imaginaba la magnitud de lo que pasó ayer.

Albert Rivera ha comunicado sus dimisiones, conteniendo las lágrimas y manteniendo la voz entre cortada en repetidas ocasiones. Ha ejercido de dirigente al decir que “los éxitos de un partido son de todos, pero lo malos resultados son del líder”. Especial ha sido cuando ha dicho que “cada día me he sentido orgulloso de entrar en la puerta del Congreso. Ser diputado no es una nómina, es un honor”. Este momento ha sido muy emotivo, añadiendo después que “en coherencia con mis valores, creo que es el momento de ceder el testigo, no sólo en la presidencia del partido, sino también en el escaño por el bien de este país y de este proyecto”.


Cs se queda huérfano de líder, con la incertidumbre del futuro más inmediato, con la convocatoria de una Asamblea Extraordinaria para dentro de cuatro meses mientras la organiza una Comisión Gestora. Parece que hubiera sido más sensato marcharse con todo esto organizado y resuelto, y quedándose Rivera como un militante de base ahora que en Cs toca arrimar el hombro y refundar este partido liberal y constitucionalista, recuperando su orientación al centro político.

España necesita más que nunca un partido de centro ahora que está tan fragmentado el voto y la representación parlamentaria. En España ganan las elecciones generales los partidos que más se acercan al centro, sea por la izquierda y por la derecha, lo hemos visto con el PSOE y con el PP. Y bien vendría un partido de centro, “porque el centro existe” ha afirmado hoy Rivera” (curioso porque ese espacio lo dejó escapar Cs, derechizándose), que equilibre las formas y las maneras de sus extremos. Que así sea.



Resultado electoral de las elecciones generales del 10 de noviembre de 2019: https://resultados.elpais.com/elecciones/2019/generales/congreso/

domingo, 29 de septiembre de 2019

Más País. Primero España y después las siglas.




Errejón ya está aquí con Más País. Parece la letra de una canción pero es mucho más serio. Errejón aparentaba que no se iba a presentar a unas elecciones nacionales para dedicarse exclusivamente a la Comunidad de Madrid a través de Más Madrid. Pero ese No se ha convertido en un Sí avalado por la unanimidad de la asamblea de su nuevo partido y propiciado por el declive de Unidas Podemos (UP). Será el líder de Más País y su cabeza de lista por la Capital de España para el Congreso de los Diputados porque Carmena no quiere ejercer más en política, se queda como asesora sin proponérselo.

Iñigo Errejón dijo en su presentación que quiere ocupar el espacio de la izquierda disgustada, esa izquierda que han visto la incapacidad de cómo los líderes de la vieja política (Pedro Sánchez) y de la nueva política (Pablo Iglesias), como él se define, han sido incapaces de entenderse. La verdad es que Unidas Podemos - de Pablo Iglesias - ha negado cuatro veces un gobierno del PSOE, la última en la investidura fallida que obliga por ley a repetir las últimas elecciones generales.

Pablo Iglesias ha aburrido a los suyos y decepcionado a aquellos que veían a UP incluso una alternativa al PSOE. Iglesias ha antepuesto sus intereses personales y los de su partido al interés general. Todo lo contrario de lo que tenía que haber hecho según su ideario político. Su actitud puede costarle el liderazgo del UP si fracasa en el resultado electoral de las elecciones generales del próximo 10 de noviembre.

Iñigo Errejón se incluye en el escenario político español con un aire fresco, dice que para sumar en aquellas provincias donde haya más posibilidades para los votos de la izquierda. “Conocemos bien cómo funciona el sistema electoral. No vamos a jugar con los escaños”, afirmó Errejón en su discurso. De momento está restando a Unidas Podemos porque sus confluencias se están marchando con Mas País. El bloqueo de UP al PSOE está mostrando las heridas que los primeros habían producido a sus aliados territoriales. Sus confluencias de Aragón, Comunidad Valenciana, Murcia, y ecologistas de Equo, ya son marcas electorales de Más País. Y habrá más.

¿Y por qué no Más España, si su origen es Más Madrid?, hubiera sido una consecuencia lógica. ¿Es por la  aversión de la izquierda por nombrar a este hermoso país que se llama España?, el país donde han nacido, les ha dado su nacionalidad y, por lo tanto, su personalidad jurídica. Si es por aversión, algún día lo tendrán que decir. Pero parece más que es por imposibilidad. Lo cierto es que Errejón usó la palabra España en reiteradas ocasiones. Por ejemplo dijo que “Primero España y después las siglas”. Además, Más España es una marca registrada en Extremadura por el PP. “Más España” fue el lema de Jose Antonio Monago en las elecciones autonómicas del 26 de mayo del 2019. “Más Extremadura, Más España” fue el eslogan de Monago durante esa campaña electoral. Con el registro de Más España en la Oficina Española de Patentes y Marcas por el PP, Errejón no ha podido usar esta marca.

Más democracia, más responsabilidad, más gobernabilidad, más gobierno progresista, son premisas de Iñigo Errejón, quien ha entrado en el debate político y electoral español dando consejos “pragmáticos” - como el dice - a sus adversarios políticos de izquierda. Se ha situado a la izquierda del PSOE y a la derecha de UP con un mensaje moderador pero reivindicativo al mismo tiempo. Con una buena puesta en escena, marcando distancia con su imagen en su etapa en UP.

Con un discurso arrollador hacia los que supone su electorado, Iñigo Errejón quiere esta vez que Más País sea bisagra - sí señor Rivera, que no es tan malo - y dar gobernabilidad al país si fueran necesarios sus escaños para un gobierno progresista del PSOE siempre que este partido no pacte con las derechas. Lo dejó bien claro en su declaración de intenciones: “cada escaño que saquemos se pondrá al servicio de un gobierno progresista, aunque ello implique sacrificar la solución a todas las transformaciones”.

Iñigo Errejón quiere despertar la ilusión en el votante de izquierdas, quiere ser también el destino de aquellos que ya han elegido la abstención como signo de protesta por la falta de entendimiento y unidad de la izquierda convenciéndoles para que voten a Mas País. El tiempo dirá si consigue ilusionar a ese electorado que está harto de los personalismos de Iglesias y la falta de consenso de Sánchez con ese podemista.

Más País es el origen del ideario político de Iñigo Errejón. “Concurrimos (a las elecciones generales) para ser parte de la solución” es su razón de ser ahora como un nuevo partido político. Los votantes españoles de izquierdas tienen la última palabra el próximo 10 de noviembre en esta emocionante aventura democrática de un proceso electoral libre y abierto a la sociedad animándola a participar en su futuro más inmediato.

martes, 17 de septiembre de 2019

Adiós a la nueva política



No hay candidato para una nueva investidura en el Congreso de los Diputados. Hoy se lo ha comunicado el Rey - como Jefe del Estado - a la Presidenta del Congreso y esta a la sociedad española, al no tener ningún candidato mayoría suficiente para ganar la tercera investidura después de las elecciones generales del pasado mes de abril.

No me gusta empezar una frase con una negación pero si así lo hago es para manifestar mi disgusto, mi indignación y mi hastío. Como seguro lo hay en la mayoría de la ciudadanía. Disgusto, indignación y hastío porque los líderes políticos con representación parlamentaria no han sido capaces para pactar una investidura que facilitara la formación de un nuevo Gobierno en España. Disgusto, indignación y hastío porque Pedro Sánchez y el PSOE no hayan encontrado ni propuesto a los partidos políticos ninguna vía para lograrlo. Por mucho que diga Pedro Sánchez que lo ha intentado todo.

Con los nuevos desafíos a los que se enfrenta España: inquietudes sociales, financiación autonómica, paro, sentencia del procés, pensiones, brexit, recesión económica mundial, entre otros muchos, seguimos sin un gobierno estable después de las últimas elecciones generales.

Albert Rivera - muy cuestionado por su electorado por no apoyar una investidura de Sánchez, según las últimas encuestas - ha propuesto in extremis a Pedro Sánchez la abstención de Ciudadanos con condiciones: formar un gobierno en Navarra sin el apoyo nacionalista pro etarra, pactar el artículo 155 de la Constitución para aplicarlo de nuevo en Cataluña, un compromiso de no indultar a los políticos presos protagonistas del golpe de estado en Cataluña - que aún  no están condenados - y no subir los impuestos. Rivera invitó a Casado y al PP a unirse a esta propuesta, sin conseguirlo. Sánchez dijo que esos requisitos ya se cumplen y no se comprometió a nada ni verbal ni por escrito por lo que Cs no se abstendría en el debate de investidura que ya no se va a celebrar.

Para Casado “todo parece indicar que Pedro Sánchez quería desde el principio nuevas elecciones”, añadiendo e invitando al electorado en general - desde el Congreso de los Diputados después de hablar con el Rey - que “si Sánchez nos aboca a elecciones generales, que no le salga gratis”.

Pedro Sanchez, en su comparecencia como Presidente del Gobierno en funciones desde el Palacio de la Moncloa, después de su reunión en el Palacio de la Zarzuela con Felipe VI, se lamentaba del no a su investidura por parte de Unidas Podemos afirmando que nunca antes en Europa un proyecto socialdemócrata para formar gobierno había sido tumbado hasta cuatro veces por un partido de izquierdas.

Unos por otros, la casa sin barrer, como dice un dicho popular. Unos por otros, por sus ambiciones personales, por sus compromisos electorales, nos llevan a todos los españoles a unas nuevas elecciones generales. Incluso aquellos que nacieron enarbolando su bandera de la nueva política, desde el radicalismo de Iglesias y la moderación de Rivera, se han convertido en pura irresponsabilidad y, pronto sabremos, si son ya parte de la historia parlamentaria y política de España. Si se cumplen las encuestas, Rivera e Iglesias son líderes políticos en declive y con un importante descenso electoral que les puede costar el liderazgo de su partido político si ese pronóstico se confirma.  Y habrán dejado pasar la oportunidad de demostrar que en España es posible una representación política fragmentada y no bipartidista en el Parlamento.

Desde ahora mismo, tanto Sánchez como Casado piden ya el voto útil de su formación política frente a su contrario en las nuevas elecciones generales del próximo 10 de noviembre.

Y ¿qué nos cuesta esta ineptitud, que cuesta a cada español una campaña electoral?. La cantidad no es pequeña. Verán. Las del pasado 28 de abril costaron 138.961.517 eu (según presupuesto del Ministerio del Interior). Nada menos. 3,76 euros por elector, 2,97 eu por español, destinados a poner en marcha la maquinaria electoral y el despliegue de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Millones de euros que se podrían emplear en acciones de emergencia o de necesidad en España. Todos los días los telediarios están llenos de noticias que requieren la atención del Estado. Basta mirar las tremendas consecuencias de la pasada gota fría en el sureste español.

jueves, 29 de agosto de 2019

Aversión a pactar



Que fracasara la pasada investidura de Pedro Sánchez, para muchos españoles fue una bendición. Generaba mucha incertidumbre que el gobierno de coalición con el PSOE se firmará con Unidas Podemos cuyo líder no cree en la división de poderes del Estado, pilar de toda democracia; se empeña en afirmar que en España hay presos políticos cuando lo que hay son políticos presos; y reivindica el derecho a decidir en Cataluña cuando es un derecho que no cabe en la Constitución española de 1978. Estos asuntos hubieran sido motivo de discordia en ese gobierno que - afortunadamente -  no se ha producido.

Calvo, vicepresidenta del gobierno en funciones, dijo al día siguiente de esa fallida investidura, que la vía del gobierno de coalición se había cerrado y que, a partir de ese momento, tenían que buscar otras vías para apoyar a Pedro Sánchez y darle el voto de investidura para que forme Gobierno en España. Ojalá sea así, pero en política todo es posible. A su vez, invitada a las derechas, PP y Cs, a abstenerse  por responsabilidad y razón de Estado para no verse obligados a negociar con nacionalistas e independentistas. También proponía la abstención a UP para la investidura de septiembre y negociar programa de gobierno sin entrar en el Gobierno.

Hace unos días UP ofreció a Sánchez un Gobierno de Coalición con una Vice Presidencia Social y tres ministerios, propuesta muy parecida a la que le hizo el PSOE y el Gobierno en funciones antes de la votación de la investidura fallida. Sorprende que se pronunciaran ahora afirmativamente desde UP cuando tuvieron la oportunidad de votar a favor esta misma propuesta en la citada votación. No pasaron 24 horas de esa proposición de UP para que el PSOE la rechazara mediante un comunicado por escrito.

En España estamos acostumbrados a las mayorías absolutas y a un Gobierno monocolor. Con la fragmentación actual de partidos en el Congreso de los Diputados eso no se dará salvo que el electorado vea que no hay manera que se pongan de acuerdo, rectifique y, después de nuevas elecciones generales, volvamos al bipartidismo entre el PP y el PSOE.

Hace un mes leí una interesante entrevista al alemán Wilhelm Hofmeister, delegado en España de la Fundación Adenauer, ligada al CDU de Angela Merkel. Esta Fundación se instaló en España en 1976 para impulsar y desarrollar la Democracia Cristiana en este país. Una de sus actuales funciones es analizar la política española. Manifiesta que aquí “negociar es perder. Todo o nada, Así funciona la política en España. Para un observador extranjero, especialmente cuando proviene de un país orientado al consenso como Alemania, esto no siempre es fácil de entender”. Pero - manifiesta - este es el modelo de estilo político en España. Tiene razón. Aquí es muy difícil que un partido ceda espacio y política a su rival político. Parece que se le va el liderazgo en eso. Algo pasó a favor cuando PSOE y Cs  - este último es un partido que se autodenomina de la nueva política, nuevos criterios, nuevas maneras de ejercer la política - pactaron un acuerdo de gobierno que UP y PP no apoyaron en la primera investidura fallida de Sánchez. Hofmeister tiene una visión muy clara de la situación política en España al afirmar en esa entrevista que “la capacidad de llegar a acuerdos y consensos no se ha cuidado mucho en los últimos 40 años”. Y añade que “los protagonistas de la Transición tenían posiciones antagónicas y mucho mas distanciadas que los de ahora, por ideología y por experiencias personales traumáticas como los que habían vivido en el exilio o en la clandestinidad, pero fueron capaces de llegar a acuerdos que de alguna manera se mantienen”.

En aquella posibilidad de acuerdo mencionada entre PSOE y Cs, como ahora para la investidura de septiembre, la única solución es volver a negociar para un pacto de gobierno entre ellos.

Albert Rivera está en una actitud muy intransigente con la negativa de apoyar a Sánchez como Presidente del Gobierno. Esto ha causado y causará estragos en Cs. En unas elocuentes declaraciones, también en EL PAIS, Toni Roldan, indica que esta postura de Rivera “es una estrategia que va en contra de los intereses de España”, por lo que - manifiesta - que “no es viable. Rivera se equivoca”. Toni Roldan era el responsable del programa electoral y el portavoz económico de Cs, su dimisión no ha sido la ultima, vendrán más. Dice que "cuando en el extranjero te preguntan, oye si ahí hay una mayoría posible entre unos liberales y unos socialdemócratas, ¿cómo es posible que no lleguen a un acuerdo?. Es incomprensible desde fuera. Los países pagarían por tener un Gobierno estable. De centro y reformista”. La decepción de Toni Roldan es obvia, Le han cambiado Cs, partido que ha ayudado a construir. Insiste al afirmar que “ahora lo que tendrían que hacer Sánchez y Rivera es contar diputados. La aritmética es la que es. Tienes una mayoría sólida en el centro de 180 diputados que es única en Europa y te permite hacer un montón de cosas. Lo primero que tendría que hacer Sánchez  es abrir una vía de dialogo muy clara y decirle a Cs este es el espacio que tenemos, hasta donde queréis condicionar”. Si esto se añade a que dos de cada tres votantes de Cs vería con buenos ojos un Gobierno de Coalición PSOE y Cs... Pero Rivera no mira hacia el centro izquierda sino hacia la derecha. Quiere liderar ese espacio político.

A su vez, Sánchez solo busca votos que apoyen su investidura, no esta negociando con nadie con el fin de forzar una decisión in extremis para la próxima votación de investidura, si es designado por el Rey como candidato para esa votación. Parece que Sánchez quiera elecciones generales aunque sus ministros lo niegan. Las últimas encuestas privadas dan mayoría al PSOE, incrementando su apoyo electoral, sube PP y bajan Cs, UP y VOX. Puede ocurrir que unas nuevas elecciones no resuelvan este asunto y que PSOE y Cs terminen negociando, con la necesidad de sumar con otras fuerzas, para conseguir la mayoría absoluta. Estaríamos peor que ahora.

Lo deseable es que la ambición de unos pocos no nos lleve a la ingobernabilidad de España porque esto solo genera incertidumbre. Con la desaceleración de la economía mundial, que parece que es lo que viene, esta no es la mejor receta.

lunes, 29 de julio de 2019

bloque surrealista


Seguimos con la dispersión de mensajes en los medios de comunicación entre los líderes políticos sobre su posición en la investidura de Pedro Sánchez para Presidente de Gobierno de España a finales de este mes. Se sigue negociando - incluso más de lo que dicen, sin fotógrafos, incluso casualmente en el ascensor -, pero no hay manera que se pongan de acuerdo.

Nació socialdemócrata, se hizo liberal y ahora se erige como jefe de la oposición de la derecha sin serlo. Albert Rivera se ha propuesto superar al PP en las urnas y en esta tesitura se ha hecho intransigente, amparado con la Ejecutiva de su partido. Es el que más claro tiene su mensaje ante la investidura de Sánchez: Ciudadanos votará en contra y no hay nada más que decir, aunque entre sus filas haya dimisiones - y las seguirá habiendo - por mantener esta postura.

Albert Rivera empezó su carrera política con un mensaje claro, se presentó desnudo a los medios de comunicación reivindicándose como un político sin pasado, sin ataduras, puro, al servicio del ciudadano. Con un eslogan potente: "Sólo nos importan las personas. Nos importas tú". Era bienvenida una nueva voz y un nuevo proyecto constitucionalista en Cataluña que influyera en la toma de decisiones desde el sentido común. Ese bagaje por el desierto llevó a Ciudadanos, nada menos, que a ganar las últimas elecciones en esa Comunidad Autónoma. Aunque ha servido de poco, sigue habiendo un gobierno independentista en la Generalitat por la suma de partidos rupturistas contra el Estado español. Muchos echamos de menos una moción de censura donde Arrimadas presentará un programa de gobierno coherente e integrador. Aunque estuviera abocada a perderla. Pero peor es la inacción. Con ese resultado electoral en Cataluña se vieron ganadores en las elecciones generales en España. De estimaciones electorales a victorias pírricas que lo convierten en el partido político que más creció en esas últimas elecciones generales en porcentaje de votos pero siendo la tercera fuerza política, sin llegar a ese sorpasso tan anhelado sobre el PP. 

En España es necesario un partido de centro y me temo que a Ciudadanos este tren se le escapa. Su orientación hacia el centro derecha da alas a sus adversarios políticos para arrebatarle ese porcentaje de votos que están más a la derecha o a la izquierda de su partido. Hay un espacio claro, el centro o centro izquierda - donde se ha ubicado el PSOE - que es donde Ciudadanos tiene más futuro. Por la derecha ya están el PP y Vox. Las encuestas privadas ya marcan una clara tendencia en la recuperación del PP y esto hace pensar que el centro derecha ya está ocupado por ellos. Las urnas marcarán el veredicto final.

Por su parte, la ambición de Pablo Iglesias no deja de sorprendernos. No solo quiere ser ministro, sino que ha sugerido ser Vicepresidente del Gobierno en las últimas conversaciones con Sánchez. Increíble pero cierto, cuando los votos de Unidas Podemos no bastan para que Pedro Sánchez sea elegido Presidente del Gobierno. Da que pensar, ¿no estará Iglesias buscando su estabilidad personal en su presente y futuro cuando su liderazgo en su partido cada vez está más cuestionado?, ¿busca los privilegios como ministro?. En una negociación como esta llama mucho la atención hablar primero de cargos - de su cargo - en vez de programa. Quien te ha visto y quién te ve ahora, Sr. Iglesias.

Casado ha moderado y centrado su discurso y bien que se agradece. Ejerce de Jefe de la Oposición por derecho propio como el segundo partido político más votado en las últimas elecciones generales. Está dando la imagen de un líder de un partido político de Estado, con altura de miras. Para broncas ya están los extremos y ahora también los naranjas. Manifiesta que no pueden abstenerse porque son la alternativa electoral al PSOE pero el PSOE se abstuvo para que Rajoy fuera presidente y también ellos eran la alternativa al PP, como después se ha demostrado en las urnas. Casado y los suyos no pueden realmente abstenerse total o parcialmente por la actitud de Rivera y los suyos. Y ahí estamos, Sánchez se ve abocado a pactar con independentistas, rupturistas y podemistas.

La Ejecutiva del PSOE votó hace unos días por unanimidad un gobierno monocolor previo a la reunión con Iglesias. Iglesias cita a sus bases para votar si negocia con Sánchez ese gobierno o uno de coalición. E insiste en su puesto en el Consejo de Ministros. Considera que se lo merece, no será por su resultado electoral. A todo esto, Sánchez no se fía de Iglesias… PSOE y Unidas Podemos tienen políticas enfrentadas con las soluciones en Cataluña, la aplicación del 155 de la Constitución, … No parece que puedan gobernar juntos y sí negociar acuerdos puntuales en políticas sociales. ¿Hasta dónde cederá Sánchez para ser Presidente del Gobierno antes que se convoquen nuevas elecciones generales, hasta donde lo estará el PSOE?. Difícil respuesta con los cambios de criterio que Pedro Sánchez nos tiene acostumbrados para mantenerse en el poder.

Unos y otros están dando muy mala imagen. Con actitudes como la suya, los votantes terminarán añorando el bipartidismo. Que por cierto, daba estabilidad y no el bloqueo actual.

Cada día estamos más cerca de repetir elecciones generales atendiendo al artículo 99 de la Constitución. Ellos sabrán, pero el hartazgo de la sociedad española es grande con los políticos y con la repetición de elecciones, sólo puede traer abstención que beneficiará a la lista más votada que - según todas las encuestas públicas y privadas - favorece al PSOE. Valoren ustedes. 


Este artículo lo publiqué con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press el 13 de julio de 2019.

viernes, 21 de junio de 2019

¿Abstención?



Según lo que marca la Constitución española, el rey Felipe VI ya ha tenido la ronda de consultas con los líderes políticos con representación parlamentaria y ha propuesto a Pedro Sánchez, del PSOE, como Presidente del Gobierno. Ahora se abre una fase de necesaria negociación para “armar” - como dice Albert Rivera - una mayoría para investir a Sánchez al frente del Gobierno de España, si así lo deciden las mayorías del Congreso de los Diputados.

Todos los líderes políticos han manifestado sus posturas, los que pueden dar su apoyo y los que no, los que lo darían con condiciones, los que con ellos no hay posibilidad de acuerdo y será negativo su voto y la de su partido.

Si no hubiera una mayoría absoluta en la primera votación de investidura, ni una mayoría simple en la segunda, habría que repetir las elecciones generales, un escenario que no se desea y que sólo los parlamentarios pueden evitar.

¿Qué harías tú, qué haríamos nosotros si estuviéramos en la piel de los parlamentarios y de sus líderes políticos?. Personalmente, el corazón me dice una cosa y la cabeza dice otra, divorcio provocado por la incertidumbre que produjo el anterior gobierno de Pedro Sánchez aliado con podemistas, nacionalistas e independentistas. Vean que me dice el corazón y la cabeza, y tomen ustedes sus propias decisiones en las que quizá coincidamos.

La democracia española tiene una época de éxito en nuestra historia reciente que es modelo a seguir dentro y fuera de nuestras fronteras. Una etapa que pudo ser posible porque muchos renunciaron a sus propósitos por un objetivo común. Muchos dejaron atrás sus diferencias para promover una causa de todos y para todos. Y no lo tenían fácil. Me refiero a la llamada Transición española. Liderados por el rey Juan Carlos I y por responsables políticos de todas las ideologías que supieron encontrar sus puntos de encuentro para conseguir un periodo apasionante de la historia de España.

Hay momentos importantes en la historia en los que tiene que primar el interés general y no solo el de los votantes de un partido o los designios de un dirigente político determinado. Y en uno de esos momentos nos encontramos ahora. No puede repetirse un gobierno condicionado al capricho de nacionalistas, independentistas y de la izquierda radical y antisistema de Unidas Podemos. Nos llevaría a más incertidumbre y, por tanto, a crisis económica y más paro. No veo un gobierno de coalición entre el PSOE y un Unidas Podemos moribundo con un Pablo Iglesias devaluado y desprestigiado y - por serlo - revolucionario en sus formas, sus mensajes y sus maneras de intentar influir en el gobierno.

Cualquier decisión política en el Parlamento español viene condicionada por el pasado más reciente. La pregunta del millón, como diría aquél, es si Pedro Sánchez es de fiar, y otras cuestiones sobre ¿qué pactó con Torra en Pedralbes?, ¿si están encima de la mesa los indultos de los políticos presos independentistas después de cuando se conozcan las penas de la Sentencia del Tribunal Supremo sobre este juicio?. Es indudable que todo lo que tenga que ver con el “procés” y las decisiones de Pedro Sánchez y su gobierno relacionado con esto, condiciona cualquier decisión en la votación de investidura.

¿Es posible una abstención de los partidos políticos constitucionalistas?. Sí es posible, basta ejercerla. Sin embargo, nos encontramos en una encrucijada. Los parlamentarios tienen que decidir con quién quieren que el Gobierno de España se juegue los cuartos de todos, y no debería ser con los que quieren romper España. Todos los partidos constitucionalistas podrían apoyar la abstención frente al frentismo independentista y populista: PP, Cs, Navarra Suma, Coalición Canaria, ...

Por tanto, el corazón me dice que PP y Ciudadanos podrían abstenerse en segunda votación después de votar negativamente en la primera votación de investidura siempre que Pedro Sánchez garantice y se comprometa - por escrito, mediante acta o similar - que no va a pactar para formar gobierno con independentistas, nacionalistas y podemistas. Otra cosa - después - serán los apoyos puntuales para aprobar determinadas leyes que - por afinidad - la izquierda se una para sacarlas adelante.

Sin embargo, la cabeza que es más pragmática, más resolutiva, menos sensible, cree que Pedro Sánchez no es de fiar y le preocupa y mucho todo lo que Sánchez y Torra negociaron en Pedralbes y en reuniones posteriores entre Gobierno de España y gobierno de la Comunidad Autónoma catalana que aflorará ahora durante el previsible nuevo Gobierno de Sánchez. Y por esto, la cabeza se decanta por nada de abstenciones de la que podría arrepentirse en un breve periodo de tiempo. Un no sería la decisión. Aunque con fisuras y con dudas, porque el PSOE se abstuvo para que Rajoy - del PP - pudiera formar Gobierno y no repetir, de nuevo, unas elecciones generales. Claro que Sánchez dimitió y renunció a su acta de diputado para evitar abstenerse y es él ahora el que pide a los demás su abstención. Paradojas de la historia de cada uno. Ya saben ese refrán popular que dice que “nunca digas de este agua no beberé” no sea que tengas que hacerlo y arrepentirte después de lo dicho y de lo hecho.

Le invito a que haga esta reflexión, valore pros y contras y decida. No estamos en la disyuntiva de los miembros del Congreso de los Diputados pero podemos opinar y, si quieren, aconsejar. Y que cada partido político y cada diputado obren en conciencia con el interés general de España como premisa. Que así sea.



Este artículo se ha publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press

domingo, 9 de junio de 2019

Duelo electoral




Seguimos con las secuelas de las elecciones municipales y autonómicas. Si las campañas electorales son apasionantes, se renuevan los mensajes, se proponen nuevas ideas; el análisis del resultado también es muy interesante. Aunque todos digan que ganan. Bueno, está vez, sólo hay uno que ha reconocido públicamente su nueva derrota agravando su caída libre: me refiero a Unidas Podemos de Pablo Iglesias.

Y con los resultados electorales vienen los pactos, salvo los que han conseguido la mayoría absoluta por si solos y podrán gobernar en solitario poniendo en marcha el programa electoral de su partido político.

Todos los medios de comunicación han informado de los posibles gobiernos que se pueden dar del resultado de pactos del bloque de la derecha y del de la izquierda porque sus propios líderes se han definido con sus dichos y con sus actos de esta manera.

Albert Rivera se ha empeñado en decir que su negativa a negociar con el PSOE es No porque No es No. Me recuerda esa célebre frase de Rajoy cuando dijo que un plato es un plato y una cuchara es una cuchara. ¿Quién cuestiona lo que es obvio?. Sin embargo pareció por unas horas que desde Ciudadanos hacían suyo ese dicho que dice que “de lo que diga, digo Diego”, o sea que gobernar manda y sus criterios y sus argumentos de centro derecha ya no valen si el PSOE le cede cuota de poder en ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas. Desde el PSOE alucinaban, pero estaban encantados que ese vuelco electoral pudiera suceder y restar poder al PP. Pero a mediados de semana desde Ciudadanos se dijo que no, que son un partido de convicciones profundas y que para pactar con el PSOE a nivel territorial los líderes socialistas tenían que renegar de Pedro Sánchez y expresar públicamente estar en contra de las alianzas que el actual Presidente del Gobierno ha hecho con los independentistas. Casi nada, menuda afirmación que cierra las puertas a ese pacto de socialistas con Ciudadanos.

Y entre pacto y pacto puede ocurrir que celebre el poder el vencido y lo llore el ganador. No es una contradicción, es democracia, lo que pasa es que cuando le ocurre a uno, le duele; cuando le sucede a los demás y te beneficias de eso, es una victoria. Vean la moción de censura de Sánchez a Rajoy, ahí queda dicho todo.

En el resultado electoral de hace cuatro años para el Ayuntamiento de Alicante ganó el PP. Recuerdo que unos días después vi por la calle a Asunción Sánchez Zaplana, entonces número uno de la lista electoral del PP para dicho Ayuntamiento. El PP era la lista más votada y la que más concejales tenía, por lo que se perfilaba como la nueva Alcaldesa de Alicante. Hubiera sido el broche de oro a una larga carrera política donde el servicio público era lo primero renunciando a muchas cosas a nivel personal. Lo suyo era el bienestar social para los demás, primero como concejal, luego como consellera. Un buen día la visitamos un grupo de rotarios en su despacho de concejal, situado en el mismo edificio donde antes estuvo la Casa de Socorro. Queríamos saber de las necesidades más imperiosas de la ciudad. Nos sorprendió y nos agradó sobremanera la pasión de cómo contaba las acciones solidarias que emprendía el Ayuntamiento de Alicante y lo mucho que se hacía desde una administración pequeña para esos asuntos. Sánchez Zaplana hubiera ejercido su nuevo cargo con mucha ilusión desde la humildad, el compromiso y la implicación para los alicantinos. Le felicité personalmente por el resultado electoral de su partido y por haber ganado aquellas elecciones. Se emocionó. Fue una victoria amarga, ya sabía que no iba a ser Alcaldesa porque PSOE, Compromis y Guayan estaban negociando un gobierno de coalición para ser ellos los que gobernaran la ciudad, como así ocurrió después. Y desde ese momento empezó para Sánchez Zaplana el duelo electoral, ver cómo se le escapaba de las manos el sueño de su vida.

En la noche electoral de las pasadas elecciones municipales, Carmena - de Más Madrid - hizo una rueda de prensa. Aunque su partido había ganado las elecciones, los votos de la izquierda no sumaban la mayoría necesaria para que ella fuese Alcaldesa de Madrid y manifestó con lágrimas en los ojos que una vez constituida la nueva Corporación renunciaría a su acta de concejal y se retiraría de la política. Estaba decepcionada. Tampoco era momento de reproches, que si los hubo de Errejón hacia Unidas Podemos, ella no, tuvo la elegancia de callar y la resignación de ver cómo la democracia la jubilaba de su sillón de Alcaldesa. Empezó ese duelo electoral que tanto duele y del que no queda más remedio que conformarse y olvidarlo con el paso del tiempo. Pasados unos días, con más perspectiva y viendo la dificultad de las derechas de entenderse porque nadie quiere salir en la foto negociando con los de Vox, Carmena se postula para ser Alcaldesa por ley, es decir, si ninguno de los bloques se ponen de acuerdo y consiguen la mayoría suficiente para que su candidatura sea ganador, Carmena será la Alcaldesa por ser la lista más votada.

Son días de manifestaciones públicas, cada uno muestra su posición. Están todos marcando su territorio, sus líneas rojas que no dejaran sobrepasar, para que todo el mundo lo sepa y seamos conscientes de sus pretensiones. Es la imagen que quieren dar. Lo cierto y verdad es que se está pactando sin publicidad, sin luz y taquígrafos, desde la discreción, para hacer posible la investidura de cada caso. Y el PP moverá sus hilos para entenderse con Cs y hacer las alianzas naturales intentando que su relación con Vox no contamine su pacto con Cs, como se hizo en el gobierno de la Comunidad Autónoma de Andalucía, del mismo modo que el PSOE hace a gusto los pactos con Compromís y con reservas con Unidas Podemos.

Y entre unos y otros los periódicos, desde la radio y los telediarios se llenan de titulares creando incertidumbre cuando parece que está encauzado, aunque siempre pueda haber sorpresas porque ya saben eso que se dice que el poder corrompe y la ambición desmedida de algunos es terreno abonado en negociaciones como esta. En estas, lo que habría de primar siempre tendrían que ser los ciudadanos y el interés general. Que así sea.



Este artículo ha sido publicado el 1 de junio de 2019 en mi columna de opinión del periódico Alicante Press

domingo, 5 de mayo de 2019

Uno gana y otros patalean

Después de unas elecciones todos los líderes de los partidos políticos dicen que han ganado, aunque no lo hayan hecho. Se las ingenian para resaltar los datos positivos que genera cada proceso electoral para su partido político. Pero esta vez, digan lo que digan, no ha sido así. Hay un claro ganador: el PSOE. Antes de comentarlo, ¿qué les ha pasado a los demás partidos políticos con representación parlamentaria a nivel nacional?.


Ni las peores encuestas daban el nefasto resultado del PP. Como dijo Casado en la noche del escrutinio electoral del domingo 28 de abril, el resultado ha sido "muy malo", el peor de la historia del PP. Lo achacó a la fragmentación de la derecha y es cierto, pero hay más. El PP se ha derechizado dejando libre su espacio de centro derecha. Por aquí le ha ganado terreno Ciudadanos. El PP tenía que haber defendido su espacio ideológico, sabiendo que los ultra - que los había en su formación política - los perdía a favor de Vox, como así ha sido, era inevitable. Además, si toda la campaña electoral el PP ha defendido gobernar en solitario, en caso de hacerlo, no se puede el último día de campaña afirmar que en su gobierno pueden entrar Ciudadanos y Vox - haciéndose eco de esto muchos medios de comunicación - cuando Rivera lo ofreció durante toda la campaña electoral y Casado no le hizo ni caso, y Vox hubiera sido un socio necesario para la Investidura, ¿pero para el gobierno?. Los nervios traicionaron a Casado y a su equipo, sus encuestas les daban un mal resultado. Son las primeras elecciones generales de Casado desde que hace 9 meses se hizo cargo de la dirección del PP y su inexperiencia como líder de su partido se ha notado en esta contienda electoral con mensajes desacertados como este que calan en el electorado. El PP ha conseguido 66 escaños, frente a los 137 que tenían en la anterior legislatura.

Albert Rivera ha vuelto a perder unas elecciones generales en las que se veía ganador, con el ánimo de formar un gobierno de coalición de Ciudadanos con el PP (no al revés). No ha sido así. Se equivocó en cuál era su adversario. No lo es sólo el PP de Casado, sino también el PSOE de Sánchez. Tampoco fue creíble su negativa a gobernar con Sánchez después de estas elecciones porque otras veces dijo no hacerlo con el PSOE o con el PP y luego hizo lo contrario. Ciudadanos también se derechizó abandonando el centro izquierda. Muchos votantes de ese centro, que anhelan la moderación, que podían haber sido votantes de Ciudadanos, terminaron votando al PSOE. Aunque Ciudadanos haya incrementado en 25 escaños, teniendo ahora 57, y se haya quedado solo a doscientos mil votos del PP, este resultado es un fracaso para sus pretensiones: sacar a Sánchez de la Moncloa. A su vez, ahora Rivera reivindica el liderazgo de la derecha y de la oposición parlamentaria al gobierno del PSOE porque Ciudadanos es el partido que más crece frente a la caída del PP y el ascenso de Vox, pero las matemáticas son las que son, es el tercer partido del Parlamento español superando a Unidas Podemos que pasa a un cuarto lugar. Ciudadanos aumenta mucho en escaños pero no es suficiente, se ha quedado a 9 de superar al PP.

Vox que era la gran amenaza por la ultraderecha, así lo expresaban por activa y por pasiva desde el PSOE, ha tenido un buen resultado pasando de cero a 24 escaños, pero muy lejos de lo que vaticinaban las encuestas y esperaban ellos mismos. Una cosa es llenar plazas de toros y otra que les voten todos los que les siguen en los mítines. Han despertado voluntades, han generado inquietud, pero los votos recibidos no condicionan nada, ni le da el poder al PP. Sí habrá una nueva voz en el Parlamento a través de Abascal, que representa a más de dos millones y medio de españoles cabreados que, por ejemplo, cuestionan y reivindican el fin de las comunidades autónomas.

Iglesias quiere ser ministro. En la misma noche del recuento electoral del domingo ofreció un gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos. Era uno de sus objetivos de campaña y ahora es su principal objetivo de legislatura. Con su escaso resultado no puede exigir mucho. Ha pasado de 71 a 42 escaños. Un desastre, inferior al que sugerían las encuestas, pero desastre en cualquier caso.

La sorpresa la ha dado el PSOE.  Todas las encuestas le daban ganador, pero no tanto como el resultado final. Han pasado de 85 a 123 escaños. Ha sido el partido más centrado de todos, además de su orientación socialista, y - por tanto - el más beneficiado de los indecisos de centro. En España ganan las elecciones generales los partidos políticos más cerca del centro, en este caso del centro izquierda. El PSOE puede gobernar en solitario. Si lo han hecho con 85 escaños, ¿por qué no pueden hacerlo ahora con 123?. Con el casi 100% del escrutinio, Sánchez dijo que habrá un gobierno socialista (monocolor). Sólo le hace falta una investidura con los votos de Unidas Podemos y el apoyo de los nacionalistas (la abstención ó el voto favorable), además de pactos concretos de legislatura con la izquierda y con Ciudadanos. En su “Manual de resistencia” Pedro Sánchez escribe que “el elemento esencial del liderazgo es conectar con las emociones de la gente”. Parece que él lo ha conseguido en estas elecciones generales.

Con las elecciones municipales, autonómicas - en algunas comunidades - y europeas, a poco menos de un mes, el debate de la formación de gobierno no parece una prioridad hasta pasadas esas elecciones. Mientras tanto todos analizan lo que ha pasado el 28 de abril y observamos cómo uno gana y los otros patalean, cada uno con sus legítimos argumentos, por supuesto.



Este artículo ha sido publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press

sábado, 27 de abril de 2019

El debate decisivo



Esta es la semana previa a las elecciones generales del 28 de abril. Y decisiva para el futuro de los partidos políticos con aspiraciones de gobernar y para el presente más inmediato de España.

El primero de los debates televisados a cuatro cumplió las espectativas. Era un clamor popular que tenía que hacerse con los principales partidos políticos con representación parlamentaria a nivel nacional. Así fue después de las dudas de Pedro Sánchez.  Ha hecho una campaña electoral tan blanda que no quería ni enfrentamientos ni desgaste. Estuvieron los líderes de PP, PSOE, Ciudadanos y Unidas Podemos.

Pedro Sánchez estuvo muy crispado y a la defensiva en todo el debate reivindicando lo mucho que dijo ha hecho su gobierno en 10 meses. El gobierno más corto de la democracia española. Y leyó una serie de medidas, muchas de ellas anunciadas por decreto después de la convocatoria de elecciones generales, sin presupuesto y sin haberlas puesto en marcha. En diversos instantes leyó sus políticas sociales a favor de la igualdad entre todos los españoles.

Iglesias estuvo fuera del debate. Eso sí, dio una clase de derecho constitucional como si estuviera delante de sus alumnos cuando daba clases en la Universidad. Reivindico que los debates tenían que estar regulados por ley. Mostró su obsesión contra Bancos y Eléctricas.

Casado estuvo flojo, dando una imagen de moderación lejos de su discurso en el Congreso de los Diputados o durante la campaña electoral. Su equipo dijo después del debate que es la imagen que quería dar, buscando hacer un debate de guante blanco que pidió Sánchez los días previos al mismo y dando la imagen moderada de una persona que aspira a gobernar España. Propuso muchas ideas de su programa y recetas económicas que ya ha puesto su partido en práctica en gobiernos anteriores con resultados positivos con reducción de impuestos y creación de empleo.

Albert Rivera fue el que tenía más preparado el debate desde el minuto uno con un alegato contra Pedro Sánchez, sus políticas y sus acuerdos con los independentistas que marcó el debate. Fue de todos el que mostró más iniciativas como líder de la familia y de los autónomos, como él se definió.

Del debate quedaron en el aire tres preguntas que se hicieron de forma reiterativa que Pedro Sánchez no contesto. Rivera y Casado le preguntaron si indultará a los independentistas protagonistas del golpe de estado en Cataluña si el Tribunal Supremo los condena por rebelión; la segunda, realizada por Iglesias, fue en relación a si quería un gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos; a tercera, también de Iglesias, fue sobre si Sánchez pactará con Ciudadanos para formar gobierno. Estas tres preguntas tampoco las ha respondido Sánchez en el segundo debate, aunque dio a entender que no negociará con Ciudadanos.

En las encuestas posteriores en todos los periódicos, salvo en el Público, el primer debate lo ganó Rivera con contundencia.

El segundo debate ha sido bronco. Con acusaciones entre ellos y hablando todos a la vez. Rivera dijo a Sánchez que es el candidato de Otegui y de Torra. Iglesias le recriminó a Rivera que es un maleducado e impertinente. Casado manifestó sentirse humillado por las palabras que le dijo Sánchez sobre la violencia de género, añadiendo que Sánchez “es un peligro público para España”. Sánchez ha llamado mentirosos a los otros tres candidatos cuando le decían algo que no le gustaba y se ha sentido especialmente nervioso con Casado y con Rivera. Un girigay ruidoso dando una imagen lamentable. Para esto se podían haber quedado en casa, los cuatro. Aun así, el más conciliador ha sido Iglesias. Quizá porque es el que más tiene que perder, ó ganar. Ha habido propuestas de todos, pero con tantas interrupciones, se han desdibujado mucho quedando algunos mensajes entrecortados.

Con la pregunta de quién ha ganado el segundo debate, haciendo un repaso por los periódicos nacionales coinciden que el perdedor ha sido Sánchez sin estar “tocado” y los otros tres están cerca del empate aunque distanciándose Casado y Rivera - en este orden - de Iglesias.

A la salida del segundo debate, todos los candidatos sí han coincidido en una cosa: hay que ir a votar el próximo domingo, se vote a quien se vote, que nadie se quede en casa sin votar. Que así sea.



Este artículo se ha publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press.

domingo, 21 de abril de 2019

Pedro Sánchez Presidente del Gobierno y la Semana Santa



Esta Semana Santa es diferente, aunque en realidad todas lo son. También mirando al cielo para que no llueva, estos días no por favor, hay muchos días del año que puede llover que sólo falta que la lluvia elija para hacerlo en estos días Santos. Pues no ves que no, que no toca, oiga.

Esta Semana Santa coincide con días cruciales de la campaña electoral para las elecciones generales del próximo 28 de abril. Quizá por este ambiente de tolerancia con el recuerdo de los mensajes de Jesucristo para salvar al mundo del pecado, hace que los políticos lo prometan todo de todo para convencer al electorado y a ese 40 % de indecisos - según las encuestas - para conseguir ser uno de ellos el inquilino de la Moncloa.

Todo vale para llamar la atención, para captar votos, para arañar unos escaños de aquí y conseguirlos también de más allá; aunque no debería de ser así. Y en esto las redes sociales son una caja de resonancia especial. Un comentario, una noticia, llamativa ó escandalosa, corre rápida y silenciosa como la llama de la pólvora hasta que explota.

Hace unos días leí en twitter un mensaje de Pedro Sánchez Presidente del Gobierno muy comentado en redes sociales, que era más propio de un provocador que de un aspirante a repetir como Presidente de Gobierno. Y más en esta campaña electoral en la que el PSOE expone lo justo a su líder para no perjudicar su imagen personal. Curiosa protección en periodo electoral, más propio de otros momentos más sosegados durante la larga vida de un político. Pero ya ven, Sánchez es una caja de sorpresas. Cuida sus mensajes, la imagen que proyecta, cómo llegan sus propuestas a la sociedad, ... Su ambición lo puede todo, justificada en su “Manual de resistencia” como la propia de un político que aspira a gobernar.

Pero permitan que vuelva a ese tuit de Pedro Sánchez Presidente del Gobierno en el que presuntamente critica a la Semana Santa y la denomina “franquista” y “machista”. Es enorme el aluvión de críticas a este comentario, recortado y compartido por doquier. Parece extraño enfrentarse así, de forma tan gratuita, a creyentes y practicantes cristianos, a la ciudadanía - en general - que participa en la Semana Santa de una manera o de otra. Unos por devoción, otros por tradición, cada uno lo manifiesta a su manera.

Sin embargo, pensé que era una noticia falsa, como de la que fue víctima Pablo Casado en la precampaña electoral relacionada con la emigración ilegal. Investigué día, hora y procedencia. Este mensaje está publicado en una página en twitter llamada “Pedro Sánchez Presidente del Gobierno”. Las fotos de portada y la de su perfil son similares a la cuenta oficial de Pedro Sánchez. ¿Entonces?. En su definición añade la palabra parodia. Ya ven, lo que se publica en este tuit se trata de una broma, de un comentario de mal gusto. Sus autores mencionan que sus “tuits son menos ridículos que los de la cuenta oficial y su personaje”. Se soluciona el entuerto, hay gente para todo, incluso para esta parodia que crea confusión. La imaginación de algunos es inmensa. Lo que no entiendo es como desde Presidencia del Gobierno de España se permite esta manipulación. Y la Junta Electoral, ¿no tiene nada que decir?.

El ejercicio de la democracia y de la libertad de expresión debe de ser limpios, transparentes, respetando al contrario aunque sea diferente su ideología o su forma de pensar.

Los insultos, las mentiras, la intolerancia, no son propios de políticos que se precien. Reventar un mitin de Cayetana Álvarez de Toledo (PP) en Barcelona ó de Albert Rivera (Cs) en Rentería son acciones nacionalistas violentas propias de regímenes totalitarios que empañan y ensucian el mensaje de sus iguales que no son violentos. Luego que no se quejen que se diga que el nacionalismo es el cáncer de Europa.

Esperemos que ese espíritu conciliador del mensaje de Jesucristo quede después de Semana Santa y la campaña electoral termine desde la tolerancia por los cauces normales y propios de un país democrático como es España.


Este artículo se ha publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press.

viernes, 12 de abril de 2019

Si no vas a por todo, ¿para qué vas?.



Hoy todo se mide en clave electoral. Los gestos, las maneras, la forma de hacer las cosas, las decisiones, están encaminadas a mantener la imagen que cada partido quiere mostrar a su electorado.

Tanto el Partido Popular como Ciudadanos afirman que la convocatoria de elecciones generales anticipadas se debe a su presión parlamentaria y política - y seguro que también es así - y no sólo a la falta de apoyos a los Presupuestos Generales del Estado por los partidos políticos que votaron a favor de la investidura de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno.

En todos hay mucha incertidumbre por el resultado de estas elecciones generales y prisas en captar la atención del electorado.

Sorprende ver lo mal que han emprendido los partidos políticos la precampaña electoral para el 28 de abril. Tanto presionar para tener elecciones generales anticipadas y luego todo es pura improvisación, o eso parece. Propuestas manifestadas por Casado, que luego matiza el PP a través de sus portavoces, para terminar diciendo que es una noticia falsa tergiversada por algunos medios de comunicación. Manifestaciones de Rivera proponiendo un Gobierno de Coalición con el PP cuando aún no se ha votado. Casado tomó enseguida el guante, divertido y risueño - Rivera se lo puso en bandeja - y le ofreció la cartera de Exteriores, claro que desde Ciudadanos le dijeron que el Presidente del Gobierno será Albert Rivera y este quien ofrecerá al PP algunos Ministerios. Abascal pidiendo legislar la posibilidad del uso de armas para que cualquiera pueda utilizarlas cuando crea conveniente para salvaguardar su seguridad en su casa. Iceta sugiriendo un referendum de independencia pactado en Cataluña, un despropósito que enseguida desmintió Ábalos. E Iglesias, desaparecido en combate, con todo el derecho del mundo por su permiso de paternidad, pero con un problema de liderazgo en su partido.

El centro derecha y la derecha española están muy nerviosos, derechizando ambos sus propuestas ante la irrupción de VOX. Se olvidan que en España las elecciones generales las ganan aquellos partidos políticos que están más cerca del centro electoral. Es cierto que con Podemos y con VOX, los extremos tiran a sus lados con mucha fuerza, aunque actualmente más el segundo que el primero.

Más nervios hay en Podemos. Las encuestas ya los sitúan en la quinta fuerza política después de VOX. Esto es debido a malas tácticas y nula estrategia. Y a la falta de credibilidad de su líder. Se echa de menos a ese Pablo Iglesias que preconizaba ser un líder que vive cerca de sus vecinos, en un piso de 90 m2, que compra el pan y el periódico en un comercio del barrio, que es uno de ellos,… Todo se derrumba con la compra de su mansión, con su exigencia de escolta permanente, con la reivindicación de sus nuevos privilegios como parlamentario, etc. Ya no es quien era, por algo será que se ha quedado solo, ya no le acompañan quienes lideraron con él la composición de Podemos después del 15M.

Por su parte, Sánchez se ve ganador, holgadamente. En cada encuesta, suma un poco más. Favorece al PSOE el efecto Moncloa, la caída en la estimación de votos de Podemos y que Ciudadanos parece que se desinfla por su derechización y por su expresa negativa a apoyar a un supuesto Gobierno de Pedro Sánchez después de las elecciones generales.

Unos y otros tienen que ir a ganar las elecciones generales. Han de tener un único objetivo: gobernar España con una base sólida, con una mayoría clara y contundente que nadie cuestione. Es la única manera de tener éxito y su mejor resultado. Porque si no vas a por todo, ¿para qué vas?.


Este artículo se ha publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press.

domingo, 3 de marzo de 2019

Por fin, Elecciones Generales



Por fin, Elecciones Generales. Es lo que mayoritariamente quiere el pueblo español, aunque desde el Gobierno no querían verlo ó no les convenía ó querían alargar la legislatura para no ser el Gobierno más efímero de la democracia española. Ya ven, que no hay más ciego que aquel que no quiere ver. Pedro Sánchez prometió las Elecciones Generales incluso antes de ser Presidente pero no cumplió su palabra una vez le nombraron Presidente del Gobierno. Parece un juego de palabras, pero saben que no lo es.

Que Pedro Sánchez fuera Presidente del Gobierno a través de una moción de censura es legal y constitucional, aunque no gustara a quien perdió el Gobierno. Pero gobernar con una representación parlamentaria tan pequeña, ha supuesto una tensión permanente por falta de apoyos parlamentarios. Me dirán ustedes que pongo al “carnero por delante” ”según el argot popular, sin ánimo de ofender por supuesto, pero lo cierto y verdad es que ha sido una Presidencia muy personalista aunque su gobierno lo forman 11 mujeres y 6 hombres, muy profesionales en lo suyo pero no tan políticos en lo de todos, con alguna excepción.

Ahora Pedro Sánchez convoca unas elecciones generales a todos los españoles. En la fecha que parece que beneficia al PSOE. El efecto Moncloa suma y las encuestas le dan un resultado mejor del que tenía el PSOE cuando era el primer partido de la oposición. Este si que es un mérito de Pedro Sánchez y de su equipo: de estar en intención de voto el tercero o el cuarto en litigio con Podemos a estar ahora en primera posición con una escasa diferencia con el segundo que en este caso es el PP.  Les favorece la crisis de Podemos y la falta de credibilidad de Pablo Iglesias, que suma al PSOE. Podemos se queda sólo, no puede evitar la huida de algunos de sus líderes como tampoco la de alguna de sus confluencias. Sánchez aún no ha ganado ninguna de las Elecciones Generales a las que se ha presentado como Secretario General del PSOE y candidato a la Presidencia del Gobierno de España, ahora tiene una oportunidad de conseguirlo. Pronto veremos en qué queda el resultado de la izquierda en las próximas elecciones.

La intención de voto por el centro y las derechas también tiene sorpresas con la irrupción de Vox, parece que de forma contundente. Según algunas encuestas, Vox le quitará unos 20 escaños al PP. Por su parte Ciudadanos sube unos 30 escaños al quitarle a PP y al PSOE al estar más centrado en su mensaje y sus maneras. Y aunque el PP parece que es el que más pierde, este resultado favorece a ese partido y a Pablo Casado en sus aspiraciones a la Presidencia del Gobierno de España. El Gobierno autónomo en Andalucía es un ejemplo.

Pero ¿cómo hemos llegado hasta aquí?, ¿por qué Sánchez no ha tenido más remedio que convocar elecciones generales anticipadas?. Le han fallado algunos de sus socios de la moción de censura. Pedro Sánchez y su Gobierno han bajado la tensión con el Gobierno Autonómico de la Generalitat catalana buscando un entendimiento político. Sin embargo, la opinión pública veía lo que no percibía el Gobierno: que Torra y su gobierno son insaciables y que tienen un solo objetivo: la independencia de Cataluña. No atienden a razones constitucionales. Al votar los independentistas en contra del proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado han forzado a unas Elecciones Generales.  Ya dijo el prófugo Puigdemont que para sus pretensiones independentistas “cuanto peor, mejor”, aunque su irresponsabilidad no les sume intención de votos ni  mejore su resultado en las urnas a nivel nacional.

En el aire queda la pregunta de si Pedro Sánchez volverá a pactar con quien haga falta después de las elecciones, incluso otra vez con los independentistas, para volver a la Moncloa como Presidente del Gobierno. Los partidos nacionalistas catalanes han engañado a Sánchez como han querido, le han dejado gobernar para comprometerle en decisiones importantes, dejando entrever posibles acuerdos “secretos” entre Torra y Sanchez como la polémica del relator.

En la vida como en política no vale todo a cualquier precio. Las alianzas tienen que ser coherentes, es peligroso pactar con el diablo entendiendo a este como aquél que quiere la ruptura de España.

A los que nos gusta navegar a vela, cuando el mar está revuelto y el viento aprieta, recordamos aquello que mencionó Wagner en su ópera “El holandés errante”, “el que confía en el viento, confía en la misericordia del diablo”. Pues eso.



Este artículo ha sido publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press

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