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domingo, 8 de diciembre de 2019

Por el Parque Natural de la Font Roja



Por el Parque Natural de la Font Rojaa, cerca de Alcoy. Nos reciben los campos húmedos de las últimas lluvias, un limpio ambiente arbóreo, las bajas temperaturas de un sábado soleado de principios de diciembre, los colores de otoño que se resisten al invierno, un mar de montañas en el horizonte con sus picos y sus vaguadas, unas fuentes dejando escapar un chorro de agua. Y el Santuario, el moderno que sustituyó al antiguo. Como la pequeña ermita que fue el principio de todo para que este punto de encuentro del carrascal que aquí se desarrolla sea tan popular para propios del lugar como extraños que venimos de lejos.






Es un sitio singular donde son protagonistas una ermita, un milagro, diversas  fuentes de agua clara y fría, el monte y su carrascal, las labores de antaño por estos parajes, multitud de senderos que escalan y rodean la cumbre del Menejador y la gastronomía. Todo hace de este Parque Natural un espacio ideal para pasar un extraordinario día al aire libre.

El origen de la ermita fue debido a un milagro. Un religioso afligido por diversos acontecimientos entre vecinos de Xátiva, un pueblecito de Valencia, que negaban la virginidad de la Virgen María, iba cabizbajo, rezando, mientras caminaba por este bosque durante un retiro espiritual, cuando vio entre la maleza un lirio. Quiso compartir su belleza con sus compañeros de retiro. Al arrancarlo vio en su bulbo la imagen tallada de la virgen María. Arrancó otro lirio y ocurrió lo mismo. Corrió al encuentro de sus compañeros que comprobaron la veracidad de lo descubierto. Este religioso era el Pavorde Antonio Guerau. También corroboraron los hechos Luis Merita, Caballero de Alcoy, así como Jaime Margarit, Justicia de esta población. Informaron a Martín López de Ontiveros, Arzobispo de Valencia, quién a su vez se lo contó al Marqués de San Román, Virrey y Capitán General del Reino, quien informó al rey Felipe IV en conocimiento de Juan Tomás, presbítero del Oratorio de S. Felipe Neri de Valencia, a cuya Congregación también pertenecía el Pavorde Guerau. Todos aclamaron este acontecimiento como veraz.

En el mismo lugar del descubrimiento se levantó una ermita - en 1663 - a la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora y a S. Felipe Neri, conmemorando los hechos mencionados que ocurrieron el 21 de agosto de 1653. Junto a la ermita se construyó una hospedería (1720). Nada queda de la ermita y de la hospedería original que fueron sustituidas por otras nuevas construcciones inauguradas el 19 de julio de 1744. La ermita que hoy podemos visitar es del 14 de junio de 1891, inaugurada junto a una carretera que la comunicaba con Alcoy. En 1922 se construyó junto a la ermita un hotel rural y varios chalets de reposo. Sobre el hotel, en uno de sus lados, se levantó un campanario con una gran imagen de la Inmaculada Concepción de 5 metros de altura, que se ve desde muy lejos. El autor de esta escultura es José Pérez quien la terminó en 1927.


El santuario tiene forma rectangular con tres pisos. En el segundo piso hay una hornacina con la leyenda que dice que “la declaración de la Virgen de Lirios como Patrona de Alcoy tuvo lugar el 21 de julio de 1941”. Actualmente, buena parte de este edificio rectangular son exposiciones de interpretación de la naturaleza e itinerantes, así como oficinas de la Generalitat Valenciana con su personal dedicado a la protección del lugar y del medio ambiente.



Todo forma parte de un entorno verde espectacular dentro del Parque Natural de la Font Roja. Es un verdadero tesoro tener este carrascal protegido y conservado, preservando y dando cobijo a una flora y una fauna que viven y se reproducen en este espacio desde hace muchos siglos. Multitud de árboles se refugian en la umbría del Menejador, entre ellos, encina, fresno, arce ó roble. Diversas aves encuentran en este Parque su lugar de paso ó de estancia permanente como el petirrojo, el carbonero común, el arrendajo, el halcón peregrino ó el águila perdicera. En las partes altas se han visto manadas de jabalíes y algunas liebres que corretean a sus anchas por el bosque.



El Parque Natural de la Font Roja fue declarado así el 13 de abril de 1987 por la Generaliat Valenciana. Se ubica entre los municipios de Alcoy y de Ibi. El espacio natural protegido abarca unas 2.298 hectáreas. La cumbre de la Sierra del Menejador, con 1.356 metros de altura, es la parte más elevada del Parque.



Caminar por este monte es una gozada. Se respira naturaleza y aire puro. Se siente una gran paz interior rodeado de árboles, riachuelos con agua helada y monte. Una pista forestal ancha y de buen firme sube hacia la cumbre del Menejador. En el camino te encuentras sorpresas que lo hacen más ameno como la cova gelada, un orificio rocoso que se introduce hacia las entrañas del monte; una carbonera donde se conseguía carbón vegetal de forma artesanal; unos miradores desde donde se ve el valle, Alcoy y las montañas de alrededor; y la senda que busca la cumbre desde donde la mirada se pierde en el horizonte a vista de pájaro allí arriba.





Regresamos. Después de la caminata, el estómago pide reponer fuerzas. En una casa de tejado a dos aguas con vigas de madera en su interior y paredes de piedra, tomamos unos aperitivos que son la antesala de un buen arroz al horno y un exquisito gazpacho montañés. Todo en el restaurante la Fuente Roja, junto al aparcamiento del Santuario. Una infusión de tomillo después de una degustación de pasteles cierra un día extraordinario en familia.





lunes, 28 de julio de 2008

La ermita de la Playa de Poniente, en Benidorm

Alejada del bullicio. Del ir y del venir continuo de los paseantes. Lejos de la aglomeración de tiendas y establecimientos de restauración. Con una playa de arena fina y aguas cristalinas. Con la isla como testigo. Con el mar como mensajero. Historias nuevas, historias viejas, que se narran desde esta tranquila playa. La Playa de Poniente.

Menos visitada que la Playa de Levante, la de Poniente es más tranquila. Sin desmerecer una de la otra. Su costa y su litoral. Su paisaje. Su geografía. Las gentes que la visitan. El mar que baña sus orillas. Su entorno, que aún se salva del urbanismo salvaje. En su extremo occidental, el Tossal de la Cala, una Ermita y un Mirador, se recortan sobre el Mediterráneo.




Mi amigo Javier Fiol me enseña este poco conocido rincón de Benidorm. Tossal donde vivieron los íberos en los años de los siglos III-I a. C. Este asentamiento íbero fue declarado Bien de Interés Cultural en 1984 para preservar lo que quedaba de la presión urbanística. Lugar que comparte espacio con una pequeña ermita. De la Virgen del Mar. Virgen y niño Jesús, velan por los navegantes. Mirador desde el que se domina toda la costa de Benidorm. Desde el que se tiene más cerca su isla. Desde el que se disfruta de extraordinarias vistas del litoral, de la ciudad, de las montañas. Las sierra Helada. La de Bernia. El Puig Campana. Proa al horizonte, donde bailan al viento las gaviotas.







Para recuperarnos de los calores de hoy, Javier me lleva a Barranco Playa. Yo me dejo guiar por mano experta porque donde hay patrón no manda marinero. Un extraordinario restaurante entre apartamentos. Su entorno no desmerece su cocina. Probablemente, de sus fogones se cocine el mejor pescado que se come en Benidorm. En su terraza, bajo una sombra milagrosa. Con la playa y la isla de Benidorm frente a nosotros. Unas palmeras nos abanican la escasa brisa del mediodía. Sobre la mesa, unas gambas hervidas. Poco hechas. Licinio García, propietario y jefe de cocina de su restaurante, nos comenta su secreto. Cómo las cocina poco para que salgan tan buenas, sin estar crudas. Porque el marisco tiene que saber a mar. Porque tiene que estar sabroso. Un producto vivo, fresco como este hay que saberlo cocinar. No sólo con cariño. También con la sabiduría adquirida por la experiencia de años junto a sus ollas. El plato de los sepionets parece un cuadro. Afortunadamente no lo es. Están buenísimos. El mero a la espalda … ¡qué os digo, amigos!. No recuerdo un mero como este en mis visitas gastronómicas. Impresionante. Todo, regado con Marina Alta, vino conocido y premiado, que acaricia nuestro estómago con su sabor. De postre, sorbete de limón y tarta de chocolate, con un orujo de hierbas.







Playa. Isla. Ermita. Mirador. La luz del Mediterráneo. Las gaviotas. El mar. Y los fogones de Licinio. Este mediodía, regalo a la vista, a los oídos, … al paladar.



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  Hay días en que una noticia se siente, te abre una herida en el corazón difícil de olvidar. Y la noticia del robo del Tesoro de Villena de...

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