lunes, 23 de junio de 2008

Alicante es mar. Hoguera Oficial

Desde antiguo. En el campo. En la ciudad. Desde las montañas. Desde el mar. Puntitos luminosos iluminan el horizonte. Disfrutando la llegada del verano. Celebrando el solsticio de verano. ¡Las hogueras de San Juan!.

En la ciudad de Alicante. Por los labradores, primero. Por todos, después. Trastos viejos, objetos inservibles, eran usados para hacer una hoguera. Devorados por el fuego, junto con los malos recuerdos. Hoguera purificadora, abre paso a las tinieblas. Hogueras que iluminan el amanecer de un nuevo día.

En el siglo XIX las autoridades locales no eran muy partidarias de permitir estas fiestas. Las hogueras, el uso de la pólvora para hacer petardos, no eran del agrado del gobierno municipal, prohibiéndolo en diversos bandos y poniendo multas a los infractores. Pero en 1881 un despiste permitió la celebración de estas fiestas. No hubo bando que las prohibiera. A estas se las llamó las festes del carrer (las fiestas de la calle). Se celebraron juegos populares, representaciones musicales, se esculpieron muñecos de madera, papel, cartón, origen de los actuales ninots. Y se quemaron en hogueras. Aún tuvieron que pasar durante años algunas otras prohibiciones pero la constancia del pueblo se impuso. En 1928 se creó la Asociación Alicante Atracción con el fin de fomentar y organizar el turismo de la ciudad. Figura destacada de esta Asociación y del origen de la fiesta de las Hogueras de San Juan, fue Jose María Py. En este año recibió del Ayuntamiento la autorización de organizar oficialmente las primeras Hogueras de San Juan. Algunos años después, en 1932, se crea una figura fundamental de estas fiestas: la Bellea del Foc (la belleza del fuego), la reina de las fiestas.


Las Hogueras, monumentos de cartón, de madera, se plantan en las calles y plazas de la ciudad. Todo el término municipal es su recinto ferial. La plantá es el 20 de junio. Con ironía y mucho buen humor se representan diferentes escenas de la vida cotidiana, de la política, de la cultura. De todos los ninots, sólo se salva uno del fuego, por voluntad popular. El ninot indultats. El 24 de junio, después de que una gran palmera de fuegos artificiales ilumina la ciudad, se inicia la cremá de las Hogueras. Primero la Hoguera Oficial, plantada en la plaza del Ayuntamiento. Y así sucesivamente todas las demás en función de su categoría y situación. La ciudad ardiendo en llamas. Llamas de las Hogueras.

Hoguera del Puerto


Alicante es mar, es el título de la Hoguera Oficial. El mar siempre presente en la historia de la ciudad. Un mar que trajo peligros. Ataque de piratas, de Armadas enemigas, de enfermedades. También un mar que albergó ilusiones y acogió el espíritu emprendedor de un pueblo trabajador como es el alicantino. Un mar que esculpió su costa con sus mareas y sus olas. Un mar que viste a la ciudad de azules, de turquesas, de verdes. Un mar que refresca los días más cálidos. Un mar que ilumina incluso a las mentes más oscuras. Un mar que embriaga sensaciones. Un mar que moldea pasiones. Un mar que acompaña, en las tempestades y en las calmas. Un mar … ¡La Mar!.


Hoguera Oficial: Alicante es mar









Esta Hoguera Oficial es del constructor Francisco José Esplá. El título de la Hoguera: Alicante es mar. Con un remate extraordinario, muy alicantino, en palabras de su autor. Tiene 19 metros de altura y 12 de diámetro. 102.000.- eu de presupuesto. Está compuesta por una mujer situada en el centro de la Hoguera que simboliza el mar y que abraza la gastronomía, la cultura, las fiestas.

Y estos días la ciudad de Alicante es una mar de sensaciones. Vecinos y personas de diferentes lugares del mundo comparten la calle como lugar de encuentro para disfrutar del día y de la noche. Mascletás. Pasacalles. Desfiles. Feria taurina. Estos días se viven, también, en las barracas y en los racós, donde degustar los mejores platos de la gastronomía de la tierra, compartiendo tertulia con amigos, un lugar donde bailar la música más popular. Porque Alicante es una ciudad acogedora la fiesta se vive en la calle a la luz del sol y de las estrellas, con las caricias de la siempre presente brisa marina.

domingo, 22 de junio de 2008

Hoguera Séneca-Autobuses 2008

Hogueras para la noche de San Juan. Esa noche mágica en que las sombras se iluminan. Esa noche única en la que el fuego borra las impurezas de la vida cotidiana. Esa noche que se hace día durante horas. Esa, pinta en nuestros ojos un nuevo brillo de ilusiones.

En un barrio de la ciudad de Alicante, la Hoguera Séneca-Autobuses (Foguera Séneca-Autobusos, en valenciano). Situada en la calle Pintor Lorenzo Casanova, calle Portugal. Un efímero monumento de cartón, de madera. Sensaciones de un año, se alzan al cielo. Sensaciones que se purificarán con el fuego.





detalles de esta Hoguera

El famoso constructor valenciano de monumentos fogueriles, Pedro Santaeulalia, ha esculpido unas simpáticas figuras. Cuestión de estética, es el título de la Hoguera Mayor (Foguera Mayor). Con ironía y mucho sentido del humor nos da su opinión sobre el mundo de la moda. Estilo. Elegancia. Estética.

viernes, 20 de junio de 2008

tarde taurina


Los aledaños a la plaza son un hervidero. Un continuo movimiento de personas. También algunos niños que les mueve la vocación. Corrillos de hombres y mujeres comentando las últimas novedades de la tarde. Algunos con el puro entre sus dedos. Algunos con el fino refrescando sus gargantas. Mujeres con claveles rojos entre sus cabellos. Los nervios se aferran a las gradas. Los alguaciles. El paseíllo. Primeros lances con el toro. ¡Suerte maestro!.

jueves, 19 de junio de 2008

Por la Vía Verde del río Serpis

Le pregunta un niño a otro: “¿por dónde va el tren?”. El otro niño le contesta entre risas: “¡por la vía, por la vía!”. Y el primero le comenta entre sonoras carcajadas: “¡cachirulo, que ya lo sabía!”.

Por este camino hubo vía. Por esta ruta senderista hubo tren. Por esta senda, una vía estrecha junto al cauce del río Serpis.

Llamado el tren de los ingleses. Desde Alcoy a Gandía. La Alcoy-Gandía Railway and Harbour Company Limited se fundó en 1883. Para tránsito de personas. Para transporte de mercancías entre Alcoy y los pueblos del recorrido de la vía y Gandía, con su puerto. Las locomotoras fueron bautizadas con los nombres de algunos de los pueblos por donde pasaba la vía. Locomotora Gaianes. Locomotora Muro. Locomotora Concentaina. Locomotora Villalonga. Esta línea pasó a depender de FEVE (ferrocarriles españoles de vía estrecha) en 1965. Por la mejora de las carreteras y de los vehículos a motor que circulaban por ellas este tren vio mermar sus viajes hasta que dejó de funcionar en 1969.


La vía acariciaba la ladera de la montaña con sus raíles. La vía se aferraba a la tierra, junto a las rocas. La vía se abría paso entre la vegetación. Pinos. Chopos. Olivos. Almendros. Higueras. Un vergel al aire libre, camino del mar desde las montañas. Camino de las montañas desde el valle, desde el mar. Por desfiladeros. Por gargantas. En la vaguada, entre dos montañas. Con escaso desnivel en dirección a Gandía. Un poco cuesta arriba en dirección a Alcoy.

Desde la antigua estación de Lorcha. En el recuerdo, suena la sirena de la locomotora antes de partir. En el recuerdo, las prisas y los nervios de los viajeros. La seriedad del revisor. El pitido del guarda raíles. El saludo del maquinista. La despedida de los pasajeros desde las ventanillas. Desde el recuerdo … pequeños vagones que empezaban a moverse con timidez. Pequeños vagones que iniciaban una nueva aventura. Pequeños vagones de madera y de hierro que recorrían los valles, las vaguadas de las montañas, la ribera del río. Pequeños vagones que acogían las inquietudes y las ambiciones de quienes se refugiaban entre sus paredes. Pequeños vagones que abrían el camino del futuro. Pequeños vagones que acercaban a los pueblos del interior el desarrollo, la influencia de nuevas ideas que llegaban por mar.

Ya no hay tren. Ya no hay raíles. Ya no están los puentes de hierro que unían una ribera con otra. Pero perdura su memoria. En el mismo trazado, una vía verde para disfrute de esta y de futuras generaciones.


Nos espera una interesante ruta por lo que fue la vía férrea, recuperada como Vía Verde, que iniciaremos desde la antigua estación de Lorcha. Dificultad: fácil. Recorrido: de ida y de vuelta. Distancia: unos veinte seis kilómetros ida y vuelta. Unas cinco horas si la recorres entera. Al ser el mismo recorrido el de ida que el de vuelta puedes recorrer sólo una parte ó recorrerla entera.

Dejamos los coches en los alrededores de la vieja estación de Lorcha. Socios de la Asociación de Caminantes de Aigues. Vigilante, el castillo templario de Perpuchent. A sus pies, la vía. Iniciamos la marcha. Oímos un rumor. El río Serpis. No lo vemos, lo oímos. Cuando lo vemos, lo vemos y lo oímos. Un canto a la naturaleza. De todos los senderos que he recorrido, este es protagonista por su flora, también por su fauna. Oímos berrear a unas cabras, las vemos encima de unos riscos. Unos sargos enormes, bajo las aguas del río. Un ave de gran porte y extensas alas vuela por encima de nuestras cabezas. Pajarillos que cantan nerviosos por nuestra presencia. Una hermosa lagartija se esconde entre los matorrales.

El primer túnel. El primero de cinco. Bajo su cúpula, en penumbra. Bajo su cúpula, un frescor necesario. Fuera hace un calor sofocante que irá aumentando conforme avanza la mañana. Al entrar vemos la luz de la boca de la salida. Algunos tramos casi a oscuras. Casi a oscuras.













El rumor del río crece en intensidad. Km 8. Un salto de agua. Un azud impresionante. El agua se remansa un momento. Pero sigue su curso, camino del mar. Vemos una compuerta. Tras la compuerta, un canalón que busca hacia delante una central eléctrica.

Allí donde miramos, una estampa. A cada encuadre con la cámara de fotos, una postal. El clic de la cámara no para de sonar. Es un paisaje extraordinario. Pero el senderismo está reñido con la fotografía. Conchi, Pascual, Fany, Paskki, parecen que hacen la vía varias veces. Se paran. Pierden el ritmo. Tienen que recuperarlo para no quedarse atrás. Pero hoy es uno de esos días que hacer fotos está más que justificado.







Al borde del camino, lo que queda de una caseta de peón caminero. Más tarde, entre los pinos, un caserón. La antigua central eléctrica, fábrica de l´Infern, a la que llegamos cruzando un puente. Frente a la central eléctrica, la vía férrea. Más adelante, los pilares donde estuvo un puente metálico por donde cruzaba el tren de una ribera a otra.

La vía se cruza con un sendero. El PR.V- 207. La Font de la Serquera. A casi un kilómetro por un sendero que sube por piedras pulidas por los fenómenos atmosféricos y el paso del tiempo. Lo dejamos a nuestra derecha y continuamos.

Por el antiguo trazado de la vía, los restos de lo que fue el apeadero de La Garrofera, junto a algarrobos y pinos, delante de un campo de naranjos. Poco más adelante, otro túnel. Excavado en la roca. En su arco exterior, una leyenda que dice nº 5. El desfiladero se estrecha. El río se alarga. La vegetación gana terreno. La vía va buscando su meta cerca del mar por su camino de ida.








Senderistas. Ciclistas. Algunos motoristas. Algunos llevando sus coches. Unos pocos aficionados a la pesca. Durante el recorrido, carteles anunciadores de las artes de pesca que se pueden usar en este cauce del río. Carteles con las modalidades de la pesca.

Desandar la ruta es disfrutar de la vía en sentido contrario. Es ver el colorido del paisaje desde otra perspectiva. El sol está más alto. Hay menos sombras. Mejor serán las postales. Mejor será el regreso. El castillo templario que nos ha abierto la marcha, ahora la cierra. Hasta pronto.








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