domingo, 13 de abril de 2008

Montesa: Villa, Castillo y Orden Militar

Montesa, pueblo de la Comarca de la Costera, en la provincia de Valencia. Por la A35, de Valencia en dirección a Albacete. Desde la autovía se ve la silueta de la mole y las murallas del castillo. Con Montesa a sus pies. Rodeado de campos de cultivo, sobre todo cítricos. Castillo templario. Castillo Montesiano. En un lugar privilegiado. Dominando el valle. Cerca del río Cañoles.


Por estas tierras ya estuvieron los romanos. Pero cuando empezó a tener relevancia estratégica y militar fue en época de los árabes y la conquista cristina. Fue frontera de unos y de otros. Por aquí se hizo fuerte el caudillo musulmán Al-Azraq, el de los ojos azules, quien dio batalla a Jaime I. Fue el Infante Pedro quien lo sometió, aunque las luchas continuaron incluso después de la muerte de Jaime I en 1276.


El rey Alfonso III de Aragón le concedió carta puebla a Montesa en 1289. Toda esta zona fue poblada por personas venidas de otros lugares. Había estado muy deshabitado porque habían sido territorio peligroso al ser zona fronteriza. Montesa fue patrimonio real hasta el 1317 cuando Jaime II creó la Orden monástico-militar de Montesa para sustituir en el Reino de Valencia a la desaparecida Orden del Temple. Desde este momento esta villa y su castillo tuvieron gran relevancia.




Por Bula Papal, Juan XXII, aprobó y confirmó esta Orden el 10 de junio de 1317 a petición de Jaime II, invirtiendo en ella los bienes y las rentas de la Orden del Temple extinguida por el Papa Clemente V.

Su fundación se verificó en la capilla real del palacio de Barcelona el domingo 22 de julio de 1319 en presencia de Jaime II. Los que primero ingresaron en la Orden de Montesa fueron diez caballeros de Calatrava. En 1400 se incorporó a ella la Orden Militar de San Jorge de Alfama, cambiando su insignia por una cruz flordelisada de sable y ahuecada de gules. Los caballeros de Montesa la ostentan sobre el pecho del uniforme, y al costado izquierdo en el manto capitular, que es blanco. El primer Maestre fue Guillén de Enil.

Las relaciones entre la Orden de Montesa y los reyes de Aragón fueron muy estrechas. Con hombres y con dinero los Montesianos participaron con Jaime II en la conquista de Cerdeña en 1323-1324. Tuvo un premio real. El rey le concedió a la Orden un privilegio comercial de exención de lezda, peaje, portazgo, pesas y medidas, anclaje, pasaje y gabelas, para ella y sus vasallos, en todos los puertos de Cerdeña, Córcega e islas adyacentes. Fue el origen de una fructífera relación entre la Orden y el poder real.

El castillo corona la población. Sobre un montículo domina el valle. Protegidas de sus murallas, sus dependencias. Un convento. La iglesia de la Orden. El palacio del Maestre. Los cuarteles de oficiales y tropa. Cuadras. Una espaciosa plaza de armas en donde se podían congregar unos 2.000.- hombres.









Después de los terremotos de marzo y abril de 1748 y de noviembre de 1755 el castillo se abandonó. Sus restos fueron declarados monumento arquitectónico-artístico en 1926. Hoy está en restauración. Consolidando los lienzos de las murallas y reconstruyendo el palacio que hubo en su interior.



A sus pies, la villa que nació con el castillo. A sus pies, el pueblo. Hoy, a las 18,30 en una tarde soleada de un viernes de abril, las calles están desiertas, salvo un anciano y unos niños. El viejo, tomando el sol en una hamaca en una callecita del barrio colindante a la mole del castillo. Por estas calles escucho música disco, oigo como una mujer canturrea una canción flamenca. Un balón golpeando en una pared. Pero no veo a nadie. Quizá el calor les haga refugiarse en sus casas. Muy cerca de la Casa de la Villa, unos niños con cartera de escolares, correteando por la plaza de la iglesia. En esta plaza, una gran fuente. La iglesia tiene como patrona a Nuestra Señora de la Asunción. Es un edificio de piedra de sillería construida a principios del s. XVIII y restaurada en 1857. Alrededor de la iglesia, casas blasonadas con puertas de piedra con arco de medio punto. Me quedo sólo. Los niños se han ido corriendo calle a bajo. Camino por estas aceras que antes pisaron tantos hombres y mujeres de esta y otras épocas. Ilustres personajes y pueblo llano, en comunión de vidas y de destinos. Por estas calles, testigos de tanta historia y tantos acontecimientos. Alguno de los que volverán del baúl de los recuerdos cuando el castillo esté restaurado y hayan terminado las obras de rehabilitación de su palacio. Castillo y Montesa se vuelven a unir para caminar juntos en su historia particular.

la iglesia y el pueblo, a los pies del castillo




... puertas de piedra con arco de medio punto

viernes, 11 de abril de 2008

Vía Verde: Bullas-Cehegín

Llegamos a las 8,30 h. Hoy es domingo, 6 de abril. Veintisiete madrugadores aceptamos la llamada de la Asociación de Caminantes de Aigues para asistir a la marcha de senderismo, por lo que fue la antigua vía de ferrocarril, que convoca la Asociación Deportiva Comarca del Noroeste (de Murcia) y Río Mula. Con una temperatura de 7º hace un poco de fresco. Estamos en Cehegín. Con un café caliente y un cantueso entramos en calor. Vamos a Bullas en autobús. Senderistas. Ciclistas. Corredores. En una zona de acampada la organización nos entrega los dorsales. El mío es el número 1053. Por la megafonía nos informan que la marcha va a empezar. Bullas-Cehegín: 15 km.




Por las calles de Bullas. Empezamos la marcha. Con las últimas casas del pueblo, campos de cultivo de secano. Vides. Almendros. Olivos. Detrás de nosotros las casitas del pueblo, apiñadas alrededor de las dos iglesias que presiden el cielo de la localidad. Primer avituallamiento. Agua. Bebida isotónica. Barritas energéticas. Por un camino de asfalto. Empiezan los pinos. Un huerto solar. Pasamos por debajo de la autovía. Campos verdes de trigo. Campos marrones de tierra. Vides. Arboles frutales. En este punto el grupo ya está roto. Unos van tan deprisa que parecen que pierden el tren. La ruta no es competitiva. No hay trofeo para el que llegue primero. Es una marcha colectiva. Una marcha deportiva, de buen rollo. Una marcha por un paraje natural especial. Por una vía verde.

Bullas





Por la vía verde, con una sorpresa. Dos tercios de su ancho está asfaltada. El resto, de zahorra. Nos sorprende. Para correr, para andar, es mejor la tierra.


Hemos iniciado la ruta a un ritmo muy alto. Los cinco primeros kilómetros los hago en cincuenta minutos. Voy muy deprisa. Aminoro mi marcha. Mientras hago unas fotos y camino despacio, espero al grupo de Javier. Amigos de Aigues. Otro avituallamiento. Botellines de agua. Vamos deprisa, pero no tanto. Por un túnel natural de pinos. Entre árboles ornamentales de malva flor. Cruzando vaguadas a través de puentes de hierro. Cruzando desniveles por puentes de madera. La vía verde escavada en la roca. La vía verde abriéndose camino en la montaña. La vía verde por el llano.

Senderismo con toda la familia.

Amigos de Aigues







Vemos a lo lejos Cehegín. Faltan cuatro kilómetros. Pasamos por encima de un riachuelo. Un puente sobre el río Quípar, afluente del río Segura. Ya no hay árboles al borde del camino. Ya no hay sombra. El sol cae a plomo. Un calor de justicia. Unos 20º. Nuevos campos con árboles frutales. Nuevos campos con árboles de secano. El último avituallamiento con botellines de agua.

A lo lejos, Cehegín

Puente sobre el río Quípar

Entramos al pueblo por un polígono industrial. Las primeras calles nos buscan la Gran Vía. Aceleramos. Ya queda poco. Un kilómetro. Entre calles. Casas bajas. No dan sombra. El calor, agobiante. Al pasar la meta, la Organización ha dispuesto un refrigerio. Jamón serrano, queso y bebida. Hemos tardado poco más de tres horas. La megafonía aplaude la participación de los que hemos venido de Aigues, de Campello, de Alicante. La Organización aplaude la participación de los miembros de la Asociación de Caminantes de Aigues. Nos vamos reponiendo poco a poco. Comentamos las primeras impresiones del camino. Nuestras sensaciones. Nuestras ganas de volver el año próximo.

Javier

Paskki

Recogemos unos obsequios que nos entrega la Organización. Productos de la tierra. Vino de Bullas. Naranjas de Mula. Arroz de Calasparra. Aceite. Miel. Fruta envasada. Dulces. Una camiseta de la Asociación Deportiva del Noroeste y río Mula. Un trofeo por la asistencia.

La Organización, casi un diez. Han tenido un pequeño fallo. Cuando han dado la salida algunos aún estaban recogiendo los dorsales en la oficina y muchos nos los estábamos poniendo. Este fallo nos ha hurtado salir todos juntos, con todo el grupo y disfrutar de este momento. Javier se lo dice en meta a uno de los miembros de la Asociación del Noroeste quien agradece la crítica para mejorar el año que viene. Para consolarnos nos da las señas de un bar donde ir a comer. Casa Matías. Allí comemos antes de partir hacia casa con el propósito de volver el año próximo.

jueves, 10 de abril de 2008

La noria de Abarán

Unos cardan la lana y otros tienen la fama “, esto es lo que le pasa a ella. La más grande. La más bella. La que despertó la imaginación de los poetas de la corte. La que acompañó en las horas de reflexión de reyes. La que acarició, y acaricia, con sus lágrimas los juegos infantiles de muchos. Y, sin embargo, es la más olvidada.

Ella. En la vega del río. La que hace con el rumor de sus aguas, una sinfonía. La que eleva el agua a las acequias. La que riega la huerta. Ella. La Noria de Abarán.



Si preguntas en Murcia por una noria, una de esas que regaba los campos de cultivo en antaño, casi todos te remiten a la de Alcantarilla (escribo de ella en este blog: http://sosegaos.blogspot.com/2008/03/la-noria-de-alcantarilla.html). La más conocida, la más visitada. Quizá por su cercanía a Murcia Capital. Quizá porque junto a ella está el Museo Etnológico de la Huerta. Pero si … ¡ hay una en Abarán que es la más grande de Europa !.

Abarán, pueblo de la Comarca de la Vega Alta del Segura, en el valle de Ricote, en la provincia de Murcia, a unos 40 km de la capital, con unos doce mil habitantes. Abarán procede de la palabra árabe Fauran.




En contra de la opinión generalizada, los árabes no fueron los inventores de las norias. Pero sí fueron sus grandes propulsores. También sus reformadores. En Murcia, una de las regiones más islamizadas de España, utilizaron sus técnicas de regadío introduciendo las norias allá por los siglos VIII a IX.




En Abarán no sólo hay una noria en funcionamiento, sino que hay cuatro. Dos en cada margen del río. Bajando por la Avenida Constitución en dirección al río, la Noria Grande. En el mismo margen izquierdo del río que esta, a unos seiscientos metros, la Noria de la Hoya de Don García. En el margen derecho, algo más arriba de la Noria Grande, está la Noria de Candelón. Siguiendo este margen, la más pequeña, la Ñorica. La Noria Grande no está sola, no. Otras norias engrandecen su entorno.

La Noria Grande está junto a un Parque. Este Parque lo construyeron los miembros de la Escuela Taller del Municipio para darle el entorno que se merece de sosiego y reconocimiento. Construida en 1810, en 1951 fue restaurada. Es de madera y conserva sus palas de perfil plano. 64 palas. Su eje y platos son de hierro. Tiene 11,92 metros de diámetro, lo que la convierte en la mayor noria de Europa, en funcionamiento. Tiene una anchura de 1,18 metros, con 16 radios (x2=32). Eleva el agua de la Acequia Principal. En ambas coronas están los cangilones en un total de 128 (64 x 2). Eleva 32 litros de agua por segundo. Riega unas doscientas tahullas (más de 22 hectáreas) de cítricos, frutales de hueso y hortalizas, en los Parajes Azud, Salitre, Secamos, Laza, Alcantarilla, Bajo Solana, Barranco y Camino Molino, Pinar y Carráhila.





Es un espectáculo ver en funcionamiento este ingenio. Cerca de la rueda. Pequeñas gotas de agua mojan tu rostro. Parece que llora. Parece que gime. El desplazamiento de los cangilones cargados de un agua que va depositando a una altura superior produce un goteo, un lento gimoteo. De esto viene su nombre. Procede de la palabra Na´ura que significa la que llora, la que gime.









Y el río, siempre el río. El río Segura que la vio nacer. El río que la alimenta. El río que riega los campos. Que da vida, que da riqueza. El río y la Grande, la más bella.

No han robado oro, han robado memoria. Que vuelva a casa el Tesoro de Villena

  Hay días en que una noticia se siente, te abre una herida en el corazón difícil de olvidar. Y la noticia del robo del Tesoro de Villena de...

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