lunes, 14 de enero de 2008

Aigues y senderismo !

En la Comarca de L´Alacantí. A unos 340 metros de altitud. En la vertiente oriental del Cabeçó d´Or. Aguas de Busot. Aigues. Aguas, por la existencia de un importante acuífero en su subsuelo. Menos de mil vecinos censados. Refugio de muchos. Tranquilidad y veranos frescos. Sorprenden sus arboledas, sus pinos centenarios. Viviendas unifamiliares, lugares de reposo y sosiego, grandes fincas. Personas de toda condición. Personas de alcurnia, Marqués del Bosch, Conde de Casa Rojas, aún propietario de grandes extensiones en la zona. El balneario, en restauración.

A la entrada del pueblo, frente a las escuelas públicas, una fuente nueva. En la sierra, la Font de la Cogolla, entre pinares. Entre bancales, la Font del Castellet, en dirección al mar. El lavadero municipal. El balneario. Un acuífero. Agua pura.

Preside el pueblo, la torre vigía. Tuvo dos plantas. Compitiendo con la altura, la cúpula de la iglesia. Calles rectas. Campos de secano lo circundan. Los pinos se agarran a las faldas de las sierras para crecer con ellas.

Torre vigía.


Compitiendo con la altura, la cúpula de la iglesia.


En la antigua tienda de colmados, donde se vendía de todo, Arturo y su mujer dan comidas. La Taberna. Punto de encuentro. Vigas de madera en el techo. Aperos de labranza en las paredes. Lo mejor, los platos de cuchara, recetas de antaño. Destaca ¡la olleta!. Repostería casera. ¡Flan de chocolate! (c/ Canalejas, 10. Aigues. Telf.: 965690273).


La Taberna.



... antigua tienda de colmados ...



Rincón del comedor grande.


Una Asociación, la de los Caminantes de Aigues. Javier Larrosa (696342353) es uno de sus fundadores. Llamo a Javier y nos vemos en Aigues. Me intereso por sus motivaciones. Por sus motivos de crear expectativas sobre el entorno natural de Aigues. Me informa. Me agasaja con detalles. Pero sobre todo me regala algo muy apreciado por mí: su tiempo. Su experiencia. Su amor por esta tierra. No siendo oriundo de Aigues, nació en Orihuela, dedica con pasión muchas horas para hacer realidad una ilusión. Que sean oficiales determinados senderos. Crear afición por las sierras, los riachuelos, las fuentes, que tienen tan cerca. Conservarlas. Cuidarlas. Vivirlas. Disfrutarlas.




Calles rectas.


Para el 27 de enero próximo han organizado una excursión de senderismo: Aigues – Cabeçó d´Or – Aigues, una ruta de dificultad media alta de aproximadamente cinco horas de duración. Invita a todos los amantes de la naturaleza. Anima a todos. Salida desde las escuelas de Aigues a las 8 h. Recomienda llevar: “Comida: agua ó zumo, chocolate, frutos secos, galletas energéticas, bocadillos; Ropa: calzado adecuado, ropa cómoda, gorra, chubasquero. El itinerario de la travesía “Aigües – Cabeçó D’Or - Aigües”: 1. Salida desde las Escuelas de Aigües hasta el Balneario, a la izquierda de la Ermita del Bosque. 2. Enlazamos con el PRV243 Camí del Bacorero y subimos hacia El Cantal. 3. Continuamos un tramo del PRV243 y seguimos camino abajo. 4. Pasamos dos pozos y cogemos a la derecha en dirección a la línea de alta tensión. 5. Llegamos a la cumbre y cogemos a la derecha un sendero no muy bien señalizado hasta llegar a encontrarnos con el sendero PRV-2 situado en el Plá del Cabeçó. 6. Seguimos el sendero hacia la derecha, subiendo hacia el Plá de La Gralla. 7. Llegamos a la Casa de Polset, donde se cruza el camino del Racó de Seba y sale el sendero dirección a la cima del Cabeçó D’Or, pasando por Casa del Comte. 8. Una vez en la Casa del Polset, se decidirá si subimos hasta la cima o regresamos por el mismo recorrido hasta Aigües. Vuelta hacia Aigues y final del recorrido en Las Escuelas”. Inscripción libre. Organiza esta Asociación. Colabora el Ayuntamiento de Aigues.



Escuelas.


Plano de Aigues.


El entusiasmo de Javier por Aigues y su entorno le anima a recuperar senderos, a mejorar los caminos que se abrieron en la sierra para el disfrute de vecinos y visitantes, a promover ideas para que los paseos al aire libre de sus montañas se mantengan en condiciones de uso. Me enseña algunos motivos de su pasión. Hierbas medicinales. Pinadas. Fuentes. Ermita. Senderos. Riachuelos. Barrancos. Montañas.

Una peña, en donde hay un mirador, de El Garroferet, con vistas a los cuerpos danone que se tostaban en la piscina del Balneario, actualmente en restauración. Junto a este, plantas medicinales: romero, tomillo, lavanda, rabo de gato, … Detrás del balneario nacen varios caminos que atraviesan los PRV 243 y 226. Cogemos uno de los caminos, el de la izquierda. Nos lleva por una senda con unos bancos de piedra. Disfrutar del paisaje. Olvidar las prisas. Descansar atentos a los ruidos de la sierra. Un mirlo negro. Gorriones. Sentados sobre la piedra fría viendo los colores del atardecer. Estos bancos tienen nombre. El del Dr. Sapena, médico del pueblo y del balneario. En este, en una roca, casi borrado, un dibujo del pintor Agrasot, quien pasaba temporadas en el Hotel Miramar, el balneario. El banco del Congreso, bajo los pinos. El banco de España, desde él vemos el valle; en los días claros, Campello, Santa Pola, Alicante, el mar. Una finca de alto copete, la Torreta. Desde aquí vemos la Penya Rotja. Nos adentramos por la pinada. Un pulmón verde. Algunos árboles moribundos reclaman mayores cuidados. Ramas secas que el viento desprendió de su tronco demandan más atención. La Font de la Cogolla, hoy seca, tenía un importante caudal. Una casita con tejado a dos aguas la protegía, ahora en ruinas. El manantial del interior de la tierra afloraba a la superficie con propiedades minero-medicinales alcanzando casi 38º C. Muy cerca, un mirador. Una zona de recreo. Más arriba, una ermita. Veneran a la Virgen del Carmen, pintada en la pared detrás del altar. En julio todo el pueblo sube en romería para conmemorar su santo. Unos por devoción. Otros por tradición. En andas, desde el pueblo, llevan a la imagen de la Virgen al interior de la ermita.



Mirador de El Garroferet.




El Balneario, en obras de restauración.


Detalle del Balneario, las montañas, las palmeras, ...



Banco del Dr. Sapena, con Javier Larrosa.


Banco de España.




Entre los pinos, una finca de alto copete.



Pinada. Un pulmón verde.




La Font de la Cogolla.




La ermita.



Virgen del Carmen, pintada detrás del altar, en el interior de la ermita.



Cumbre del Cabeçó tapada por las nubes.


Otro camino nos lleva al lado norte del pueblo. Desde aquí vemos la cumbre del Cabeçó tapada por las nubes. Junto al camino, el Barranco de la Umbría. Se nos cruza una liebre. Se para en medio del camino. Nos mira. Se marcha deprisa. Sus saltos y sus gestos me recuerda a Tambor, en Blancanieves. Cruzamos tierras de secano. Cruzamos la carretera que lleva a Relleu. Nos metemos por un caminito que baja. Tenemos que tener cuidado. Hay mucho barro. Bajo nuestros píes un hilillo de agua busca el riachuelo. Los juncos se inquietan con nuestra presencia. Se abrazan. Se acarician. Aplauden cuando nos acercamos al caño. La Font del Castellet. Agua fría y dulce sale de sus entrañas. Por una acequia va camino de reunirse con otras aguas. Allá a lo lejos, el mar. Javier tiene un proyecto para ponerla en valor, para vestirla con las galas que se merece. Insiste en que hay que recuperar y mantener el patrimonio natural de Aigues.


La Font del Castellet.

La ilusión de Javier, su servicio desinteresado a los demás, su tiempo, no tienen precio.

Aigues, lugar ideal para el descanso. Como dice el dicho popular “Aigues sin médico cura, aquí botica ni se nombra, bastan sus aires y sus aguas y de sus pinos su sombra”.

jueves, 10 de enero de 2008

Por tierras de Els Ports y El Maestrazgo!

Por la carretera, retorcida por las curvas, nos encontramos con Morella. Pueblo conocido, de la provincia de Castellón. Capital de la Comarca de Els Ports, a unos mil metros de altitud. Recinto amurallado. En lo más alto, el castillo. Recios inviernos. Nieve en sus tejados en los meses fríos. Veranos frescos. Su importante pasado histórico se ve reflejado en las fachadas de sus inmuebles. Casas blasonadas. Palacios. Iglesia Arciprestal de Santa María, de estilo gótico. Convento de San Francisco. Iglesia de San Nicolás. Ríos de gente por sus calles, precio a su popularidad.
Morella.

Puerta. Acceso al interior del pueblo amurallado.


Ríos de gente por sus calles.


Palacios.


Iglesia Arciprestal de Santa María.



Claustro y castillo.


Muy cerca de Morella, Forcall. Su nombre se debe a la horca que forman los ríos Bergantes, Cantavieja y Caldes. En este pueblecito es donde nos refugiamos para pasar unas noches.

... horca que forman los ríos ...


Parece que el tiempo se ha detenido. No hay coches. No hay ruidos. Vecinos del lugar, unos pocos. Las campanas de la iglesia llaman al culto. Llegamos a la Plaza Mayor (s. XVI), un recinto pequeño con soportales porticados. Arcos de medio punto. Casas con nombre propio en sus escudos. Fort. Macaners. Berga. Palacios. La Casa de la Vila, actual Ayuntamiento. El Forn de la Vila, el horno en funcionamiento más antiguo de Europa.


Plaza Mayor. Soportales porticados.


Callejeando. Torre de la Iglesia.


Un perro, sentado, nos mira curioso. Bajamos las maletas. Entramos en el Palau dels Osset Miró. Noble edificio del s. XVII. En el piso más alto, 36 arcos característicos de la arquitectura aragonesa. Artístico alero de talla, puertas y artesonados interiores. Al entrar, el sosiego nos abraza. Una melodía. Vivaldi nos da la bienvenida. Recepción con arcos de medio punto. Bajo su sombra se sirven los desayunos y las comidas. Habitaciones grandes. Amplios salones. Myriam trae un dominó infantil. Jugamos. Un sillón orejero, de amplio respaldo. Una lámpara de pie. Un buen libro. La imaginación corre entre sus líneas. Silencio. Tranquilidad.
Fachada del Palacio dels Osset Miró.




Esquina.


Acogedores sillones en un salón.

Sillón orejero, de amplio respaldo. Una lámpara de pie. Un buen libro.


Nos adentramos en Aragón. Por las tierras del Maestrazgo. Llegamos a Mirambel. Pueblo que estuvo casi abandonado. Después, muy restaurado, premiado por el buen gusto en cómo lo han rehabilitado. Casi deshabitado. Calles vacías. De una casita, una columna de humo por la chimenea. Una mujer llenando de agua un cántaro en una fuente. Se oyen a unos borregos lejanos. Casas de piedra. Ni un papel en el suelo. Ni una hoja. Parece un escenario. Hay poca actividad. Su época de esplendor, durante el s. XVI. El pueblo es precioso. Murallas construidas por los caballeros templarios, terminadas por los Sanjuanistas. Murallas que protegen. Murallas que son las paredes de algunas casas.


Vista de Mirambel.


Bello Palacio Consistorial con esbeltos arcos de sillería. En su fachada el escudo de la Villa, tallado en piedra. Por sus calles, sólo se oye un susurro. Agua que corre. La Fuente Alta. Iglesia de Santa Catalina, donde fundó su convento las Agustinas Ermitañas. Años de esplendor que renuevan su cara después de su remodelación. Manos expertas la han devuelto a la vida.

Palacio Consistorial.

Pueblo amurallado. Murallas que son las paredes de algunas casas.



Nuestra ruta continúa. Cantavieja, capital tradicional del Alto Maestrazgo, en la provincia de Teruel. Su casco antiguo, estructura medieval. Plaza Mayor porticada en donde se encuentra el Ayuntamiento, edificio del s. XVI. Iglesias, casas blasonadas, testigos de un pasado de esplendor.



Cantavieja.


Ayuntamiento.
Llegamos en día de mercado. Los puestos al aire libre. Las mercancías a la vista del visitante, en la Plaza Mayor. ¿No hay otro sitio?.


Plaza Mayor.

Indignante. Estos arcos centenarios, soporte de los tenderetes. Mejor no pensarlo. Visitamos sus calles. Admiramos los escudos de piedra de las fachadas. Las torres altas y orgullosas de las iglesias.


Por sus calles, recuerdan un ayer ...


Bellos paisajes en su entorno. Y llega el adiós. Volvemos a casa. A la realidad. Al mundanal ruido. A la vida cotidiana.

viernes, 4 de enero de 2008

Noche de reyes!

Llegamos al puerto de Alicante. Un largo recorrido para llegar aquí. Hace una semana jugaba en la plaza del ayuntamiento de Benifallim. Las campanas de la iglesia nos convocaban a la misa del gallo. Al salir, un hombre con una mirada nostálgica se acercó a mi padre. Un fuerte abrazo. Lágrimas en sus ojos. Su hermano. Mi tío Juan. Había estado lejos muchos años. Compró un velero y se fue a hacer las américas. Le ha ido bien. Pero el terruño tira. Deseaba volver. Encontrarse con sus hermanos, con sus amigos de la infancia. Y ha vuelto. Se ha reencontrado con los suyos.


Benifallim. A la izquierda la torre de su castillo.
Nos ha contado multitud de travesías y anécdotas en la mar. Nos invitó a acompañarlo. Mi padre se resistió. No quería cambiar los surcos de su bancal por los borregos de la mar. Al final se ha dejado persuadir y nos hemos embarcado por unos días. Días felices. Días distintos. Días en los que hemos aprendido a pescar al currican. A manejar el aparejo de un velero. A navegar con la mayor. A desplegar el foque. Los delfines que hemos visto en las películas de la tele ahora nadan junto a nosotros. Días en los que navegamos junto al Juan Sebastián el Cano. Días en los que hemos disfrutado de los atardeceres desde alta mar. Luces diminutas a lo lejos. No hay más tierra que este inmenso mar que colorea el cielo.



Frente a nuestra proa, el Juan Sebastián El Cano.



El Cano, a babor.
Regresamos. Desde lo lejos divisamos el castillo de Alicante. El nos orienta, nos da la bienvenida. Nos indica el camino. En mi pueblo hay otro castillo. Casi en ruinas. Sus murallas escalan la colina. Desde su torre se ven los campos de olivos, de almendros.


Entrando al club de regatas desde nuestro velero.
El puerto está muy animado. Hay una regata. Varios veleros se apiñan en el embarcadero. Recogiendo las velas. Las tripulaciones buscan descanso. Entre los veleros, el Bribón, que patronea el rey Juan Carlos. Mi tío Juan ha regateado con él. Admiración y respeto. A la historia de España bien le hubiese ido tener reyes como él.

Veleros de regatas y el castillo Santa Bárbara.


El Bribón, que patronea nuestro rey Juan Carlos.

Mañana noche de reyes, de otros reyes, los reyes magos de oriente, traen regalos a los que nos hemos portado bien.


Rey mago Melchor
Rey mago Gaspar
Rey mago Baltasar, en su camello.
Y mi tío Juan vuelve a su mar, a cabalgar sobre las olas, a escuchar los cantos de sirenas en las largas noches de calma. Y nosotros volvemos a nuestra tierra. La tierra donde nacieron mis padres, donde nacieron mis abuelos. La tierra que me ha visto crecer. La tierra en la que trabaja mi padre. La tierra que antes fue de mi abuelo. Y antes, del suyo. Su tierra, su amada.


Campos de almendros.

¿Cuánto crees que sabes de Alicante? Pascual Rosser te sorprenderá con su nuevo libro

  Hay historias de Alicante que conocemos, otras que hemos escuchado alguna vez y muchas que permanecen escondidas en la memoria de la ciuda...

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