domingo, 15 de marzo de 2026

“La Casa Museo del Terremoto: la memoria viva del desastre que transformó Almoradí en 1829



El terremoto de 1829: destrucción en la Vega Baja del Segura

El seísmo, con epicentro en la zona sur de la provincia de Alicante, afectó a numerosas localidades: Guardamar, Torrevieja, Benejúzar, Almoradí, Orihuela, Rojales o Dolores. La combinación de construcciones débiles, suelos inestables y la hora del temblor provocó un balance trágico. Ocurrió a las 6 y cuarto de la mañana. Algunos habían ido ya a la era a cuidar su huerta, otros estaban a punto de hacerlo o de marchar a sus otros oficios …


En Almoradí, el daño fue extremo:


  • La mayor parte de las viviendas se derrumbaron.
  • Murieron más de 200 personas solo en el municipio.
  • La iglesia, edificios públicos y muchas casas quedaron reducidos a escombros.
  • La principal causa de tantas muertes fue que el pueblo estaba construido con un trazado estrecho y amurallado


La comarca entera quedó sumida en el caos: miles de damnificados, epidemias derivadas de la falta de higiene y alimentos, y un territorio que necesitaba ayuda urgente.


El obispo de Orihuela, Félix Herrero Valverde, se convirtió en una figura clave en los días posteriores al desastre. Visitó las poblaciones dañadas de la comarca, Almoradí entre ellas. Consciente de la magnitud de la tragedia y de la incapacidad de los municipios para afrontar la reconstrucción, envió un dramático llamamiento al rey Fernando VII solicitando:


  • Ayuda económica inmediata.
  • Recursos para alimentar y alojar a los supervivientes.
  • Ingenieros y arquitectos capaces de planificar una reconstrucción segura.


Su intervención fue decisiva para que la Corona actuara con rapidez y asumiera la dirección del proceso.


La respuesta de Fernando VII: reconstrucción ejemplar


El rey Fernando VII no solo atendió la petición del obispo, sino que ordenó una reconstrucción integral de las poblaciones afectadas. Lo hizo con una implicación poco habitual:


  • Su respuesta se plasmó en el Real Decreto de 5 de abril de 1829
  • Aportó fondos de su propio patrimonio real, un millón y medio de reales
  • La reina María Josefa Amalia de Sajonia también contribuyó económicamente.
  • Se movilizaron a ingenieros para diseñar nuevos núcleos urbanos más seguros.
  • Se consiguió movilizar la solidaridad de quien quisiera contribuir del pueblo español a través de donaciones y ayudar a esta reconstrucción. Se crearon Juntas de ayuda por toda España. La calle Donantes lo recuerda. Incluso el 11 de mayo hubo un sorteo extraordinario de Lotería Nacional “a beneficio de la terrible catástrofe de los pueblos arruinados”.


El objetivo era claro: que una tragedia así no volviera a producirse.



 

Larramendi y Fourdinier: los artífices del nuevo Almoradí


La reconstrucción de Almoradí se convirtió en un proyecto modélico. El rey encargó planificarlo al ingeniero José Agustín de Larramendi, quien diseñó un trazado urbano completamente nuevo:


  • Calles rectas y casas con patio, para evitar el efecto dominó de los derrumbes.
  • Manzanas rectangulares, siguiendo criterios racionalistas.
  • Edificaciones de una sola planta, reduciendo el riesgo de atrapamientos.
  • Calles anchas, espacios abiertos y plazas que funcionaran como puntos de evacuación
  • Plantó árboles, también innovador en la época, para dar frescor y sombra en verano, y leña en invierno, además de una mejora estética.



La dirección material de las obras recayó en Eugenio Fourdinier, quien supervisó la ejecución del plan y la construcción de las nuevas viviendas y edificios públicos.


Este modelo urbano, adelantado a su tiempo, convirtió a Almoradí en un ejemplo de urbanismo antisísmico, innovador en aquél mundo del siglo XIX.


Memoria viva: la Casa Museo del Terremoto


En la actualidad, el Ayuntamiento de Almoradí ha creado una Casa Museo dedicada a recordar el terremoto de 1829 y la posterior reconstrucción. Está situada en el nº 33 de la calle de La Reina, la única de las 278 construidas que se conserva. De estas, 124 fueron repartidas "por suerte" entre las viudas y propietarios pobres. Nadie se tenía que quedar sin vivienda por muy catástrofe se hubiera producido. 


Durante una visita guiada de unos 45 minutos, el museo ofrece una experiencia inmersiva que revive el impacto del terremoto en la vida cotidiana de sus habitantes. Le sorprenderá. Doy fe, la visité en el Press Trip de 8 de marzo pasado invitados por el Ayuntamiento de Almoradí y organizado por la Asociación Alicantina de Periodistas y Escritores de Turismo de la que formo parte, coincidiendo con el 11 Congreso Nacional de la Alcachofa.




Para visitarla tiene que solicitar la visita guiada de forma anticipada a través de la web de Turismo Almoradí teniendo en cuenta que el aforo es limitado.


Esta casa museo:


  • Explica el contexto social del desastre.
  • Muestra documentos, planos y objetos de la época.
  • Rinde homenaje a las víctimas y a quienes participaron en la recuperación.
  • Permite comprender cómo el urbanismo se convirtió en herramienta de protección civil.
  • Es un instrumento que incentive la prevención de riesgos naturales, tan vinculados históricamente a la comarca de la Vega Baja del Segura


Es un lugar pensado para que las nuevas generaciones conozcan un episodio que transformó para siempre la identidad del municipio.



Un legado que perdura


El terremoto de 1829 no solo destruyó pueblos: también impulsó una nueva forma de pensar la seguridad urbana. Almoradí, reconstruida con criterios modernos y racionales, es hoy un testimonio de cómo una comunidad puede renacer tras la tragedia.

No hay comentarios:

“La Casa Museo del Terremoto: la memoria viva del desastre que transformó Almoradí en 1829

El terremoto de 1829: destrucción en la Vega Baja del Segura El seísmo, con epicentro en la zona sur de la provincia de Alicante, afectó a...

entradas populares