Con algunas de las imagines del año que hoy despedimos, te deseo ¡¡¡ Feliz y Próspero Año Nuevo !!!
Enero
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Con algunas de las imagines del año que hoy despedimos, te deseo ¡¡¡ Feliz y Próspero Año Nuevo !!!
Enero
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En el corazón del centro
urbano de Alicante, junto a las principales arterias comerciales y paseo
ciudadano, se encuentra una plaza que ha sido testigo silencioso de siglos de
historia, cambios urbanos y vida cotidiana: la Plaza Calvo Sotelo. Conocida afectuosamente
por muchos alicantinos como la plaza de las palomas, este espacio ha pasado de
ser una plaza menor del antiguo barrio de San Francisco a convertirse en un
punto de encuentro urbano emblemático, cargado de memoria, cultura y
naturaleza.
Un origen histórico en el centro de Alicante
Los orígenes de la plaza se
remontan al siglo XVI, cuando la zona ya empezaba a consolidarse como un punto
de conexión entre el casco antiguo y las vías principales que comunicaban la
ciudad con la huerta y otros núcleos poblacionales. La plaza formaba parte del
antiguo barrio de San Francisco, y durante siglos fue un espacio de tránsito y
vida urbana antes de convertirse en el lugar que conocemos hoy.
Originalmente se conocía como
Plaza de San Francisco, en referencia al convento y templo que se ubicaban en
el entorno, y su nombre evolucionó a lo largo del tiempo reflejando los cambios
sociales y políticos de España. Fue en el siglo XX cuando adoptó su actual
denominación en honor de José Calvo Sotelo, político español asesinado en 1936,
cuya figura y circunstancia marcaron profundamente la historia del país.
Evolución urbana y
transformaciones
A lo largo de los últimos dos
siglos, la Plaza Calvo Sotelo ha experimentado diversas remodelaciones para
adaptarse al crecimiento urbano de Alicante. Las reformas más significativas
datan de 1977 y 2013, cuando se renovaron los pavimentos, mobiliario urbano y
se reorganizó la distribución del espacio para mejorar la funcionalidad y la
accesibilidad del lugar.
Además, la plaza ha sido
escenario de la instalación y reubicación de monumentos y esculturas
importantes para la historia local. A finales del siglo XIX se colocó
inicialmente el monumento en honor a Eleuterio Maisonnave, figura destacada de
finales del XIX por su labor política y social en Alicante, que posteriormente
fue trasladado a las cercanías y reemplazado por otros elementos artísticos.
Hoy, el espacio acoge la
estatua de Eugenio Barrejón, gobernador civil de la provincia reconocido por su
labor de reconstrucción emocional y social tras la epidemia de cólera del siglo
XIX, una obra en bronce, hierro y piedra del escultor Antonio Yerro que ha
pasado a ser uno de los símbolos de la plaza.
Un oasis urbano: el arbolado
monumental de la plaza
Más allá de su valor
histórico y urbano, la Plaza Calvo Sotelo destaca también por su papel como
pulmón verde en el centro de Alicante. Muchas generaciones han asociado este
lugar con sombras acogedoras, bancos tranquilos y un punto de descanso entre la
actividad frenética de las calles cercanas.
El diseño paisajístico del
espacio incorpora árboles singulares que aportan carácter y frescor:
- Un plátano de sombra
(Platanus × hispanica), con una copa amplia que ofrece sombra generosa durante
el verano.
- Un olmo común (Ulmus
minor), una especie emblemática que ha sobrevivido a las enfermedades que
diezmaron muchos olmos europeos, y que aporta verticalidad y textura al
paisaje.
- Una araucaria de gran
tamaño (Araucaria excelsa), un árbol de origen extraeuropeo con porte
majestuoso que destaca en el conjunto urbano.
Este arbolado embellece la plaza y actúa como pulmón verde en la ciudad, reduciendo la temperatura en verano, mejorando la calidad del aire y generando espacios de sombra donde los alicantinos se reúnen para conversar, leer o simplemente descansar tras pasear por las avenidas Doctor Gadea o Federico Soto.
Las fotos son del día de Navidad, 25 diciembre, que se pasó todo el día lloviendo
¿Dónde nace la Navidad como la conocemos hoy? Muchos pensarán en Laponia, residencia de Santa Claus; o en Belén, cuna de Jesús; y quizá acertarían los dos. Pero les falta conocer algunos detalles para hacer esa manifestación con rotundidad. Me explico.
La respuesta puede estar
mucho más cerca de lo que imagina. Permita la siguiente afirmación porque está
fundamentada, ya verá, desde hace siglos la Navidad nace en Alicante, tierra
que no solo vive intensamente estas fiestas, sino que exporta sus símbolos,
sabores y tradiciones al mundo entero.
San Nicolás: de Alicante al
mundo
Todo empieza con San Nicolás
de Bari, patrón de Alicante. Según la tradición, San Nicolás predicaba por
tierras alicantinas antes de partir hacia Holanda, entonces parte del Imperio
español, con su barco cargado de naranjas y juguetes. Allí se transformó en
Sinterklaas, una figura que aún celebran, cada 5 de diciembre reparte regalos a
los niños neerlandeses. Esta imagen fue más tarde adaptada por los inmigrantes
holandeses en EE. UU., dando lugar al popular Santa Claus. Y sí, con una ayuda
especial de Coca-Cola, su traje rojo se volvió universal. Así, sin saberlo,
Alicante lanzó al mundo al mismísimo Papá Noel, nombre aupado por Francia en
Europa.
El Belén más grande del mundo
Ahora deje que demos un salto
en el tiempo. En 2020, Alicante se colocó en el Libro Guinness de los Récords
por tener el Belén más grande del mundo. Una imponente representación ubicada
en la Plaza del Ayuntamiento con las figuras de San José, la Virgen y el Niño
Dios, junto con los Reyes Magos, que supera los 16 metros de altura. Este Belén
monumental no solo embellece la ciudad, sino que revindica la tradición
belenística como uno de los grandes símbolos de la Navidad española.
Alicante y su fuerte
tradición belenista
Además del Belén gigante,
Alicante cuenta con una sólida tradición de belenes artesanales. El Museo de
Belenes, en pleno casco antiguo, conserva auténticas obras de arte que
representan escenas del nacimiento de Jesús, realizadas por artesanos locales.
Además, en lugares como la Diputación, la Plaza de la Montañeta o la
Concatedral, se montan belenes visitados por miles de personas cada año.
Ibi y Onil, a cuna de los juguetes
En el interior de la
provincia, Ibi y Onil son conocidas como la cuna de los juguetes. Aquí nacieron
algunas de las marcas más míticas de España como Payá, Famosa o Feber.
¿Recuerda la muñeca Nancy o Nenuco? Pues sí, salieron de estas fábricas
alicantinas. Hoy siguen produciendo juguetes que llegan a miles de hogares en
Navidad, y su legado se conserva en el Museo del Juguete en Onil. Es público y
recomiendo su visita.
Turrón: el dulce más
navideño… y alicantino
¿Qué sería de la Navidad sin
turrón? Jijona y Alicante son los dos grandes referentes. El turrón de Jijona,
blando y cremoso, y el turrón de Alicante, duro y crujiente, forman parte de la
identidad culinaria de estas fiestas. Desde estas localidades se exporta este
dulce ancestral a todo el mundo. Alicante endulza la Navidad, literal y
emocionalmente.
Calzado, para pajes y Reyes
En Elche se fabrican los
zapatos que llevan los pajes, Reyes Magos y Papa Noel. Sin ellos, no podrían
recorrer tantas millas regalando ilusiones.
Las uvas de la suerte
En Monforte del Cid se cultivan
y cuidan con esmero las uvas que tomaremos el 31 de diciembre con las
campanadas para dar la bienvenida al nuevo año.
Fondillón y Stellae Duce para
brindar
En Monóvar se sigue
embotellando el famoso Fondillón, que ya se bebía en la Corte por los Reyes en
el siglo XV. Recientemente además ha entrado en escena el apreciado Stellae
Duce, sparkling wine. influenciado por las estrellas y el recuerdo de los que
nos precedieron y vagan por el firmamento en su eterna travesía.
Villancicos con guitarra
alicantina
Y para completar el cuadro,
no podía faltar la música. En Muro de Alcoy, otro rincón alicantino, se
fabrican guitarras artesanales que acompañan villancicos, coros y serenatas
navideñas. Instrumentos que combinan tradición y calidad y que han conquistado
tanto a músicos profesionales como a aficionados.
Alicante, corazón navideño
del Mediterráneo
Si sumamos todos estos
elementos, no queda duda: Alicante no solo celebra la Navidad, la fabrica y la
lanza al mundo. Desde su historia, sus artesanos, sus sabores y su arte, esta
tierra expande la esencia de unas fiestas navideñas que unen culturas y
generaciones.
Desperté antes de que sonara el despertador. No sé si fue la emoción o ese presentimiento que uno tiene cuando sabe que el día va a ser es...