martes, 14 de abril de 2009

cupones de la ONCE sobre las vías verdes

Hoy, martes 14 de abril, se abre la serie de cupones de la ONCE sobre las Vías Verdes con un cupón genérico, que dará paso a otros 59 cupones dedicados a distintas vías verdes accesibles.

Cada cupón está ilustrado con una fotografía de la Vía Verde correspondiente, e incluye el nombre de la vía, los puntos de origen y destino, una breve descripción del recorrido y la página web www.viasverdes.com donde se informa ampliamente de estos itinerarios. Se editarán 5 millones de cupones diarios de lunes a jueves, lo que significa una tirada final de 300 millones de cupones dedicados a promover las vías verdes españolas, que serán distribuidos a través de los 22.000 agentes vendedores de la ONCE.

Con esta iniciativa, se pretende divulgar los más de 1.700 kilómetros de infraestructuras ferroviarias en desuso que han sido reconvertidas en itinerarios cicloturistas y senderistas, dentro del Programa Vías Verdes, de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, que acaba de cumplir 15 años. Estas rutas garantizan la accesibilidad y la universalidad de los usuarios, sin limitaciones de edad o capacidad física.

¡Anímate y colecciona los cupones de Vías Verdes!. Para ver las fechas de edición de los distintos cupones, entra en
www.viasverdes.com en la sección de boletín y busca esta información.

Dirección del Programa Vías Verdes
FUNDACIÓN DE LOS FERROCARRILES ESPAÑOLES
c/Santa Isabel, 44
28012 MADRID

Tels. 91 151 10 57 / 62 -- Fax: 91 151 10 68
www.viasverdes.com
viasverdes@ffe.es

domingo, 12 de abril de 2009

Cristo resucitado

detalle de la talla de Nuestra Señora del Mayor Dolor, del paso de la procesión de la Muy Piadosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Santa Redención


Aunque todos los años lo celebramos, cada año es un sentimiento nuevo. Una nueva noticia. El triunfo de la fe. Jesús ha resucitado. Es un día de júbilo. La cruz no es el final. La cruz es el mensaje, forma parte del camino hacia la salvación.

detalle del Cristo de la Buena Muerte en el interior de la Concatedral de San Nicolás, de uno de los pasos de la Procesión de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de las Angustias.

¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo. No está aquí, sino que ha resucitado. Recordar cómo os habló cuando aún estaba en Galilea, “Es necesario que el hijo del hombre sea entregado en manos de pecadores y sea crucificado, y al tercer día resucite”. Lc. 24, 4-7

Hoy, alrededor de las 12 h del mediodía, Nuestra Señora de la Alegría y Cristo Resucitado se han encontrado en la Plaza del Ayuntamiento de Alicante. Entre vítores del pueblo. Bajo una lluvia de aleluyas de todos los colores. En un día soleado de abril. Bajo un cielo azul que nos acoge. Con las manos de María que aplauden el encuentro, con las piernas veloces de Jesús que se acerca para abrazarla. Para abrazarnos a todos con la buena noticia de su resurrección.


Procesión de Cristo Resucitado



detalle del paso de la Gloriosa Hermandad de Nuestra Señora de la Alegría


el encuentro de Cristo Resucitado y Nuestra Señora de la Alegría, bajo una lluvia de aleluyas, frente a la fachada del Ayuntamiento de Alicante









viernes, 10 de abril de 2009

Procesión de la Hermandad Penitencial del Perdón, en Alicante

Casi a oscuras. Por la calle Labradores, en la ciudad de Alicante. En la noche del jueves santo. Un redoble de tambores, unas antorchas, unos golpes de bastón, el sonido al arrastrar las sandalias por el suelo, son los testigos de este momento. Con un público respetuoso y silencioso ante esta representación de la pasión de Jesuscristo.


La Hermandad Penitencial del Perdón nace en el seno de la congregación Mariana en 1956, impulsada por el Padre Fontova. La austeridad es la característica de esta Hermandad. Los Hermanos van rezando el rosario y unos portan cruces de madera de pino, otros faroles estandarte, antorchas ó bastones. Llevan vesta de yute, cíngulo de cáñamo, capirote negro, sandalia cruzada con suela de cáñamo.








Salen dos tronos en procesión. El primero representa a Jesús crucificado entre dos ladrones. Obra de los Hermanos Blanco: la talla de Jesús fue hecha en el año 1957, la de Dimas y Gestas, los ladrones, un año más tarde. La imagen es tan real que es fácil imaginar la conversación que tuvieron los ladrones y Jesús antes de soltar el último suspiro.

El evangelista San Lucas nos narra en su capítulo 23 que “Uno de los ladrones crucificados le insultaba y le decía “¿Acaso no eres tú el Cristo?. Sálvate a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro le reprendía, diciendo: “Ni siquiera tú, que estás en el mismo suplico, temes a Dios?”. Nosotros, es verdad, estamos justamente porque recibimos lo merecido por nuestras obras; pero este nada malo ha hecho”. Y decía: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. Y le dijo: “Te lo aseguro. Hoy estarás conmigo en el paraíso”. (Lc.23, 39-43).






El segundo trono, el de María Medianera de todas las Gracias. Su mirada es puro dolor. Sus ojos buscan en el infinito un por qué. Sus lágrimas inundan sus mejillas por su pena. La expresión de sus manos, de sus gestos, nos trasladan a aquél momento en el monte del Gólgota a las afueras de Jerusalén. “Había también una mujeres que le miraban desde lejos, entre las que estaba María Magdalena y María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé, las cuales, cuando estaban en Galilea, le seguían y le servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén” (Mt. 15, 40-41).






Procesión de las Promesas de la Santísima Virgen de la Piedad, en Cartagena (Murcia)

En la calle Mayor de Cartagena. Invitado por unos buenos amigos. Carlos y Lucy. Antonio y Gine. Multitud de personas llenan la calle, las ventanas, los balcones. Es un continuo ir y venir mientras esperamos. Hay expectación y emoción. Muy pronto veremos pasar en procesión a una imagen de gran devoción en esta localidad.


Hoy (por el lunes santo) los Marrajos “echan a la calle” su primera Procesión. La del Lunes Santo es la Procesión de las Promesas de la Santísima Virgen de la Piedad. Los cartageneros ofrecen a la Virgen las Promesas que han hecho a lo largo del año.

La Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno es la más antigua entre las cuatro que hay en Cartagena. Su fundación es de aquellos años de principios del siglo XVII. A sus miembros se les conoce con el nombre de Marrajos. En sus orígenes, cada vez que los pescadores de la ciudad pescaban un pez de esta especie, al venderlo, el dinero conseguido con su venta era donado a los fondos de la Hermandad. Su color es el morado. Además de la Procesión de las Promesas del Lunes Santo, sacan en procesión la del Santo Encuentro en la madrugada del Viernes Santo, la del Santo Entierro en la noche de ese mismo día y la de la Vera Cruz de Cristo en la tarde del Sábado Santo.





Está integrada por Grupo de acompañamiento del Sudario, Agrupación de Granaderos de niños y de adultos, Santo Cáliz, Trono Insignia de la Piedad y Santísima Virgen de la Piedad.

Como no se podía sacar en procesión a la Patrona de Cartagena, los Marrajos encargaron a Capuz, escultor valenciano, una imagen similar a la Virgen de la Caridad. El resultado, una bella talla con la Virgen y Jesús sobre sus brazos. Unos cien portapasos la pasean por la ciudad.

Sentados, observamos la marcialidad de los Granaderos, vestidos con un uniforme del siglo XVIII. Vemos cómo los portapasos llevan con profesionalidad los tronos. Mientras, Carlos me susurra al oído pequeños detalles de la procesión, que la hacen más grande. Cuando me susurra, cabizbajos, parece que rezamos. Podría ser si por rezar entendiésemos el exaltar la belleza de los pasos con un realismo de sus figuras que sobrecoge; las formas, las maneras, los pequeños detalles, que realizan los miembros de esta Cofradía. Me advierte de las órdenes, pequeños gestos, que los nazarenos hacen entre sí para que la procesión sea un éxito. Gestos que sin ser advertidos son difíciles de percibir.









Nos ponemos de pie cuando pasa el trono de la Virgen de la Piedad. Bella talla que recoge el dolor de una madre con su hijo muerto. Jesús, sobre sus brazos, yace sin vida, mientras las lágrimas de la Virgen recorren su cuerpo y limpian su sangre. Detrás, miles de personas, con sus Promesas, acompañan el paso por las calles cartageneras.




La Semana Santa de Cartagena es de las pocas que en España tienen la categoría de Interés Turístico Internacional. Si quieres más información de esta Semana Santa visita la sección especial de la web de su Ayuntamiento en www.cartagena.es

miércoles, 8 de abril de 2009

Españoles en Argelia, historia de una emigración

Una última mirada hacia atrás. Escaso de equipaje. Los ojos tristes. El rictus serio. Y mucha incertidumbre. No me gustaría sentir estas sensaciones que vivieron aquellos que tuvieron que dejar su tierra por obligación. Aquellos que partieron prácticamente con lo puesto porque lo habían perdido todo. Aquellos que dejaron en el camino tantos sueños y tantas esperanzas. Aquellos que tuvieron que partir con urgencia en busca de nuevas oportunidades. Y en esta historia, las podían encontrar cerca en el norte de Africa.

Debido a las crisis agrarias por fenómenos climatológicos adversos con largas sequías y, al mismo tiempo, malignas inundaciones, ocurridas en el levante español durante el segundo tercio del siglo XIX, provocaron un amplio movimiento migratorio en dirección a Argelia. A esto se sumó la conflictiva situación política española en aquellos años de 1833 y 1876. Por la proximidad con este país y las similitudes con el paisaje y el clima, agricultores alicantinos, murcianos y almerienses partieron en busca de trabajo.

Con la colonización de la tierra argelina por Francia hacía mucha falta de mano de obra para trabajar en campos de atochales, de viñedos, de cereales. También era necesaria la imaginación de emprendedores europeos, de capital que invirtiera en estas latitudes. Pequeñas y medianas empresas de productos manufactureros, alimenticios, … Empresas de automoción, de transporte de mercancías y de personas por tierra, mar y aire. Empresas de servicios.

Alfareros, de Agost (provincia de Alicante) en Argelia (1915), Puerto de Orán. (Museo de Alfarería-Ayuntamiento de Agost, Alicante).


destilería de empresario de Monforte del Cid (provincia de Alicante) en Argelia

Al principio esta colonización agraria fue de tipo “golondrina”, temporal, en fechas determinadas. Con el tiempo se asentaron en esta nueva tierra que les daba empleo y un porvenir. Y este país que, antes, les era desconocido, se convirtió en su residencia. Un lugar donde vivir, tener una familia, prosperar. Sin quererlo, pero sin evitarlo al mismo tiempo, fueron desconectando poco a poco con sus lazos familiares de la península.

Con la colonización fueron creciendo las desigualdades sociales. También con la población indígena. Y esta situación se agravó cuando en 1880 el hambre y la miseria en el desierto argelino provocó otro movimiento migratorio: el de las tribus nómadas desde el sur hacia el norte del país.

El 11 de junio de 1881 los hombres del marabut Mohamed el-Arbi, conocido como Bu-Amena, atacaron a agricultores que estaban recogiendo esparto en el atochal oranés de Khalfalia y Frendah, cerca de Saida. Provocó el pánico entre los emigrantes europeos. Muchos regresaron a sus países de origen. Entre ellos, unos nueve mil españoles que lo hicieron entre el 11 y el 22 de junio de 1881. Cartagena y Alicante fueron los puertos de acogida. Otra vez, viajaron con lo puesto, con el miedo en el semblante, con las esperanzas rotas. Otra vez la incertidumbre, aunque esta vez volvían a una tierra conocida. Esta vez se reencontrarían con la tierra de sus mayores, con los recuerdos de su infancia, con su pasado. Los medios de comunicación de entonces, como el periódico La Ilustración Española y Americana, se hicieron eco de estas dramáticas circunstancias para estos emigrantes españoles.


Portada del periódico La Ilustración Española y Americana

dibujo del periódico La Ilustración: llegada a Cartagena del barco Correo de Cartagena con repatriados de Orán (1881)

dibujo del periódico La Ilustración: desembarco en Alicante de trabajadores españoles repatriados por los vapores Besós y Correo de Cartagena (1881)

Pero el hambre, el desempleo y la falta de integración en una tierra suya, que les era desconocida, les hizo volver a Argelia a finales de 1881 cuando la inestabilidad social ya se había calmado.

Aunque el convenio hispano-marroquí de 1862 reconocía a los españoles unos privilegios que no tenían otros extranjeros, como el derecho a conservar la nacionalidad de origen, como cada vez la emigración española era más numerosa, tanto que la población española duplicaba a la de origen francés en 1885 en los distritos de Oran y Sidi-Bel-Abbés, la administración francesa cambió las normas.


Los Decretos de 28 de junio de 1889 y 23 de julio de 1893 impusieron la ciudadanía francesa a todos los extranjeros nacidos en Argelia, fuesen hijos de franceses como no lo fuesen. Los naturalizados podían recuperar la nacionalidad de sus progenitores pero las trabas administrativas eran tantas que muchos desistían. Con esto un nuevo drama se sumaba a la emigración obligada por las necesidades. Trabajar y vivir en un país extranjero donde los hijos que nacían en aquella tierra nacían con una nacionalidad distinta de la de sus padres.


Con la guerra de 1914 y la recuperación de la economía española, se estanca la emigración hacia Argelia. Pero la reconversión de la vid y los cereales en cítricos en la provincia de Alicante en los años 20 creó una nueva crisis agraria y una nueva tendencia migratoria hacia el norte de Africa, aunque en niveles muy inferiores a los años anteriores a la Primera Guerra Mundial.

Terminada la Gran Guerra siguió habiendo movimientos migratorios para actividades agrícolas. Pero también hacia otras actividades: desde la provincia de Alicante los heladeros ibenses y jijonencos, los alpargateros de Elche, los aniseros de Monforte del Cid, los ceramistas de Agost, …


el industrial español Vicente Galiana (izquierda) en su destilería de Saint-Denis-du-Sig. En la mesa una botella de anís Ideal Galiana (Colección Carlos Galiana)



La Guerra Civil española truncó esta emigración trabajadora española. Fueron otros, unos quince mil refugiados republicanos que escapaban de la detención y represión franquista. Y fue el puerto de Alicante desde donde partieron miles de personas en busca del exilio. Muchos, para no volver jamás. Desde la cubierta del Stanbrook vieron cómo la silueta del castillo Santa Bárbara se iba alejando poco a poco, cómo las nieves de ese 29 de marzo de 1939 de la sierra de la Aitana, helaba sus sentimientos. Cómo el paisaje narrado por Gabriel Miró, Azorín, Miguel Hernández, quizá nunca los volverían a ver. Mientras, el carbonero se abría paso entre las olas hacia un destino incierto.

Stanbrook
A partir de 1959 y 1962 se producen los procesos de descolonización de Túnez, Argelia y los Protectorados español y francés de Marruecos. Fue un nuevo momento dramático en el que los emigrantes españoles en Argelia tuvieron que huir de la represión por los moros argelinos. El 18 de marzo de 1962 se firman los Acuerdos de Evian en el que se concede la Independencia de Argelia. El 1 de julio del mismo año el resultado del referéndum por la autodeterminación obtuvo una amplia mayoría por parte de los independentistas.

Los buques franceses Sidi Mabrouk y Sidi Obka, que cubrían la línea Alicante-Orán, fueron los que repatriaron a residentes europeos en dirección a Alicante, durante los meses de mayo y junio. Organizados por la administración española hicieron estas travesías los buques Victoria y Virgen de Africa, de Transmediterránea, que hacían hasta entonces la travesía Barcelona-Palma de Mallorca. Estuvieron escoltados por el destructor Lepanto. La española fue la única Armada europea que participó en esta repatriación.

Victoria
Virgen de Africa


destructor Lepanto

Actualmente hay muchos franceses de Argelia, los llamados Pieds Noirs, que viven en Alicante. También muchos españoles de otras poblaciones que hicieron en aquellas tierras argelinas su vida. Ellos vieron evolucionar sus vidas, vieron crecer a sus hijos en una tierra que consideraban suya. Pero un día tuvieron que dejarlo todo para salvar esa vida, ese bienestar, que tanto les había costado conseguir. Para algunos, Alicante fue su otra nueva patria, su nuevo país de acogida. Su nueva residencia. Aquí se quedaron y hoy recuerdan estos acontecimientos con cierta nostalgia. Recuerdan la vida que en Argelia disfrutaron sus abuelos, sus padres, incluso ellos mismos.


Webs y libros consultados (las fotografías están tomadas de algunos de ellos):

“Los españoles en la Argelia francesa (1830-1914)”, de Juan Bautista Vilar.
“Españoles en Argelia. Memoria de una emigración”, de Juan Ramón Roca,
“Los Pieds-Noirs en Alicante. Las migraciones inducidas por la descolonización”, de Juan David Sempere Souvannavong,

“Los secretos del olvido" de Joaquín Hernández, novela donada a la Biblioteca de Los Libros Felices

  Invitados por Don BiblIo, el pasado sábado 22 de agosto un grupo de amigos disfrutamos de una nueva velada con los libros "mayores...

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