viernes, 31 de agosto de 2012
frías tormentas de verano para un otoño caliente
martes, 14 de agosto de 2012
Extranjeros por España: el escritor inglés Joseph Townsend visitó Alicante
Muchos aventureros, inquietos, interesados, intelectuales, espías, políticos, militares, escritores, diplomáticos, han visitado España a lo largo de los años para conocer nuestras costumbres. Muchos lo seguirán haciendo. Porque España siempre ha despertado interés fuera de nuestras fronteras. Ambicionaron las amplias posesiones españolas allende los mares donde ondeaba la bandera de España, tanto que se decía que en el Imperio Español nunca se ponía el sol. Envidiaron nuestras obras de arte y se interesaron por nuestra cultura. Algunos de ellos dejaron constancia de sus sensaciones en ensayos y novelas, en las que contaron momentos de la historia de España, de la vida cotidiana, de diferentes acontecimientos sociales, dándonos una interesante opinión vista por un extranjero.
Para los viajeros ingleses España tuvo ( y sigue teniendo) una atracción especial, sobre todo por visitar otros países diferentes de The Grand Tour ya que a partir del s. XVII en el Reino Unido las clases altas enviaban a sus hijos, para completar su educación y formación después de la Universidad, a un largo viaje por Europa, sobre todo por Francia, Italia y Alemania.
Richard Ford, autor de "Hank-Book for Spain" recomienda en sus escritos que "nunca se aconsejará bastante al que se dispone a recorrer España que prescinda de ideas preconcebidas y conclusiones apriorísticas, pues son el más pesado de los equipajes. Ocasión tendrá de formular sus opiniones una vez conocido el país. Pero ¿convencerá nunca al español de que abandone sus preferencias naturales ó nacionales?. Se limitará este a fumar un cigarrillo y pensar que a los críticos les mueve la envidia, ó son gente de pocos alcances, ó ambas cosas a la vez. Y, después de todo, el propio español tiene que ser mejor juez de lo que conviene a su persona y condición que un simple extranjero, ignorante de los factores religiosos, políticos y sociales de que sus maneras son espejo".
Uno de esos aventureros es el escritor inglés Joseph Townsend. Visitó España en los últimos años del reinado de Carlos III y dejó escrito sus impresiones en su libro " Journey though Spain in the years 1786 and 1787". Su obra se inicia con unas directrices para el itinerario por España, manifestando que se necesita "un físico robusto, dos buenos criados, cartas de crédito para las ciudades principales y una presentación adecuada para las mejores familias". Nos visitó bien aconsejado para saber cómo y que territorios y poblaciones tenía que visitar primero en función de la climatología; también estuvo bien recomendado a diferentes miembros de la Corte para tener facilidad de movimiento por el territorio español. Manifiesta en su libro mencionado que para recorrer extensamente España lo mejor es ir a Bayona en otoño, dirigiéndose después a Burgos, Valladolid, Segovia y Madrid; posteriormente marchar en invierno hacia el sur por Toledo, Córdoba, Sevilla y Cádiz; desde aquí, por la costa visitar Málaga, Granada, Cartagena, Murcia, Alicante, Valencia y Barcelona. En primavera, regresar por Zaragoza a Madrid y Aranjuez y, en dirección noroeste a Salamanca y León para visitar Galicia y Asturias.
El acceso a Madrid desde Alcalá le pareció de "una belleza indescriptible", encontrándose por la izquierda los jardines del Palacio del Buen Retiro, el Jardín Botánico y los amplios Paseos del Prado, "bien plantados y embellecidos por numerosas fuentes". Le gustaron el Casón del Buen Retiro, el teatro y la estatua ecuestre de Felipe IV de Pedro Tacca. Como en Barcelona se volvió a interesar por la manofactura de lana y en especial visitó la Real Fábrica de Tapices. Conoció a Campomanes en una reunión de la Academia de Historia y, en Junio, conoció en Aranjuez (donde esta la Corte) al ministro Floridablanca al que definió como que " tiene un aire de benevolencia, y si no me engaña su semblante, posee un entendimiento superior a la media común".
Después de Aranjuez y Madrid, partió hacia Asturias y el norte de la península pasando por León. Volvió a Madrid, pasando por Ávila y El Escorial. El 15 de febrero tomó la ruta de Andalucía. Le entusiasma Sevilla, sus murallas y torres y su catedral y le llamó especialmente la atención el procedimiento empleado para hinchar los fuelles del órgano de esta porque "en vez de manejarlos con sus manos, un hombre marchaba adelante y atrás por un plano inclinado ... que se apoyaba en el centro en su eje, y al extremo de cada plano había un par de fuelles empalmados a su vez al resto del mecanismo, y marchando diez veces a lo largo del plano inclinado los inflaba todos". Se interesó por la Fábrica de Tabacos fijándose que habían cuarenta molinos para moler el tabaco con "un rodillo de piedra movido por un mulo ó caballo pesado, cuyos tirantes se enganchaban a una guía de ocho pies de largo a un ángulo de cuarenta y cinco grados".
Partió por el río hasta Sanlúcar en un barco y fue a caballo hasta el Puerto de Santa María y Cádiz. En esta no le gustó nada la nueva catedral, interesándole mucho el hospicio que consideró "el mejor organizado de España". El 24 de marzo se embarcó en un bergantín con destino a Málaga y un mes después se dirigió a Cartagena por Guadix, pasando por Lorca. Posteriormente fue a Murcia, Orihuela y Alicante. De esta manifiesta que "se ha convertido en un delicioso lugar residencial", añadiendo que "pocas ciudades pueden vanagloriarse de mayor pulcritud". Destaca que esto se debe a la labor del Gobernador Francisco Pacheco, con quien entabló buenas relaciones. Se interesó de forma especial por el comercio que Alicante hacía a través de su puerto: mercancías, destinos, navieras, ... También por el estado de la fortaleza del castillo de Santa Bárbara y el espacio abierto por una mina colocada en 1709, durante la Guerra de Sucesión, cuando ocupaba la fortaleza el General Richards y su guarnición.
Siguió camino de Villena, Játiva, Montesa, Valencia y Barcelona. Regresó a su país pasando antes por Suiza. Dejó España con pena, manifestando que "es una tierra donde al margen de múltiples amabilidades y atenciones personales, por las que quedo en deuda con mis amigos, sentí admiración innumerables veces por la generosidad ilimitada de sus habitantes. Expresar ahora todo cuanto siento al recuerdo de sus bondades parecería adulación; pero me atrevo, por lo menos, a decir que los rasgos más provenientes del carácter español son la llaneza, la sinceridad, el espíritu desprendido, un gran concepto de la dignidad y un firme sentimiento del honor. Dicho en dos palabras, lo que en ellos me he acostumbrado a admirar lo atribuyo a su propia valía y a sus buenas cualidades intrínsecas; lo que he criticado debe achacarse a las corrupciones fortuitas de su gobierno. Si se considera la semejanza de carácter entre las naciones española e inglesa, con la marcada predilección de la primera sobre la segunda, así como las peculiares necesidades de cada una y su mutua capacidad de satisfacerlas, no puedo por menos de lamentar, muy de veras, que no exista un mejor entendimiento entre ellas".
Revista Historia y Vida Extra 41. "España y los Extranjeros"
"Los curiosos impertinentes. Viajeros ingleses por España", de Ian Robertson
viernes, 10 de agosto de 2012
caldereta entre amigos
martes, 7 de agosto de 2012
el por qué de la festividad de la Virgen del Carmen
domingo, 5 de agosto de 2012
una regata, la niña y el delfín
martes, 10 de julio de 2012
las Agrupaciones de Rotary Internacional y la IYFR South East of Spain
martes, 26 de junio de 2012
porque todo es relativo en las Hogueras de San Juan, a los ojos de Sito
“Cuando era niño me encantaba ver como la ciudad se vestía de fiesta, las calles se iluminaban con miles de bombillas, se llenaba de puestos al aire libre con toda clase de utensilios y golosinas; cómo los monumentos fogueriles ocupaban carreteras y plazas con vivos colores y mucha imaginación; me gustaba ir con mis padres a los toros: el paseillo, los trajes de luces, los caballos, los toros, los toreros, … ; reía con el olor de la pólvora y el ruido de las mascletás; lloraba con la cremá y disfrutaba con los fuegos artificiales, despedida de esta fiesta popular.
Cuando era adolescente me pasaba lo mismo, pero de otra manera. Era la pandilla mi prioridad y la fiesta lo que nos daba la libertad para nuestro desenfreno.
Cuando adulto, ya con la familia, era como un vuelta a empezar, a enseñar a los hijos la lección aprendida, los conocimientos adquiridos, mi propia experiencia. Siempre bella en mi recuerdo, aunque no fuese todo lo bueno que pudiera haber sido. En el camino quedaron amores no reconciliados, amigos que se llevó el viento de la vida, heridas sin cicatrizar que vuelven a mi memoria en mis noches de desvelo.
Ya anciano, cuando vuelvo la vista atrás y veo la travesía recorrida recordando mis noches en alta mar desde el puente de mi barco cuando las tempestades querían arrastrarnos hasta el fondo del mar para no volver jamás; observo los retornos, el regreso a puerto, el recibimiento de la familia, las semanas en casa con los míos y a los hijos más crecidos que la última vez; … Me gustaba ver cómo los días se alargaban en tierra con las historias y los problemas cotidianos de mi familia. En el mar todo es de otra manera …
Jubilado, marino varado para siempre, se me alegra el semblante con esta fiesta de las Hogueras de San Juan en esta ciudad mía, Alicante, que huele a mar por los cuatro costados. En estas calles llenas de forasteros gracias a la hospitalidad de este pueblo generoso. Entre estas cuatro paredes que acogen a amigos de mis hijos, incluso ya de mis nietos, para ver la mascletá, mi mujer y yo hemos hecho nuestra vida. Una vida donde son protagonistas nuestros recuerdos mientras vemos quemar la Hoguera de nuestro barrio que tanto ha costado levantar con el esfuerzo de muchos. Pero no se pierde todo. Con las cenizas de esta nace una nueva idea, un nuevo proyecto, nuevas ilusiones, una nueva Hoguera que arderá el año que viene para, como este, espantar a los malos espíritus. Y vuelta a empezar porque, al final, todo es relativo. Depende como afrontes la vida. Si aceptas un consejo, siempre mira el lado positivo de las cosas”, así me cuenta mi amigo Sito, de Alfonsito, marinero en tierra que un día encontré varado en la playa.
“Los secretos del olvido" de Joaquín Hernández, novela donada a la Biblioteca de Los Libros Felices
Invitados por Don BiblIo, el pasado sábado 22 de agosto un grupo de amigos disfrutamos de una nueva velada con los libros "mayores...

entradas populares
-
Nada mejor para pasar los calores de este duro verano que bañarse en aguas frescas y cristalinas. Nuestras costas nos ofrecen bellos rin...
-
Las calles desiertas en el primer día del año. Tranquilas. Algunos caminantes urbanos como nosotros. Caras soñolientas. Miradas que arrastra...
-
Una última mirada hacia atrás. Escaso de equipaje. Los ojos tristes. El rictus serio. Y mucha incertidumbre. No me gustaría sentir estas sen...
-
Uno de los muchos atractivos turísticos que tiene Alicante son sus ficus gigantes, árboles centenarios y singulares que hay en diver...
-
adoración de los reyes magos al niño jesús, pintado por Francisco Bayeu (1.791) Hoy es la noche de Reyes. De los Reyes Magos. Estos que vien...