martes, 30 de marzo de 2010

Conjunto Monumental del Santuario de la Santa (Totana), con restaurante y hotel.

 

En un paraje extraordinario, por donde bien merece la pena encontrarse con tiempo libre. En las faldas de sierra Espuña, cubiertas por el manto verde de pinos carrascos, el Santuario de la Santa. A 7 kms de Totana (Murcia), a unos 600 m. sobre el nivel del mar.

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Santuario de la Santa por Santa Eulalia de Mérida, patrona de Totana. Los vecinos de estos lugares tienen veneración por esta Santa desde que la Orden de Santiago conquistó estas tierras de Aledo y de Totana a los moros el mismo día, 10 de septiembre, que se conmemora la muerte de Eulalia de Mérida. Se construyó el Santuario a mediados del s. XIII, construido por los Caballeros de la Orden de Santiago en unas tierras cedidas en 1257 por Alfonso X El Sabio a D. Pelayo Pérez, maestre de esta Orden.

emblema de la Orden Religiosa y Militar de Santiago

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La ermita original se reedificó en el s. XVI, en 1574, por limosnas de los fieles, que acudían al santuario a visitar y a orar a la Santa. De estilo toscano, tiene una sola nave con coro al pie y presbiterio en la cabecera donde se encuentra el camarín de la Santa, obra de Jerónimo Caballao (1717) de madera policromada y curvas barrocas. El espectacular techo de madera del Santuario, a dos aguas, es de estilo mudéjar.

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Las paredes están pintadas, a partir de 1624, con escenas de la vida y milagros de la Santa, de Jesús y de los Franciscanos. Unos 200 metros cuadrados, con 48 escenas, con 216 figuras principales, atribuidas a Fray Antonio Bernón, siguiendo las instrucciones del Visitador de la Orden de Santiago D. Diego Ramírez de Arellano, divididas en dos franjas, estas dibujadas con el cordón franciscano. Las pinturas se enmarcan en dos grecas con grotescos y escudos de España, la Orden de Santiago, Totana, Aledo, Murcia, Cartagena, Lorca, Caravaca y Yecla.

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Junto al Santuario, el hotel y el restaurante, rodeados de arbolado, fuentes, cascadas y riachuelos por donde el agua corre juguetona, distrayendo voluntades y permitiendo olvidar los sinsabores de los días cotidianos. Escalones de piedra que se adentran por el bosque. Caminos de tierra que no tienen fin.

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Caminamos despacio, sin prisas, bajo la protección de las frondosas crestas de las ramas más altas. El rumor de las hojas con la brisa son las que nos aclaman, las que nos animan a reír, las que nos roban nuestras prisas y nos embriagan con sus susurros. Nuestros hijos corretean por los alrededores mientras un tronco largo y ligero navega río abajo junto a un puente de madera.

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Después del paseo, llega la calma y con ella se nos despierta el apetito. En el amplio salón del restaurante nos dejamos aconsejar por María. Con voz risueña, nos cuenta las bondades de la carta y del menú del día. Qué mejor que nos guíe quien bien gobierna su cocina. Ensalada de Asados. Guiso de Paparajotes. Filete de Panga con Refrito.

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Tomamos el café, en un patio, sentados al aire libre, mientras nuestras palabras juegan con el aire durante la tertulia, mientras los niños distraen su tiempo con un juego de cartas.

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Este conjunto monumental fue declarado bien de interés cultural en el 2002.

Web del hotel: http://www.monasteriosantaeulalia.com/

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Extraordinario. Soy de Totana y me ha gustado mucho.

Anónimo dijo...

Que sepas que todos los días de lluvia es tradición en el restaurante hacer migas.

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