lunes, 11 de febrero de 2019

Secuoyas en el Cortijo de La Losa




Algunas veces el tamaño sí que importa, ya verán muy pronto a que me refiero porque los protagonistas de nuestra excursión son los árboles más grandes del planeta. Pueden llegar a tener 100 metros de altura y 1.000 años de vida. Son las secuoyas. Las visitamos iniciando la marcha desde el hotel rural Collados de la Sagra (Puebla de Don Fabrique) en la carretera GR-100 hasta el Cortijo de la Losa por la carretera A-4301.








Las secuoyas sólo crecen de forma espontánea en el extenso Parque Natural de Yosemite en California (EEUU). Lo curioso es que no nos hemos ido a California a disfrutar de ellas. Que va, las hemos visitado en España.

Estas secuoyas son unos árboles singulares que han crecido y se han desarrollado muy lejos de su hábitat habitual. Pero ¿cómo llegaron al altiplano de la provincia de Granada, a los pies de la Sierra de La Sagra?.








A principios del siglo XIX se plantaron unas treinta secuoyas a ambos lados de la carretera y en lo que hoy se conoce como el Cortijo de la Losa que es propiedad de Alfonso de Bustos y Bustos, Barón de Bellpuig. Fue su bisabuelo, Rafael de Bustos y Castilla de Portugal, Ministro de Fomento de la reina Isabel II, quien trajo las semillas de secuoya para plantarlas en tierras de su propiedad. De las secuoyas que plantó, las mejor conservadas son las que están dentro del Cortijo al estar en un recinto privado al que sólo se puede acceder con permiso y acompañado de un guía turístico.








Al grupo de amigos que queremos saber más de este singular árbol nos acompaña Busta ó Bustamante, que es como llaman en la zona al guía turístico que nos permite el acceso y del que recibimos todo lujo de detalles de las secuoyas y de la finca en donde se encuentran estos árboles. Son 13 las secuoyas que hay dentro del Cortijo. Busta nos dice que es el ser vivo más grande, más alto y más longevo del mundo. Aquí la secuoya más alta tiene una altura de unos 50 metros y 150 años de vida. La de la base más gruesa tiene un diámetro de 7,10 metros: hace falta al menos 8 personas con los brazos extendidos para rodear el tronco al completo.





La finca del Barón donde están estas secuoyas tiene una extensión de 2.127 hectáreas que, en los últimos años,  ha reproblado de muflones, ciervos, gamos y cabras hispánicas hasta conseguir más del medio centenar de ejemplares convirtiendo a este Cortijo en uno de los mejores cotos de caza mayor de Andalucía. Busta dice que pocas veces se dejan ver los venados y que alguna vez un gran búho real ha volado desde su nido en una cota alta de una de las secuoyas ante el asombro y la sorpresa de los visitantes por el ruido que producen sus largas alas y la majestuosidad de su plumaje.

Si extraño parecía que pudiéramos ver estos árboles singulares en España, más curioso es el nombre que les ha puesto el argot popular: las mariantonias. Nadie hoy sabe descifrar desde cuando las llaman así ni quien les puso este mote, pero ahí queda dicho, caracterizando esa gracia natural del andaluz con el timbre de su acento y con la imaginación a la hora de poner los motes a las personas, a los lugares ó a las cosas. También se les llama wellingtonianas porque se cuenta que fue el Duque de Wellington quien introdujo las semillas de las secuoyas en 1839 en España.

Este bosquecillo de secuoyas y el de La Granja en Segovia son los únicos que hay en España y de los pocos que hay en Europa por lo que disfrutar de su vista es un lujo que nos ofrece la naturaleza.

Música española para el cumpleaños del Rey




Lo importante de los cumpleaños es cumplirlos. Y recibir regalos me dirá aquél. El mejor regalo, digo yo, es que ese día se acuerden de uno. Y del rey Felipe VI nos acordamos todos. Hasta le cantaron el cumpleaños feliz en Bagdad el pasado miércoles 30 de enero cuando visitó a los miembros del ejército español allí acantonados en misiones internacionales, amparadas por la OTAN, por la ONU y autorizadas por el Parlamento español. Se lo cantaron ellos mismos y, quiero pensar, que en representación de todos.

En España no hay un día del rey ó de la reina como en otros reinos centroeuropeos, con fiestas y grandes fastos donde participa todo el pueblo. Pero todo se andará. Como aquello que se decía antes de 1975 que en España no había monárquicos, sí los hubo y los hay se llamasen Juanistas por Don Juan ó se llamen Juan Carlistas por el rey Juan Carlos I, ó Felipistas por el rey Felipe VI, ó monárquicos a secas que no hace falta más porque todos lo somos hasta que se demuestre lo contrario desde la aprobación por el pueblo español de la Constitución española de 1978.

El actual rey nació el 30 de enero de 1968 en Madrid. Se le puso Felipe de nombre en recuerdo del primer rey Borbón en España. Su bautizo fue especial, en realidad todos lo son por el motivo cristiano del acto, incluso por el hecho anecdótico en el que todos están pendientes si el niño o la niña ríe, llora o calla cuando el agua moja su cabeza, se pasea por su cuello y, quizá, recorra buena parte de su cuerpo hasta ser secado por una mano diestra de uno de sus padrinos o de sus padres.

Pues bien, el actual rey fue bautizado en uno de los salones del Palacio de la Zarzuela ante la presencia de la reina Victoria Eugenia, mujer del rey Alfonso XIII, aclamada por el pueblo español a su llegada al aeropuerto de Barajas y por donde iba por las calles y las avenidas de Madrid. Acudió para la ocasión desde su exilio en Suiza. También quiso estar presente su abuelo Don Juan ó Juan III porque si hay Presidentes de la República en el exilio también hay Reyes en el exilio y Don Juan era entonces Jefe de la Casa Real española. Estaba también la reina Doña Federica de Grecia, junto a Don Juan Carlos y Doña Sofía, además de otros familiares. A su vez, Franco y Dña Carmen, su mujer, fueron acompañados por miembros de su Gobierno.

¿Saben eso que Franco ofreció a Don Juan volver del exilio a España en 1945 e instalarse definitivamente en Madrid como Jefe de la Casa Real?. Se lo transmitió a través de Miguel Mateu Pla, entonces Embajador de España en París. Don Juan lo rechazó, no quiso ser una marioneta de Franco, en palabras de Paul Preston, uno de los biógrafos de los principales protagonistas de la historia de España en aquella época. Don Juan quería restablecer en España la monarquía dentro de un sistema democrático al estilo del Reino Unido u Holanda. En realidad Franco no quería dejar el poder, quería un rey títere a su antojo. Don Juan no se dejó intimidar. No se entendieron, no podían entenderse, tenían planteamientos totalmente dispares del modelo de Estado para España. Sería Don Juan Carlos quien trajera la democracia a España con una reforma política desde la ley pasando de una dictadura a una democracia moderna. 

Pero permitan que vuelva al natalicio, que si me dejan no paro de contar cosas quizá poco conocidas, pero ese es otro artículo. Pues bien, queriendo cantarle al rey Felipe VI el cumpleaños feliz de otra manera, acordándose de él en un día tan señalado, el Círculo Monárquico de Alicante decidió hacerlo con un concierto de guitarra clásica, música española del Renacimiento hasta el siglo XXI, es decir, desde los Reyes Católicos hasta Felipe VI. A su vez, fue un concierto solidario en beneficio de la Comunidad de Clarisas del Monasterio de la Santa Faz de Alicante. La música fue interpretada por Joe Ott, guitarrista cubano de reconocido prestigio internacional que fue alumno del Master de Guitarra Clásica de Alicante, uno de los mejores máster del mundo en esa disciplina. Tuvo lugar en el Edificio Municipal el Claustro del Ayuntamiento de Alicante.

Una partitura de Luís de Millán, compositor y vihuelista excepcional, abrió el concierto. La música nos trasladó a la Corte valenciana, que allí tocaba Millán, en una Valencia que ya prometía la gran ciudad que es hoy. Joe Ott hizo un precioso recorrido por la música española interpretando grandes obras como las conocidas “Asturias” de Albéniz ó “Recuerdos de la Alhambra” de Tárrega, terminando el concierto con “Magaleña” de Ernesto Lecuona, cubano afincado en Santa Cruz de Tenerife.

Ya ven que hay muchas maneras de cantarle al rey su cumpleaños feliz y de manifestarle el respeto y admiración que los españoles tenemos por su gran labor defendiendo a ultranza la unidad de España y los valores constitucionales que - hoy - son los mismos que los de una Monarquía Parlamentaria.



Este artículo ha sido publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press

domingo, 10 de febrero de 2019

del hotel Collados de la Sagra al Cortijo de la Losa




Una ruta de senderismo inesperada, un grupo de amigos y el espectáculo de la nieve son ingredientes protagonistas de este artículo.

Los campos aún se visten de blanco desde que el pasado fin de semana nevara con mucha intensidad en esta comarca. Después de una gran tormenta, la Sagra amaneció cubierta de nieve. También sus collados y vaguadas, y los campos que se encuentran a sus pies. A los bordes de la carretera, en terrenos cultivados, en los campos baldíos, en cortijos y cotos de caza, aquí y más allá, la nieve se resiste al deshielo, a ese deshielo que ya otros lo iniciaron antes, con riachuelos por doquier que buscan al río Huescar que recorre estas tierras.


Desde el hotel rural Collados de la Sagra iniciamos una ruta de senderismo por el margen izquierdo de la carretera GR100 en dirección al Cortijo de la Losa que guarda un tesoro natural muy bien protegido por su propietario que comparte con todo aquél que se interese y del que los vecinos de este lugar se sienten tan orgullosos: un bosque de secuoyas, un árbol que trajeron de lejos y que hizo raíces en estas tierras de secano pero de agua sufieciente - por lluvia y por nevadas - para que estos árboles sobrevivan, consigan superar los 50 metros de altura y vivir los 150 años que tienen hoy.

Mientras caminamos vemos caseríos con teja árabe con una capa blanca en sus cubiertas, rodeado de hielo y nieve, casi una estampa navideña si no estuviéramos en febrero. Un cortijo allí y otro allá se esconden entre los pinos, apartados de la carretera para conseguir un rincón tranquilo para lograr el sosiego de sus habitantes. Rodeados de vegetación tienen como testigo fiel a La Sagra, otra vez esta montaña que invita a ser conquistada, llegar a su cumbre y disfrutar de sus vistas extraordinarias mientras el cuerpo se recupera del ascenso, pero esta será otra ruta si se tercia la ocasión.


El paisaje es singular. Campos de lavanda, extensos, ordenados en cada surco. Álamos pelados, pronto tendrán sus hojas preámbulo de la primavera. Que sabia es la naturaleza, muda las hojas secas de estos árboles en otoño para renacer en primavera con un verdor y vigor nuevos. Escuchamos maquinaria leñadora cerca del río sacando frutos al bosque, que rompe el silencio de estos campos.

La carretera por la que caminamos casi no tiene tránsito, hace fácil nuestro paseo. Un cruce donde enlazamos con la carretera A-4301 que a la derecha va a Santiago de la Espada y a la izquierda toma camino hacia Huéscar. Elegimos esta segunda dirección.

Unos 6 kms de recorrido desde el inicio que trascurren casi sin darnos cuenta entre conversación y conversación hablando entre nosotros. No hay tema que se resista acompañado de este entorno sosegado.


Llegamos a nuestro destino. En frente del camino de la puerta del Cortijo de la Losa, al otro lado de la carretera, una secuoya enorme, escala el cielo con su altura descomunal. Es el anuncio del tesoro que guarda el Cortijo, que visitamos guiados por Busta ó Bustamante, que es como llaman en la zona a este guía turístico de Huéscar. Aunque lo que nos contó y nos enseñó de las secuoyas del Barón lo contaré en otro artículo.


Terminamos la jornada con una comida campera en el hotel rural Collados de la Sagra con migas de harina y huevos fritos, acompañada de abundantes viandas: embutido de todas las clases, tomate, lomo de orza, lechuga cameralizada, pan de pueblo, … No podía tener mejor final.

Spanish Royal Navy




Quizá les sorprenda que titule hoy mi columna de opinión con una frase en inglés. Tiene su porqué, ya verán. No es una frase hecha, ni un anglicismo de los que estoy en contra porque nos cargamos nuestra lengua castellana como no se ponga remedio. 

Los españoles descubrimos medio mundo por mar y para esto necesitábamos tener una importante flota mercante y una poderosa Armada para proteger nuestros intereses costeros y allende los mares. Las tuvimos para envidia de algunos y regocijo de muchos.

La Armada española es heredera de las marinas de la Corona de Aragón del rey Jaime I el conquistador y la de la Corona de Castilla del rey Fernando III el Santo (s. XIII), y por serlo la Armada española es una de las más antiguas del mundo.

Sin querer hacer un recuento pormenorizado, muchas son las hazañas de la Armada española - no sólo bélicas - como el descubrimiento de América (1492), con los Reyes Católicos; la circunnavegación de la tierra por Magallanes y Elcano (1519-21), por encargo del rey Carlos I; la batalla de Lepanto (1571) contra el Imperio Turco, reinando Felipe II; la defensa de Cartagena de Indias (1741) por Blas de Lezo que derrotó a una poderosa Real Armada inglesa liderada por el Almirante Vermón, en el reinado de Felipe V; la medición de la tierra por el alicantino Jorge Juan en una expedición hispano-francesa a América del Sur (1734) y la modernización de la Armada española (1752), durante los reinados de Felipe V y Fernando VI; la Real Expedición Filantrópica de la vacuna de la viruela (1803-1814) liderada por el médico alicantino Dr. Balmis y patrocinada por el rey Carlos IV; ...

Hasta nuestros días, con una Armada moderna cuya construcción naval por Navantia es de vanguardia. Buenos ejemplos lo son los BAM (buque de acción marítima), el submarino S20, que pronto cursará los mares, ó el buque anfibio LHD Juan Carlos I. Y por citar al rey emérito, es justo recordar la gran afición de la Familia Real española por el mar y la navegación a vela. Con esta afición el actual rey Felipe VI participó como Príncipe de Asturias en el empleo de guardamarinas en la travesía por el mundo en el buque escuela Juan Sebastián de Elcano, como la que recientemente ha iniciado este navío en su 91 crucero de instrucción.

Como España es un Reino, muchas de sus instituciones tienen el nombre de Real, como la Real Academia Española, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Real Casa de la Moneda; también muchos de los equipos de fútbol lo tienen como el Real Club Celta de Vigo ó el Real Madrid, por citar dos de los muchos con esta denominación. Incluso clubes náuticos, como el Real Club de Regatas de Alicante. Entonces, ¿a qué esperamos para que la Armada sea la Real Armada española. En textos en inglés de otras Armadas y otros Gobiernos distintos del nuestro citan a la Armada Española como Spanish Royal Navy. Y con la Armada, propongo se denominen también con Real al Ejército de Tierra y al del Aire, así como a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Spanish Royal Navy. ¿No me digan que no suena bien?. Parece que sea más importante. Y es lo mismo, aunque reconociendo a la Armada Española su origen Real y al Reino de España una Real Armada que por serlo aglutina toda su historia, sus victorias, incluso sus derrotas que enseñan que hay que hacer para que no vuelvan a producirse. Y será, también, un justo reconocimiento de su pasado, de su presente y de su futuro, por lo mucho que hacen al servicio de todos los españoles en nuestras costas y en sus misiones internacionales.


Este artículo lo publiqué con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press

sábado, 26 de enero de 2019

La bandera española es de todos




Manifestar que la bandera de España es de todos los españoles es una obviedad, pero cuando hay que hacerlo es porque algunos la rechazan y otros se la apropian como suya excluyendo a los demás. Vaya galimatías si es de todos.

Pero vayamos por partes porque no todo el mundo sabe su origen. Este surgió en nuestra Armada y en el mar. Las banderas de los buques de las diferentes Armadas eran blancas y podía confundirse como propio un navío que, en realidad, resultaba ser un barco enemigo.

El rey Carlos III hizo un concurso público para que se presentaran diversas propuestas y elegir entre ellas una bandera para el uso de los barcos de la Armada española. Quería que fuese vistosa para distinguirse a mucha distancia desde sus buques de guerra. Al elegir entre otras una con los colores rojo y amarillo, mediante un Real Decreto firmado en el Palacio Real de Aranjuez el 28 de mayo de 1785, algunos historiadores dicen que fue para homenajear a la que fue de la Corona de Aragón por su expansión y colonización por el Mediterráneo. El original de todas las banderas presentadas se conserva en el Archivo del Museo Naval de Madrid y sólo se enseña en contadas ocasiones. A partir de 1793 empezará a ondear también en plazas, castillos y otras instalaciones de la Armada.

Posteriormente, fue la reina Isabel II quien decidió en 1843 que esa bandera rojigualda fuera la bandera de España para todo, no sólo para uso de la Armada.

La bandera de España es la que ondea en los edificios oficiales de las diferentes Administraciones Públicas y Poderes del Estado, la que se usa en las instalaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las que enarbolamos orgullosos cuando la Selección Española de cualquier especialidad deportiva juega un partido contra una Selección extranjera rival.

Hace unos años Pedro Sánchez dio un mitin en Barcelona con una enorme bandera de España situada en el escenario desde donde se dirigía a militantes y simpatizantes. Tuvieron que pasar casi 40 años desde las primeras elecciones democráticas después del franquismo para darse cuenta que la bandera de España es de todos, porque hasta ese momento parte de la izquierda se negó a usarla en sus actos oficiales, como si estuviera mal visto. El PSOE no ha vuelto a enarbolar una bandera española en un mitin y ahora - con sus socios parlamentarios independentistas - tardaremos mucho tiempo en volverlo a ver.

El PSOE de Sánchez se olvida de la bandera roja y gualda de España y Podemos la reivindica. Qué cosas. Hace unas semanas Iñigo Errejón, entonces aún Podemista y su candidato a la Comunidad de Madrid, manifestaba en unas declaraciones su propósito de usar la bandera española en sus mítines y manifestaciones políticas diciendo que “en otros países, cuando se manifiestan por la igualdad de derechos, lo hacen con su bandera” y añadió que “lo veo en Francia y eso me da envidia, yo quiero eso”. Quien te ha visto y quién te ve, Sr. Errejón. ¿Qué dirá ahora después de comunicar a Podemos que pasa a formar parte de la Plataforma de Manuela Carmena - actual alcaldesa de Madrid - como candidato para la Comunidad Autónoma madrileña por la candidatura de Más Madrid?.

La opinión pública en general reivindica que ningún partido político se apropie la bandera española como propia porque es de todos. También lo hace la izquierda, claro que un poco tarde, pero rectificar es de sabios, y es bienvenido. Que PP, Ciudadanos y Vox la usen orgullosos en sus manifestaciones políticas no tiene por qué significar que la izquierda no la use en las suyas.

Y ya que la bandera española es de todos, todos debemos protegerla y reivindicar que se legisle para que nadie pueda ultrajarla, ni maltratarla, ni quemarla, ni trocearla, … ¿Se imaginan ustedes quemar una bandera de EEUU o de Francia en un acto público de esos países sin que la policía detenga a los presuntos delincuentes?. No es ni siquiera imaginable.

La bandera española es una de las señas de identidad de los españoles y, por tanto, es uno de nuestros tesoros colectivos que tenemos que mimar porque es “una bandera que simboliza al conjunto de Nuestra Nación y que es signo de su soberanía e independencia, de su unidad e integridad”, en palabras del rey Felipe VI en su discurso de la Pascual Militar el pasado 6 de enero en el Palacio Real de Madrid, añadiendo que es “una bandera de todos, cuyo escudo es reflejo de nuestra historia y diversidad, y que representa también nuestra confianza en el futuro, nuestro deseo de seguir construyendo una sociedad libre y democrática de acuerdo con los principios recogidos en nuestra Constitución aprobada por los españoles en 1978”.



Este artículo ha sido publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press.

sábado, 19 de enero de 2019

Todos somos monárquicos




En España hoy todos somos monárquicos hasta que se demuestre lo contrario o se manifieste expresamente otra cosa. Y no porque yo lo diga, sino porque así lo votó el pueblo español por amplia mayoría al aprobar la Constitución de 1978 en referendum. Los ciudadanos de un Estado como el español, ya constituido como Monarquía, no tienen que demostrar su condición ni reivindicar lo que ya son.

El modelo de Estado de España es la Monarquia Parlamentaria y por serlo los valores de la revolución francesa de la libertad, la igualdad y la fraternidad, son los valores de esta Monarquía moderna. Estos mismos valores nos definen como ciudadanos libres de esta gran nación que es el Reino de España.

Hay manifestaciones de líderes políticos que dejaron huella y marcaron un camino consensuado entre los suyos, que después hicieron de todos. Cuando se inició el periodo de sesiones después que el PSOE ganara las elecciones generales de 1982, en presencia de los reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, el socialista Gregorio Peces-Barba pronunció un discurso - como Presidente del Congreso a los Diputados - de apoyo a la Monarquía en la que dijo que “produce una estabilidad, un equilibrio y unas posibilidades de progreso difíciles de encontrar en otras formas de Estado” y terminó diciendo que “en el ámbito de una Monarquía Parlamentaria como la de nuestro país, lo mismo da decir que viva el Rey, que viva la Constitución, que viva España. Por eso, si me permiten, voy a terminar mis palabras diciendo, con reiteración, tres vivas que significan, al menos en mi espíritu, lo mismo. ¡Viva el Rey!, ¡Viva la Constitución!, ¡Viva España!”. Desde entonces, el PSOE aparcó esa alma republicana que a veces dice tener Pedro Sánchez, actual Presidente del Gobierno.

Hoy la Monarquía Parlamentaria defiende los mismos valores democráticos que una República. La diferencia está en la historia de cada Nación, en el Jefe del Estado y en la motivación de tener un modelo de Estado o tener otro. España es hoy una Monarquía por unos derechos históricos. El rey lo es por unos derechos dinásticos. España es Reino  incluso antes de ser un Estado consolidado. Y cuando dejó de ser Monarquía, en breves periodos de la historia de España, prefiero no recordar su resultado por ser tan desastroso. Hay países como el nuestro en los que la Monarquía es el modelo de Estado que mejor ha funcionado a lo largo de su historia.

El rey reina pero no gobierna. Su papel moderador y de árbitro ha demostrado ser necesario en nuestro sistema político. El rey abre puertas en sus relaciones nacionales o internacionales, bien lo saben los gobiernos de diferentes ideologías que ha tenido España en nuestra joven democracia. Que el Jefe de Estado no tenga una adscripción política favorece contactos y relaciones que permiten al rey mediar en determinadas situaciones.

Las circunstancias actuales en España, con un importante desafío independentista en Cataluña, han contribuido a que el rey Felipe VI se haya constituido, sin buscarlo, en defensor de la unidad de España y garante de los derechos y obligaciones de la Constitución de 1978.

Por esto, el 70 % de los españoles ve al rey como símbolo de unidad de España, según la última encuesta que NC Report ha hecho para La Razón sobre la Monarquía en enero de 2019; tres de cada cinco ciudadanos prefieren Monarquía a República; el 68% aplauden el papel del rey frente a la crisis independentista en Cataluña; se destaca que va en aumento el apoyo de los jóvenes a favor de la Monarquía frente a la República con un 52,4% de españoles de 18 a 34 años, el 58,9% de españoles entre 34 y 55 años; en cuanto a su tarea como Embajador de España, el 80,5 % manifiesta que es una función que aprueban con nota alta; la valoración que se tiene del rey Felipe VI es de 7,1 sobre 10 siendo el mejor valorado de toda la Familia Real española.

Pablo Casado, del PP, dijo no hace mucho en un discurso a su ejecutiva que le “parece bueno que nos vayamos acostumbrando a decir ¡Viva el rey! en la conversación en la calle,en el bar ó en la universidad”.

Después del Mensaje de Navidad de 2018 de Felipe VI, Albert Rivera - de Ciudadanos - manifestó estar de acuerdo con las palabras del rey cuando afirmó que “la convivencia es nuestro mayor patrimonio, la obra más valiosa de nuestro patrimonio” porque dijo Rivera que “nuestro mayor reto es asegurar esa convivencia defendiendo la igualdad, la libertad y la unión”.

Cuando todos lo dicen, cuando todos corroboran las palabras y los hechos del rey Felipe VI es porque le reconocen su gran labor social y de Estado. Como las recientes manifestaciones de Jose Luís Ábalos, Ministro de Fomento del Gobierno de Sánchez, al destacar que Felipe VI “encarna los valores de unidad y permanencia de la Nación española y está liderando de forma sobresaliente y con valentía unos momentos que no están siendo fáciles”. Pues eso.


Este artículo ha sido publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press.

un 2019 apasionante




Cuando iba a hacer esta crónica pensando en el 2019 acababa de terminar de leer una biografía sobre Lorenzo de Medici, llamado el Magnífico porque lo fue, entre otras cosas, como mecenas de grandes artistas como Botticelli o Miguel Angel. Sin su apoyo muchas de las obras que pintaron o esculpieron, no hubieran visto la luz por la intransigencia de algunos. Siempre los hay.

Sentado en un sillón orejero en mi salón de casa disfrutando de la maravilla de algunas de las obras del Renacimiento italiano de esos artistas y quizá con una sensación de euforia ante tanto arte, estaba convencido que el 2019 iba a ser apasionante. Claro que no había leído aún el discurso de fin de año de Torra que presuntamente llama a la sublevación de los suyos contra el Estado español. Vaya por Dios, que me amargó la tarde, bueno un poquito de la tarde, que no hay que exagerar, los poderes del Estado lo pondrán en su sitio si se desvía demasiado.

2019 está lleno de grandes efemérides y no pocos acontecimientos. Será un año electoral con elecciones municipales, autonómicas y europeas. Menos de las que muchos desearíamos:  faltan unas elecciones generales anticipadas que clarifiquen si es válido ó no el apoyo que tiene el Gobierno de España del PSOE con los partidos nacionalistas e independentistas sin los que no podría aprobar leyes en el Parlamento español porque hoy es insuficiente la sola representación parlamentaria de los socialistas para ese fin. Según una encuesta de NC Report para La Razón de principios de este mes de enero, el 70 % reclaman unas elecciones generales.

Algunas efemérides propias y ajenas llenarán la agenda cultural de España. Entre las propias, el 500 aniversario del inicio de la primera vuelta al mundo circunnavegando la tierra por Magallanes y Elcano amparado y promovido por el rey Carlos I de España y V de Alemania, que otro rey, Felipe VI, ha puesto su empeño en celebrarlo por todo lo alto como se merece. Hay que sentirse orgullosos de lo que fuimos y de lo que somos. Otra efemérides nuestra, el 200 aniversario del Museo del Prado inaugurado por el rey Fernando VII, aconsejado por su esposa la reina María Isabel de Braganza, para compartir con el pueblo las Colecciones Reales. Fue el inicio de lo que hoy es el Museo del Prado, una de las pinacotecas más importantes del mundo. Y de las efemérides ajenas, por citar una, el 500 aniversario del fallecimiento de Leonardo Da Vinci que Madrid celebrará con varias exposiciones y conferencias sobre su obra.

2019 será también el año del Brexit, la salida del Reino Unido de la Comunidad Europea con o sin acuerdo y, quien sabe, si con un nuevo referendum en el horizonte para volver a la Unión Europea cabizbajos y mirando para otro lado como si la cosa no fuera con ellos. Los jóvenes de aquellas tierras ven con recelo las muchas puertas que se les cierra en su futuro laboral por este Brexit no deseado y quieren votar de nuevo. Con su salida de la CEE, Gibraltar estará en el candelero. Europa no se puede permitir una colonia en su territorio. ¿Veremos pronto un Gibraltar español?. Que así sea, si es. Pero por favor, que Pedro Sánchez no sea el que negocie, no volvamos a hacer el ridículo.

Con un año electoral las encuestan vuelan por doquier, hay cierta inquietud con los resultados, a favor y en contra, con un ascenso de los partidos de derechas y de centro en deprimento de la izquierda y los antisistema de Podemos. En la nueva encuesta del CIS bajan PSOE y Podemos y suben PP, Ciudadanos y VOX, con sorpresas en los partidos nacionalistas con la casi desaparición del PDCat en el Parlamento español. No sorprende que el PSOE baje en la intención de voto de la encuesta citada, aunque podría ser el partido más votado. En política la ambiguedad se paga, devalúa el mensaje. En otra encuesta, de las muchas que se publican estos días, ningún ministro aprueba. Los mejor valorados son Duque y Borrel, aunque también por debajo del cinco. Algo tendrá que hacer el PSOE y sus barones - que algunos ya empiezan a inquietarse - si no quieren que el resultado de las Autonómicas en Andalucía se contagie en el resto de España en las elecciones de primavera.

Y por no tener que ver con la política, me he dejado para el final el comentario de otro cumpleaños, el quinto de Felipe VI como rey de España. En junio. Nunca hubiera podido imaginar que sus primeros años de reinado iban a ser como han sido, con un golpe de estado civil por un gobierno autonómico que es la representación del Estado en esa Comunidad Autónoma: Cataluña. Claro que gracias a esto, toda España conoce mejor al rey Felipe VI, cómo ha mostrado su cara menos amable contra los golpistas que se han saltado la ley a su antojo y cómo ha enseñado su cara más simpática a los constitucionalistas y al pueblo español que apoyó su enérgico discurso y su llamada a la concordia el 3 de octubre de 2017. Algunos de estos infortunios han mostrado a un rey más cercano, en el que se puede confiar, que ha pasado de ser considerarlo por muchos como tímido, a un rey que reina pero no gobierna, que modera y que se ha convertido en el primer defensor de la Constitución española y de sus valores. 



Este artículo se ha publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press.

Secuoyas en el Cortijo de La Losa

Algunas veces el tamaño sí que importa, ya verán muy pronto a que me refiero porque los protagonistas de nuestra excursión son los árb...

entradas populares