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Mostrando entradas de agosto, 2008

Torres de vigía y de defensa: La Illeta de Campello

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Desde la Torre de la Horadada por el sur a El Palmar en Denia por el norte, la provincia de Alicante tuvo 37 torres de vigía y defensa. Vigilantes de las velas de las embarcaciones enemigas que se recortaban en el mar. Avisando del peligro de un ataque mediante señales de humo durante el día, con luminarias durante la noche. Defendiendo a las poblaciones de esta costa mediterránea. Quince se han perdido para siempre. Del resto, unas se conservan en buen estado, otras están deterioradas y de seis sólo queda su base.

Estas torres de vigía y defensa se empezaron a construir cerca del mar desde época del Imperio Romano. Es durante la Baja Edad Media cuando se construyen la mayor parte de estas. En el siglo XVI el rey Felipe II refuerza la defensa de toda la costa con castillos y torres vigía. Para otear el horizonte del mar y avisar de ataques enemigos y de piratas a las poblaciones de la costa levantina. Suelen estar a una ó dos leguas unas de otras.



Imitando a Pomponio Mela, la costa Med…

Las Torres de la Huerta (II): Boter

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Por el Camino de Benimagrell. En el número 33. Una Torre de la Huerta de Alicante. La Torre Boter. Así llamada porque Boter es una palabra valenciana que significa botero por la actividad que antaño se hacía junto a sus muros: la fabricación de botas de vino. Una torre defensiva a la que se le añadió vivienda, junto con instalaciones de granja.


Este camino fue, y sigue siendo, camino rodado con mi bicicleta. De niño, de adolescente, esta Torre ha sido testigo de muchas de mis inquietudes. Esta Torre ha sido protagonista en algunas de mis historias imaginadas. Y a veces no tan imaginadas. Como cuando recorríamos este camino en dirección a la playa de San Juan. En pandilla. Cada uno en su bici. Orgullosos y confiados de nuestro presente y futuro más inmediato.




Por este camino, montado en mi Babieca particular. El Chinchorro, El Rancho, la Hípica, El Ruedo de Gloria, junto al chalet Las Yucas en Vistahermosa, en donde aprendimos a montar a caballo. Desde donde cabalgábamos cargados de il…

Compañeras del sosiego vacacional

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A pesar del intenso calor del verano. A pesar de los vientos de Levante y de Leveche que acarician, a veces golpean, las copas de los árboles y las plantas. A pesar de todo esto, algunas flores se resisten al mes de agosto y destacan por su colorido y su silueta. En el jardín de la casa donde paso el verano, a excepción de la semana que nos vamos a la playa. Las rosas. Las buganvillas. Las campanillas. Las de las yucas. La flor de la pasión, los jazmines, las del galán de noche, ... Flores que nos acompañan durante unos días. Flores que superan las inclemencias del tiempo veraniego. Flores que vencen al viento y al sol. Ellas, tan pequeñas, Tan valientes. Tan necesarias. Compañeras del sosiego vacacional. Pinceladas en el lienzo de la vida.

Las bicicletas son para el verano

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Las bicicletas son para el verano. Por el buen tiempo. Por la luz del Mediterráneo. Por la ausencia de lluvias y de frío. Pero ya no se rueda con la tranquilidad que lo hacíamos cuando niños. Por caminos, por caminos asfaltados. Poco transitados y, cuando lo eran, … lo eran a velocidad lenta, respetando al ciclista. Ahora es distinto. Hay muchos coches y se circula muy deprisa. Y aunque se ha importado de los países del centro y del norte de Europa los carriles bicis, quien los ha hace no debe de haber montado en bicicleta en su vida. Cuando un carril-bici se cruza con una calle, se cierra con bordillo en vez de una suave bajada. Ese bordillo es el asesino de las ruedas de las bicis de carretera y de paseo. Entonces hay que buscar otras opciones. Y, a pesar de esto, merece la pena rodar. Intentando emular a Indurain ó saliendo sólo de paseo. Es otra perspectiva y otra manera de dejar correr el tiempo. Porque las bicicletas son para el verano.

monte Bateig: refugio de Montañeros y Senderistas

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Bateig, refugio de Montañeros. Montañeros de Elda, que en sus ratos libres se dedican a hacer más agradable al caminante rincones montañosos de este municipio. En el Pocico del Tío Alonso, que visitamos hace unos días. En el Monte Bateig, que hoy os cuento en estas líneas.

Elda está en la comarca del Medio Vinalopó, al noroeste de la provincia de Alicante, en la Comunidad Valenciana. La ciudad está en el valle del río Vinalopó, rodeada de un circo de montañas. Las más importantes son las sierras del Cid, el Caballo y el Maigmó por el este; por el noroeste, la Torreta, el Monastril, el Bolón y Camara; y al sur, el monte de Bateig y la Peña del Sol.

Hoy subimos el monte de Bateig para que conozca los rincones que han acondicionado en él los Montañeros de Elda. Para el mejor disfrute de estos parejes. Cuando por primera vez me lo contaron Pedro y Jesús, uno se imagina muchas cosas. Allá arriba los Montañeros han hecho refugios en donde pasan las horas disfrutando del monte, lejos de los ru…