jueves, 16 de noviembre de 2017

La chica de la polio. In memorian


Desde que te conocí supe de tu dedicación desinteresada al servicio a los demás. No puedo negar que te envidiaba, con esa envidia sana por el empeño que ponías por hacer tuyo el objetivo de Rotary Internacional de erradicar la polio en el mundo para siempre y transmitirlo a los demás con un mensaje claro pero sencillo que llegaba, que dejaba huella, que contagiaba tu ilusión para hacer también nuestro este objetivo.



Desde entonces has sido para todos “la chica de la polio” como tú misma te definías. Vestida siempre con esa sonrisa tuya de oreja a oreja, has influido para que estemos tan cerca de erradicar la polio para siempre y la erradicaremos con tu recuerdo. Como médico, especialista en Medicina Interna, sabías mejor que otros el valor del diagnóstico claro y la rapidez en el tratamiento y para esto la Fundación Rotaria necesita de la contribución de muchos para distribuir la vacuna en cualquier rincón del mundo donde haga falta.

Tu carácter, tu cercanía, tu templanza, tu manera de ser y hacer las cosas, con esa naturalidad, es lo que te ha hecho grande e inolvidable.


Tu liderazgo y la necesidad de tus palabras, de esas que llenaban tanto, es lo que nos hace preguntarnos el por qué tu marcha tan temprana. Sólo hay una explicación cuando miremos al cielo esperando una respuesta, tu estrella seguirá iluminando nuestro camino de la solidaridad y el compañerismo para colaborar entre todos en hacer de este un mundo mejor.

Hasta siempre, Ana María Parra Rojas. Hasta siempre, nuestra querida Ana.


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