domingo, 18 de mayo de 2008

Volar una cometa

Una cometa baila al viento en una tarde nublada del final del verano. Mis manos sujetan con fuerza el rollo de hilo. Al final de la cuerda, una comenta de madera y tela en forma de águila. Vuela entre las nubes, lejos de mi mirada. Cuando vuelve, sus alas tienen placas de hielo, presagio de una tormenta.

Siempre que veo una cometa me acuerdo de escenas de mi niñez como esta. En mis veranos en un chalet en Monforte del Cid. También, sobre las arenas doradas de la Playa de San Juan, en Alicante.


Entonces me preguntaba quién se había inventado este artilugio. Y para qué lo usaron. Un día mi abuelo me contó que las cometas eran un invento chino. Y mi curiosidad se quedó allí. Pero ahora quiero saber más y contároslo.

Efectivamente, las cometas nacieron en China, allá por el año 1.200 a.C.. Se usaban para fines militares. Una señal. Un aviso. Los movimientos y los colores formaban parte de un mensaje que se enviaba entre destacamentos militares. A Europa llegó por mar de manos de Marco Polo, en los años del s. XIII Las cometas empezaron a formar parte de los juegos infantiles. También se ha utilizado para estudios científicos. Cometas con equipos de medición atmosférica. El político e inventor estadounidense Benjamín Franklin utilizó una cometa para investigar los rayos, demostrar que había electricidad en las nubes durante una tormenta e inventar el pararrayos.



Para volar una cometa es conveniente hacerlo en un amplio espacio libre. Sin obstáculos. Sin árboles, ni tendidos eléctricos. Es ideal en una playa, lejos de las casas. Como es ideal hacerlo en compañía. La cometa se coge por detrás. Elevas el brazo que sujeta a la cometa mientras quien tiene el carrete de hilo se va alejando, dejando a sus espaldas el viento. Si este es suficiente, la cometa se elevará sola. A veces basta una ligera brisa. Deja que se eleve un poco por encima de nuestras cabezas. La controlas con los hilos, estirando y dejándola marchar para que vaya subiendo poco a poco. La cola hará que se estabilice. Colas alargadas de divertidos colores. Colas que serpentean en el aire.


Cometas de ayer y de hoy. Cometas con estructuras de madera ó de metal. Cometas que se inflan, sin armadura. Han inspirado a poetas y novelistas, a músicos y cineastas. Julio Verne hace volar a uno de sus personajes adolescentes en “Dos años de vacaciones” para explorar la isla Chairman (en realidad la isla Hanover, cercana a las costas chilenas). Marc Foster lleva al cine la aclamada novela “Cometas en el aire” del escritor afgano Khaled Hosseini. Amir y Hassan, dos niños afganos del Afganistán invadido por los rusos. Dos niños afganos jugando con unas cometas, alrededor de diferentes acontecimientos. Una gran producción de Marc Foster, con una extraordinaria música del español Alberto Iglesias y con una excelente fotografía. Y las cometas también llenan ríos de tinta en la poesía. Gerardo Diego escribe en “La Cometa”:

Descalza por el mar, la primavera
llega, racha de sal, para que vueles,
niña feliz de cañas y papeles
con la trenza ondulada y onceañera.

Alta la brisa va, alta y ligera
la cometa. Qué lindos sus cuarteles
de angélicos y exágonos broqueles
y qué airosa en el cielo y callealtera.

Cómo tira de mí, cómo me llama
a su rampa de luz, cómo me incita
y me dice en secreto que me ama

cuando mi pulso azul muerte y palpita.
Oh mi primera novia en la alta rama
de esta pasión de álamo infinita.

Hoy, forma parte de los juegos de muchos niños. Y de no tan niños. Hoy la cometa es protagonista también de Festivales. En Japón celebran el Festival del Cerezo, en primavera. Las familias se reúnen al aire libre en los campos de cerezos florecidos, comen a la sombra de sus ramas y, es tradición, los niños juegan volando cometas de muchos colores. También de Competiciones, como el XII Festival de Cometas ciudad de Alicante el pasado 3 de mayo. En un marco inigualable. En la playa del Postiguet. Las cometas se recortan sobre el mar. Las cometas acarician el azulado cielo. Las cometas se mezclan en el horizonte con las velas de unos optimist en regata. Se confunden con las velas infladas por el viento de una goleta. Las cometas nos arrancan de nuestras miradas expresiones de admiración y sorpresa. Cometas que nos trasladan a recuerdos de nuestra infancia.





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