domingo, 3 de junio de 2018

Nunca más





Ocurrió un 25 de mayo, de 1938. Ese día no fue un día cualquiera, aunque no lo sabían. Ni ellos ni nadie en Alicante se lo podían siquiera imaginar. España vivía en guerra. Alicante sufría la Guerra desde la retaguardia, lejos del frente. 

Ese día el mercado de abastos estaba lleno de gente comprando para la comida. Era cerca del mediodía. Del mercado central entraban y salían parroquianos en un tránsito permanente. En los alrededores, había niños jugando; mujeres dejando pasar el tiempo contemplando a sus hijos o a sus nietos; hombres haciendo sus negocios; ancianos contando sus recuerdos a quienes tenían a su alrededor.

Se escuchó el ruido de unos motores que interrumpieron la tranquilidad de la mañana. Con los motores, se oyeron el silbido de las bombas y las primeras explosiones. No habían sonado las sirenas de ataque aéreo quizá porque los aviones hicieron las incursiones desde tierra en vez de desde el mar como en otras ocasiones.

Todos corrían en todas direcciones chocando unos con otros, tropezando, cayendo al suelo. Algunos alcanzaron los refugios antiaéreos. Los menos. Agazapados, asustados. Llorando unos, gritando otros a cada temblor de tierra por la onda expansiva de las bombas que caían cerca. Olían a miedo, a sudor y a tabaco. Algunos fumaban manteniendo el cigarro en sus manos temblorosas. Otros rezaban en silencio. En un rincón una pareja se abrazaba fusionándose en un solo cuerpo, consolando uno las lágrimas del otro.

Después del bombardeo, la escena en la calle era desoladora, con imágenes de destrucción y de muerte. Gritos, llantos, miradas de espanto de los que sobrevivieron a sus heridas y de los que acudieron a su auxilio. Otros, inermes, con sus cuerpos esparcidos por el suelo, algunos mutilados; con expresiones de sorpresa unos, de dolor otros, de muerte todos. 

Los 9 aviones Savoia S-79 de la avión italiana de Benito Mussolini habían bombardeado sin piedad a la población civil de Alicante con 90 bombas de 100, 20 y 15 kg. Los pilotos eran italianos. Despegaron a las 8:10 de la mañana desde sus bases en Palma de Mallorca para llegar a Alicante sobre las 11 h.. Mataron a 300 personas, entre hombres, mujeres y niños. La Casa de Socorro cercana no daba abasto para atender a los heridos, cerca del millar. Destruyeron familias enteras, además de medio centenar de edificios. Dejaron un reguero de sangre y de rabia.

Con la visión que da la historia, con la mirada hacia atrás, uno se pregunta el porqué de este ataque. Alicante no era una plaza militar de importancia. Sólo el puerto, los depósitos de campsa en la costa y el aeródromo de Rabasa eran objetivos militares. Entonces, ¿por qué bombardear el interior de la ciudad?, ¿por qué ensañarse de esta manera con la población civil?. Se sabe que no fue por casualidad, que los aviones italianos de reconocimiento fotografiaban desde el aire sus objetivos para atacarlos después con sus bombarderos.

Historiadores y articulistas de opinión achacan a varios los posibles motivos del porqué de este ataque: la aviación italiana bombardeaba a esta ciudad como castigo por el fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, en el patio de la cárcel provincial de Alicante el 20 de noviembre de 1936 poco después de empezar la guerra civil acusado de conspiración y rebelión militar; ó como objetivo contra la retaguardia para forzar la rendición del ejército rojo; ó como ensayo para futuras destrucciones masivas de ciudades que tendrían lugar durante la II Guerra Mundial; … Sean los motivos que sean y quieran proponerse, ninguno justificaba esta masacre por mucho que se estuviese en guerra.

Detrás del mercado central de Alicante escuchamos ayer 25 de mayo de 2018, en la plaza con el nombre de esta fecha, una recreación sonora de un ataque aéreo: las sirenas, el ruido de los motores de los aviones, los disparos de metralleta, el silbido de las bombas, las explosiones, los gritos, …. Y el silencio. Fue dramático imaginárselo por un instante, imaginen cómo fue en realidad. Horrible.

Alicante, después de 80 años de aquél 25 de mayo de 1938, reivindica su recuerdo con exclamación para que nunca más vuelva a producirse. Reivindicación que se hace con el amparo de todas las fuerzas políticas con representación municipal en el Ayuntamiento de Alicante, sean de derechas ó de izquierdas, así como también por diversas organizaciones y asociaciones de diversa índole social.

El 25 de mayo es una fecha marcada para siempre en la historia alicantina en recuerdo de aquellas víctimas del bombardeo en la que Alicante entero hace suyo un mensaje de paz entre los pueblos.

Los niños del Centro de Atención Especial de San Roque participaron en el acto institucional mencionado en una “marcha de los niños por la paz” con mensajes de “Luchemos por un mundo mejor” y el de “Niños para la paz”. Desde su inocencia, desde su limpieza de espíritu y de pensamiento, nos recuerdan a los adultos que es posible que haya un mundo mejor para vivir desde la concordia, la tolerancia y la paz. Que así sea.



Este artículo lo publiqué antes en mi columna de opinión del periódico Alicante Press.

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