lunes, 25 de junio de 2018

Amsterdam es una ciudad diferente



Amsterdam es especial porque es una ciudad diferente. Llamada la Venecia del Norte por sus canales navegables, esta ciudad centro-europea tiene personalidad propia y muchas curiosidades.

Los canales navegables y la bicicleta como medio habitual de transporte (de los que me refiriŕé en este blog en otra ocasión), la posibilidad legal de fumar marihuana en los coffee shop, el famoso Barrio Rojo con la prostitución legalizada desde el año 2000, los tulipanes, el queso, las casas y sus fachadas características y propias de esta ciudad, son algunas de sus señas de identidad.


Nos llama la atención sus edificios y sus fachadas. Y nos preguntamos muchas cosas. El por qué su estrechez o de sus grandes ventanales que todo lo ocupan y de sus fachadas inclinadas hacia adelante. Y nos lo explican como si no fuera para tanto acostumbrados ellos a esto desde antaño.

Los edificios son estrechos desde el siglo XVI porque era muy caro el suelo pero no el vuelo y porque los impuestos de las vviendas se determinaban en función de la anchura de las casas. Casi toda la fachada es cristal a través de múltiples ventanas simétricas por aprovechar la luz del sol, aquí muy escaso porque casi siempre está nublado. Sus fachadas están inclinadas hacia adelante nos dicen que por razones obvias. ¿Y cual son esas razones?, preguntamos. Tanto misterio para algo que nos manifiestan que es tan evidente, pero ¿qué le parece si nos lo explican?.


Y nos lo cuentan. Si nos fijamos, todas las fachadas tienen una polea en su parte más alta. Como los inmuebles son muy estrechos no pueden introducir en las casas determinados enseres y, sobre todo, muebles. Para esto, se suben al piso requerido por cuerdas que cuelgan de esa polea. Para esto, las fachadas están inclinadas hacia delante para que la mercancía colgada de la cuerda no roce con la fachada, ni con el ladrillo ni con el cristal, con peligro de dañar ambas cosas. A mayor altura del inmueble, mayor es la inclinación hacia delante. Algunos edificios tienen una inclinación exagerada para la percepción del visitante, el oriundo no le da importancia y ya ven, no se caen.


Estas fachadas inclinadas, su estrechez y sus grandes y múltiples ventanales,  es otra de las cosas que hacen de Amsterdam una ciudad singular.

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