martes, 27 de marzo de 2018

Juventud, divino tesoro





Juventud, divino tesoro. Así es si quien la disfruta la sabe aprovechar. Ya no se es niño, no se es adulto, es una fase intermedia en la vida de una persona. Una etapa de transición en que los jóvenes se van conformando así mismos con su propia personalidad y en la que empiezan a tomar sus propias decisiones - sin el amparo de los padres - en relación con los amigos, con el ocio, con los estudios, incluso con el mercado laboral.

Su espíritu libre lo aplican allí donde van y, a veces, lo encauzan a través de organizaciones que ensalzan sus inquietudes y hacen fuerte su poder reivindicativo. Sea la causa que sea y de lo que sea. Y han de acertar en la asociación correcta. Ya saben ustedes a que me refiero, juntarse con personas con buena catadura moral. Intercambiar ideas, emprender acciones, compartir ese liderazgo sano e inmaculado de la primera vez. Dios les cría y ellos se juntan.

Son muchas las organizaciones que han canalizado ese ímpetu, esa frescura, esa necesidad de querer abarcarlo todo aunque luego se centren en acciones concretas. Permitan comentar algunos ejemplos que nacieron no hace mucho. En España, las Juventudes de Acción Católica, las Juventudes Obreras Cristianas (1924) tomaron auge en los años 60 del siglo XX. Esta última organización divulgaba las bonanzas del Concilio Vaticano II (1962) en pura contradicción con el régimen franquista con no pocos problemas: hablar entonces de los derechos humanos era muy audaz. En el Reino Unido, los Boy Scouts británicos (1908), nacieron como una organización juvenil con espíritu aventurero y se extendieron rápido por todo el continente europeo.

En plena Guerra Fría y durante la lucha por el desarrollo y dominio Espacial entre los dos bloques de Estados Unidos y la Unión Soviética,  surgió en EEUU una organización juvenil que inspira a jóvenes líderes a emprender acciones y mejorar las condiciones de vida en sus comunidades. “Rotaract” es su nombre, “Rotary en acción” su significado, 1968 es el año de su creación, Charlotte (Carolina del Norte) es el nombre del primer Club Rotaract en el mundo. Sus principales valores son el compañerismo, la integridad, la tolerancia y el liderazgo a través del servicio a los demás. Rotaract es el club de jóvenes de Rotary cuyos miembros tienen la edad comprendida entre los 18 a los 30 años. Rotary se creó en Chicago en 1905 y se expandió por el mundo convirtiéndose hoy en la mayor organización mundial de voluntarios al servicio de los demás. En Madrid se constituyó en 1920 y nuevamente en 1976 después de haber sido prohibida durante el franquismo junto con las demás asociaciones aconfesionales que había en España. El primer Rotaract Club español se constituyó en Madrid (1982), el segundo en Valencia (1984), el tercero en Barcelona (1984) y así sucesivamente por todo el territorio nacional.

Se sorprenderían ustedes si conocieran de lo que son capaces de emprender estos rotaractianos, hacen “chicos” a los rotarios adultos y eso que estos no se quedan cortos en sus acciones solidarias. A nivel internacional, nada menos que contribuir a erradicar la polio en el mundo a través de la Fundación Rotaria. A nivel local, son sus metas la solidaridad hacia el más desfavorecido de la sociedad y acciones en el medio ambiente. La primera acción de Rotaract fue plantar un árbol, sembrando ya las raíces de esta gran organización juvenil.

El fin de semana del 9 al 11 de marzo de 2018 se celebró la X Asamblea de Rotaract (Distrito 2203) en instalaciones de la Universidad de Alicante (UA) y es impresionante ver y escuchar su liderazgo y su compromiso con la sociedad con proyectos solidarios de envergadura no por el tamaño de sus acciones sino por el resultado de su empeño en hacer de este un mundo mejor. Estaban de celebración, por el 50 aniversario de Rotaract en el mundo.

Y para terminar, dejar dicho la procedencia de las frases hechas que he empleado en este artículo para acompañar a mi argumento. Así, la frase “Juventud, divino tesoro” está acuñada por el poeta nicaragüense Rubén Darío quien compuso en 1905 un poema así titulado en su obra “Cantos de Vida y Esperanza”. La de “Dios los cría y ellos se juntan” es el título de una obra de teatro de Manuel Bretón de los Herreros. Ambas frases se usan también fuera de sus contextos originales como así ocurre en este artículo. 



Este artículo se ha publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press


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