sábado, 6 de enero de 2018

Mensaje Navideño no verbal del rey Felipe VI (2017)



El discurso navideño del rey Felipe VI del 2017 ya forma parte de la Historia de España. En un tono sosegado e institucional, con un mensaje valiente y conciliador, es uno de esos discursos que no se deja nada a la improvisación al que nos referiremos a sus palabras y a sus gestos durante mucho tiempo.

La primera imagen que nos mostró el realizador de TVE fue al rey Felipe VI sentado a la misma altura que la cámara, como si estuviese frente a nosotros, para que su mensaje fuese al mismo tiempo directo y cercano. El rey estaba sentado, con las piernas cruzadas, transmitiendo seguridad de sí mismo.

Las cámaras de TVE nos dieron varios planos del monarca durante su discurso en los que pudimos ver al rey reafirmar sus palabras con el gesto de sus manos. Sueltas, con los dedos abiertos, para dar más énfasis de lo que nos estaba diciendo en ese momento, para mostrar la sinceridad de sus palabras.

Cuando destacó “el compromiso de los españoles con la España democrática que juntos hemos construido” mostró sus manos una frente a la otra a modo de abrazo, resaltando unidad y respeto.

Se refirió a la modernización de España durante la convivencia democrática de los últimos 40 años “y todo ese gran cambio, - dijo - todo ese gran salto sin precedentes en nuestra historia, ha sido posible gracias a una España abierta y solidaria, no encerrada en sí misma; una España que reconoce y respeta nuestras diferencias, nuestra pluralidad y nuestra diversidad, con un espíritu integrador; una España inspirada en una irrenunciable voluntad de concordia”. En este momento la cámara mostró un primer plano del rey, su cara y las banderas de España y de Europa, para dar más solemnidad a sus palabras, para no ver otras cosas en las que nos pudiéramos distraer, para que el rey conectara directamente con el espectador. Con un mensaje claro también dirigido a la comunidad internacional al mostrar una imagen de España totalmente diferente de la que pregonan en Bruselas los independentistas.

Al manifestar que “la España que juntos hemos construido es la historia de un gran triunfo de todos los españoles. Una España a la que no debemos renunciar, que debe ilusionar y motivarnos, y que debemos seguir construyendo, mejorándola, actualizándola, sobre la base sólida de los principios democráticos y los valores cívicos de respeto y de diálogo que fundamentan nuestra convivencia”, parece que animando a la clase política a afrontar las reformas que España necesita, volvió a mover ambas manos al ritmo de sus palabras para reafirmarlas con sus gestos.

El realizador de TVE aún remarcó más el primer plano cuando el rey dijo que “Respetar y preservar los principios y valores de nuestro Estado social y democrático de Derecho es imprescindible para garantizar una convivencia que asegure “la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político”, tal y como señala nuestra Constitución”.

Al referirse a Cataluña y al resultado electoral de las últimas elecciones autonómicas el realizador cambió el plano de la imagen mostrando una mayor amplitud del salón de Audiencias del Palacio de la Zarzuela y detrás del rey vimos un Nacimiento con Jesús, María y José; una foto de la familia Real del verano pasado; flores de Navidad; un busto del rey Carlos III, la figura que se entrega en los Premios Princesa de Girona; y la de los Premios Princesa de Asturias; un libro sobre “Camino de Santiago inolvidable” y otro del catálogo de la exposición “Tesoros de los Palacios Reales de España. Una historia compartida”. En las paredes más cercanas dos cuadros: “Vista de la Concha de San Sebastián” de Luís Paret y Alcázar (1788) y “Baile Campestre” de Michel Ange Houasse (s. XVIII). El rey expresó con seguridad que “el camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión”, añadiendo que ha de ser “Un camino que, en cambio, sí debe conducir a que la convivencia en el seno de la sociedad catalana –tan diversa y plural como es– recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo; de manera que las ideas no distancien ni separen a las familias y a los amigos”. Los gestos de la cara delatan nuestros sentimientos, la mayoría de las veces de forma inconsciente. Así ocurrió con el rey cuando continuó su discurso diciendo - con admiración, remarcándolo con el movimiento de las cejas - que el camino “debe conducir también a que renazca la confianza, el prestigio y la mejor imagen de Cataluña; y a que se afirmen los valores que la han caracterizado siempre en su propia personalidad y le han dado los mejores momentos de su historia: su capacidad de liderazgo y de esfuerzo, su espíritu creativo y vocación de apertura, su voluntad de compromiso, y su sentido de la responsabilidad”.
Al finalizar su discurso, se refirió al 2018 y nuestra capacidad para “seguir construyendo nuestro país, porque la historia no se detiene. Y no hemos llegado hasta aquí para temer al futuro sino para crearlo”. Al mostrar sus manos abiertas, al cerrar los puños, al abrazar sus palabras, resaltó su mensaje con más énfasis, con más firmeza, invitando al espectador a compartir con el rey su convencimiento de un mejor año nuevo, así como de los venideros.
Fue un memorable discurso donde destacaron las palabras: España, concordia, democracia, convivencia e historia.

Este artículo ha sido publicado con anterioridad en ,i columna de opinión del periódico Alicante Press.

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