domingo, 21 de enero de 2018

Las Armadas de Carlos V y Felipe II



El descubrimiento de América y la conquista de Granada en la época de los Reyes Católicos se producen en un año, 1492, clave de la historia de España. Desde entonces y durante el siglo XVI se ponen las bases para ser uno de los primeros Estados modernos de Europa y del primer gran Imperio de la Europa Moderna.







Carlos V (Carlos I de España y V de Alemania) heredó un Imperio en una época en la que el mar era una amplia vía de intercambio de culturas, de comercio y de comunicación, por lo que tenía la necesidad de tener una potente Marina y diseñar una nueva estructura naval.







En el siglo XVI, el predominio de España en el Atlántico fue absoluto. Incluso tras el desastre de la llamada Armada Invencible (1588), España sigue manteniendo la hegemonía en los mares. Después de este acontecimiento el poder naval español se repuso en tan sólo diez años.

El predominio en el Mediterráneo era esencial, España se jugaba su integridad territorial. El Mediterráneo se convirtió en una batalla naval entre la cruz y la media luna, entre el Imperio de los Habsburgo y el Imperio Otomano.




Varios fueron los Planes de Navegación que se le presentaron a Carlos V para España. Sus protagonistas fueron Álvaro de Bazán, Andrea Doria y Bernardino de Mendoza, decidiéndose por el de este último, legislado de 1561 y 1564. Se descartó la galera y la galeaza en el Atlántico a favor del galeón. Se dispuso la navegación en flota, tres al año. Las embarcaciones tenían que estar armadas con artillería.












Para el tránsito de mercancías (y de pasajeros) con América desde allí a España y a la inversa se ideó un sistema de flotas para la mayor seguridad de las embarcaciones durante la travesía frente al pirata, corso y las Armadas enemigas. Para la defensa de las costas del Imperio, las estructuraron por Zonas geográficas con Armadas defensivas.






Carlos V y Felipe II no tenían una Armada Real en España, sino diversas Armadas distribuidas por zonas geográficas.





La Armada de Vizcaya. Compuesta por una escuadra, dividida en dos. La mitad, a cargo de Luís de Carvajal, protegía la ruta de Finisterre a Inglaterra. La otra mitad, a cargo de Álvaro de Bazán, vigilaba la costa desde Finisterre a Andalucía. 


Los navíos utilizados fueron carabelas, naos y, en ocasiones galeazas y galeones, así como navíos menores como pataches y zabras. La financiación de esta Armada fue a cargo del impuesto de la avería, este era un porcentaje sobre las mercancías que entraban ó salían de los puertos y las pagaban básicamente los comerciantes.


La Armada Guardacostas de Andalucía (tuvo otros nombres como Armada del Oceáno), la otra Armada de la fachada atlántica peninsular. Surgió en 1521. Custodiaba la costa del oeste peninsular, el triángulo de Canarias, las Azores y el cabo de San Vicente. Dirigida por el Capitán General Antonio de Urquiola. Su misión principal era esperar a las flotas de Indias que venían en conserva con la flota y Armada de Indias. Los navíos utilizados fueron carabelas y naos y, a partir de la década de los sesenta, galeones. Se financiaba por el impuesto de avería.


La Armada Real de las Galeras de España. Inició su singladura después de la conquista de Granada por los Reyes Católicos con el nombre de Armada Real del Reino de Granada. Esta escuadra estuvo muy bien pertrechada de recursos materiales. La defensa de la costa mediterránea, principalmente del sureste de España, se hizo con una Armada Real. Era el rey quien tomaba sus decisiones de la flota y quien nombraba al capitán general. Juan Hurtado de Mensoza fue Capitán General de esta Armada en esa época (1516). Inicialmente tuvo a Málaga como puerto base, aunque podía invernar en puertos dispares como el de Cartagena, Barcelona, Gerona, Nápoles ó el Puerto de Santa María. La financiación dependía de la Corona. El navío más utilizado fue la galera, ligero y veloz propulsado por remos, además de las velas. A veces iba acompañado de bergantines ó fustas. Solían haber 35 ó 30 barcos.


La Armada Guardacostas de Levante. Fue una pequeña escuadra con sede en Valencia, con dos galeras financiadas por los derechos de la seda. Fue inestable, no dando un servicio continuado. El 13 de mayo de 1550 el Virrey de Aragón escribió una misiva al Concejo de Alicante para que vieran la posibilidad de financiar una Armada y guarda de mar del Reino de Valencia, que tendría su base de operaciones en Alicante. Su misión era disuadir a los berberiscos de sus ataques a estas costas.


La Armada Guardacostas de Cataluña. Los puertos de la costa catalana y, especialmente Barcelona, tenían una importancia fundamental en el comercio y la navegación en el Mediterráneo. Barcelona fue sede de una Armada de galeras para protección de la costa y, también, para el apoyo de otras Armadas del Imperio en el Mediterráneo, así como un importante astillero: en sus atarazanas se construyeron cerca de un centenar de galeras solicitadas por Carlos V y es donde se construyó la nave capitana de Juan de Austria para participar en la batalla de Lepanto durante el reinado de Felipe II. 


En la península ibérica se sumó la Armada de Lisboa cuando Felipe II se anexionó ese reino que se sumó al resto de territorios del Imperio español.


Hubo otras Armadas en el Imperio. Las Armadas de la península Itálica con la Escuadra de Galeras de Génova, la Armada de Nápoles y la Armada de Sicilia.  También las Armadas Americanas: la Armada de la Guarda de la Carrera y la Armada del Caribe.


Una compleja organización naval que dio óptimos resultados permitiendo a España proteger su Imperio y mantener la hegemonía en el mar durante mucho tiempo.


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