RIOPAR


Pueblo pequeño al suroeste de la provincia de Albacete. Riópar. Rodeado de un entorno natural envidiable. Entre las Sierras de Alcaraz y del Segura. A unos 1.100 metros sobre el nivel del mar. Los riopenses, como así se llaman los oriundos de este pueblo, unos 1.515 habitantes censados, disfrutan de unos parajes extraordinarios. Gran diversidad de flora y de fauna. Orografía muy accidentada por su clima, con abundantes lluvias. Este paisaje, con sus relieves, se viste de blanco con las nevadas de todos los inviernos. Mirando al cielo podemos tener la sorpresa de descubrir el planear de un águila real. Con mucha suerte podemos tropezar en el camino con un muflón ó un venado.
Llegamos al valle de Riópar al atardecer

entorno natural envidiable

Por aquí pasaron los árabes. Más tarde los cristianos, quienes tomaron el castillo con las huestes de Alfonso VIII en 1213, poco después de ocupar Alcaraz y sus alrededores. Fue concejo independiente hasta que, en 1256 por privilegio de Alfonso X, pasó a la jurisdicción de Alcaraz. En el s. XV Riópar protagonizó enfrentamientos entre nobles. Los Manrique y el Marqués de Villena. Recuperan su independencia desvinculándose de Alcaraz con los Condes de Paredes de Nava.

Hoy hay dos Riopar en uno. El que llaman Riópar Viejo, la cuna del actual Riópar. A pocos kilómetros uno del otro. El Riópar viejo está arriba de una loma, alrededor de los restos de un castillo, de origen islámico, del que quedan algunos lienzos de murallas y algunos restos de torreones. Muy cerca de las murallas, la iglesia del Espíritu Santo. Del s. XV. En el interior, una planta rectangular con cinco tramos separados por arcos diafragma y cabecera plana. La cubierta, artesonado de madera con pinturas estilo mudéjar. Un coro de madera sostenido por una columna. En el exterior destaca su torre en cuyo cuerpo inferior está la capilla del bautismo. Calles estrechas. Caserío de fábrica de piedra. Lugar apropiado para el recogimiento y el sosiego.

Riópar Viejo. Murallas del Castillo. Iglesia




Calles estrechas. Caserío de fábrica de piedra


En 1772 el austríaco Hans Georg Graubner, con autorización del rey Carlos III, funda unas importantes fábricas de latón y calamina en la pedanía de Laminador. En un paraje boscoso cerca del río para tener acceso fácil a la madera y al agua que, junto con la calamina de una mina cercana, necesitaban para la explotación metalúrgica. Esta ferrería fue de las primeras manufacturas españolas y las segundas europeas en latón y en bronce. Alrededor de las fábricas empezaron a construirse las casas de los obreros y las de los ingenieros, así como dependencias y talleres. Con estas primeras edificaciones nació un nuevo núcleo urbano. Debido a esta importante industria metalúrgica, la mayor parte de los habitantes del Riopar Viejo se trasladaron a lo que se llamó entonces fábricas de Riópar y hoy conocemos como Riópar. A finales del s. XIX la mina de calamina pierde rentabilidad. Irremediablemente la fábrica cierra en 1996. Aunque se mantiene en Riópar la tradición de vender al visitante artículos de bronce . Lo que fueron las Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz, donde se fabricaba un famoso bronce, hoy es la oficina de turismo rural y un museo de arqueología industrial con maquinaria, herramientas, planos, dibujos, moldes, cuyo protagonista es el bronce.

Fuente. Plaza de Luís Escudero. Ayuntamiento y un edificio anexo porticado

Actualmente Riopar es una localidad que se dedica mayoritariamente al turismo rural debido a su entorno natural y al nacimiento del río Mundo. Aunque aún quedan quienes se aferran a la tierra, a mantener sus orígenes agrícolas, a cultivar sus campos. Algunos a pastorear ovejas. Otros, a no olvidar su cuna, a mantener las costumbres del lugar, a respetar y enseñar el respeto del medio ambiente, a disfrutar del entorno natural.


colores primaverales

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