domingo, 6 de octubre de 2019

Riadas e inundaciones de ayer y de hoy en Alicante



En el sureste español el mes de octubre es sinónimo de riadas e inundaciones por las lluvias torrenciales. Es el fenómeno de la gota fría. En redes sociales ya hay agoreros y adivinos que pronostican un mes de octubre pasado por agua. Ya corren ríos de tinta, aún no de agua, sobre la que nos viene encima. Pronósticos que vaticinan, de nuevo, lluvias torrenciales en este mes de octubre. Aunque la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) dice que no es veraz presagiar lluvias torrenciales con más de una semana de antelación, algunos aficionados a predecir el tiempo nos recuerdan que tengamos a mano el paraguas, el chubasquero y algún flotador. No creo que sea para tomárselo en broma, después de los tantísimos damnificados de la Vega Baja del Segura y de Murcia que lo han perdido todo por las inundaciones, pero hay gente para todo, que le vamos a hacer.








Alicante y su provincia saben mucho de gotas frías, de danas, ciclogénesis explosiva o como quieran llamarlo ahora. Desde las lluvias torrenciales de mediados del pasado mes de septiembre hasta las que han habido otras veces, incluso las de antaño, los daños humanos y materiales han sido muchos, tantos como para aprender la lección que el agua busca - y encuentra - su camino natural aunque a su paso hayan urbanizaciones o aparcamientos de coches.

Muchos son los episodios de lluvias torrenciales. Si tiramos de hemeroteca, los medios de comunicación han dejado huella, y que huella, de estos acontecimientos meteorológicos.

El Cronista Viravens Pastor narra que "en 1552 hubo grandes lluvias que produjeron caudalosas avenidas por las vertientes del Benacantil; las aguas desembocaron en la Puerta de Ferrizia, e invadieron las casas de la calle Mayor". Alicante se construye sobre varias colinas, algunos dicen que sobre siete como en Roma, y a los pies del castillo Santa Bárbara y después también del castillo San Fernando, por lo que el agua de lluvia baja - cada vez con más velocidad - para llegar al mar.




Fue muy dañina la riada del 15 de octubre de 1879, con varios centenares de muertos; así como las inundaciones del 4 de noviembre de 1972 con más de 330 litros en una hora.

Una de las más espectaculares fue la riada del 20 de octubre de 1982. Ese día llovió con ganas en la ciudad de Alicante, 233 litros por metro cuadrado en unas horas. Muchas de sus calles se convirtieron en caudalosos ríos de fuertes corrientes. Algunos barrios quedaron incomunicados. Los daños materiales fueron cuantiosos. "La ciudad sufrió la mayor tromba de agua que se recuerda - dijo José Luís Lassaleta Cano, Alcalde de Alicante -, con graves daños personales y materiales. Las Fuerzas Armadas prestaron un servicio que Alicante no olvidará. Es de justicia reconocer que gracias a esta ayuda los ciudadanos han sufrido menos las consecuencias de las inundaciones". El barrio de San Gabriel fue la Zona Cero, el que más afectó las consecuencias de las inundaciones.



El 30 de septiembre de 1997 las lluvias torrenciales hicieron estragos en Alicante. Como en otras ocasiones, desapareció la playa de la Albufera arrastrada por la riada. Cayeron 270 litros por metro cuadrado en menos de cinco horas, produciendo cuatro muertos y cuantiosos daños materiales. Ante la gravedad de la situación, Eduardo Zaplana - entonces Presidente de la Generalitat Valenciana - suspendió un viaje oficial a México para estar en Alicante cuanto antes y evaluar las ayudas de la Generalitat. Los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, visitaron Alicante para ver por sí mismo el alcance de los daños, así como conocer y alentar las medidas para solucionar los destrozos producidos por las aguas.



Después de todo este historial de desgracias, la ciudad y sus alrededores fueron urbanizados para evitar inundaciones. El Plan contra las Inundaciones de Alicante y su área metropolitana fue elaborado por Javier Machi Felici y su equipo de ingenieros, siendo Luís Díaz Alperi el Alcalde de Alicante en ese momento. Realizaron una nueva red de evacuación de aguas que evitara riadas e inundaciones. En una primera etapa (1997) las obras consolidaron los principales puntos de drenaje de la ciudad, y levantaron algunas de las principales avenidas - San Vicente, La Rambla y la Explanada - para cambiar y dar mayor capacidad a los colectores. En una segunda fase (2001-2005) se realizaron obras para realizar el “anillo de cierre” encauzando los barrancos Orgergia y Juncaret. También se realizaron obras de este tipo en San Vicente del Raspeig y se estudió las que se tenían que realizar en el barranco de las Ovejas.

A su vez, posteriormente se ha construido un gran tanque antirriadas de 60.000 metros cúbicos que se ubica debajo de un campo de fútbol para acumular el agua de lluvia y que no corra calles abajo haciendo daño para, posteriormente, reciclar y usar en baldeo de calles y riego de jardines ó echarla al mar de forma controlada. A su vez, en San Juan Playa se construyó el Parque inundable La Marjal que puede almacenar 43.000 metros cúbicos de agua. Este parque se llena de agua cuando hay lluvias torrenciales y se convierte en un gran lago cuyas aguas posteriormente se canalizan al mar - poco a poco - evitando inundaciones.


Desde entonces, no se producen inundaciones en Alicante por lluvias torrenciales, claro que no ha vuelto a llover más de 200 litros por metro cuadrado en un breve periodo de tiempo continuado. Pero todo parece indicar que estas inundaciones en Alicante son ya un mero recuerdo. Que así sea.


Las fotos son de A.M.A. y de Juan Carlos Soler para ABC (foto de la playa de la Albufera).

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