martes, 22 de octubre de 2019

en un lugar de la Marina Alta




En un lugar de la Marina Alta, un pueblo alicantino que recordar si quiero: Jávea.

En un día lluvioso como hoy que llueve - poco a poco - desde anoche, de los pocos días que así ocurre porque aquí ó llueve poco ó lo hace de forma torrencial. Temiendo la intensidad de lluvia de una dana o gota fría como la que ocurrió el mes de septiembre pasado en la Vega Baja del Segura al sur de la provincia de Alicante y también al norte de la región de Murcia, que hizo estragos, y de la que muchos aún no se han recuperado ni del susto ni de los daños materiales, con la incertidumbre de si llegará la ayuda del Estado a quienes no puedan ampararse por el Consorcio porque no tienen una póliza de seguros de su coche, de su casa ó de su negocio.






Con las primeras bajas temperaturas y los colores de otoño en los árboles. Con las primeras hojas caídas de sus ramas vistiendo de oro el asfalto de las carreteras.

Con esta lluvia tranquila - como el chrimiri que dicen los vascos - con esas gotas que calan pero no empapan, las fachadas de tosca de las casas del casco antiguo de Jávea brillan con la humedad mientras dejan correr las gotas de agua por las huellas y las cicatrices que el sol y el tiempo ha marcado en la piedra. El Ayuntamiento, el Mercado de Abastos, la iglesia de San Bartolomé, las viviendas de su alrededor, todo está limpio y brillante.

Después de una fructífera reunión de trabajo, vamos por estas calles tranquilas, peatonalizadas. Caminamos entre las fachadas cercanas de las casas unas enfrente de las otras. Andamos en busca de un bar que saciar nuestro apetito de media mañana. Ya lo dicen los médicos, hay que comer al menos cinco veces al día. Pues eso, esta es una de ellas.




Y encontramos ese lugar de encuentro, ideal: “Ca Rosa” es su nombre. Un bar "de encanto", o de encantamiento, por su cocina. Y por su interior de piedra y vigas de madera en el techo que invitan al sosiego. Las recetas de cada plato se hacen con cariño y con la tradición del buen hacer de Rosa y su familia que han heredado de generación en generación. Es un lugar de tapas, donde el desayuno y el almuerzo se dejan querer entre sus comensales. 

Además de los aperitivos, suele haber un plato del día para la hora de la comida donde predominan los platos de cuchara como el potaje de garbanzos, el arroz caldosito con pollo y verduras ó con habas y guisantes que imaginación le echa a la olla la cocinera, sin olvidarnos de sus famosos canelones, de la fideua ó el arroz al horno. Cada día el suyo, que variedad de sobra tiene este sitio.

Nuestro almuerzo, que no comida, lo es un bocadillo de un pan que se deshace en la boca, con calamares (sin rebozar) hechos a fuego lento en una sartén con cebollita y aceite de oliva, con un caña para beber y un café. No tenemos remedio, seguimos hablando de trabajo aunque nuestra conversación también deriva en otros menesteres de la vida.

Estuvimos aquí hace un tiempo durante la comida, hemos vuelto y volveremos porque nos gusta disfrutar de la buena mesa. Si le interesa, Ca Rosa está en Jávea en la calle tossal de dalt, 3. Abre sus puertas al público de lunes a viernes de 8 a 17 h y los domingos de 8 a 12 h. Si andas cerca, no te pierdas este santuario de la buena cocina, casera, sencilla, y del buen paladar.

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