miércoles, 16 de octubre de 2019

De cómo (y por donde) Elcano dio la vuelta al mundo.



La historia de la humanidad está llena de hechos en los que cuando el líder desaparece, desaparece con él toda su obra. Esto es sólo evitado por la audacia y el empeño de un nuevo líder que hace que su legado no se pierda para siempre. Esta es la historia de Magallanes y Elcano. Magallanes tenía dos propósitos por lo que consiguió persuadir a quienes tenían que poner los medios para llevarlos a cabo. Alcanzó uno y se quedó en la puerta de conseguir el segundo. Por su parte, si Elcano no hubiera continuado con el objetivo de Magallanes, este solo hubiese sido un mero aventurero. De no volver Elcano para contarlo en la Corte española, esta gesta no hubiera sido más que un suceso de las muchas que se realizaron en aquella época de los descubrimientos. Pero hay más.

Acompáñenme a esta emocionante aventura de miles de millas náuticas, ambiciones y el compromiso con su rey de alcanzar con éxito una nueva ruta entre océanos contribuyendo a realizar la mayor hazaña de todos los tiempos.


El océano Pacífico fue descubierto desde tierra por Vasco Núñez de Balboa, conquistador español, el 25 septiembre 1513 desde el istmo panameño. Magallanes estaba convencido que había un paso del océano Atlántico al Pacífico en el sur de América. Con este convencimiento y con el que opinaba que las Molucas quedaban dentro de la demarcación española en el reparto del mundo entre la Corona portuguesa y la Corona española a través del Tratado de Tordesillas (1494), avalada por el Papa, convenció al rey Carlos I de España para que patrocinara esta aventura.






Magallanes partió de Sanlúcar de Barrameda con un objetivo claro y expreso, llegar por el oeste a las Molucas para abrir una nueva ruta a la especiería desde España por el Pacífico.

Magallanes descubrió dicho estrecho que unía ambos océanos, no sin muchos avatares, que hoy lleva su nombre. Adentrados posteriormente en el Pacífico recorrieron sus aguas a lo desconocido y se llevaron otra sorpresa: era mucho más extenso de lo que suponían. Encontraron diversas islas hasta llegar a Cebú el 7 de abril de 1521. Metido Magallanes en tareas ajenas a su objetivo en un conflicto que no era el suyo, murió en la isla de Mactán el 27 de abril de ese año en una batalla con indígenas enemigos de un rey local.


De nuevo en travesía, desorientados y desmoralizados, los españoles navegaron por aquellas aguas sin rumbo, sin saber lo que hacer, al mando de Lopès Carvalho quien demostró ser un pésimo líder. Este, además de jefe de la expedición, mandaba la nao Trinidad y Gómez de Espinosa estaba al mando de la nao Victoria, con Elcano de maestre. A comienzos de agosto de 1521 la nao Trinidad encalla en un arrecife obligando a la tripulación a buscar tierra después de liberarse de esos escollos al subir la marea. También encalló la nao Victoria al ir a socorrer a la Trinidad lo que le produjo una vía de agua. Llevaron las naos a una isla con una amplia bahía donde carenaron sus fondos y costados durante 37 días. En esa isla hubo una reunión de capitanes y maestres y se destituyó a Carvalho por incompetente. Se nombró a Gonzalo Martín Méndez, como oficial real; Gonzalo Gómez de Espinosa, como capitán de la Trinidad; y a Juan Sebastián de Elcano como capitán de la nao Victoria.





Elcano se impuso sobre los demás por su mayor experiencia y por sus dotes de mando. Destacó cuál era su misión y el por qué estaban allí. Tenían el encargo del rey Carlos I de descubrir las Molucas y abrir una nueva vía a la especiería por el oeste desde España, distinta de la ruta la portuguesa. Portugal era la otra potencia naval de aquella época junto con España. Fueron pioneros en costear África descubriendo costa a costa y sorteando peligros y tempestades hasta llegar al cabo de las Tormentas, luego llamado de Buena Esperanza. Es un cabo de difícil navegación. El primero que lo hizo desde una embarcación de alto bordo fue el portugués Bartolomeu Dias (1487). Por ahí pasó Vasco de Gama (1498) para abrir la ruta de la especiería para la Corona portuguesa llegando a Calicut, en la India. Volvería en 1502 con veinte barcos de guerra para asegurar el dominio de Portugal en aquella zona geográfica. Llegaron hasta Malaca (Malasia), rica en especias. Aquellos dominios portugueses no eran un imperio territorial sino pequeñas colonias y fortalezas que garantizaban el tráfico marítimo y colonial.


Hasta que alcanzaron su objetivo, Elcano no paró en el empeño. Descubrieron las Molucas con las indicaciones de los indígenas de cada isla que visitaban. El 8 de noviembre de 1521 arribaron en Tidore, la mayor productora de clavo del mundo. Se aliaron con su rey, Almansur (los españoles le llamaban Almanzor) y este les ayudó a llenar la bodega de clavo de las nao Victoria y Trinidad. El clavo era una especie de alto valor económico en Europa. Realizada esta tarea, decidieron volver a España. Ya sabían que los portugueses conocían de su travesía y que irían a su encuentro para apresarlos, Había dos opciones: volver por donde habían venido, por el Pacífico, o por la ruta portuguesa bordeando el cabo de Buena Esperanza. La nao Trinidad tuvo que quedarse en Tidore porque tenía una vía de agua, una vez arreglada volvería por el Pacífico rumbo a Panamá. Nunca lo conseguiría, fue apresada por los portugueses nada más iniciar su travesía de regreso por el Pacífico. La nao Victoria, que capitaneaba Elcano, eligió volver por la ruta portuguesa con la condición de no tocar tierra. Era arriesgado, muy arriesgado, pero de conseguirlo habrían dado por primera vez la vuelta al mundo y demostrado que la tierra es redonda, objetivos estos que nunca lo fueron de Magallanes.



El 18 de diciembre de 1521 la nao Victoria zarpa de Tidore con 47 tripulantes. Es alucinante el periplo que realizará Elcano y su tripulación camino de España. Elcano deseaba dirigirse al sur todo lo que pudieran para alejarse de las rutas más usadas por los portugueses, la Carreira da India. Una navegación en solitario y sin escalas por el Índico sur y, posteriormente, frente a las costas africanas sin tocar tierra.

Elcano era un marino experimentado con muchas millas recorridas. Para sorpresa de todos tomó una ruta poco transitada, nunca navegada antes, por un gran océano que no conocía, para evitar sobresaltos o encontrarse con los portugueses que les estaban buscando para apresarlos al entender que estaban en dominios de Portugal. Elcano eligió a un buen piloto entre su tripulación: Francisco Albo quien, con los medios rudimentarios de entonces, calculaba con el sol y las estrellas dónde se encontraban en ese mar desconocido. A su vez, iban bien pertrechados de víveres, de vino y de agua, la travesía prometía larga y llena de incertidumbres.




En esta travesía descubrieron muchas islas Molucas desconocidas por los portugueses: islas de Mare, Tatomoetoe y Talapao, al sur de Tidore;… “En este camino descubrimos muchas islas riquísimas, entre las cuales Bandam, donde se encuentra el jengibre y la nuez moscada; y Zalba, donde se cría la pimienta”, escribiría Elcano al rey Carlos I en el informe que le mandó sólo llegar a España. En la navegación se toparon con Timor, una isla muy grande a la que aún no habían llegado los portugueses. Estuvieron en esta isla hasta el 8 de febrero de 1522 que zarparon rumbo a España.


Pasaron por las islas de Savu y Toti, “y de aquí - escribe Francisco Albo - tomamos nuestra derrota para el Cabo de Buena Esperanza”. Por poco no descubren Australia. Pasaron a unas 150 millas de la isla Barrow y del cabo North West, donde ahora está Exmounth. A finales de febrero estaban a 26º sur a 2.000 millas de Australia, en las inmensidades del Índico. Encontraron vientos fuertes, aunque contrarios, y los que posteriormente se llamaron “Roaring Forties” ó Cuarenta Rugientes” por el holandés Hendrick Brouwer (1610), franja que alcanza el mundo oceánico a partir de los 40º sur. No cabe duda que el descubridor de estos vientos fue Juan Sebastián de Elcano. El 18 de marzo ven tierra, una isla muy alta, que Van Diemen, marino holandés del s.XVI le puso el nombre de Amsterdam, sin conocer que su descubridor también fue Elcano que no la reivindicó ni tomaron tierra en ella porque tenían otros objetivos más urgentes. A su alrededor vieron ballenas, focas y albatros. En recuerdo de este marino español la punta suroeste de esta isla se llama Pointe del Cano.
 En reunión de pilotos y maestres decidieron no ir a Madagascar, el riesgo de encontrarse con la flota portuguesa era muy alto.

No se imaginaban que les iba a costar tanto doblar el cabo de Buena Esperanza, “el más grande y peligroso cabo conocido de la Tierra”, escribió Pigafetta, quien comprobó desde la nao Victoria la bravura al encontrarse dos océanos, el Índico con el Atlántico. Doblar este cabo es una odisea. Al juntarse los dos océanos, se producen enormes olas y corrientes contrarias que les impedía doblar dicho cabo. En abril navegaban al sur del cabo. El 8 de mayo estaban frente al río Infante (Great Fish River). En medio de una tempestad, se les rompió el mastelero de proa. El 22 de mayo Francisco Albo cree haber superado el cabo de Buena Esperanza. Estaban en el Atlántico rumbo al norte, costeando África sin ver la costa.


Superado el Cabo de Buena Esperanza “apenas teníamos para mantenernos más que arroz, ni para beber más que agua”, escribe Elcano. Navegaban muy rápidos con viento de popa ayudados con la corriente de Benguela. El 31 de mayo están cerca de cruzar el ecuador. El 19 de junio ven la ansiada tierra pero era un manglar.

Necesitaban tomar tierra y cargar nuevos víveres, agua y vino. Lo que les quedaba estaba en mal estado. Entre todos decidieron arribar a la isla de Santiago del archipiélago de Cabo Verde. Y lo hicieron a pesar del tremendo riesgo que los apresaran los portugueses. Bajaron a tierra en un esquife varios miembros de la tripulación y se aprovisionan con lo que necesitaban. Como les pareció fácil, bajaron a tierra en varias ocasiones, pero los que lo hicieron en la última ocasión, no volvieron. Al acercarse con la nao a tierra, desde su fondeadero en la bahía, para saber qué había pasado salieron unas embarcaciones para apresarlos. 


Elcano tuvo que huir dejando en tierra a algunos de sus marineros y poner millas por medio. Esquivó a cuatro embarcaciones que salieron en su busca. Se dirigió hacia el sur pensando que en esa dirección los portugueses no iban a buscarles, como así fue. El 17 de julio se dirige de nuevo hacia el norte. Decidieron no parar en las Canarias y seguir ruta. Su travesía se dirigió por una ruta más larga pero menos peligrosas, por la llamada ”Vuelta de Poniente” Sobrepasaron las Azores para posteriormente dirigirse a las costas españolas, buscarían vientos dominantes del oeste y los “nortes” de verano frente a la costa portuguesa. Los portugueses no podían sospechar de ellos porque era la ruta que empleaban los buques españoles que volvían de América.


“Resolvimos de común acuerdo - escribió Elcano al rey Carlos I - morir antes que caer en manos de los portugueses, y así, con grandísimo trabajo de la bomba, bajo la sentina, que día y noche no hacíamos otra cosa que echar fuera el agua, estábamos tan extenuados como ningún hombre lo ha estado antes”. A bordo quedaban sólo 21 hombres agotados.










El 18 de agosto están a la altura de Finisterre a dos mil kilómetros de la costa. Elcano quería llegar a un puerto andaluz y esa dirección es la que toman. El 4 de septiembre ven el cabo San Vicente, en Portugal. Viraron a Levante y siguieron la costa portuguesa desde lejos. El 6 de septiembre de 1522 entraban 18 héroes a Sanlúcar de Barrameda a bordo de la nao Victoria, culminando así una de las rutas de navegación más importantes de la historia de la humanidad.

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