sábado, 9 de agosto de 2025

La Serra Grossa de Alicante: un extraordinario espacio natural al alcance de todos

 


Pocos lugares tan cercanos a la ciudad ofrecen tanto como la Serra Grossa. Esta sierra, también conocida como de San Julián, se alza entre la ciudad de Alicante y el mar Mediterráneo, como un vigía silencioso que guarda historias naturales y humanas. No hace falta alejarse para encontrar naturaleza, aire puro y unas vistas que bien valen cada paso de subida.


Antiguamente, la Serra Grossa era territorio de fauna salvaje: zorros, águilas y otras especies vivían entre sus lomas. El Colegio Jesuitas de Alicante, que fue propietaria de buena parte de su umbría que ellos plantaron con pinos, tiene un museo de ciencias naturales en sus instalaciones educativas con animales disecados de este lugar como los descritos. Esa fauna tuvo que desplazarse a zonas más tranquilas por el crecimiento urbano de la ciudad. Aun así, la sierra sigue siendo un refugio natural valioso, con flora mediterránea y rincones donde la tranquilidad aún es posible.


Uno de los lugares más destacados es la zona de la Pinada que en su día perteneció al Colegio de los Jesuitas y que cedió a la ciudad siempre que mantenga su uso (aunque aún conserva una parte que es propiedad del colegio citado). Es un ejemplo de cómo la voluntad de proteger lo natural puede hacerse realidad.


La Serra Grossa cuenta con varias rutas de senderismo y forma parte del programa de los senderos urbanos de la ciudad, algunas suaves y otras más exigentes. El inicio oficial de la ruta está en la calle Obispo Victorio Oliver junto a la parada del TRAM-Goteta.


Nosotros iniciamos la subida por el camino de los Jesuitas que arranca detrás de este colegio desde la calle Madre Teresa de Calcuta, llegamos a la cumbre, y bajamos después por la carretera de la Albufereta para volver al inicio donde habíamos dejado el coche. Una ruta más o menos circular de unos 7 kms que hice con mi hija, al final de una tarde de agosto cuando ya no hacía tanto calor.






Desde el sendero que asciende hasta la cima, el paisaje va transformándose, y con cada paso el horizonte se amplía. Cuando se llega arriba, tienes el premio al esfuerzo: vistas espectaculares de Alicante, su bahía, el puerto, el castillo de Santa Bárbara, el castillo de San Fernando, las montañas, y, en días claros, incluso la silueta de la isla de Tabarca.










Es un lugar ideal para quienes buscan desconectar sin salir de la ciudad, hacer deporte al aire libre, o simplemente disfrutar de una buena caminata al atardecer.


La Serra Grossa es una montaña urbana, aunque también es un pulmón verde, un mirador natural y un rincón para reconectar con la tierra. Subir hasta su cima es un esfuerzo que se ve recompensado con creces.  







Protegerla es también tarea de todos, para seguir disfrutando de este tesoro natural en plena ciudad. Recientemente los medios de comunicación se han hecho eco de un plan público-privado para regenerar y proteger a esta sierra en la que participarán la Conselleria de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Alicante. Que así sea.


Enlaces de interés relacionados con este texto: 

Sendero urbano: Serra Grossa

Bienvenida regeneración de la Serra Grossa 

Mi artículo "Una gota detrás de otra" sobre este barrio, la Serra Grossa y el molino que hubo en la contigua Sierra de Santa Ana.

miércoles, 6 de agosto de 2025

Un día de verano en Tabarca

 



Volvimos a Tabarca, nos produce una atracción especial, además de ser una pequeña joya en el Mediterráneo y la única habitable de la Comunidad Valenciana, de la que podemos disfrutar a menudo.


Y así fue. Vivimos uno de esos días que se quedan grabados en la memoria. Fondeados frente a la isla de Tabarca, con amigos, con el azul del Mediterráneo y el sol de agosto, disfrutamos mucho. Tabarca, con su encanto inconfundible, nos volvió a regalar una jornada perfecta. Poco antes de acercarnos a su bahía, a la altura del cabo de Santa Pola, vimos el lomo de una ballena que navegaba cerca de nuestra embarcación, aunque lo suficientemente alejada para no ser un peligro. En cambio, fue una sorpresa agradable. Mi mujer la vio primero y nos llamó a todos la atención.




Frente a la isla, fondeados, las aguas de su reserva marina, como siempre, son cristalinas, tan claras que podíamos ver los pececillos nadando tranquilos a nuestro alrededor mientras nos bañábamos. Y el bosque de posidonias en el fondo marino. A veces, una estrella de mar se dejaba ver antes de desaparecer bajo una roca.


El simple gesto de tirarse al agua desde la popa de la embarcación y sentir esa sensación de libertad tan sana, es un pequeño lujo del verano. La isla, vigilante y serena, se alza a pocos metros, con sus murallas firmes recordándonos que estamos ante un rincón único del patrimonio mediterráneo.




Tabarca es un paraíso natural, pero también es un lugar cargado de historia. Su núcleo urbano, buena parte rodeado de recias murallas, conserva la esencia de un pasado de corsarios, piratas y escaramuzas navales, y eso la convierte en una joya monumental en medio del mar.


A bordo, el ambiente no pudo ser mejor. Las risas, la charla, el buen humor y una fideuà deliciosa — traída desde tierra firme en zodiac por el restaurante Gloria — completaron la experiencia. Comida sencilla, pero con sabor a verano, a encuentro, a Mediterráneo.




Tabarca, tan cercana y especial, sigue siendo ese destino que, verano tras verano, nos llama, nos atrapa y nos hace volver. Porque no hay nada como vivir el verano entre amigos, con el mar como escenario y la isla como testigo.




lunes, 4 de agosto de 2025

Senija, un pequeño tesoro artístico en el corazón del Vall del Pop

 


Un instagramen me llamó la atención con uno de sus vídeos editado por Turismo de la Comunitat Valenciana. Me apunté - para una futura visita - el pueblo que narraba en sus imágenes: Senija, en el valle del Pop por el que hacía tiempo que no recorríamos, aficionados como somos en casa en buscar en estos terruños un poco de sosiego del devenir cotidiano y cargar las pilas para empezar una nueva semana. Y así fue, a finales del año pasado, muy cerca del día de Navidad, fuimos a visitarlo en una mañana dominical. De aquellas sensaciones, ahí va mi relato y, si le gusta como espero, apúntelo en su agenda para visitarlo.


Si está buscando una escapada tranquila, auténtica y con mucho encanto en la provincia de Alicante, Senija le va a sorprender. Este pequeño pueblo está escondido entre viñedos, almendros, olivos, y montañas en el hermoso Vall del Pop, a muy pocos kilómetros de Benissa. Pero lo que realmente hace especial a Senija no es solo su entorno natural, sino el arte que se respira por sus calles. En breve se lo cuento.



Senija conserva el sabor de la vida tranquila. Su origen morisco se percibe aún en el trazado de sus calles. Entre sus monumentos destaca la iglesia parroquial de Santa Catalina Mártir (siglo XVIII), que preside con elegancia el centro del pueblo. No muy lejos, en la huerta, antiguos riurau, cuidadosamente restaurados, recuerdan el pasado agrícola de esta población.


Gracias al proyecto "Museu Obert de Senija" (MOS), muchas de sus fachadas lucen grandes murales pintados por artistas nacionales e internacionales. Pasear por Senija es como adentrarse en una galería de arte al aire libre. Cada mural cuenta una historia, refleja las raíces del pueblo o lanza un mensaje contemporáneo que te invita a mirar con otros ojos.


Ya sólo a la entrada nos encontramos con un gran mural. No está pintado en un solo lienzo, sino en varios por lo que ha de buscar el ángulo perfecto para que salga alineada la rueda delantera de la bicicleta, haciendo homenaje con este dibujo a los muchos ciclistas que atraviesan esta población en sus entrenamientos por este valle y por las sinuosas carreteras de las montañas cercanas. Hay más murales en otras fachadas de casas, le invito a que los descubra usted mismo. Cada año se hace un concurso y se elige uno de los murales presentados que se pintará después en una de las fachadas del pueblo.




Pero Senija no es solo arte. También es buena comida. Si va, pruebe su putxero amb pilotes (un cocido con pelotas de carne típico de la zona) o su arròs al forn (arroz al horno) o sus embutidos artesanos. Puedes comer bien y a gusto en locales como el restaurante Casa Manolo donde aún se cocina como en casa y se atiende como a un amigo. Ese día disfrutamos de su menú “els sabors de Senija” (los sabores de Senija).





Y después de comer, un buen plan puede ser perderse por sus callejuelas, respirar la tranquilidad, disfrutar de las vistas al valle y sentir la paz de un pueblo que ha sabido conservar su alma.


Senija es pequeño, sí. Pero grande en historia, sabor, arte y hospitalidad. Una joya rural por descubrir


Esta es la web de su Ayuntamiento

domingo, 3 de agosto de 2025

Yepes, un tesoro monumental por descubrir en la provincia de Toledo

 


Entre los campos dorados de La Mancha toledana, en plena comarca de la Mesa de Ocaña, se alza un pueblo que guarda siglos de historia entre sus calles empedradas, iglesias majestuosas y casonas señoriales: Yepes. Puede que no sea uno de los nombres más conocidos del turismo de interior, pero precisamente ahí reside su encanto: descubrir Yepes es adentrarse en un lugar donde el tiempo parece haberse detenido, y donde la monumentalidad habla por sí sola. Mi mujer y yo fuimos invitados por unos amigos y la verdad que fue un verdadero descubrimiento.


Yepes no es un pueblo cualquiera. Su historia se remonta a tiempos prerromanos, pero es en la Edad Media cuando se convierte en una localidad estratégica, al pasar a manos del Arzobispado de Toledo. Ese vínculo con la Iglesia se nota en cada rincón, especialmente en la arquitectura religiosa que marca su silueta. Y en el Renacimiento, la villa vivió su máximo esplendor, dejando un legado artístico y urbano que todavía impresiona a quienes la visitan.


Si hay un edificio que define a Yepes, ese es la Colegiata de San Benito Abad. Majestuosa, elegante y cargada de historia, es considerada una de las joyas renacentistas de Castilla-La Mancha. Diseñada por Alonso de Covarrubias, uno de los grandes arquitectos del siglo XVI, su fachada y su interior son un viaje a lo mejor del arte toledano. Entrar en ella impone, emociona y despierta la curiosidad por lo que fue Yepes en su época dorada. Sus naves, de altas columnas, llaman la atención.





Su retablo mayor detrás del altar en la nave principal es el broche de oro a todo el templo. Es de estructura clásica. En él hay seis lienzos de gran tamaño sobre la vida de Cristo: la adoración de los pastores, la adoración de los Reyes, la flagelación, el camino del calvario, la Resurrección y la Ascensión; y otros de pequeño tamaño con imágenes de santos; obras del mejor discípulo de El Greco, Luís Tristán, fechados en 1616.





El casco histórico conserva parte de las murallas y puertas medievales de acceso a la población, y pasear por sus calles es descubrir una villa llena de secretos: plazas porticadas, escudos nobiliarios, hospitales antiguos como el de San Nicolás o conventos como el de San José. Tuvo cuatro conventos y un monasterio, nada menos. Cada rincón tiene una historia, cada piedra una leyenda.






Conviene destacar su plaza porticada de forma rectangular donde se desarrollan desde antaño celebraciones y espectáculos. Hay tres inmuebles que la definen, además de sus pasos porticados con dinteles y arcos de medio punto, según el edificio que soportan. Ya verá. La preside el actual centro de poder, el Ayuntamiento, frente a la Colegiata. En uno de sus lados hay un edificio largo que fue el Palacio del arzobispo toledano Alfonso Carrillo de Acuña. En él este arzobispo falsificó la bula papal que permitió el matrimonio entre los Reyes Católicos Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Posteriormente los Reyes Católicos consiguieron la bula papal oficial, eran tiempos convulsos y no podían esperar a la buena. En el siglo XVIII se reformó para hacer 19 viviendas añadiendo balcones y áticos abuhardillados.








Después de caminar por el pueblo, nos sentamos en la terraza de un bar junto a algunos de los arcos de este palacio, para tomarnos un aperitivo antes de la ir a comer a un restaurante singular, en seguida se lo cuento.


Destaca también en Yepes el rollo donde en siglo XV exponían y ajusticiaban a los delincuentes. No se encuentra hoy en la ubicación original, sino extramuros frente a la puerta porticada de Ocaña, puesto en valor junto a un jardín. Es de estilo gótico y está adornado con perlas isabelinas.




Yepes es también tradición, cultura viva y sabor. Sus celebraciones religiosas, como la Semana Santa, son muy reconocidas en la provincia. Y su gastronomía, con los productos manchegos como protagonistas, hace las delicias de los visitantes. Además, su entorno forma parte del imaginario cervantino, y algunos estudiosos lo relacionan incluso con el paisaje de Don Quijote.


No me olvido, le cuento ahora nuestro destino gastronómico que elegimos en esta localidad. Se ubica en lo que fue la casa nobiliaria de D, Pedro Flores de la Oliva, que pertenecía al Santo Oficio. Se construyó en el siglo XVI. Está en la calle Calvo Sotelo. Toda la casa se organiza alrededor de un patio central. Lo que eran habitaciones hoy son salones comedor cada uno con su personalidad.  El restaurante se llama La Casa Grande, “donde la tradición y la cocina se encuentran” y donde disfrutamos de sus viandas.




Visitar Yepes es una experiencia que combina belleza monumental, historia profunda y autenticidad. Es uno de esos pueblos que no salen en todas las guías, pero que, una vez lo conoces, se queda en la memoria.


Si te gusta el turismo rural con alma, si disfrutas de los pueblos que cuentan su historia sin alzar la voz, Yepes te espera. Ponte calzado cómodo, prepara tu cámara y déjate llevar por el encanto de este rincón toledano.


Este es el enlace de la web de su Ayuntamiento

viernes, 1 de agosto de 2025

Andrés Pedreño y la Inteligencia Artificial, cena coloquio organizada por el Círculo Monárquico de Alicante

 


Ayer vivimos una de esas veladas que invitan a pensar, compartir y proyectar el futuro con esperanza y criterio. El Club de Opinión del Círculo Monárquico de Alicante celebró una cena-coloquio en el restaurante Teselas del Real Liceo Casino con un invitado de lujo: Andrés Pedreño, referente en economía, exrector de la Universidad de Alicante, primer CEO de Universia y una de las voces más respetadas sobre Inteligencia Artificial en España.


Nada más comenzar rompió el hielo con una anécdota entrañable: recordó cómo el Rey Felipe VI apoyó la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, recibiendo dos veces en Zarzuela a su Patronato. Dijo que el Rey se mostró comprometido y cercano, les escuchó muy atento, opinó e impulsó la iniciativa en España y en los países hispanoamericanos. Esta biblioteca virtual realizada a través de la Universidad de Alicante, de la que Pedreño fue uno de sus impulsores, tiene el Premio Stanford University a la mejor biblioteca digital del mundo. 



Luego entró de lleno en el tema que apasiona a todos: la IA. Habló sin tecnicismos, pero con profundidad. Advirtió que Europa corre el riesgo de quedarse atrás por exceso de regulación, mientras EE.UU. y China avanzan con paso firme. Y nos recordó algo importante: la IA ya está aquí y transformará todo, desde la investigación contra el cáncer hasta la forma en que viajamos o enseñamos.


Pedreño fue claro: hay que usar la IA con ética, pero sin miedo. En educación, por ejemplo, revolucionará la forma de aprender. Comentó también su determinante influencia en la ciencia, la medicina, el mundo jurídico, …



La charla fue muy participativa. Hubo preguntas muy interesantes sobre empleo, formación, talento, sobre las propias consecuencias de la propia IA y su implantación en todos los sectores relevantes de la sociedad. Y lo mejor: se notaba que todos salimos con ganas de saber más.


Desde el Club de Opinión del Círculo Monárquico de Alicante, agradecemos profundamente a Andrés Pedreño por su cercanía, su visión y por recordarnos que el conocimiento compartido es la mejor brújula para navegar este mundo cambiante.

¡Armadores, tripulantes, amantes de la vela, esta es vuestra cita!: II Desafío Real Liga Naval

 


Este Desafío reúne lo mejor de tres pruebas: el Torneo RLN Campello, la Copa RLN Santa Pola y el Trofeo RLN Alicante. Tres clubes, una pasión, y un único objetivo: disfrutar del mar compitiendo con respeto, nivel y deportividad.

 

El Trofeo RLN RCRA, que este año celebra su 7ª edición, autorizado por la Real Federación de Vela, se disputará el próximo 20 de septiembre de 2025 en las instalaciones del Real Club de Regatas de Alicante, y será decisivo para cerrar la clasificación del II Desafío RLN.

 

La llamada está hecha: armadores, tripulaciones, amantes de la vela, ¡esta es vuestra cita! El Trofeo RLN no es solo una regata, es una celebración del espíritu náutico que compartimos en esta tierra costera. Si te gusta navegar, competir y formar parte de algo grande, te esperamos en la línea de salida. En este enlace puedes ya inscribirte: VII Real Liga Naval 2025


A su vez, el pasado 28 de julio vivimos un momento muy especial en la sede del Real Club de Regatas de Alicante. Presentamos la nueva Copa del Desafío Real Liga Naval, un trofeo que simboliza la pasión por la vela, el compañerismo entre clubes y el espíritu deportivo que une a regatistas de toda la zona.







Al acto asistimos Miguel López, presidente del RCRA; Pascual Rosser y Jorge Macannin, delegado provincial y vocal respectivamente de la Real Liga Naval Española en Alicante; y Sergio Durá, armador del Dax y vigente ganador del Desafío RLN. Un reencuentro entre amigos de la mar, cargado de ilusión y buenas expectativas para lo que viene.

 

Nos vemos en la mar y que gane el mejor.

Antonio Machado: 150 años caminando con nosotros

 


Este 2025 conmemoramos el 150 aniversario del nacimiento de uno de los poetas más queridos y trascendentes de la literatura española: Antonio Machado 26 julio 1875).  Nació en Sevilla, pero su voz poética ha recorrido toda España —y más allá— dejando una huella imborrable en la conciencia colectiva, como esas “estelas en la mar” de su inolvidable poema Caminante, no hay camino.


Machado fue un poeta de la palabra, y del alma. Supo captar como pocos la belleza austera de Castilla, el dolor por la pérdida, la nostalgia de la infancia, y la esperanza de una España mejor. En sus versos habita la verdad sencilla y profunda, la emoción contenida y la reflexión que nunca caduca.


Entre sus poemas más recordados está *Retrato”, una verdadera declaración de identidad:


*Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, 

y un huerto claro donde madura el limonero; 

mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; 

mi historia, algunos casos que recordar no quiero.*

 

O el conmovedor “A un olmo seco”, símbolo de esperanza en medio de la decrepitud:

 

*Al olmo viejo, hendido por el rayo

y en su mitad podrido, 

con las lluvias de abril y el sol de mayo 

algunas hojas verdes le han salido...*

 

Y por supuesto, su más universal: “Caminante, no hay camino”, una invitación a vivir con autenticidad y valentía:

 

*Caminante, son tus huellas 

el camino y nada más; 

caminante, no hay camino, 

se hace camino al andar.

 

Machado escribió también desde el amor más puro y desde el dolor más hondo. Cuando perdió a su joven esposa Leonor, escribió:

 

*Anoche cuando dormía 

soñé, ¡bendita ilusión!, 

que una fontana fluía 

dentro de mi corazón.

 

Hoy, recordar a Machado es hacer memoria de un hombre humilde, maestro y soñador. Murió en el exilio, en Collioure, con un último verso en el bolsillo:

 

“Estos días azules y este sol de la infancia.”

 

Volver a leer a Machado es volver a mirarnos por dentro. Porque él escribió para todos, para siempre.



En este otro artículo escribo sobre Antonio Machado y la Ruta Machadiana

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  Todos los 24 de junio en Alicante son especiales. Es el día grande de las Hogueras de San Juan, el día que parece que termina todo, pero e...

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