sábado, 30 de diciembre de 2017

volver a casa por Navidad











Hace unos años un buen amigo me contó que se emocionaba cada vez que escuchaba el mensaje de “volver a casa por Navidad” de un anuncio publicitario que veía en televisión sobre el turrón de una conocida fábrica de Jijona. Tal era su deseo de volver a casa por Navidad y ver a su familia, abrazarse de nuevo con sus padres, con su hermano, volver a juntarse con la pandilla de amigos,… Este amigo estudiaba en la Universidad de Valencia y pasaba meses sin volver a su tierra. Esto les pasa igual a aquellos que por estudios, por trabajo, ó por cualquier otro motivo, estén en estas circunstancias.

En uno u otro caso se vuelve a casa por Navidad para estar con la familia, esta “institución” tan devaluada por los tiempos modernos que vivimos.

La familia ha sido y sigue siendo el centro de todo, a pesar de las nuevas modas. Sino que se lo digan a esas personas que se apoyaron en la familia (en su significado más amplio) para subsistir con ellos durante la pasada crisis económica.

Pero ¿qué es eso de la Navidad?. Navidad significa nacimiento de Jesús, una de las festividades más importantes para los cristianos. Da igual que Jesús naciera en otra fecha, la iglesia Católica eligió esta al coincidir con una fiesta pagana muy arraigada que celebraba el solsticio de invierno. Un ejemplo, en el Imperio Romano el 25 de diciembre se celebraba el nacimiento del Sol invicto. Este día lo designó la Iglesia Católica para la celebración de la Navidad. Por los cálculos que se hacen a partir de diversos pasajes de la Biblia Jesús parece que nació en septiembre, 6 meses después que Juan el Bautista.

En Navidad son fechas especiales, días en los que para la gente normal se multiplican los valores cotidianos de la generosidad, la humildad, la solidaridad, la gratitud, la paz, la reconciliación, la amistad y, por supuesto, el amor.

Por Navidad son muchas las comidas de amigos, de asociaciones, de empresa y familiares, encuentros donde se ensalzan sin decirlo estos valores. En Navidad, la concordia se convierte a menudo en regalos donde no importa tanto la cantidad sino el detalle de acordarte de la persona que recibe ese regalo.

Y todo esto, el origen de la Navidad, fue el de un niño envuelto en pañales que nació en un pesebre dentro de un establo, con una vaca y un buey que daban calor a la estancia. Con José y con María, sus padres. Eran la llamada Sagrada Familia. No pudo nacer en un sitio más humilde. Nadie podría imaginar entonces que este niño cambiaría la historia del mundo para siempre. Y que manifestó allí donde fue mensajes entonces revolucionarios como el de “amar al prójimo como a ti mismo", sea quien sea el otro; o el “amaros los unos a los otros como yo os he amado”, sin condicionantes por religión, raza, color, o condición.

La Navidad también son fechas entrañables para recordar a los que ya no están entre nosotros porque marcharon a su eterna travesía ya que no se les olvida; también lo son para la familia y para los niños pequeños porque hay una noche mágica, que viene Papá Noel ó los Reyes Magos, en la que esperan recibir muchos regalos si durante el año han sido buenos. Y claro que lo han sido, nadie lo duda ¿verdad que no?.



Este artículo ha sido publicado con anterioridad en mi columna de opinión del periódico Alicante Press

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