lunes, 25 de diciembre de 2017

Patriótico Discurso de Navidad del rey Felipe VI desde el Salón de Audiencias del Palacio de la Zarzuela



Desde el Salón de Audiencias del Palacio de la Zarzuela, el rey Felipe VI manifestó su discurso felicitando la Navidad a los españoles “en esta noche de encuentro de familias y de seres queridos” añadiendo de forma cercana como uno más de los invitados a nuestra mesa que “me permitáis acompañaros unos minutos para compartir con vosotros algunas reflexiones cuando estamos ya a punto de terminar el año”.

Cataluña estuvo en su discurso desde el principio y en realidad en la mayor parte del mismo, a veces no directamente. “2017 ha sido en España, sin duda, un año difícil para nuestra vida en común; un año marcado, sobre todo, por la situación en Cataluña”.

Se mostró firme en la defensa del Estado de Derecho, en el necesario protagonismo de España en la construcción europea, en el empleo estable, en la conciencia de toda la sociedad contra la “lacra inadmisible” de la violencia machista, en la lucha contra el terrorismo yihadista “teniendo siempre muy presentes el recuerdo y el respeto permanente a sus víctimas”, la corrupción en la que hay que tomar  “las medidas necesarias para su completa erradicación y que los ciudadanos puedan confiar plenamente en la correcta administración del dinero público”, la defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático en el que “debemos implicarnos todos mucho más”.



Distinguió los valores de la democracia española “que juntos hemos construido. Porque a lo largo de los últimos 40 años, hemos conseguido hacer realidad un país nuevo y moderno, un país entre los más avanzados del mundo”.

Destacó la convivencia democrática de estos años gracias al concierto de todos, en una “España que reconoce y respeta nuestras diferencias, nuestra pluralidad y nuestra diversidad, con un espíritu integrador; una España inspirada en una irrenunciable voluntad de concordia”.

Nos llamó la atención sobre la historia de España como “un gran triunfo de todos los españoles. Una España a la que no debemos renunciar, que debe ilusionar y motivarnos, y que debemos seguir construyendo, mejorándola, actualizándola, sobre la base sólida de los principios democráticos y los valores cívicos de respeto y de diálogo que fundamentan nuestra convivencia” refiriéndose quizá al proceso constituyente que viene con la reforma de la Constitución de 1978.


Se refirió a que en España cada uno puede tener la ideología que quiera, incluso la republicana, “pero no imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás". Resaltando que "Respetar y preservar los principios y valores de nuestro Estado social y democrático de Derecho es imprescindible para garantizar una convivencia que asegure la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político”, tal y como señala nuestra Constitución. "Porque cuando estos principios básicos se quiebran, la convivencia primero se deteriora y luego se hace inviable”.

Las recientes elecciones catalanas fueron protagonista en su discurso recordando que se ha de respetar “la pluralidad y pensando con responsabilidad en el bien común de todos". Insistió en que "El camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión” resaltando que “sí debe conducir a que la convivencia en el seno de la sociedad catalana –tan diversa y plural como es– recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo; de manera que las ideas no distancien ni separen a las familias y a los amigos”.

Mencionó a Cataluña desde el cariño y la admiración manifestando que se ha de emprender “un camino que debe conducir también a que renazca la confianza, el prestigio y la mejor imagen de Cataluña; y a que se afirmen los valores que la han caracterizado siempre en su propia personalidad y le han dado los mejores momentos de su historia: su capacidad de liderazgo y de esfuerzo, su espíritu creativo y vocación de apertura, su voluntad de compromiso, y su sentido de la responsabilidad”.


Nos animó a afrontar el 2018 con optimismo en el que “debemos seguir construyendo nuestro país, porque la historia no se detiene. Y no hemos llegado hasta aquí para temer al futuro sino para crearlo. Y estoy seguro de que nadie desea una España paralizada o conformista, sino moderna y atractiva, que ilusione; una España serena, pero en movimiento y dispuesta a evolucionar y a adaptarse a los nuevos tiempos”.

Insistió en esta idea, la satisfacción de ser españoles “sin complejos, orgullosos de todo lo que hemos conseguido porque es mérito de todos; confiemos en lo que siempre nos ha unido, en lo que somos, tal y como somos, y sobre todo en lo que podemos alcanzar juntos con una fe firme en nuestras convicciones y en nuestras capacidades. Si seguimos por ese camino, si lo hacemos así, y con todas nuestras energías, yo estoy convencido de que el año que viene –y los que vendrán después– serán mucho mejores”.



En este enlace puedes leer el discurso íntegro


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