domingo, 5 de agosto de 2018

Alicante es una ciudad para disfrutarla


Nacer en una ciudad como Alicante es un privilegio. Por su clima, por su luminosidad, por su entorno natural, por la hospitalidad de sus vecinos, por lo emprendedores que son sus habitantes, por sus museos, por su bahía,  por sus fiestas, incluso por su tamaño, por su gastronomía, por su historia, ...

Alicante  tiene una cosa que nadie puede copiar ni quitar: su luminosidad. Una luz Inmaculada y clara que hace brillar incluso las tierras áridas de los montes cercanos que antaño fueron de pinos y ahora mayoritarios de arbustos, sobre todo matas de varilla y de esparto.

Su tachada marítima se ve desde lejos mar a dentro con el castillo Santa Bárbara como protagonista. La casa Carbonell, con su singular historia. El paseo de la Explanada. La plaza del Mar con su fuente, presidida por una gran bandera de España. El paseo Canalejas. El puerto deportivo, de mercancías y de cruceros.

Sus playas. La urbana, del Postiguet: su nombre viene del Postigo, una puerta pequeña que estaba junto a la grande y principal puerta de las murallas que se abría al espigón del pequeño puerto de entonces. La de la Albufera por haber una con una lengua de mar tierra adentro, que se desecó después de unas epidemias en la ciudad al culparla por sus aguas estancadas. La de San Juan, larga y de arena fina, la que más fama le da a Alicante. Comparte litoral con la playa Muchavista de Campello. Todas de aguas cristalinas y bandera azul.

Alicante se desarrolló urbanísticamente a la vera del Monte Benacantil y alrededor de sus dos castillos: el de Santa Bárbara y el de San Fernando. Pocas ciudades tienen dos castillos y muchas cosas que contar para defender la ciudad.

La fiesta del fuego en el solsticio de verano: las Hogueras de San Juan. Pero hay más: los Moros y Cristianos, el Carnaval, la Semana Santa, las Cruces de Mayo, San Nicolás, Patrón de la ciudad,... Parece que la ciudad siempre esté de fiesta.  La realidad es que se festeja mucho después del duro trabajo cotidiano.

Los arroces de Alicante son los mejores del mundo. La paella se hace en Valencia. En Alicante el arroz se cocina diferente, por ejemplo aquí se sonríe el arroz, en Valencia no. Arroz a banda; arroz del señoret, arroz con bogavante, arroz con magro y verduras, arroz con conejo y caracoles, arroz al horno, arroz con costra, ... La lista de arroces es interminable. Por todo esto, Alicante tiene marca propia como "Alicante, ciudad del arroz".

Alicante es una ciudad pequeña y mediterránea que nunca le ha hecho ascos al mar, al contrario. Un ejemplo claro, el puerto está integrado en la ciudad y forma parte del centro urbano.

Desde el Principe Alfonso X el sabio atendiendo las instrucciones de su padre el rey Fernando III el santo, Alicante fue cristiana, paso a formar parte de la Corona de Castilla. Disputada y conquistada también por la Corona de Aragón. Esta tierra prometía ya desde antaño para pasar a ser ambicionada por muchos.

Tanto si la conoce como sino, Alicante es para disfrutarla.

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