la Política como vocación, en Mutxamiel

A unos diez kilómetros al noreste de Alicante ciudad nos encontramos con Mutxamiel, un pueblecito de agricultores que por su cercanía a la Capital de la provincia se ha convertido en ciudad dormitorio, consiguiendo un rápido desarrollo. Pero este no ha conseguido que pierda su carácter de pueblo. Manteniendo sus costumbres. Su identidad. Su manera de vivir. Donde hay calles que huelen a pan recién hecho. Donde las distancias son más cortas. Donde la vida es más relajada. Y en este pueblo hay personas que se dedican a la política por vocación.

En casa de mis mayores siempre he oído que a la Política hay que llegar comido. Está claro. La Política nunca ha de ser un medio de vida. Hay que saber entrar y, por supuesto, hay que saber salir. La Política no tiene que enriquecerte económicamente. Sólo hay una manera, así lo entiendo yo, de enriquecerte. Enriquecerte personalmente por tu servicio a los demás. Enriquecerte por tu satisfacción personal de haber hecho, haberlo intentando, lo que consideras lo mejor para los ciudadanos de tu ciudad.

Tiene que ser extraordinario trabajar para tus vecinos. Aportar tu granito de arena al acontecer cotidiano de tu pueblo. Porque todos los que trabajamos y pagamos impuestos contribuimos a tener mejores carreteras, escuelas, hospitales, … Pero la política local es otra cosa. Tiene que ser apasionante participar de la gobernabilidad del día a día allí donde vives. Allí donde conoces a pie de calle de las inquietudes de tus vecinos. Allí donde crecen tus hijos. Allí donde disfrutas de tus fiestas y tus costumbres.


A la política hay que llegar por vocación. Vocación y actitud de servicio. Y hay que reivindicarlo por el bien de nuestras instituciones. Reivindicarlo por nuestro propio bien y el de nuestros hijos. Algunos miembros de mi familia se han dedicado a la política de esta manera, aparcando su actividad profesional ó compartiendo tiempos entre una cosa y otra. Mi abuelo paterno, con Izquierda Republicana, allá por los años treinta. Mis padres, Pascual y María José, con Izquierda Democrática (Democracia Cristiana) durante los primeros años de la transición española, participando en las primeras elecciones democráticas para el Congreso de los Diputados. Mi tío paterno, Manolo, concejal de la UCD en el primer Ayuntamiento de esta democracia en Alicante. Mi hermano Pablo, concejal por el PSOE en Alicante hace algunos años. Ellos se comprometieron por vocación. Y sus recuerdos corroboran lo que aquí menciono.

Y ahora mi cuñado, Antonio García Teruel, marido de mi hermana. Hoy ha tomado posesión como concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Muchamiel. Un claro ejemplo de lo que menciono más arriba. Una persona hecha así misma. Procedente de una familia de agricultores. Con carrera universitaria como Pedagogo. Con un trabajo estable en el Instituto de S. Juan Playa. Con responsabilidades docentes. Trabajador infatigable. Ahora se le ocurre entrar en el Ayuntamiento de Muchamiel, sin sueldo. No va a dejar sus actividades profesionales, pero va a dedicarse en cuerpo y alma a las tareas que le asigne su equipo de gobierno. ¡Qué ocurrencias!, diría alguno. Pues yo te felicito, Antonio. Esta actitud de servicio. Esta vocación por la política, porque sé que te gusta. Este sacrificio de tu tiempo libre. Es digno de elogio. Y es merecido un fuerte aplauso. Enhorabuena, de nuevo.



Antonio, prometiendo

con la Alcaldesa Asunción Llorens

poniéndole el pin del escudo del Municipio

escrito por Pascual Rosser Limiñana


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