martes, 5 de septiembre de 2017

el rey Juan Carlos en la Antártida









El rey Juan Carlos, en la Antártida. La motivación de este viaje: reconocer y apoyar in situ la actividad de unos científicos y militares españoles, tan lejos de casa, en sus tareas de investigación y protección a este trabajo. Y para lograrlo hizo falta la comunión de muchos por motivos de seguridad y meteorológicos. Hizo falta facilitar medios terrestres, marítimos y aéreos.  Lograrlo mereció la aventura.


Empecemos desde el principio, el rey Juan Carlos I manifestó en 1996 al Gobierno de España su intención de visitar las Bases Españolas en la Antártida llamadas “Juan Carlos I” (isla Livingston) y “Gabriel de Castilla” (isla Decepción) por los motivos mencionados.


Aprovechando una visita de Estado a Chile y después de visitar la isla Rey Jorge con Ricardo Lagos, Presidente de Chile, el rey Juan Carlos iniciaría este viaje si las condiciones meteorológicas se lo permitían. Todo se dispuso para que así fuese en enero de 2004, aunque el mal tiempo casi lo impide.

Los trabajos que realiza España en la Antártida sólo los puede hacer durante el verano austral de enero, febrero y marzo, cuando las condiciones climatológicas son más favorables. En la Base Juan Carlos I realizan su actividad 44 personas de las cuales 29 son científicas; 31 personas trabajan en la Base Gabriel de Castilla; y 10 científicos lo hacen en el buque de investigación oceanográfica de la Armada Española “Las Palmas” que dan apoyo logístico a los científicos de las Bases mencionadas. En ambas Bases se desarrollan principalmente programas de investigación científica sobre movimientos sísmicos, cambio climático, evolución de la capa de ozono y proceso de deshielo de los glaciales.


Embarcado en el rompehielos chileno “Viel y Toro”, el rey Juan Carlos y sus acompañantes iniciaron una travesía de 80 millas para visitar las islas Livingston y Decepción en donde científicos y militares españoles desarrollan sus tareas en las Bases mencionadas cuyas instalaciones están en activo desde hace años.



Acompañaron al rey un pequeño séquito: Alberto Aza, Jefe de su Casa; Antonio González Aler, Almirante y Jefe de su Cuarto Militar; Avelino Barros, su médico personal; responsables de seguridad., además de Juan Costa, Ministro de Ciencia y Tecnología, quien manifestó que con esta visita “muestra el interés que Don Juan Carlos siempre ha tenido por el desafío científico de España”, añadiendo que “la presencia española en estas islas es una oportunidad para científicos españoles de realizar proyectos que sólo allí son realizables".



En un entorno muy frío, blanco inmaculado, con fuertes nevadas, el rey pudo reunirse con la comunidad científica y militar española en la Antártida.


Para los que recibieron al rey Juan Carlos en aquellas islas tan remotas, como para que los que disfrutamos de este viaje desde nuestros hogares, la visita del rey fue un hito y un momento histórico extraordinarios. Porque nunca antes un rey de España llegó tan lejos visitando intereses españoles. Y haciendo este viaje el rey también cumplió un sueño, representar a España, junto a españoles, en la Antártida.

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